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EL GENOCIDIO ARMENIO 

La barbarie infinita 

 

Niños armenios donde las sonrisas han sido dramáticamente sustituidas por el terror. Una de las numerosas expresiones de la barbarie infinita sufrida por el pueblo armenio (foto del libro de James Barton, "Story of near east relief", Macmillan, Ny, 1930).

 

 

Presentación

 El genocidio armenio

 Los hechos

Galerías de imágenes

 

Presentación

   En los caminos se detenían los milagros. Los milagros de la vida del niño, la mujer, el hombre. El cielo podía brillar con luz diáfana y generosa, la brisa podía ser fresca, pero, cerca del polvo y la sangre, los inocentes caían. Masacrados. Estrangulados por el hambre, la sed. El oprobio. La barbarie infinita. Los armenios sufrieron el horror extremo. Fueron víctimas de un genocidio despiadadamente planeado por una fiebre demencial de la Turquía de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. En un lapso de casi treinta años murieron cerca de 1.500.00 de armenios. El propósito era impedir su independencia. Entonces, el desfalleciente Imperio Otomano apeló a una macabra variedad de formas de exterminio. Luego de ser forzados a la deportación, muchos armenios eran fusilados inmediatamente luego de ser expulsados de sus aldeas o pueblos; otras veces, se obligaba a niños y mujeres a caminar inmensas distancias hacia el sur donde muchísimos morían, y, los que sobrevivían, se los internaba en campos de concentración como el de Deir ez-Zor, en Siria. Allí, los cautivos padecieron indecibles sufrimientos y torturas. Los prisioneros eran sometidos al hambre, la intemperie, las progresivas enfermedades. O eran asesinados por los guardias sin la más mínima hebra de compasión. Algunas veces, los armenios eran llevados hasta alta mar para después ser arrojados por la borda. 

   Los culpables nunca fueron condenados. El gobierno turco todavía hoy no reconoce oficialmente el genocidio. Desde todos los lugares del planeta, el pueblo armenio aún expande con intensa regularidad la voz de la queja y del recuerdo. A esa voz queremos contribuir aquí, en este momento de Galerías históricas de Temakel. Para ello presentamos un primero texto de índole general sobre el genocidio; luego un segundo texto de mayor precisión sobre la génesis del exterminio. Este último texto pertenece a una muy recomendable página para todos aquellos que deseen profundizar su conocimiento respecto a la cruel vejación de los hijos de la tierra armenia. Incluimos abajo el link para ingresar a este sitio; y luego, presentamos varias imágenes históricas de las víctimas de una barbarie infinita. Que aún reclama paz y justicia. 

Esteban Ierardo  

 

 

Página recomendada para un conocimiento exhaustivo sobre el genocidio armenio: 

www.genocidioarmenio.org

 

 

  El genocidio armenio

  (Texto procedente de birdofprey.bxscience.edu/organizations/holocaust/edguide/armenian.html )

     A  finales de 1880 había aproximadamente 2.500.000 armenios viviendo en el Imperio Otomano. Desde la 1ª Guerra Mundial, el número de armenios en Turquía apenas pasaba de 100.000. La diferencia puede comprenderse por el gran número de Armenios que fueron masacrados o forzados a emigrar a otros países en el periodo de 1894 a 1921.

La tensión comenzó cuando entre los armenios de las provincias del este del imperio empezó a surgir la idea de un gobierno propio para el pueblo armenio, bajo palabras de ánimo de Rusia. Como el número de revolucionarios crecía, ellos se dividieron en varios grupos políticos, y finalmente en dos partidos revolucionarios. El primer partido, creado en 1887, se llamó Henchak, que quiere decir "La Campana". El segundo, llamado Dashnaktzutiun, que significa "Unión", que se estableció en 1890. Durante este tiempo, el Sultán Abdulhamid II, el líder del Imperio Otomano, estaba promoviendo sentimientos nacionalistas entre los turcos y animosidad hacia los Armenios entre los vecinos Kurdos, esperando sorprender a los revolucionarios.

La persecución resultante, junto con un incremento de los impuestos, dio a los armenios dos sólidas razones para una revuelta. En 1894, en Sasum se sublevaron rechazando pagar los impuestos requeridos. Su revuelta fracasó, aldeas armenias fueron quemadas y miles de personas fueron asesinadas por tropas Kurdas.

