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EL PENSAMIENTO MÍTICO DE COLÓN Y LA SIMBÓLICA DEL DESCUBRIMIENTO DE LAS INDIAS

                                                                                                         Por Sergio Fuster

 

                                                  

 

   En la "Divina Comedia", Dante cuenta que Ulises en su afán de "virtudes y conocimientos", emprende un viaje más allá de las columnas de Hércules atravesando las aguas del "océano de occidente". Después de muchos días, encuentra una gran elevación, un monte, el Purgatorio(1).

  Seneca, en Medea, había profetizado que "después de muchos años llegará una época en que el océano soltaría las cadenas de las cosas y quedaría revelada una Nueva Tierra, (cursivas nuestras), cuando Tetis descubra nuevos mundos".

  Mucho antes había hablado el vidente Isaías: " Den gloria a Jehová, y prediquen sus loores en las islas"(Versión Reina Valera de 1569).

  Con el manto de la razón griega, simbolizada en el héroe heleno y creyéndose el cumplidor de los profetas, Cristóbal Colón, como personaje histórico conjugaba una dualidad no fácil de encontrar; debido al tiempo en que le toco vivir. Todavía los especialistas discuten su mentalidad, entre el pensamiento mítico medieval y la perspectiva de un hombre moderno.

   Por un lado, los sucesos de su época fueron interpretados bajo el simbolismo apocalíptico propio de un período de cambios trascendentales. Una vez recuperada Jerusalén luego de las cruzadas, se esperaba un gobernante mundial al estilo de un "Carlomago mesiánico" elegido por la providencia para reunificar la Europa fragmentada, vencer al Islam y reinar por mil años. Por otro lado, en España, los Reyes Católicos eran asimilados como "elegidos" para recuperar Granada y expulsar a los moros y a los judíos (2). Para su mentalidad "El fin del mundo" del que hablaba la Biblia parecía inminente.

   Por el otro, asombrosos avances en sentido intelectual afianzaban esta creencia. El cardenal Cisneros funda una nueva Universidad en Alcalá con cátedras especiales en griego y teología escolástica. Daniel, profeta hebreo del Antiguo Testamento, había declarado que en el tiempo del fin serian abiertos los sellos que cerraban las mentes al entendimiento de los oráculos. Esto movió a muchos eruditos a traducir y escrutar los libros sagrados. Fue cuando se presentó la Biblia Políglota, una obra en hebreo, griego y latín. Desiderio Erasmo, con unos cuantos manuscritos medievales del Nuevo Testamento, confeccionó un texto maestro que sirvió como base para la posterior traducción de la versión Valera citada arriba(3).

   Por lo tanto, en nuestra exposición veremos que en el marco de una Europa intuida desde una perspectiva apocaliptica, un hombre con una percepción simbólica y una esmerada preparación, efectuó gracias a su fe un descubrimiento que cambio al mundo.

LAS IDEAS OCULTISTAS DE COLON

   Colón, compartía el espíritu dualista de su época, por sus escritos podríamos deducir que era un ferviente religioso rayando en el misticismo esotérico, pero a la vez era un hombre con una excepcional preparación intelectual. No solo sabía de astronomía, álgebra, geografía y naturalismo, sino que además era un asiduo lector de la Biblia y la Cábala. Para un católico, el acceso a las Sagradas Escrituras en la lengua vernácula era algo muy difícil, esto hizo que algunos pensaran que Colón era Judío. Sin embargo, dicha idea, por el momento carece de los fundamentos documentales adecuados.

   Por sus escritos, se deduce que Colón era católico romano, pero analizando sus notas, da la impresión que si hubiera sido moro o judío hubiese pensado y actuado de la misma manera(4).

   Colón además compartía las ideas milenaristas de su tiempo. Desde el siglo XII, la cristiandad había tenido oleadas de especulaciónes apocalípticas, esperando el fin del mundo y un reino glorioso de mil años. Esta creencia ya había tenido su origen en el Israel antiguo y lo habían heredado los padres de la iglesia.

