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 LA FURIA DEL VOLCÁN

                                         Entrevista a la volcanóloga Patricia Sruoga por  Nicolás Adamo

 

                                     

   Volcanes: montañas furiosas de fuego, poder ardiente del magma emergiendo desde el vientre de la tierra. Los volcanes esparcen destrucción, pero también estimulan la fertilidad de los suelos, la creación de nuevas tierras, la expansión de la vida. En esta sección de Temakel buscamos recuperar una actitud de respecto, curiosidad y asombro ante nuestra tierra vasta y multiforme. En ese caso, deseamos acercarnos al volcán, su diversidad de tipos, los procesos físicos que explican sus erupciones, pero también nos interesa el volcán como manifestación de un extraño poder ante el cual aun la ciencia puede admitir una actitud de asombro reverencial. Para este fin, aquí le ofrecemos una entrevista  a Patricia Sruoga, volcanóloga argentina, quien trabaja actualmente en el SEGEMAR (Servicio Geológico y Minero Argentino) y es investigadora adjunta en el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y se dedica en este momento al área de Petrología y Volcanología.

    Para quienes entrar en comunicación con Patricia Sruoga a fin de compartir inquietudes sobre el mundo de los volcanes:

 patriciasruoga@fibertel.com.ar 

   

  - Patricia, ¿cómo se define la Petrología, la actividad a la que te dedicás junto a la vulcanología?

 PS: La Petrología consiste en el estudio del origen de las rocas. Yo me dedico a la petrología de las rocas ígneas, es decir, las rocas de origen magmático. Son aquellas que se forman por fusión en el interior de la tierra y luego son emplazadas en superficie a través de los conductos o aparatos volcánicos.

 - Patricia, ¿qué tipos de volcanes existen?

 PS: Hay una distribución mundial de los volcanes que tiene que ver con la configuración de la tierra en placas continentales y placas oceánicas. El fenómeno volcánico está relacionado con el límite de las placas.

   Ese límite puede ser de tipo divergente, donde hay formación de corteza, que es en las dorsales mesooceánicas del Océano Atlántico y del Océano Pacífico. En todos los océanos hay un límite entre dos placas que se separan y allí se produce emplazamiento de magma y generación de corteza oceánica.En el Atlántico Norte, en Islandia, se pone de manifiesto la extensión y la inyección de magma en superficie, con un volcanismo activo muy intenso.

   Otro tipo de volcanes se aprecia en Hawai. Este caso se llama "puntos calientes" o "hot spots". La inyección del magma en superficie da lugar a la formación de islas volcánicas como es el caso de Hawai.

   También está la zona de márgenes convergentes, que es en donde se produce el fenómeno de subducción, o sea, donde una placa se monta sobre la otra. Este es el caso del "cinturón de fuego del Pacífico", que va desde la Antártida, da la vuelta por las Américas, las Islas Aleutianas, Japón, los Arcos Insulares y Nueva Zelanda. En este "cinturón de fuego del Pacífico" está concentrada la mayor cantidad de volcanismo activo. Volcanismo activo se aplica a los casos donde hay algún registro histórico o actividad comprobada en los últimos diez mil años. Aquí el concepto de tiempo es mucho más amplio que para otro tipo de fenómenos. Por ejemplo, el fenómeno de las inundaciones está regido por la estacionalidad, y por ende, la recurrencia es mayor. En cambio, el fenómeno volcánico, en general tiene una recurrencia menor, y en nuestra escala histórica humana es bastante difícil ponerse en fase con estos fenómenos. Por eso, la herramienta con la que se cuenta son los estudios geológicos. Se estudia el comportamiento, la historia del volcán en los últimos diez mil años y así se detectan qué tipos de eventos eruptivos han ocurrido.

 - Y en el caso específicamente de Argentina, ¿qué tipo de volcanismo es posible estudiar?