Dos años después, volvieron a intentar levantarse contra la autocracia turca. Esperando hacer conscientes a las potencias europeas de sus motivos, tomaron el Banco Otomano en Estanbul. Grupos de turcos musulmanes organizados por tropas del gobierno ahogaron en sangre el esfuerzo matando más de 50.000 disidentes armenios.

La persecución de los armenios continuó durante la 1ª Guerra Mundial. Aquellos que ayudaron voluntariamente al ejército ruso contra los turcos se vieron forzados a emigrar cuando el gobierno turco ordenó la deportación de todos los armenios a Siria y Palestina. Incluso aquellos que combatían con el ejército otomano fueron deportados. A estos se les ordenó en batallones de trabajo, donde estaban sujetos al mismo horror de todos los armenios, la muerte prematura. Algunas veces el método de ejecución era lento y doloroso, como la muerte por hambre o los abusos físicos. Otras veces el método era rápido y brutal, como el ametrallamiento.

Los turcos no dejaron a nadie. El 24 de abril, en 1915, 254 intelectuales Armenios fueron arrestados en Estanbul y llevados a las provincias de Ayash y Chankiri, donde en su mayoría fueron posteriormente asesinados.

Los armenios estaban ahora casi sin líderes. Los otomanos destruyeron a sus defensores tanto militares como sociales. Tomando ventaja de la situación vulnerable del pueblo, los turcos ordenaron la expulsión de todos los armenios de Asia Menor y Armenia. Según las aldeas eran evacuadas, los hombres a menudo eran fusilados inmediatamente, y las mujeres y los niños se veían forzados a caminar distancias ilimitadas al sur, donde, si sobrevivían a las violaciones, eran internadas en campos de concentración. En aquellos campos, como el más terrible de todos llamado Deir ez-Zor, localizado en Siria, los Armenios sufrieron agonías y tormentos similares a los que experimentarían los judíos en el Holocausto en los años futuros. Los prisioneros armenios pasaban hambre, eran golpeados, y asesinados por guardias sin piedad. A veces sin embargo, los armenios no eran enviados a los campos de concentración. En Trebizonda, por ejemplo, se les puso en barcos y en alta mar fueron lanzados por la borda al Mar Negro. El genocidio Armenio se estaba ejecutando todavía en 1921, cuando los Kemalistas fueron acusados de abusar y matar de hambre a los prisioneros armenios.

A pesar de la heroica resistencia, aproximadamente 1.500.000 de armenios murieron en un periodo de 28 años. Esta cifra no incluye el medio millón o más que se vieron forzados a dejar sus hogares y marchar al extranjero.

El genocidio armenio no se conoce hoy en día como se merece. Los otomanos tuvieron éxito en asesinar a 1,5 millones de armenios. Poca atención se le prestó a este trágico episodio en la historia por las potencias vencedoras de la 1ª Guerra mundial, así como por los historiadores. Así, ignorada por la mayoría, la valiosa lección que se podría haber aprendido de este genocidio pasó mucho tiempo desapercibida. Si se hubiera puesto más atención a esta masacre de inocentes, hombres, mujeres y niños, quizá los eventos del Holocausto nunca hubieran tenido lugar. Esta es la valiosa lección que cada uno debería aprender. (*) 

(*) Fuente de este texto: birdofprey.bxscience.edu/organizations/holocaust/edguide/armenian.html 

 

    Los hechos 

  (Texto que sigue a continuación procede a página genocidioarmenio.org )

  Abdul Hammid II, era hijo del Sultán Abdul Aziz y hermano del Sultán Murat V. En 1876 su hermano sería el nuevo Sultán del Imperio Otomano. Su débil gobernabilidad e ineptitud llevó a Abdul Hammid a tomar las riendas de la Sublime Puerta. Su gobierno marcó el principio del fin del Imperio Otomano como también el principio de la Causa Armenia. La ira que desató la orden de aniquilamiento de 300.000 armenios durante 1895 y 1896 provienen de este nefasto personaje el cual la historia bautizó como el Sultán Rojo o el Gran Asesino.
Su nieta se da lujos como tener una página en honor a su abuelo. Su primer crimen fue el de rechazar la creación del tan anhelado parlamento otomano.

Su hermano Murat V lo había propuesto de la mano del constitucionalista turco Midhat Pashá, quien crease la primer Constitución turca en 1876. La llegada de Hammid significó la llegada del autoritarismo extremo, del absolutismo ultrajante en el cual el poder se concentra en una sola persona. Es así, que la constitución turca que otorgaba prerrogativas claras para todas las minorías del Imperio fue derogada y Midhat Pashá expulsado hacia el exilio sin retorno.