   El fraile Juan Pérez, era un miembro de una logia española que abogaba por estas ideas influidos por Joaquín de Fione, un antiguo abate calabres. Para el siglo XIII, esta orden había mandado un grupo de misioneros a Pekín, junto con el mensaje de que había llegado la última época de la humanidad(5). Teniendo como guías a San Agustín y a Pierre d’Ailly, Colón calculó que de los 6000 años que duraría el mundo, solo quedaban 155 años, un período corto que apenas le alcanzaría para convertir al cristianismo al resto de la humanidad. (6).

   El escribió: "ya dise que para(...) la inpresa de las indias no me aprovecho razón ni mapamundi ni matemática; llanamente se cumplió Isaías"(diario, 21 de octubre de 1492). El quería encontrar al Gran Kan, ya que el diario de Marco Polo decía que " el emperador Chino mandó sabios para que se les enseñe la fe de Cristo"(Carta a los Reyes, 7 de julio de 1503). Colón pretendía abrir el camino para que se cumplieran los sueños de Marco Polo y se llevaran a la practica las profecías evangelistas de Mateo 24:14 de una predicación mundial antes del fin.

   El propósito religioso de Colon está fuera de toda duda. En una carta al Papa escribe: "yo espero de aquel Eterno Dios la victoria d’esta como de todo el pasado (...) yo espero en Nuestro Señor de divulgar su santo nombre y evangelio en el universo" (Carta al Papa Alejandro VI, Febrero de 1502).

   Profundamente convencido de su misión divina se consideró un místico elegido, era un cruzado, si hubiese nacido antes hubiera ido a liberar a Jerusalén(7).

   La mentalidad mítica de Colón lo llevo a tener una corriente de pensamiento que podría llamar finalista(8). Es decir, los signos(sucesos históricos, naturales o fortuitos) son tomados como símbolos que confirman creencias y esperanzas basadas en el indicio final.

   Por ejemplo, Colón, veía símbolos en todas partes, el vuelo de un ave, un naufragio o el salto de un pez; todo indicaba "finalmente" su misión divina, hasta en la grafía de su nombre. Esto explicaría los frecuentes cambios en su firma que se ven en los diversos documentos.

   Según él, se debía cambiar el nombre para adaptarlo a determinados trabajos que le asignara la providencia. Este es un pensamiento muy antiguo (9). Tanto la Biblia, como la Cábala y la metafísica aristotélica, dan a entender que el nombre se debe convertir según el oficio y propiedades de las cosas. Vale decir, que cambiando el nombre, el poseedor cambia de naturaleza. Este pensamiento se fundamenta en Isaías 43:1 "te puse nombre y eres mío"(hablándole Dios a Israel).

   Por ejemplo, "Cristóbal"(Chistum Ferens) significa "el traedor o llevador de Cristo", así como afirmaba algunas veces. Con este símbolo, Colón quiso justificar divinamente su misión de abrir las compuertas del océano y llevar a Cristo a zonas remotas.

   Colón, significa "el poblador nuevo", fue un predicador de las almas(Las Casas.Historia, 1,2) En su nombre se conjuga el evangelizador y el poblador.

   Tal como el tetragrámaton (las cuatro letras hebreas que forman el nombre de Dios), quedó oculto para siempre(10) debido a que se perdió su pronunciación; al mejor estilo cabalista Colón trató de dar un significado esotérico a su firma. Tuvo muchos recaudos al expresar su rúbrica, tal vez guardaba un secreto; enigma que aún no pudo ser descifrado. Cuando heredó esta firma a su descendencia escribió lo siguiente en su diario del 22 de febrero de 1498: "Don Diego, mi hijo, o cualquier otro que herede este mayorazgo(...) firme mi firma, la cual agora acostumbrado que es una X con una S ensima y una M como una A romana ensima y ensima de esta la S, y después una Y griega con la S ensima y sus rayas y virgulas". Hasta los puntos están cuidadosamente ornamentados (11).

   El nombrar o dar nombre fue muy importante para Colón, al igual que el Adán bíblico quiso dar nuevas denominaciones a cada una de las cosas que iba descubriendo en el nuevo mundo.