 PS: Por vivir en Argentina, a nosotros nos interesa el volcanismo de los Andes, ahí está el vulcanismo activo. Hay zonas o segmentos en los Andes bien identificados donde cabe esperar repetición de erupciones en determinados centros volcánicos. El riesgo más frecuente corresponde a las lluvias de cenizas. Debido a la fuerte direccionalidad de los vientos en sentido oeste/este cada vez que se produce una erupción de tipo explosivo la dispersión de la ceniza ocurre en nuestro territorio. Los estudios geológicos reconocen la presencia de niveles de tefra en todo el ámbito de la llanura pampeana y áreas extrandinas. En estas zonas se pueden observar niveles de cenizas que responden a erupciones de los centros volcánicos situados en la Cordillera de Los Andes.

 - ¿En qué provincias se pueden observar indicios de volcanismo activo?

 PS: Considerando Chile y Argentina, hay dos segmentos bien definidos. Una es desde el norte hasta los 28º de latitud, que es a la altura de Catamarca. Después hay una zona donde no hay volcanismo activo, que va desde los 28º hasta los 33º, que es a la altura del norte de Mendoza. El último registro de volcanismo activo en esta zona fue hace 18 millones de años, cuando comenzó el proceso de horizontalización de la placa. La placa que se hunde, lo hace normalmente en un ángulo de 30º aproximadamente. Puede suceder que la placa se vuelva más horizontal. En consecuencia, se alteran las condiciones geotectónicas y se producen cambios como los que hubo en esta zona que va de los 28º a los 33º, la cual se manifestó como una zona de silencio magmático. El otro segmento de volcanismo activo que existe en Argentina está al sur de los 33º hasta Tierra del Fuego, asociado con una inclinación normal de la placa.

  Sobre estos centros activos estamos trabajando, porque son los que de alguna forma implican un riesgo volcánico para las poblaciones. Las cenizas, al ser de amplia dispersión, y al haber un clima desértico en esas zonas (Mendoza, Neuquén, Patagonia), pueden llegar a producir efectos en el ámbito económico, como por ejemplo la erupción del Hudson de 1991, la del Peteroa también de 1991 o la del Quizapo de 1932. Todos estos casos concretos de erupciones han causado daños en las economías regionales e incluso han aumentado el índice de desertificación en esa zona. Actualmente, en Mendoza hay dunas y médanos de ceniza volcánica proveniente del Quizapo que no han sido fijadas por el suelo. No ocurre lo mismo en Chile, donde el clima es diferente al de Argentina. En Chile hay mayor humedad, mayor cantidad de lluvias, y por eso, las cenizas que caen en territorio chileno, rápidamente son incorporadas a los suelos y le confieren otra calidad a los mismos, volviéndolos más fértiles.

SIGNOS DEL VOLCÁN: CREACIÓN DE NUEVAS TIERRAS, FLUJOS PIROPLÁSTICOS Y EXPLOSIONES 

 - Además de fertilizar los suelos, ¿hay otras maneras por las cuales la acción volcánica pueda contribuir a la generación de nueva vida?

  PS: Sí, la actividad volcánica también crea nuevas tierras. Los casos típicos serían Hawai, Islandia y las Islas Galápagos, que son ejemplos de generación de tierra, que sirve a la vez de sustrato para las distintas especies. Galápagos es un ejemplo de una biodiversidad muy grande, y eso está relacionado con el sustrato volcánico. Estas islas están construidas a partir de la emisión de lavas basálticas, que a diferencia de las caídas de cenizas constituyen productos no explosivos..

   A nivel riesgo tiene mucha importancia determinar los productos que cabe esperar de un volcán. Por ejemplo, los volcanes andinos tienden a ser más explosivos. Entonces son capaces de generar lluvias de cenizas que pueden alcanzar poblaciones distantes. También pueden dar lugar a derrames de lava y a otros productos. Los más mortíferos son los flujos piroclásticos, como fueron los casos de Martinica, Mont Pele, Montserrat, Pompeya, que fueron arrasadas por flujos piroclásticos.

   El flujo piroclástico es el producto de mayor peligrosidad y de mayor riesgo, ya que puede desarrollar velocidades de más de 100 kilómetros por hora, por lo que tiene rápida dispersión. Las lavas se pueden desviar, es decir, se construyen obras de ingeniería para desviarlas, como por ejemplo el caso del Etna, que hace poco se activó y se encuentra permanentemente en erupción. El mayor peligro que pueden producir las lavas son incendios forestales o destrucción en el paso de la lava. Pero generalmente, es un producto que no es tan riesgoso.

