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METÁFORAS ANIMALES EN LA ALFOMBRA ROJA
                                                                                                                Por Alfredo Esteban de Jorge

 

Marta Lynch

 

  A continuación, un intenso análisis sobre la presencia simbólica de lo animal en La alfombra roja, una de la más importantes novelas de la escritora argentina Marta Lynch, realizado por Alfredo Esteban de Jorge, de la Universidad católica de la República Argentina.

Marta Lynch (1925-85) nació en Buenos Aires, Argentina. En 1952 egresó de la Facultad de Filosofía y letras. Se hizo famosa En 1962 cpublicó su novela La alfombra roja, que deparó fama y reconocimiento. Otras de sus obras importantes son: Cuentos tristes (1967), Un árbol lleno de manzanas (1973), Los dedos de la mano (1976) y La colorada Villanueva o Los años de fuego (1978). Su prosa es ceñida y realista y en ella se perciben la angustia ante el paso del tiempo y el horror a la vejez que la llevarían al suicidio. Luego de la publicación de su libro de cuentos No te duermas, no me dejes (1985), se suicidó.

El estudió que se presenta aquí de la principal obra de Lynch contribuye a la revaloración de su literatura.

E.I 

 

METÁFORAS ANIMALES EN LA ALFOMBRA ROJA
                                                                                                                Por Alfredo Esteban de Jorge

                                                                      "Cuando Fulano dice algo de Mengano, 
                                                         ese algo dice más de Fulano que de Mengano."

                                                                                                               Refrán popular

      En La alfombra roja de Marta Lynch se nombran animales reales (1) y mitológicos (2), individualmente o en grupo (3), a veces con sufijos diminutivos (4), otras con peyorativos (5) y por genéricos (6). También son empleados en frases hechas (7) por algunos de los personajes.
   De todas las veces en que se nombran animales consideramos que 136 veces se los nombra en forma metafórica, tanto como para decir algo de un personaje, como de una entidad abstracta, como de una situación, un estado, un sentimiento o un paisaje. El resto de las veces se los nombra porque verdaderamente hay un perro ladrando o un pájaro cantando o un insecto volando, etc. y no porque al nombrar un animal o una parte o actitud de éstos se esté queriendo decir algo más.
   El análisis de estos "recursos animalescos" como expresiones de la subjetividad de los personajes o imágenes especulares de su propia alma, entendemos que nos echará luces sobre la comprensión de dichos personajes y el sentido general y cabal de la novela.

  Así observamos que Rosa Garrido cuchichea (8), una de las contrincantes de la Nena maúlla (9), ella, a su vez, hace un chirrido (10), la gente "muestra las garras y el filo de los dientes" (11), Rey habla de los hombres del interior como "algo mas que animales", Ernesto aúlla (12), "las prostitutas emiten chillidos espantosos y ridículos y los hombres y mujeres lanzan quejidos y palabrotas por igual" (13), las parejas se achicharran (14), Rinaldi dice "domar" a la gente (15), Corina ronronea (16), Rey dice que Sofía parlotea (17), a Chaves le corre miedo por la espina dorsal (18), Sofía siente "el calor del cuerpo animal de Rey subiendo entre las sábanas" (19) y la Nena habla de "la rabia ciega de su pensamiento" (20), etc.