EL SINUS MAGNUS

   La idea de las aguas primordiales viene de las mitologías antiguas. El Génesis muestra que Dios dividió los abismos, y el Nuevo Testamento apoya la noción que el mundo estaba en medio de las aguas. La creencia que existía un "abismo" o un océano que dividía continentes tuvo su origen en los fenicios. En la Biblia el Rey Salomón contrata barcos fenicios para que viajen al mítico país de "Ofir" en busca de oro".

   Tertuliano (160-240 d. C.) habló de que la tierra en el pasado sufrió grandes cambios. Aristóteles, a su vez, escribió sobre una gran isla situada en el Atlántico y que los cartagineses llamaban Antilia, situada en línea paralela a Portugal. Plutarco también nos cuenta de una isla situada al occidente. Un manuscrito llamado "Acerca del mundo" que aunque no se sabe con certeza, se le atribuye a Aristóteles dice "...Pero hay probablemente muchos otros continentes que están separados del nuestro por el mar, el cual debemos cruzar para llegar a ellos (12).

  Como ya sugerimos más arriba Colón pudo haber sido influenciado por algunas de estas fuentes griegas y latinas cuyo estudio resurge en su tiempo, además de la visión bíblica, de Dante y de Marco Polo de la redondez de la tierra.

   Guiado por ciertos pasajes del Antiguo Testamento, pensó que del otro lado encontraría el paraíso terrenal sobre una elevación de la tierra. La inspiración la tomó del "Imago Mundi" de d’Ailly, que el paraíso quedaba del otro lado del ecuador, rodeado de aguas dulces. Génesis 2:8 cuenta "que Dios plantó un huerto en Edén al oriente". Escribió Colón de las Azores el 21 de febrero de 1493: " el paraíso terrenal esta en el fin de oriente".

   Colón expresó su cosmovisión en su carta a los Reyes de España del 31 de agosto de 1498. Allí muestra que tenía la creencia que la tierra tenía forma de pera como un gran seno de mujer, y en el norte una punta como un pezón, un centro; una elevación donde se encontraba el jardín perdido. Para la forma y sostén de la Tierra, la versión del Antiguo Testamento, parecía estar más cerca de las teorías "científicas" que Colón quería apoyar. Job 26:7 dice "Extiende el alquilón sobre vacío, cuelga la Tierra sobre nada". E Isaías 40:22 agrega: "El esta asentado sobre el globo de la Tierra..." (V.V.).

   Más allá de su mentalidad medieval, se puede percibir que en Colón también jugaba un papel preponderante ideas más acordes a un hombre de la modernidad.

   Junto con su hermano Bartolomé se dedicó en Lisboa a copiar mapas, entre ellos copió un mapamundi egipcio romanizado de Claudio Tolomeo(140 d. C.). En dicha carta figuraban tres tierras, mejor dicho cuatro. La primera correspondía al río Indo (actual Pakistán), la segunda al Ganges y la tercera a la India transgangética. La cuarta se encontraba cruzando el "Sinus Magnus"(gran golfo) y correspondía a tierras americanas ribereñas del Pacífico desde México a Perú(13).

   Tolomeo había tomado sus datos de Marino de Tiro, un comerciante fenicio (90 d. C.). Según este después de Ceilán había una nueva tierra y una ciudad donde comerciaban los romanos, la mítica ciudad de Cattigara en el mar Sinus Magnus o el Pacífico(14). Lo que a llevado a algunos a teorizar que los romanos ya habían llegado a América.

   La copia más antigua que existe de la carta de Tolomeo es del siglo XI o XII, hecha por Toscanelli. De ella se vale Henricus Martellus Germanus (1489) para plasmar sus nuevas observaciones, en las que ya figuraba Groenlandia y las costas sudamericanas. Colón buscaba la última India que figuraba en la carta de Tolomeo... y la encontró.

  DIOS, EL HOMBRE, LOS MITOS Y LA NATURALEZA

  Colón escribió al margen de la "Geografía de Tolomeo": "Admirable es lo arremetido tumultuoso mar. Admirable es Dios en las profundidades".