 - ¿Qué marca la diferencia entre un volcán explosivo y un volcán no explosivo?

 PS: Eso tiene que ver con la composición química, y a su vez con la fuente y con la petrogénesis. Lo que le confiere explosividad a un volcán es el contenido de volátiles disueltos en el magma. Estos materiales se generan a altas presiones a grandes profundidades. Cuando el magma asciende se produce la exolución de la fase volátil , como si fuera una bebida burbujeante. En el lugar de origen del magma existe una presión suficiente como para que el gas esté íntimamente ligado y no forme burbujas. A medida que disminuye la presión cuando va ascendiendo, llega al punto de vesiculación. En este punto las burbujas se forman porque los gases empiezan a hacer presión. Y después esas burbujas se rompen. Entonces, a medida que el magma va ascendiendo, va cambiando la interrelación entre los distintos estados de la materia. Y al salir a superficie, directamente las burbujas se rompen y se libera ese gas. Una vez que se agotan la provisión de volátiles, queda el magma desgasificado, sin gas. No hay un modelo estricto de los procesos que puede producir un volcán, sino que siempre depende de la composición del magma y de la interacción de sus volátiles. En un mismo volcán pueden estar todos los productos volcánicos.

EL DOMO, EL MAGMA Y EL MISTERIOSO NÚCLEO DE LA TIERRA

 -¿Qué es un domo volcánico?

 PS: El domo volcánico es una porción de magma con pocos volátiles disueltos pero que puede dar lugar a erupciones de tipo explosivo . Por ejemplo el caso del Monte Santa Helena y la última erupción de 1980. Ese magma asciende, y por la misma presión que genera, provoca que se desplome una parte del volcán, lo que es igual a una avalancha. Luego de la avalancha, se produce la emisión de las erupciones de la "nube ardiente". Las que tienen forma de hongo, son típicas de los volcanes explosivos.

 - ¿Qué tipos de magmas hay?

 PS: Están los magmas primitivos, que son aquellos que son de composición basáltica. Por ejemplo los basaltos de Hawai y los basaltos de Islandia. Son primitivos porque provienen del gran reservorio magmático de la Tierra, que es la astenósfera. En la estructura de la Tierra se reconoce el núcleo, luego la astenósfera, y después la litósfera. La astenósfera es el gran reservorio magmático porque las condiciones de presión y temperatura son apropiadas para que se produzca la fusión. Entonces ahí se genera el magma, se funde bajo esas condiciones de presión y temperatura. Y ese magma, si llega a la superficie sin contaminar, es como tener una muestra de la astenósfera, y se lo llama magma primitivo u original. Hawai e Islandia son buenos ejemplos de magma en estado primitivo, y eso tiene que ver con que se trate de volcanes explosivos. En cambio en Los Andes, ese magma que se forma, queda en cámaras magmáticas, se va enfriando y va sufriendo cambios y se va enriqueciendo en sílice. Se va haciendo cada vez más silicio, cambia su composición, va adquiriendo mayor cantidad de volátiles, y eso hace que los productos que se obtienen en la superficie sean diferentes.

   Aquí es como que se cierra el círculo. O sea, si sabemos en que ambiente tectónico estamos, sabemos a que profundidad se forma, sabemos cuál es su composición química, y entonces sabemos qué es lo que vamos a esperar en cuanto a productos. Y partir de ahí se pueden hacer especulaciones de acuerdo a la peligrosidad y al riesgo. Pero a su vez, cada centro volcánico de Los Andes también tiene un comportamiento particular. Es como las personas. Todas pueden ser catalogadas en seres humanos, pero en los detalles todos somos diferentes, de acuerdo a la escala de trabajo. Por eso se dice que las clasificaciones sirven hasta un punto, porque si uno entra a clasificar dentro de una escala muy detallada, termina estableciendo categorías para cada individuo, y en consecuencia la clasificación no sirve más. Volviendo a los volcanes, las grandes categorías o ámbitos serían: volcanismo basáltico y volcanismo de "arco volcánico". Este último está muy relacionado con el fenómeno de subducción, donde dos placas se enfrentan, una se hunde y la otra se monta.