El Doctor

  Ese es el título con el que comienza la novela y es el título de uno de sus protagonistas (21), pocos epítetos más altos podría conseguir un hombre como el que la autora le atribuye a Rey a principios de cada uno de sus monólogos internos (22), sin embargo, como veremos, lejos está Rey de ser un hombre, un doctor, una persona; él es más bien un personaje: un monstruo.
   Es el quien más veces dice que los demás hombres son o parecen o tienen comportamientos zoomórficos, y como dice el refrán (23): si Rey dice que sus colegas son animales, en realidad es porque él lo es. No nos apoyamos para afirmar esto en la sabiduría popular, que, vale decirlo, gran valor tiene, sino que aquello es un claro reflejo inconsciente (proyección) ampliamente estudiado por la psicología. A su vez la mayor parte de las veces en las que los otros personajes se refieren a alguien como a un animal, es a Rey. A saber: Jote (es llamado "El Jote" veintitrés veces), serpiente maestra, cachorro de león, gallo (que apalea a las gallinas, es decir, al comité), pajarraco, pichón y víbora.
Vemos que se pueden agrupar sus "nombres" en dos grandes grupos: aves y serpientes.
Lo de serpiente es por su poder de fascinación. Varias veces se habla en la novela de esta habilidad de Rey, del poder que tiene Rey sobre los demás, él los fascina, los hipnotiza, los enreda en su cola para luego fagocitarlos, utilizándolos como medios para hacer su camino; fascina tanto desde la seducción como desde el punto de vista racional, cosa que puede lograr ya que esa es la única capacidad que ha desarrollado; desde pequeño se nos presenta como alguien que ha anulado por completo la emoción. Rey no siente. Es, como ya dijimos, un monstruo. Además la serpiente es considerada en varias culturas como el oponente directo del ser humano (24) de manera que al ser catalogado de esta manera es claro que el resto de los personajes lo ve como un enemigo (salvo Sofía que es la persona que además de haber sido fascinada por la mente de Rey, es decir, por su carácter de candidato, político perfecto ha sido fascinada en el plano sentimental, es decir, seducida en todo sentido). No hay que olvidar el carácter demoníaco que le ha sido atribuido a la serpiente en todo occidente gracias a la cultura judeo-cristiana, en cuyas sagradas escrituras la serpiente es el animal en que se transforma el demonio para tentar al hombre a elegir el mal.
   Por otra parte en gran cantidad de situaciones se hace referencia a la política como un "nido de víboras" con lo cual el lector procede a vincular directamente a Rey con este antro, para el cual ha sido creado.
   Las alusiones a Rey como ave, especialmente como ave rapaz (el "jote") que desde lo alto vuela eligiendo a su presa y esperando por el preciso momento para atacar, refuerza la imagen creada al ser igualado a una víbora, los usa, los tienta, los devora, pero eso sí, los elige minuciosamente.
   A su vez él también equipara a algunos políticos con aves (25), de la misma manera, en la página siguiente Bugni le dice a Rey "nos hemos despulgado juntos". Y esto continúa dos páginas después, cuando Rey dice respecto de Abraham: "sabe que prendido de mí podría volar". En otra ocasión dice que Sofía "parlotea" (26) y luego habla de "desplumar a la gente" (27). Por último, en estas citas a las cuales nos referimos en motivo de las proyecciones de Rey, iguala a sus compañeros con animales y dice que luego de que él tome el poder se "devorarán y despedazarán" (28) entre ellos.
   No se puede trazar un croquis del personaje de Rey sino se analizan las relaciones que llevó o quiso llevar con su padre, su madre, su suegra, su esposa, Sofía y Laura aquella persona a la que dice haber amado.
   Respecto a sus padres: Rey dice que su madre "había cazado a su padre", "nunca entendí por qué se había esforzado por pescar al vuelo a aquel amorfo veterinario cuya única defensa era la blasfemia." (29). 
   Vemos que también compara a su madre con un ave. En otra ocasión observamos que Rey dice que su madre le gruñía: "vives para ti" (30), el gruñir es propio de los perros, animales tradicionalmente concebidos como valientes, fieles y protectores, además: 
In a more profund sense, though still related to the foregoing, the dog is -like the vulture- the companion of the dead on their `Night Sea-Crossin´, which is associated with the symbolisms of the mother and of resurrection.(31)