   En su visión del mundo, no solo anhelaba predicar el evangelio, su espíritu estaba ligado a la relación con el creador por medio de observar su vasta obra. Vale decir, que sus metas se cumplían a cada paso, en el cielo, en las aguas y en las profundidades llenas de misterios. No había día que no hiciera anotaciones sobre las estrellas, los vientos y las tormentas e interpretara en ella designios del supremo; quería conocer "los secretos del mundo" (Libro de las profecías l50l).

   En el diario de su primer viaje revela la atención constante a los fenómenos naturales. Los peces, los pájaros, los animales y las plantas son los verdaderos protagonistas de su odisea. Nos cuenta de extraordinarios animales marinos y de árboles muy deformes donde de cada una de las ramas surgen una gran variedad de especies. Durante el tercer periplo, hace una escala en Cabo Verde donde nos describe con lujo de detalles la vida de las inmensas tortugas de agua. Hasta nos da una clase explicativa sobre el origen de las perlas similar a la que expresó Plinio (las Casas, Historia. 1, 137).

   En su concepción medieval, el océano estaba plagado de seres monstruosos, para el solo eran los que describía la Biblia en Job 41:1: "¿Sacaras tú a leviathan con anzuelo..." (V.V.). Sin faltar alusiones a los cíclopes y a los hombres con cola, en el diario del 9 de enero de 1493 dice que " vio tres sirenas que salían bien a la mar"; por supuesto, no le faltó el toque que caracterizaba a un hombre del modernismo cuando agregó: "pero no eran tan hermosas como las pintan".

   Colón era un finalista, dedujo por inducción que para que exista un equilibrio en el globo debía haber una cuarta tierra, él apostó por un conocimiento a priori y ganó. No descubrió América, la encontró; en su corazón, siempre supo que estaba alli (15).

   Colón fue movido por una dimensión existencial que no tuvieron otros conquistadores posteriores, la fe.

   "Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven, por ella alcanzaron testimonio los antiguos" (Epístola a los Hebreos 11:1)(V.V.)

   Para el hombre moderno, las razones para viajar a América fueron, el afán de lucro y la trascendencia personal. La fe para ellos era solo una excusa, para él, un hombre medieval, a veces; fue la razón.

   Bien escribió Colón en el prefacio del "Libro de las Profecías de l501: "San Pedro cuando salió a la mar anduvo sobre ella en cuanto la fe firme. Quien toviera tanta fe (...) le obedecerían las montañas"... y descubriría nuevos mundos. (*)

(*) Fuente: Sergio Fuster, "El pensamiento mítico de Colón y la simbólica del descubrimiento de las Indias", editado aquí de manera original.

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

  1. Dante,"La Divina Comedia", Canto XXVI.

  2. D.Brading. "Orbe Indiano", México, Ed. Fondo de Cultura, 1991, Pág. 27.

  3. All Scripture is inspired". W.T. 1987 Pág. 318.

  4. Tedorov. "La conquista de América". México, Ed. Siglo XXI , 1987. Pág. 24.

  5. Op. Nota 2. Pág28.

  6. Ibídem.

  7. Op. Nota 4.

  8. Ibídem Pág 33.

  9. P.Georges. "El hombre en el Antiguo Testamento". Ed. C. Lohle. Mexico 1969. Pág 58 y 59.

  10. El nombre de Dios fue suprimido por la superstición judía y para que no se usara con fines mágicos.

  11. Op. Nota 5.

  12. Perez-Diaz : "La Atlántida en las fuentes antiguas". Revista: Enigmas de las antiguas civilizaciones. N-1, 2001. Pág 38 y 39.

  13. Ibarra Grasso "La representación de América en los mapas del tiempo de Cristo"(se recomienda consultar la obra en su totalidad)

  14. Ibarra Grasso "Colón y los mapas del descubrimiento". Clarín 24 de Abril de 1978 Bs.As. Pág. 4 y 5.

  15. Op. Nota 4. Pág 26.

 

 

 

                                             

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