Adentro y afuera, 9 de diciembre de 1923. Decimos que como seres humanos somos lo que estamos confinados dentro de nuestra piel. Pero claro, esto es un enorme error, puesto que, no bien comprendemos lo que sucede mediante nuestra respiración, vemos nuestra interrelación con el mundo. En el fondo, no existe diferencia entre que usted ahora tenga un poco de azúcar en la boca, que en el próximo momento estará en su estómago, o si el aire en un primer momento está afuera y en el próximo en su pulmón. El azúcar recorre su camino, el aire otro a lo largo del cuerpo. Y quien piensa que el aire que está fuera de su cuerpo no es parte de él, tendrá que pensar también que su boca no forma parte de él, sino que su cuerpo recién comienza con el estómago. Es decir, es un disparate pensar que uno está encerrado dentro de su piel.