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   VARANASI Y LAS SAGRADAS AGUAS DE LA MADRE GANGÁ

  Acerca de La ciudad Laberinto Espejo, obra documental en torno a la ciudad sagrada de Varanasi a orillas del divino Ganges que, en lengua hindi, es femenino: la Madre Gangá

 

 

Barcazas en las aguas del Ganges, imagen del documental La ciudad Laberinto Espejo, de Luis García Verdú

 

 

     Varanasi: ciudad sagrada en las orillas del sagrado Ganges. Allí, arriban los peregrinos para el baño purificador, para la despedida del alma que anhela la liberación de la reencarnación. Luis García Verdú arribó a Varanasi. Sus ojos vieron y descubrieron La ciudad Laberinto Espejo, un documental sobre el célebre santuario hindú, sobre el Ganges, río sagrado, y la esperanza humana en el vuelo del alma hacia un sol eterno de plenitud. Obra documental de Luis García Verdú en la que colaboraron las Producciones Ochum y el Taller de Imagen de la Universidad española de Alicante.

    La ciudad Laberinto Espejo me ha inspirado un texto personal que les presento aquí, en este nuevo momento de Temakel. En "Varanasi. Un documental y la vida recuperada" recreamos algunas fulguraciones de La ciudad Laberinto Espejo  y nos aproximamos, con actitud reflexiva, hacia el género documental y su poder de recuperar tiempo y vida.

     Inmediatamente después de estas líneas introductorias, se encontrarán con algunas impresiones de Luis García Verdú a propósito de su obra documental. Desde aquí agradecemos a Luis por el envío de una copia de su valioso trabajo y por las fotos que ilustran este item que pertenecen al universo de la sagrada geografía hindú descubierta por La ciudad Laberinto Espejo.

 EI

  Luis García Verdú (*), nos comenta que La Ciudad Laberinto Espejo:

  "...se grabó en la ciudad de Varanasi, en los ghats o escaleras intentando no romper la magia que fluye por todas partes; también grabé en el tren el tremendo y agotador viaje que supone ir a la ciudad santa. Sólo basta con sentarte en un sitio y empiezan a suceder un torbellino de cosas: gentes alucinantes, colores, olores. Aunque la gente no suele molestarse cuando le grabas, hay que respetar. En las escaleras donde queman a los muertos me cuentan que mataron a pedradas a un fotógrafo japonés por hacer fotos a diestra y siniestra."

   Comunicación con Luis García Verdú: 

   luisgv@imagen.ua.es

   También sobre Varanasi, en esta sección de Temakel puede consultarse: El Ganges, río sagrado de la India, por Axel Rivas.

 

VARANASI. UN  DOCUMENTAL Y LA VIDA RECUPERADA

Por Esteban Ierardo

    

El sol,  las aguas de la Madre Ganga y Varanasi, la ciudad-santuario

 

  El tren se desplaza entre la tierra de milenios llamados India. El alargado vehículo de la locomotora y los vagones es una disfrazada serpiente de metal. Un reptil que puede atravesar diversas realidades y que conduce al viajero extranjero a otro mundo. 

     La serpiente-tren es animal continuo de transporte en el subcontinente indio. El viaje en tren para el occidental aquí no es tan solo desplazamiento físico. Es fatigoso ingreso ritual al otro tiempo de la India extraña. En la obra documental La Ciudad Laberinto Espejo, de Luis García Verdú, la mirada del documentalista europeo halla, en un viaje en tren hacia el Ganges,  una primera constelación de gestos, imágenes y detalles que irradian la otredad de lo hindú. Así se descubre a una niña de expresivos ojos café; y unos dedos de piel estriada y sofocada de tiempo que se posan sobre una pared celeste; y un anciano indio de luenga barba encrespada, de alegre talante junto a otro hombre mayor de gesto adusto e imperturbable.

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      Dos imágenes durante el viaje en tren hacia Varanasi: éstas imágenes y el resto de las fotografías pequeñas pueden ampliarse mediante un clic.

