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El Buda amida y su cortejo divina bajan a la tierra, en una pintura sobre seda de la época Heian (siglos X-XII). El Buda Amida, una divinidad mayor del budismo japonés, desciende a la tierra a fin de recoger el alma de un moribundo a cuya cabecera, según la costumbre, se colgaba esta pintura para ofrecerle una visión mística del futuro. Dos bodhisatvas lo flanquean: Monju, que simboliza la sabiduría y cabalga un león, y Fugen Bosatsu, el elefante con seis colmillos, el "Misericordioso" que representa la compasión.