La guerra ruso-turca (1877-1878) produjo varias consecuencias que tensionaron por sobremanera la convivencia entre las distintas etnias del Imperio. Una de ellas fue la inmigración de circasianos y tártaros a la Anatolia. Éstos y los kurdos se encontraban amparados por leyes totalitarias como la llamada Haffir o Derecho de Protección en la cual se otorgaba permiso al pillaje hacia los cristianos. Más aún, uno de los permisos más retrógrados que otorgaba el absolutismo Hammidiye era el cual cualquier musulmán tenía permiso de probar su sable en el cuello de un cristiano...

Rusia había avanzado sobre las ciudades de Batum, Ardahan y Kars. A los armenios se los culpaba de traición por haber ayudado al avance de las tropas del zar. Como escarmiento, el Sultán Hammid alentaba a que kurdos, circasianos y tártaros formasen escuadrillas de ataque llamadas Hammidiye que se encargaban de saquear por completo los hogares armenios más carenciados, hasta dar muerte en caso de resistencia. Los rusos deseaban anexar a su Imperio las ciudades que habían ocupado, poniendo como condición que protegerían debidamente a la población armenia. Es así que el 3 de Marzo de 1878 se firma el Tratado de San Stefano en el cual su artículo 16 el Imperio Otomano propone a los rusos que dejen los territorios ocupados a cambio de la implementación de mejoras a las provincias habitadas por armenios. Meses más tarde, el 13 de Julio, se firma el Congreso de Berlín en el cual se invierte el número de artículo 16 por el 61, otorgando el mismo texto ambiguo sin especificaciones reales de mejoras para la población. Fue la primera vez que la diplomacia mundial tomaba cartas en el asunto armenio. El Sultán Hammid entendió que los armenios aprovecharían la reforma administrativa del territorio del Imperio de 1864 la cual deteminaba a Van, Erzerum (Garín), Bitlis (Paghesh), Sivas (Sepastiá), Diarbekir (Dikranagert) y Harpout (Kharpert) como las seis provincias del Imperio Otomano, para junto al zar conseguir la autonomía como lo había hecho Bulgaria años antes.

Por su lado, los armenios resplandecían desde Tiflis (actual Capital de Georgia y centro cultural de la intelectualidad y aristocracia armenia históricamente) esparciendo ideas iluministas hacia toda la población armenia.Los conceptos de libertad y revolución fueron introducidos por autores como Hagop Melik Hagopián (Raffí), Jachadur Apovean entre otros. El despertar nacional fue inminente. Fue así que a partir de 1885 y en adelante se formarían los principales partidos políticos armenios en el exterior pero actividad dentro del Imperio Otomano. A saber los principales exponentes eran: El Partido Armenagán, La Federación Revolucionaria Armenia, el Partido Hunchakian y el partido Ramgavar.

Las rebeliones comenzaron a hacerse fuertes en varias ciudades y pueblos como Zeitún y Sassoun. Los armenios respondían los ataques que los kurdos realizaban por mandato del Sultán. El mismo, ya no podía soportar que los armenios tuvieran contactos con el mundo exterior y con el protestantismo a través de los misioneros evangelistas que habitaban toda la Anatolia  en busca de nuevos adeptos.

De esta manera, a mediados de 1895 el Sultan Rojo ordenó que se masacren armenios en toda la Anatolia y especialmente a aquellos vinculados a los partidos políticos y misiones religiosas de cualquier índole. Las reformas nunca llegarían. A comienzos de 1896, los armenios arremeten contra los kurdos por primera vez en la Batalla de Janasor y el 14 de Agosto en Constantinopla (Istambul) un grupo de armenios toma al Banco Otomano (Bank Ottoman) y amenaza con volarlo sino se llevaban a cabo las medidas prometidas. Era un llamado de atención hacia las potencias que financieramente dominaban el banco. Los hombres no detonaron la bomba pero si detonaron la furia de Abdul Hammid quien ordenó nuevas masacres para las poblaciones aledañas a Istambul.

La popularidad de Abdul Hammid en toda Europa y en América a causa de las muertes que dió este a los armenios y más aún a los misioneros de las distintas potencias se encontraba quebrantada gravemente.

Mientras tanto, el emperador prusiano y los empresarios británicos se disputaban el trazado de lineas férreas en el Imperio Otomano.