  -¿Cómo no se puede investigar de manera directa el núcleo, ¿hay alguna teoría en cuanto a cuál es la composición físico-química del núcleo de la Tierra?

  PS: Hay teoría y especulación. La gran herramienta que tienen los geofísicos son las ondas sísmicas. Se mandan ondas, y de acuerdo a la respuesta que tienen esas ondas al pasar por los distintos materiales, de acuerdo a la densidad, se especula un poco con el estado del núcleo. Se habla mucho de que es un estado sólido, o líquido, o plástico; pero todas estas hipótesis se construyen a partir de las ondas producidas y de las ondas de los terremotos, porque básicamente los terremotos son liberación de energía. Sus ondas se registran en un sismógrafo y se puede saber algo sobre la estructura interna de la Tierra. Se cree que el estado del núcleo de la Tierra es plástico, ni sólido ni líquido. La presión que hay en esa zona, es imposible reproducirla en un laboratorio. Luego del núcleo de la Tierra está la astenósfera, que es una capa que se encuentra en un estado semi-sólido. Y hay una gran discontinuidad entre la astenósfera y la litósfera.

LA ALERTA VIGILANCIA DE LAS MONTAÑAS DE FUEGO

   - ¿Cuál es la modalidad de trabajo una vez ubicado algún volcán activo?

  PS: Después de contar con los grandes ámbitos o categorías volcánicas, el siguiente paso es estudiar cada centro en particular. El geólogo evalúa la peligrosidad de los fenómenos, la comunidad determina el riesgo. El riesgo está en función de la exposición a esa amenaza potencial. Por ejemplo, el volcán Copahue de la provincia de Neuquén, por su actividad volcánica, tiene una baja peligrosidad, pero representa un alto riesgo porque tiene dos poblaciones importantes, Copahue y Caviahue, que son turísticas y atraen a muchas personas por año. El riesgo está en función de que es lo que está expuesto a esa actividad. En cambio, los volcanes del norte de Argentina, como por ejemplo el Ojos del Salado, que es un volcán muy importante y que ha tenido eventos eruptivos de amplia dispersión en el área y de alta peligrosidad, no son muy riesgosos porque todas las poblaciones están muy alejadas. Entonces el impacto que puede llegar a tener en las mismas es menor, si bien es cierto que afecta en gran medida el medio ambiente, la geografía y la biodiversidad.

 -Entonces, ¿existen posibilidades de que se produzcan nuevas erupciones en Argentina?

 PS: Sí. De hecho, en este momento tenemos identificados algunos centros activos, ya que tienen actividad fumarólica y han tenido actividad histórica en corto plazo, como es el caso del Peteroa y del Copahue. Y existen otros como es el caso del Maipo en Mendoza, que son volcanes que, desde los estudios que hemos hecho, podemos catalogarlos como potencialmente activos. Los volcanes activos ameritan también, además de los estudios, técnicas de monitoreo. Si el volcán está monitoreado, a través de un sismógrafo se puede saber si hay ascenso de magma, si se producen pequeños temblores asociados con éste ascenso de magma y se puede predecir en qué estado se encuentra el volcán. Hay distintos tipos de monitoreo. El más común es el monitoreo sismológico. Este consiste en colocar unos equipos alrededor del volcán, que funcionan como si fuesen electrocardiogramas. El tipo de control de cada volcán depende del riesgo que el mismo represente. Como el equipamiento del monitoreo es caro, no vale la pena que todos los volcanes estén monitoreados, sino solamente en aquellos donde el riesgo es significativo, como el caso del Copahue.

  MUERTE Y RENACIMIENTO DE LOS VOLCANES

 - ¿Existe un momento en el que se pueda determinar que un volcán está apagado para siempre? ¿O siempre existe la posibilidad de que se vuelva a reactivar?