  En la tercera intervención de Rey, él nombra gran cantidad de animales pero no en relación con personajes o situaciones o paisajes, como se venía haciendo sino que se refiere a animales de verdad, de los que se encontraban a su alrededor en su antiguo pueblo, Marta Lynch no abusa de metáforas animalescas en este capitulo, únicamente lo utiliza cuando "El doctor" habla de su futura suegra: Rey ve a Sara Millán como un "animal hembra"(32) (lo dice dos veces en esa página, más otra vez en la página 75), "como con algo de potranca, de gata, de paloma, una conjunción de piel lustrosa, vello, ojos acariciadores y astucia primitiva." (33)
  En ese capítulo nos cuenta que nunca deseo a nadie como deseo a Sara Millán, su futura suegra, madre de su "mejor" (34) amigo.
  Respecto a Laura: Rey no utiliza ninguna palabra que se refiera al reino animal para describirla, lo único que dice es que le recordaba a su madre. Debemos atribuirle entonces esa "astucia" que Rey le designaba a su progenitora, esa fidelidad y todo lo arriba mencionado. 
   Rey está altamente tentado ante lo incestuoso.
Cuando Sofía me ofrece sus grandes ojos, que tanto me gustan, suelo decirle: -Es a mi madre a la que necesito. No es una mujer es una madre […] me contempla agobiada por la fuerza de mi mentira; parece a punto de llorar […] Yo extraño a mi madre, ex-tra-ño a mi madre. Me dirijo a ella tan luego, mi joven amante de la imaginación […] esta muchacha de triste destino, atada a mi vida como si yo fuera la piedra que va a arrastrarla lejos de la superficie del agua; mi Sofía […] ¿Cómo podría Sofía parecerse a mi madre? Porque sé que ni ha de lograrlo nunca es que me empeño en exigírselo, una y otra vez […] La verdad es que la necesito en una forma especial, ni en mi corazón, ni en mi cama, ni en mis sentimientos. Debe permanecer en un punto distante […] debe estar a mi alcance, aunque totalmente inaccesible, porque he decidido que ella, como los otros placeres de mi vida, me estén prohibidos. (35)
   Para tratar el por qué de su atracción hacia su suegra y el por qué de la búsqueda en sus amantes de características similares a las de su madre (Laura se parecía a su madre, Sofía no, pero le exigía que como aquella, permanezca distante, inaccesible, como los placeres que nunca pudo tener: su madre y su suegra) nos apoyaremos en lo explicado por Sigmund Freud en Tótem y Tabú.
  En las sociedades primitivas y aún en algunas comunidades indígenas de Oceanía y África es común la cultura totémica, por medio de la cual los individuos no pueden tener relaciones sexuales con otros de su mismo clan totémico. Lo que en nuestra cultura es tabú en las relaciones consanguíneas lo es en otras en las totémicas.
El tótem es un animal o en algunos casos una planta a los cuales los individuos deben adorar y bajo ningún concepto utilizarlos como alimentos, en caso de violación de la norma la naturaleza los castigará de algún modo. Linajes o individuos llevan nombres de animales, justamente los totémicos (los miembros de un linaje totémico a menudo creen que están enlazados con el animal totémico por una descendencia en común: 
El nombre de un ser humano es un componente principal de su persona, acaso una pieza de su alma. La igualdad de nombre con el animal obligaba a los primitivos a suponer un lazo secreto y sustantivo entre su propia persona y esa especie animal. (36)
  En una misma tribu puede haber clanes que adoren a uno u otro animal (esto se hereda por parte materna), así un hombre perteneciente al clan "canguro" solamente podrá casarse o mantener relaciones casuales con una mujer del clan "emú"; en caso de incesto, sus pares deberán castigarlos asesinándolos a los dos o sólo al hombre pero debiendo castigar físicamente a la mujer.
   En otras culturas es también severamente castigado todo tipo de relación entre hermanos adultos, así si un hombre ve a su hermana deberá salir corriendo en dirección contraria, esconderse, etc. En otras algo similar ocurre con la madre, el padre y la suegra (los Zulúes tienen prohibido ingresar en la casa de su suegra y si ven sus huellas en la playa deben esperar que el agua las borre antes de continuar la marcha). Dice Freud: 
   En el hombre el vínculo con la suegra es complicado por parecidas mociones […] La vía de elección de objeto lo ha llevado hasta su objeto de amor, por regla general, a través de la imagen de su madre y quizá también hasta su hermana; a consecuencia de la barrera del incesto, su predilección se ha deslizado desde esas personas queridas de la infancia hasta parar en un objeto ajeno, imagen especular de aquellas. En lugar de su madre propia […] ahora ve entrar en escena a su madre política […] la suegra constituye de hecho una tentación incestuosa para el yerno; por lo demás, no es raro que un hombre se enamore manifiestamente de quien luego será su suegra, antes que su inclinación migre a la hija.(37)
   El texto de Freud no sólo ilumina las razones por las cuales Rey se siente atraído por "sus mujeres" y siente continuos deseos de ser invitado por su suegra a ingresar en su casa, sino que también vemos razones tanto literarias como antropológicas y psicológicas para que la autora utilice estas metáforas.

