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El profeta (1915), de Giorgio de Chirico. El maniquí es uno de los elementos iconográficos más frecuentes del arte de de Chirico. El cuerpo aparece así despojado de una identidad reconocible. El ojo en el centro de la frente del profeta parece comunicar que las líneas que se deslizan en la pizarra son una posible materialización de su misteriosa visión.

 

 

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  ©  Temakel. Por Esteban Ierardo