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La Venus de Laussel fue tallada en una cueva durante el Paleolítico Superior. La Gran Madre anuncia el milagro de su preñez. Lo mismo que en el caso de muchas diosas paleolíticas, carece de rostro definido y sus formas son abundantes. En una de sus manos sostiene lo que parece la Luna como forma de cuerno de bisonte, salpicado con manchas de ocre rojo y con trece muescas. Su otra mano indica el vientre preñado. Señal de de la  antigua comprensión de la relación entre los ciclos lunares y la fertilidad femenina. 

 

 

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  ©  Temakel. Por Esteban Ierardo