El gordo Chaves


   Ya desde su nombre se nos presenta como una figura absolutamente caricaturesca prestada para comparaciones con animales, de ahí que sea llamado Chancho, paquidermo, perro, faldero, etc. A su vez él siente desprecio por su propia persona "Soy un gordo" es lo primero que nos dice y no dejará de observar al resto de las personas como animales, especialmente a las mujeres, a las que aborrece profundamente.
   Habla de Corina (su esposa) y del resto de las mujeres como "hembras retozonas que se entregan a su hambre secular", también dice que Rosa Garrido tiene una "larga cara caballuna" y que Sofía también retoza pero que "es una hembra especial, dulzona" (38). Monologa sobre "la puerca estructura de su vida", sobre que Corina adivinó que Rey no sería una "presa fácil para ella" y se califica a si mismo como "un cornudo" (39).
Continúa hablando de Corina como de "una hembra de lujo". También habla de sus amantes como "nuevas víctimas que caen en el cepo" (40). Luego, respecto a la misma mujer: una "hembra regalona" y habla de sus "ancas" (40).
   El odio que siente por su cónyuge lo hace pensar continuamente en asesinarla. Así en la página 65 dice que apretará el "pescuezo" de corina.
   Piensa que las mujeres le hacen "perradas" al hombre (42).
   En el episodio en que descubre a su esposa in fraganti con uno de sus amantes, en su propia casa, Chaves dice que Corina estuvo un rato, "ronroneando su absurdo interrogante", dos páginas antes aparecía meneándose; si bien el juego de seducción es algo humano, también es algo que se da en el mundo animal, la descripción del episodio entre Corina y el periodista, nos hace imaginarnos una escena de apareamiento-seducción del reino animal, con ella "ronroneado" o "como dos gallos no dispuestos a reñir", como los describe Chaves, y con él saltando de un lado del pasillo mirando a su esposa hacer "esa cosa asquerosa que se llama sexo" (43)
   Como si esto fuera poco, también dice que Corina chilla (44) y la iguala con un animal "oloroso y miserable", y al final de la página le dice, cuando ella le pregunta si puede acompañarlo: "el presidente no quiere saber nada con hembras" (45).