 Y luego de la detención de la serpiente-tren, el río de imágenes mana desde un sol del otro lado. Desde Varanasi. Ciudad que se yergue  en las márgenes del Ganges. Un millón de corazones palpitan entre sus calles. En la urbe se delinean cientos de templos, mezquitas, pagodas, altares, nichos, palacios, hoteles de humilde perfil, y fuentes.

  El río, con su paso ceremonioso y sin interrupción, alberga distintas embarcaciones, barcazas saturadas de leña o pobladas en ocasiones por turistas boquiabiertos. Varanasi es un corazón irradiador de civilización desde hace más de 2.000 años. En Samath, a escasos 10 kms, Buda pronunció su primera predica en la que comenzó a soplar las alas de su mensaje religioso. 

   Varanasi fue saqueada por musulmanes en varias ocasiones. 

   Pero el fuego y agua de la regeneración no sufrieron ninguna mutilación.

    El Ganges sobrevive sin mengua. Y obsequia su don de lo líquido que purifica. En lengua hindi, el Ganges es femenino: Gangá. Su nacimiento es relatado en el Ramayana (1). El santo Visvamtra narra a Rama que el Himalaya, el Señor de las Montañas, tenía como consorte a Mena, hija de la eterna montaña Meru. De esta divina unión nació Gangá. Los dioses del cielo comprendieron que necesitaban del Ganges y su bella agua que regala pureza. Le solicitaron entonces al Rey de la Montaña que le concediera su hermosa doncella que purifica. Y fotovaranasid.jpg (25715 bytes)así el Himalaya "que no descuida el bienestar/ De los tres mundos, entregó con sagrado celo/ Su hija a los inmortales: /El Ganges, cuyas aguas purifican y salvan, /que corre sin cesar, bello y libre/ Hasta el mar, purificando a todos los pecadores./ Obtenido de este modo, el Ganges sagrado/ Los dioses regresaron a sus moradas celestiales". (2) 

   Antes de que fulgure la luz del alba, los devotos descienden al Ganges  para consumar su baño ritual en los gaths, unas amplias escalinatas  que descienden hasta la líquida ribera. Allí, los cadáveres conocen el fuego de la cremación, de la regeneración, de la liberación del alma ávida de navegar hacia el más allá celeste. Junto al flujo purificador y solemne del Ganges serpentea el torrente de secuencias de  La ciudad El laberinto Espejo. Breves fragmentos de unafotovaranasie.jpg (55656 bytes) entrevista a un barquero llamado Kalu se interpolan entre los peregrinos, el trafico bullicioso de la ciudad, el rodar de los rickshaw (los triciclos-taxis), los devotos que se purifican en los gaths, cuatro barcazas serenas y alineadas en las aguas del Ganges. Y la presencia ensimismada de los sadhus. Y el deambular de una vaca sagrada (3).

  El sadhu es un asceta de tupida barba y arropado en túnicas color azafrán. El sadhu verdadero renuncia al mundo exterior y alimenta así las  brisas y cielos internos del alma. El sadhu es un sabio que custodia un conocimiento ancestral.

   Y la corriente de imágenes de los seres y el río, las barcazas y los edificios en La Ciudad Laberinto Espejo laten sin voz en off, sin música como trasfondo o decorado auditivo. Es un recurso del documentalista para que el ritmo vital de un lugar resuene sin mediaciones pedagógicas, sin la explicación continua de lo que se muestra (4). Así, lo primario ya no es la comprensión intelectual de un relato que explica lo observado sino el percibir sensible, vívido y atento de un mundo otro que el documentalista vierte sobre nuestros ojos.

  Expresar por la sola potencia de la imagen. Estrategia de la expresión documental que Robert Flaherty (5), pionero del género, inaugura con Nanouk, en 1924. Entonces, el documentalista norteamericano acompaña la vida nómada de una tribu esquimal sin palabra humana que explique u ordene, sin música que acentúe o intensifique lo visto por medios sonoro. Se propicia así un derramarse del ojo en lo observado. Mediante la cámara que no acepta un ver desde la distancia sino que nos estimula a rodar en la piel del mundo que brilla en la imagen documental.