El descontento era grande y la tensión causada por las pérdidas territoriales en los balcanes era insostenible. Fue así que fue gestándose en Salónica (Hoy Thessaloniki, Grecia) un movimiento secreto, supuestamente progresista y racional: el Ittihad o Pártido de los Jóvenes Turcos. Sus conecciones con miembros de varias Organizaciones Secretas y diplomáticas de Europa y los Estados Unidos harían al desplomar al Sultán Hammid.

Fue justamente un 24 de Abril de 1908, cuando toda la población otomana, inclusive los armenios festejaron el cambio de régimen sin sospechar que la semilla destructiva que germinó Abdul Hammid II crecería potencialmente de la mano de los Jóvenes Turcos. A principios de 1900 las masas reclamaban garantías y derechos constitucionales, los obreros y campesinos no querían ser explotados. Los pueblos y minorías étnicas que conformaban el Imperio Otomano, además de éstos reclamos, exigían no ser tratados como ciudadanos de segunda con derechos limitados y garantías suspendidas. Solicitaban a las autoridades un corte definitivo a las constantes violaciones sufridas a la propiedad privada y a los ataques sobre su población.  

Cuando los reclamos armenios comenzaron a hacerse escuchar, el Sultan Hammid II reaccionó con masacres sobre los pueblos y aldeas de los armenios.
En el Imperio comenzaba a crecer una nueva fuerza que prometía construir un estado laico con igualdad de derechos y garantías inclusive para las minorías étnicas. En 1905, en Salónica la comunidad Donmeh (Judíos Sefaradíes conversos al Islam) había desarrollado grupos secretos que deseaban desembarcar sobre Istambul para apoderarse del Imperio y terminar con la predominante presencia comercial de los armenios. Se conformaba el Partido Unión y Progreso (Ittihad ve Terakki) de los Jóvenes Turcos.

El partido estaba liderado por Ismael Enver, Ministro de Guerra, Mehmet Taleat, Ministro del Interior y Ahmed Djemal (Cemal), Ministro de Marina y Gobernador. Igualmente todos sus miembros estaban muy intimamente emparentados: Halil Mentese, era tío de Enver y comandante de las fuerzas otomanas como también Nuri Killigil; Jevjedt Bey era cuñado de Enver y Gobernador de Van mientras que Mustafa Abdulhalik Renda era cuñado de Talaat y gobernador de Bitlis.

Todos ellos conocían muy bien a los armenios. Conocían el poder de sus intelectuales y poetas capaces de organizar cualquier tipo y forma de revolución y la valentía de sus hombres y mujeres a la hora de defenderse y atacar al enemigo, la cual fue demostrada en varias oportunidades dentro del propio ejército turco (guerra de los balcanes).

El Ittihad ve Terakki prometía un parlamento con participación al mismo a todas las minorías del Imperio. Se trazó pues la meta de amputar el tiranismo del Sultán Rojo. En esta oportunidad, los armenios no dudaron en apoyar a los jóvenes turcos en el proyecto de derrocamiento de Abdul Hammid.

El 24 de Abril de 1908 (fecha emblemática para las decisiones del Partido), los Jóvenes Turcos se abalanzaron desde Salónica contra la Sublime Puerta de Abdul Hammid, logrando así su derrocamiento. Para no perder la ceremoniosidad de la figura Sultánica, los dirigentes del Partido Unión y Progreso ubicaron como Sultán a Murat V, hermano de Abdul Hammid. Éstos dirigentes tenían todo ya planificado desde su formación secreta en Salónica. Formaron una pantomima parlamentaria que albergaba diputados de distintas vertientes, inclusive varios de origen armenio. No obstante, las ideas de Unión y Progreso no albergaban la cohesión de todas los pueblos del Imperio y su desarrollo, sino más bien tenían encubierto la póstuma idea de la Turquificación total de todos los factores sociales del Imperio. Turquificación era sinónimo de Panturanismo (Anhelo Imperial de Unión con las razas mongoloides del Asia Central) y por ende de Genocidio Armenio. En reuniones secretas del Ittihad, el Dr. Nazim (ideólogo e importante miembro del partido)junto a el Dr. Bahaeddin Shakir hablaban sobre los armenios como enemigos internos, que habían demostrado que era imposible turquificarlos por la fuerza y que seguramente, como lo indicaba la historia, apoyarían a cualquier poder en el mundo que les asegurase la posibilidad de recrear un Estado Armenio independiente.