 PS: Para esta pregunta voy a dar mi opinión personal. Creo que un volcán se puede considerar totalmente apagado cuando cambian las condiciones geotectónicas, que tienen que ver con el flujo calórico, con la estructura de la Tierra, con estos procesos de márgenes y subducción, o sea, cuando cambian cuestiones a nivel macro. Por ejemplo, dentro de la provincia de Santa Cruz, en la zona de Puerto Deseado las condiciones macro estructurales han cambiado. Si bien esta ciudad está construida sobre rocas volcánicas, no hay posibilidades de que se vuelva a producir vulcanismo es este momento. Ahí si está totalmente apagado. En lo que respecta al segmento andino, que es el vulcanismo de "arco" que hay en la Cordillera de Los Andes, se puede considerar apagado el sector donde la placa se horizontalizó. Entonces, en San Juan no hay posibilidad de que se produzca la formacion de nuevos volcanes. Y dentro de la zona activa, hay volcanes que no han tenido actividad en los últimos dos millones de años. Aquí está el problema. Estos volcanes, ¿deben considerarse potencialmente activos o no? Es muy difícil que después de dos millones de años alguno de estos volcanes se vuelva a reactivar, pero no es imposible.

 - Hace un rato dijiste que hay posibilidades de que se produzcan nuevas erupciones en Argentina. Ahora, ¿el país cuenta con los recursos suficientes para proteger debidamente a su población?

  PS: A partir de la erupción del Peteroa en 1991, se empezó a trabajar seriamente en esto, para establecer planes de emergencia. En este momento hay un organismo que se llama SIFEN, que es el Sistema Federal de Emergencias, que está haciendo la tarea de coordinación. Porque nosotros somos productores de información. Pero después tienen que entrar a funcionar organizaciones tales como Protección Civil a nivel nacional y municipal, Gendarmería, Bomberos, el INTA y demás instituciones que son las que tienen que elaborar los planes de emergencia y mitigación. Se ha hablado mucho de todos estos planes. Habría que ver cómo funcionan todos estos si se produce una erupción. Mundialmente, lo más costoso en este tipo de operativos es la evacuación y es a lo que se llega en última instancia, por el tema del desarraigo, por los costos.

EL RIESGO A LA SOMBRA DEL VOLCAN

 -¿Cuáles serían los volcanes activos de mayor riesgo de Argentina y del mundo?

 PS: En el ámbito mundial, el riesgo está en función de cómo se distribuye la población. Todos los volcanes de Indonesia y de Nueva Zelanda son para tener en cuenta. También los volcanes europeos, como los que hay en Italia. Hace un tiempo, las Naciones Unidas hicieron una convocatoria y un plan, dentro de lo que fue la década de los desastres naturales entre el ´80 y el ´90, para brindar apoyo y hacer estudios más detallados de determinados volcanes. De ahí se hizo una selección y se armó una especie de ranking de los volcanes más peligrosos. Entre ellos puedo mencionar: el Galeras (Colombia), el Teide (Islas Canarias).

   Sin embargo, creo que no se puede establecer un ranking de lo más peligroso, porque sería empezar a jugar con el tema de la recurrencia. Los sistemas más violentos, catastróficos, explosivos, y que realmente podrían causar un impacto muy importante a nivel planetario, son sistemas que tienen recurrencias muy bajas del orden de entre los 500.000 y los 600.000 años. Es el caso del Yellowstone en el norte de los Estados Unidos, dónde también hay otras calderas. Estos no son verdaderamente aparatos volcánicos, construcción de edificios de volcanes como comúnmente se conocen, sino que son sistemas que pueden llegar a producir erupciones de gran volumen, de más de 300 kilómetros cúbicos de material. Para tener una idea, el Saint Helen eyectó un kilómetro cúbico.

  También se hacen estudios del impacto climatológico para determinar la peligrosidad. Hay volcanes, como el caso del Tambora (Sumatra) en el año 1815, produjo lo que se llamó "el año sin verano" en todo el hemisferio norte, porque las emanaciones de azufre y las cenizas produjeron una especie de velo en la atmósfera que alteraron al clima global, sobre todo el hemisferio norte. Además produjo una mortandad de 90.000 personas, que no fue por efecto directo de la actividad del volcán sino por hambruna, porque destruyó todos los sembradíos. Además, la población se encontraba aislada ya que vivían en una isla. En resumen, las consecuencias fueron catastróficas. La erupción del Tambora fue una de las más importantes.