  Algo de este tenor también ocurre con el cine-ojo de Dziga Vertov. Para el innovador cineasta ruso el ojo de la cámara debe aprehender "la vida de repente", sin someterse a un guión previo. El documental debe aspirar a "la interpretación de la vida tal como es" (6); debe pregonar el que "mueran los reyes y las reinas inmortales de la pantalla" para que "vivan los mortales corrientes filmados en la vida durante sus ocupaciones habituales" (7). En el cine de ficción lo filmado es historia teatralizada, especialmente fraguada, mientras que, en lo documental, lo fílmico es registro de la ebullición espontánea de la vida.

   En el cine documental, la cámara no es sólo dispositivo técnico para la captación de imágenes; no es cómplice de un mero tiempo de filmación. Es instrumento para la recuperación del tiempo vivido, para el rescate de hechos e imágenes que, de otra manera, estarían destinadas a lo evanescente e irrecuperable. 

  El siglo XVI y la inminencia de la llegada del hombre a la Luna, fueron las épocas de mayor entusiasmo descubridor, de mayor tenacidad exploratoria. El género documental repite y prolonga la expectativa exploradora que solemos restringir a periodos históricos puntuales. Cada nuevo documental es expansión del ojo luminoso y asombrado del explorador que descubre los paisajes, las geografías, y los hombres y sus culturas. El documentalista construye un visual mapa de hallazgos. Un mapa ya no de continentes, costas, puertos o mares sino de colores, personas, lugares e instantes. Con imágenes y filmación, el documentalista recupera fragmentos de temporalidad vivida; experiencia ésta semejante a la recuperación de la vida sutil que Proust intentó en su obra (8). 

 El documental es así descendiente de la magia de Midas: ambiciona que todo sea tocado por la vara-ojo para convertirse en oro descubierto. El documentalista es así explorador que recupera y conserva. Mediante su arte, descubre imágenes espontáneas destinadas, en principio, a desvanecerse. Pero fotovaranasih.jpg (54556 bytes)que, en tanto se transforman en documento, son ahora riqueza permanente de la vida filmada.  A cada instante, en la amplitud del planeta (y también en la infinitud irrepresentable del  universo), la vida estalla en imágenes que sólo un Dios con vocación documentalista podría documentar en una poderosa y enigmática memoria universal.

   Pero el documentalista humano distante está del registro absoluto de lo que acontece en el tiempo por lo que sólo una brizna infinitesimal de lo vivido en Varanasi es ahora un siempre presente preservado en la vida filmada, documentada.  

   Mediante La ciudad Laberinto Espejo muchos estallidos de colores, personas y formas se liberan de su pérdida y extravío para renacer en la permanencia de lo filmado.

    Y Varanasi es radiación sagrada gracias al Ganges, a la ondulante y movediza agua terrestre fotovaranasill.jpg (22952 bytes)de la Madre Gangá. Pero la tersa materia de lo líquido también puede precipitarse desde las pupilas de las nubes y el cielo. La cámara descubre ahora una nube encendida en sus bordes por la llameante luz solar. Y la nube luego es exhalación lluviosa. 

   Agua que desciende.

    El agua como símbolo de purificación. Y también como potencia fertilizadora, como liquidez que fecunda la tierra. La lluvia es semen masculino que estimula el estallido primaveral de los frutos (9). En Varanasi, la lluvia anega con sus tapices húmedos las casas y templos de la ciudad sagrada. Y gracias a La ciudad Laberinto Espejo  renace para nosotros una niña quefotovaranasik.jpg (39863 bytes) observa la caída libre de las gotas desde una ventana y unos muchachos que juegan entre las acuosas caricias.