La hermana de Rinaldi


  Es a nuestro criterio, junto con su hermano y Rey, el personaje menos humano de la novela.
  Se no presenta como una giganta medieval que ha anulado por completo su lado femenino (al menos su lado sensual, grácil, encantador, delicado, maternal, emocional y bello) para quedarse sólo con la astucia. Es luego de Rey y Rinaldi el personaje que más veces se refiera a otro como a una bestia. Presentamos a continuación un cuadro general que muestra el porcentaje de cada personaje respecto al total de metáforas animalescas utilizadas:
   La Nena utiliza gran variedad de vocablos animalísticos, por lo cual nos resulta bastante complejo definirla, el mejor punto de apoyo para ello lo tenemos en Rinaldi, que es quien más la conoce. Por su parte, lo que más le es atribuido a la Nena por los demás personajes es su parecido con un "caballo". Elemento que complica aún más el trabajo de definirla, según Cirlot "The symbolism of the horse is extremely complex, and beyond a certain point not very clearly defined." (46) Creemos que esta relación no es tanto simbólica sino más bien para mostrar la rudeza y fealdad de La Nena, aun así la imagen del caballo y la yegua puede relacionarse con el ímpetu y la pasión ante las acciones. (47) 
La relación entre ella y Rinaldi es de hermanos-enemigos, así él habla de los "arneses" (48) de la nena; apreciación no del todo errada, ella misma habla de su cuerpo como de un "torpe caparazón de carne" (49).
   Se refiere a los hombres que hacen política como "hombres y mujeres que en cuatro patas aúllan, se rascan, se muerden y se arañan" (50). Opina que Sara Aguilar es "una gata", que "se menea", que "es tan acicalada" y que "huele a recién bañada" (51).
Respecto a Rey, dice que "tiene ojos de serpiente", y que "su piel helada, sarmentosa y escurridiza se pegó a la de ella" (52). Frase que nos hace pensar que quizá Rey haya mantenido relaciones casuales con ella.
  Es el personaje más pérfido de la novela, luego claro está de Rey, lo único por lo que lucha es por su supervivencia, como un animal, y no le importa si para eso debe utilizar a su hermano o a sus colegas. Es la versión femenina de Rey.
  Hay una imagen especular pero que no es con animales sino con un lugar físico (el departamento de Rinaldi y La Nena) que nos ayuda a comprender qué clase de hermandad es la que existe entre ellos, se da cuando ella habla del "departamento estrecho y lúgubre, que se está cayendo, pudriéndose de viejo" (50), evidentemente está hablando de la relación entre los hermanos, que se encuentra descascarada, estrecha e irreparable.

La política


  Crítica social de una democracia corrupta se puede leer en esta obra en que Marta Lynch retrata a la política como "una jaula de hienas", "inmensa cloaca", "maquillaje infernal" (53) (no todos los calificativos son animalescos, pero sin duda dan la sensación de ser algo bastante alejado de lo humano), "actividad rabiosa" (54), "oficio puerco de domadores de fieras, de malabaristas de ilusiones" (55), "una selva llena de vapores, de hedores y de serpientes venenosas" (56), "medusa insaciable y monstruosa" (57).
Sólo una cosa positiva puede verse en el terreno político, y es, en boca de Rinaldi, las campañas: 
  […] somos los mejores amigos del mundo. Bebimos el vino, devoramos el asado, estrechamos manos, hablamos, intercambiamos los temas, nos distribuimos los aplausos, las moscas, el olor a sudor y el horizonte de la patria.
   La escritora no deja un final esperanzador para el futuro de la política argentina, el final de la novela es oscuro, nadie acompaña a Rey; al fin está sólo, sólo se escuchan gemidos.