La causa búlgara tuvo como resultado Bulgaria, lo mismo sucedió con otras causas y pueblos que se independizaban del Imperio en occidente destruyéndolo. Pero nunca permitirían una Causa Armenia. Hacia oriente y bajo el control de Rusia en Asia central, existían varios pueblos de origen turco que simbolizaban la posibilidad de restaurar el Imperio Otomano conformando un mercado común turco con salida al Mar Mediterráneo, este proyecto se conoce como Panturquismo y sólo habían dos obstáculos para esto, los armenios y Rusia. Los armenios, porque podrían interrumpir este proyecto logrando una independencia de su Estado provocando una barrera geográfica entre Turquía y el resto de los pueblos de origen turco. De esta manera darían lugar a establecerse en la zona a cualquier potencia enemiga de Turquía que ayudase a concretar la restauración de un Estado Armenio. 

La esperanza de gozar de derechos civiles, económicos y sociales dignos se esfumó con la matanza de 30.000 armenios en la ciudad de Adaná en 1909. Ya entonces muchos grupos de autodefensa reconocieron que la re-constitucionalización inspirada por Midhat Pashá era una farsa nuevamente. Muchos grupos de autodefensa organizados por los partidos políticos armenios comenzó su propia lucha.

Los turcos pidieron a los dirigentes armenios que convenzan a sus pares bajo el dominio de Rusia para que apoyen al ejercito turco en una posible invasión del mismo al Cáucaso. Los dirigentes armenios les respondieron que frente a una nueva contienda entre Rusia y Turquía los armenios serán leales a los respectivos estados aunque esto signifique una guerra entre compatriotas enrolados en ejércitos opuestos. Fue así que los armenios avanzan tempestuosamente sobre los turcos en 1917. Con la ayuda de Rusia, el ejército armenio cacheteó fuertemente al Ministro de Guerra, Enver Pashá, quién respondería con el método genocida sus derrotas en Mush y Sarikamish.

Los turcos tenían un plan secreto contra los armenios que pondrían en práctica cuando llegase la oportunidad, y lamentablemente el comienzo de la  Primera Guerra Mundial fue la oportunidad.

Haciendo honor a sus ancestros mongoles, el plan consistía en una gran masacre pero más organizada y letal que las que ya se habían registrado en la época del Sultán Hammid II. El plan fue ideado, premeditado, ejecutada y sistemáticamente planificado.

Se pueden diferenciar varias etapas:

Desarme:
Se confiscaron las armas de la gran mayoría de la población. Armas que habían sido entregadas a la población para la guerra Ruso-Turca.

Decapitación Intelectual del Pueblo:
Primeramente se desharían de los intelectuales, políticos, poetas y curas para evitar que el pueblo pueda organizar una rápida y terminante defensa. El secuestro de más de 600 intelectuales comenzó el 24 de Abril de 1915 en Estambul.

Desmasculinización:
No habían dejado nada al azar, con la excusa de la Gran Guerra enrolaron en el ejército turco a todos los hombres armenios entre 15 y 45 años lo suficientemente fuertes como para sostener un fusil que nunca se les entregó. A los soldados sólo se los utilizó como mano de obra para construir trincheras que inmediatamente se transformaron en sus propias tumbas. 

La Eterna Caravana hacia la Muerte: La Deportación.
Los turcos debían borrar de la faz de la tierra a los armenios y todo vestigio de cultura armenia, para que nunca exista una Causa. Armenia basada en reclamos territoriales o garantías y derechos para las minorías.
Las órdenes las dio el mismo ministro del interior Taleat y debían ser cumplidas "sin titubeos y haciendo caso omiso a la conciencia" decía su terrorífico telegrama.
Claro, lo que sucede que las órdenes eran tan infrahumanas que algunos soldados turcos o jefes del ejército no creían lo que se les estaba pidiendo, y pedían explicaciones o aclaraciones obviamente se fusiló a los que se negaron a responder las órdenes.

 Taleat había sido muy claro, "los armenios habían perdido el derecho a la vida en el Imperio Otomano" pero como no se podía malgastar municiones en ahorro de guerra, se los debía matar a cuchillo, o ahogándolos en el río Eufrates, y otros métodos abominables.

En los poblados y aldeas quedarían hombres enfermos, adolescentes, mujeres y ancianos. A ellos les esperaba la otra parte del plan: la deportación. Se colgaba en la plaza central de cada pueblo un aviso el cual decía que la población debía partir para la reubicación. El pretexto consistía en hacer creer a los armenios que se reubicaría a la población para llevarlos a una zona de exclusión bélica, que los protegería de los efectos de la guerra reinante.