  Con respecto a Argentina, está el Maipo de la provincia de Mendoza, que yo justamente estoy estudiando. La última erupción de este volcán tiene 450.000 años, o sea que estamos dentro de lo que es la recurrencia del mismo. A mayor tiempo de reposo, hay una mayor tendencia a la explosividad, y por ende a la peligrosidad del volcán. Un volcán fumarólico, como es el caso del Copahue o del Peteroa, tiende a descomprimir, a liberar presiones. Está muy relacionado con el aumento de la presión interna. Si esa presión se acumula permanentemente, en algún momento se libera.

 - La erupción de Krakatoa (1883), ¿sigue siendo estimada como la más peligrosa en la historia?

 PS: Fue una erupción muy grande e importante, pero hubo otros casos de igual magnitud. Puedo mencionar la erupción de Santorini, que terminó con una civilización en la Edad de Bronce.

  Hay más ejemplos de erupciones históricas, lo que sucede es que cuando se tiene una perspectiva geológica, queda claro que se está viendo por el ojo de la cerradura, no se tiene el espectro completo. Todos los procesos en geología son cíclicos, el volcanismo también.

EL VOLCÁN Y EL ASOMBRO

 -¿Qué dimensión de tu sensibilidad fue la que te impulsó al estudio de la geología y de la vulcanología?

 PS: Yo empecé a estudiar geología con la inquietud que tienen todos los adolescentes de querer encontrar las respuestas. Me parecía que a través de un acercamiento científico, la geología era lo más abarcador dentro de lo que son las ciencias naturales, y podía darme pie para seguir mi búsqueda, que es un poco la búsqueda que tenemos todos los seres humanos de preguntarnos. Esto fue lo que me llevó al tema de la geología. Después sentí que no colmaba todas mis expectativas, y descubrí que me podía conectar con la naturaleza de una forma muy particular, y encontré que el estudio de los volcanes podía encauzar esa búsqueda. En este momento de mi vida, creo que por ahí pasa un poco la búsqueda, por eso me siento tan satisfecha. Básicamente, pienso que la vida para mí es una oportunidad para el asombro, yo la defino así, y me ayudó el hecho de tener una perspectiva geológica de los tiempos. El hecho de poder acercarse, de poder estudiar y llegar a conocer e interpretar procesos que comienzan mucho antes de lo que es la historia del hombre como tal, y que van a trascender la vida propia y posiblemente la de la humanidad, te hace tomar conciencia de tu relativismo en esta tierra. Y aquí hay dos opciones: o se sufre una frustración terrible, o se aprovecha cada minuto de la vida como un regalo o una oportunidad. Ese es el acercamiento o el nexo que yo encuentro entre una postura de tipo mística y lo que es una ciencia pura llena de datos. Y la ciencia no deja de ser una interpretación muy a la moda del momento, porque uno es producto de un momento histórico, estudia y repite los conceptos que aprendió en la facultad; difícilmente uno sea muy original ya que las grandes ideas surgen en el transcurso de las ciencias muy esporádicamente. Por lo tanto alguien, desde lo meramente científico-profesional, no aporta mucho más. Entonces, mi deleite particular es poder ser protagonista de la historia de los volcanes. Yo siento que les pido permiso, ellos me incorporan y me permiten compartir un tiempo juntos. Tengo una conexión muy especial, muy íntima con los volcanes. Ellos empezaron antes que yo, me van a trascender, su vida no tiene nada que ver con la mía, la cual es absolutamente efímera, pero yo tengo la oportunidad de poder compartir con ellos una parte de su historia.

Arriba portada: volcán Kilawuea, en Hawai, en un momento de  furiosa erupción. 

   Imágenes de volcanes, desde arriba hacia abajo: 1: Volcán Arenal, en Costa Rica; 2: Volcán Lanín, en la Provincia de Neuquén, Argentina: 3: Volcán Villarrica, en sur de Chile; 4: Volcán Copahue, en Provincia de Neuquén, Argentina; 5: Volcán Santa Helena, en EEUU.

 

                                                   

©  Temakel. Por Esteban Ierardo