Sofía


   Sofía nos habla de los "papagayos"(58) de sus compañeras, de esas "arpías" (59), de la jauría que es la política, nos dice que La Nena es un "ave de rapiña" (60), que Rosa es un "reptil" (61), un "animal carnicero".(62) Por último dice que un empleado de un bar es un "astuto zorro". (63)
  En la primera página de la primera intervención de Sofía, ella está sentada, oyendo a sus compañeras debatir mientras ella sólo piensa en él, en su hombre, en su nombre, cuando el monólogo se detiene en una o dos moscas.
   Todo lo cual ocurre en una tarde de verano, con el rostro sudado que se refleja en un vidrio y una mosca o dos que alternativamente se gozan o luchan sobre la mesa manoseada. Sentada aquí me esfuerzo por renunciar al pensamiento del amor […]
  De manera similar al departamento de los Rinaldi y al resto de las proyecciones hechas a lo largo de la novela, pensamos que Sofía se siente a sí misma como una mosca que en una tarde de verano goza y lucha con su pareja sobre una mesa manoseada.
Esto se ve reforzado cuando Millán nos cuenta que piensa que Sofía es una "mosca muerta" (64).
  El resto de los personajes la ven como una "paloma herida" (65) (Rey); como ya dijimos, Chaves dice que Sofía retoza y que es una hembra especial, dulzona, Rey dice que ella "parlotea" (66); Rinaldi, ofídico, dice que Sofía aparece "casi arrastrada" (67); Bugni dice que es una "zorra" (68); Chaves, ahora, la califica como "cabrita" (69).
La imagen del cabrito/ cabrita/ cordero/ oveja, representa para el cristianismo la figura del hijo de Dios, el Cristo sufriente que se sacrificó por nosotros, he aquí entonces la razón por la cual se la asemeje a Sofía con una cabrita (además de su gracia, fragilidad y belleza). Pero esta no es la única razón.
  Según Jacques Joset en su artículo "Amor Loco, Amor Lobo" (70) sobre el Libro del buen Amor, las imágenes del Amor-lobo, remiten a un material folklórico lato sensu. "Amor" podría muchas veces, cambiarse por "lobo", puesto que las acciones que realizan son las mismas. El tema del "disfraz de lobo", presente también en Caperucita roja, se hace presente aquí también. Amor y lobo acuden a disfraces para atrapar a sus víctimas, un lobo que atrapa a una oveja. La pista del Amor lobo lleva al concepto de amor torpe, instintivo, no cortés, que siempre fracasa.
  Millán dice que su hermana Margarita acudió al llamado de Rey "solícita y humilde como una oveja" (71).
  Los dos personajes, Sofía y Margarita, pueden encuadrarse dentro de esta concepción de amor lobo, destinado al fracaso, en el cual ellas representan el papel de víctimas, y se llevarán por supuesto, la peor parte.
  Sofía hacia el final de la novela se da cuenta de su destino, reconoce que Rey no la ama ni podrá hacerlo. Ni siquiera tiene intenciones para ello. En la descripción del encuentro "amoroso" Sofía habla de los "suaves gemidos" (72) de Rey, justamente en el momento en que se da cuenta de que él no se puede entregar, que no puede cumplir con lo más propiamente humano, con el amor.
  Este proceso ambivalente de aprendizaje- oscuro destino de Sofía está simbólicamente marcado por el episodio en que ella realiza la catábasis y anábasis (73) típica de los héroes míticos y otros grandes personajes de la literatura.
No haremos aquí una mención de todos los personajes que han atravesado por este proceso de ascenso-descenso ya que la lista sería interminable, simplemente haremos referencia a su carácter de recurso que simboliza el aprendizaje del personaje, sobre todo el del autoconocimiento, la mayoría de las veces, con resultados positivos.
Es el clásico descenso a los infiernos (74) o algo que lo simbolice, en el que el protagonista se ve comprometido en su existencia, y que una vez producido el ascenso, éste se encuentra con la luz, con la verdad, con la vida. En nuestra obra Sofía ingresa a "un bar con un sótano muy moderno y silencioso, con máscaras baratas", "barcito demoníacamente decorado", en compañía de dos desconocidos, allí se emborracha. Ésta es la catábasis. Mientras permanece en el infierno, se niega a identificarse con los demás seres de la política, quiere diferenciarse aún de esos perros "soy todavía un ser humano; todavía un ser humano, que es la cosa máxima que se puede ser." - nos dice. Y con esto se ilumina el sentido total de la novela. A las palabras dichas por Sofía no deben prestársele oídos sordos, por su nombre, como ya dijimos, sabemos que lo que ella tiene para decirnos debe ser escuchado, ella quiere ser un ser humano, a diferencia de lo que son el resto de los personajes de la novela, ella quiere conservar su unidad. Y esto no lo dice en cualquier momento, lo dice justo en el momento más crucial de su vida como personaje.
  Soy una mujer aún. Parece ser que soy una mujer aún. Pero sospecho que lo que Rey dejó sobrevivir no servirá para nada […] Finalmente, señores, sólo les pido que me ayuden a subir estos escalones de la entrada. Más allá de la puerta está la vida, está la noche, está la gloria de mi amado, está la multitud en la que alguna vez creí. Si ustedes me ayudan a subir los escalones, señores no solamente no les vomitaré esta bonita alfombra gris, no derramaré el contenido de la quinta copa, no los dejaré sin propina, no tendrán que llamar a un taxi para desembarazarse de mí, no me enviarán a mi casa. Será, al fin en todo conveniente que ustedes me ayuden a subir. Después, ya en la calle, me uniré a la multitud. Sin lágrimas. Sin reproches. Sin palabras. Sin nada.
  Es una anábasis distinta, es oscura "afuera está la noche", no está el día, no está la luz platónica que iluminaba el conocimiento. No hay nada. Ella continúa hablando de "su" amado. La vida que le sigue no será diferente a esa subida, dificultosa, empinada, en una alfombra gris y no roja, y en medio de la multitud.(*)