   Y luego el cielo recupera su lisa desnudez. El día se extingue. Una estela amarilla y rojiza se pinta en las regiones inferiores de la cúpula. Y los macacos saltan y blanden sus alargadas colas entre azoteas y paredes. Los monos, libres y santificados como las vacas, custodian el aliento divino que rezuman los contornos de la ciudad-templo. 

  Y luego, la noche arriba. Y los fuegos e inciensos abren las hojas de nuevos ritos. Y los ojos occidentales de Verdú y su equipo regresan a su patria. La corriente de las imágenes documentadas debe concluir. Pero el río continúa entre cánticos, humos y esperanzas de renacimiento. Y las imágenes que el ojo del documentalista descubrió también continúan en la permanencia de lo filmado. En secuencias de vida recuperada.

 

Sadhu en Varanasi

 

CITAS:

(1) Ver Tulsidas, El Ramayana, Barcelona, Edicomunicación, 1998 (trad. Elena del Río).

(2) Ramayana de Griffths, citado en W.J.Wilkins, Mitología hindú, Colección Olimpo, Edicomunicación SA, Barcelona.p. 

(3) En La ciudad Laberinto Espejo, el ojo humano casi deviene mirada animal, cuando la cámara, durante varios segundos, sigue a una vaca que, por su propia voluntad abre un camino, guía la mirada del documentalista entre las callejuelas de la ciudad-santuario.

(4) Afirma Luis García Verdú que, en la posproducción La ciudad Laberinto Espejo, "no quería hacer un programa de TV. normal y corriente donde ves un bombardeo de planos y que no te permiten detenerte a mirar, a pensar. La voz en off  me parecía una intrusa que rompería la magia que ofrece el lugar y sus personajes. Quería que el espectador se sintiera en Varanasi sin que nadie apenas te explique nada y que no sintieras la voz en off como una mosca que te está castigando la oreja".

(5)  Robert Flaherty (1884-1951) descubrió accidentalmente su vocación de documentalista cuando trabajaba como ingeniero en Alaska. Allí, descubrió la vida de los esquimales y esto lo estimuló a seguir, luego con una cámara y la memoria del celuloide, el nómada derrotero de los inuits, denominación con la que los esquimales se llaman a sí mismos. Otra clásica obra documental de Flaherty es El hombre de Aran, donde retrata la dura vida cotidiana de los pescadores de una isla irlandesa (la isla de Aran) en la década del 30´.

(6) Dziga Vertov, Memorias de un cineasta bolchevique, Colección Maldoror, Editorial Labor, Barcelona, 1974.

(7) Ibid, p.215.

(8)  Ver Marcel Proust, En busca del tiempo perdido.

(9) Respecto a la lluvia masculina como fertilización de la tierra, puede consultarse una obra del gran historiador de las religiones Mircea Eliade: Mircea Eliade, Tratado de Historia de las Religiones, Biblioteca Era, México, 1995, pp.97-100.

 

 

 (*) BIOGRAFIA De LUIS GARCÍA VERDÚ:

Operador de cámara y editor de la serie documental " Vent de Mar " 1992.

Operador de cámara y editor de la serie documental " Cota Cero " 1994.

Realizador de la serie de la serie documental " Escritores Latinoamericanos en

Vísperas de un nuevo Siglo " 1995.

Operador de cámara y editor de la serie documental América entre dos Oceános "

1997.

Operador de cámara de la serie documental " La España Sumergida " 1998.

Operador de cámara en la serie documental " Crónicas del Mediterráneo" 1999.

Operador de cámara para la Biblioteca Virtual "Miguel de Cervantes" de la

Universidad de Alicante 2000-2001.

Operador de cámara en el documental "Mujeres de la noche que buscan el día "

2001.

Operador de cámara en el documental sobre Pablo Casals " Un Músico para un mundo mejor", 2002.

Todas las fotografías arriba expuestas pertenecen a el documental La Ciudad Laberinto Espejo, realizado por Luis Garcúa Verdú, realizado con la colaboración de Producción Ochu y el Taller de Imagen de la Universidad de Alicante. 

 

 

 

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