Estaban planificadas todas las rutas de deportación, al norte se los ahogaría en el mar negro, a los que vivían en el centro de la Anatolia serían llevados sin víveres y caminando hasta el desierto de Der Zor, donde serían arrojados a los pozos naturales de éste desierto para luego quemarlos.

Los métodos de aniquilamiento eran realmente espantosos y obviamente no se respetaba ni el sexo ni la edad de las víctimas. Las órdenes de Taleat aclaraban que no debían vivir ni en el vientre de sus madres. El río Eufrates de aguas cristalinas, durante días presentó un color rojo de transportar cientos de cadáveres. Miles de mujeres y niños terminaron sirviendo en los harenes de los Pashá (Jefe) Turcos por lo que hoy día muchos ciudadanos turcos desconocen que su verdadero origen pertenece a la raza armenia.

Los Sobrevivientes:
El plan de exterminio del pueblo armenio era perfecto, pero lo que impidió su consumación efectiva fueron las fuerzas rebeldes armenias conformadas por hombres y mujeres voluntarios que con gran valentía impidieron, al menos por varios meses la invasión de los turcos en algunos pueblos y aldeas por lo que hubo algunos sobrevivientes al Genocidio. Otros sobrevivieron porque fueron confundidos por cadáveres, o porque se pudieron esconder durante la deportación o porque fueron comprados por los árabes. Cabe hacer referencia que hubo muchos que sobrevivieron gracias a algún vecino turco o kurdo que no aceptaba la política de su Imperio. La pena de muerte les esperaba a aquellos turcos que transgredieran o dieran cobijo a algún armenio. 

El Imperio Otomano sumido en una vergonzosa derrota bélica llega a su fin. Los griegos, franceses, ingleses e italianos se reparten momentáneamente a suerte, los restos del Imperio.

Mientras tanto, muchos armenios se repatriaban nuevamente hacia sus hogares sin sospechar que la resurrección nacional turca continuaría el plan genocida.

Aunque los Jóvenes Turcos son condenados a la pena de muerte por un tribunal turco, acusados de organizar y ejecutar el Genocidio contra el pueblo armenio el genocidio prometía un continuador. Mientras los Jóvenes Turcos disfrutaban de su exilio y falsa condena, el gobierno turco es tomado por la fuerza y queda en manos de Mustafa Kemal, quién continuará con el plan de genocidio contra el pueblo armenio hasta 1923. (*)

 

(*) La fuente de este texto es la página genocidioarmenio.org; para su desarrollo completo ir a:

 www.genocidioarmenio.org/n/hechos.htm

 

 

GALERÍA DE IMÁGENES

Todas las imágenes puede ser ampliadas por un clik. Todas las fotografías proceden del libro de James L. Barton, "Story of near East Relief", salvo las que provienen del Diario de María Jacobsen, 1907-1919), y de la colección de Armin T. Wegner; fuentes que son indicadas  junto a las imágenes. 

 

 

Arriba, a la izquierda, niños devastados por un hambre y sed sistemáticos; derecha: niños descalzos, abrumados por el dolor y la pérdida de la alegría del sol ( foto del Diario de María Jacobsen, 1907-1919). 

 

 

 Arriba a la izquierda: niños afectados por hidropesía, profundamente afectados ya por el avance de la desnutrición (del Diario de María Jacobsen, 1907-1919); derecha: una doctora auxilia a un niño armenio estragado por el hambre.

 

 

 Arriba, izquierda, la aniquiladora deportación iba produciendo sus marcados efectos: la muerte de niños en el camino (del Diario de María Jacobsen, 1907-1919 esta imagen, como la siguiente); derecha: en la ciudad de Jarput, Armenia, usurpada por Turquía, un contingente de deportados se mueve bajo una letal amenaza.   

 

 

Arriba, izquierda, dos niños armenios deportados. Talaat, el ministro de Interior de Turquía, llegó a afirmar: "Quienes hoy son inocentes pueden ser culpables en el futuro. Hay que exterminarlos"; derecha: dos armenios penden de las cuerdas de la fatídica muerte por la horca, un instrumento habitual de exterminio turco practicado en la totalidad del territorio armenio (foto de la colección de Armin T.Wegner).

 

  

Monumento en conmemoración del genocidio armenio en Chacao, Venezuela 

 

 Fuente de  las fotografías: James L. Barton, "Story of near East Relief"; Diario de María Jacobsen, 1907-1919, y colección de Armin T. Wegner. 

 

 

 

 

 

 

   ©  Temakel. Por Esteban Ierardo