(*) Fuente: Alfredo Esteban de Jorge, "Metáforas animales en la alfombra Roja", editado aquí de manera original. 

NOTAS

1. Sapo, mosca, ave de rapiña, gato, pato, ratón, paloma, vaca, jote, oveja, cochino, puerca, gata, potranca, gallina, león, gallo, serpiente, víbora, búho, caballo, puerco, garrapata, mono, chancho, pavo real, pavo, zorra, paquidermo, ofidio, perro, zorro, etc.
2. Arpías y medusa.
3. Ganado, jauría, Gallos de riña, monos, tropilla, buitres, moscas, ovejas, caballos, gallinas, pavos, hienas, papagayos, víboras, pichones, pulgas, gallos, puercas, ratas, urracas, murciélagos, etc. 
4. Cabrita, ratita y palomita. 
5. Caballuna, avechucho y pajarraco. 
6. Animales, monstruo, animal carnicero, reptil, ave, pichón, bicho, hembra, fieras, bestia y lagarto. 
7. Hijo de perra, jaula de hienas y cola de ratón. 
8. Lynch, Marta: La alfombra roja, Libros perfil, Buenos Aires, 1998, pp. 22. (Todas las citas de esta obra las haremos en referencia a esta edición).
9. Op. Cit. pp. 27.
10. Op. Cit. pp. 28.
11. Op. Cit. pp. 29.
12. Op. Cit. pp. 36.
13. Op. Cit. pp. 41.
14. Op. Cit. pp. 43.
15. Op. Cit. pp. 96.
16. Op. Cit. pp. 123.
17. Op. Cit. pp. 130.
18. Op. Cit. pp. 133.
19. Op. Cit. pp. 156.
20. Op. Cit. pp. 279.
21. Decimos "uno de sus protagonistas" porque no nos animamos a afirmar que El Doctor sea el personaje principal de la novela, pensando que en ese primer puesto pueden estar también Sofía y la política misma. 
22. Es el personaje que más apariciones tiene (13) las primeras doce se titulan "El Doctor", la última "El Señor Presidente", es el único personaje cuyos títulos de intervenciones varían. Ante cualquier duda respecto a monólogos internos y fluir de la conciencia consultar: - Tacca, Oscar: Las voces de la novela, Madrid, Gredos, 1978. - Tacca, Oscar: El estilo indirecto libre y las maneras de narrar, Buenos Aires, Kapelusz, 1986. 
23. Ver epígrafe.
24. Chevalier, Jean: The penguin dictinary of symbols, Penguin books, London, 1996.
25. Op. Cit. pp. 126.
26. Op. Cit. pp. 130.
27. Op. Cit. pp. 228.
28. Op. Cit. pp. 270.
29. Op. Cit. pp. 35.
30. Op. cit. pp. 285.
31. Cirlot, J. E.: A dictionary of symbols, Philosophical library, New York, 1983, pp. 84.
32. Op. Cit. pp. 73.
33. Op. Cit. pp. 73.
34. La relación entre Rey y Millán tiene sus peculiaridades, son básicamente amigos pero que compiten uno contra otro. Desde el principio Rey sabía que tendría que quitar a Millán de su camino, y no sentía remordimientos al respecto. Si Millán sabía que Rey acabaría traicionándolo y se mantuvo a su lado debido a impulsos masoquistas o por simple negligencia, eso excede los límites de este trabajo.
35. Op. Cit. pp. 41.
36. Freud, Sigmund: "Tótem y tabú y otras obras", en Obras completas, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1980, Vol. 13, pp. 114.
37. Freud, Sigmund: "Tótem y tabú y otras obras", en Obras completas, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1980, Vol. 13, pp. 25.
38. Op. Cit. pp. 57.
39. Op. Cit. pp. 59. También se adjetivará así en la página 64.
40. Op. Cit. pp. 60.
41. Op. Cit. pp. 64.
42. Op. Cit. pp. 119.
43. Op. Cit. pp. 124.
44. Op. Cit. pp. 304.
45. Op. Cit. pp. 305.
46. Cirlot, J. E.: A dictionary of symbols, Philosophical library, New York, 1983, pp. 152.
47. http://www.mind-surf.net/diccionario/y.htm#yegua.
48. Op. Cit. pp. 109.
49. Op. Cit. pp. 103.
50. Op. Cit. pp. 104.
51. Op. Cit. pp. 105.
52. Op. Cit. pp. 106.
53. Op. Cit. pp. 101.
54. Op. Cit. pp. 161.
55. Op. Cit. pp. 191.
56. Op. Cit. pp. 200.
57. Op. Cit. pp. 281.
58. Op. Cit. pp. 21. Los papagayos pueden ser tanto pájaros de colores que repiten palabras como víboras venenosas del Ecuador. Por lo que hemos analizado, la imagen que ella nos da de sus compañeras de partido es la que hemos venido retratando.
59. Op- cit. pp. 19.
60. Op. Cit. pp. 26. Recordemos que más arriba dijimos que La Nena era la versión femenina de Rey, no porque sea Rey con atributos típicamente femeninos, sino porque es igual a Rey pero del sexo opuesto, y recordemos que habíamos identificado a Rey con un ave rapaz. Sofía otra vez corrobora lo analizado, es decir, como su nombre lo indica (del griego "Sofi´a"= sabiduría) ella aprehende, si bien también proyecta, como en "el episodio de las moscas", es el personaje que menos lo hace y que menos se refiere hacia los demás como animales (ver cuadro). Además, al ser un personaje "típicamente femenino", lo que se dice una "dama" o lo que en los libros de caballerías se conoce como "doncella", posee la emoción propia de lo femenino, el instinto, que es también una forma de conocimiento.
61. Op. Cit. pp. 27.
62. Op. Cit. pp. 22.
63. Op. Cit. pp. 293.
64. Op. Cit. pp. 201. A través de lo cual le damos la pauta al lector (no afirmando pero si sospechando) de que cada vez que aparece la palabra "mosca"/"moscas" puede ésta reemplazarse automáticamente por "mujer". Según Jean Chevalier las moscas representan la unidad, no es casual que al comienzo de la obra ella se sienta como una mosca y a medida que va avanzando la novela se sienta fragmentada, sacrificada, fagocitada.
65. Op. Cit. pp. 41.
66. Op. Cit. pp. 130.
67. Op. Cit. pp. 266.
68. Op. Cit. pp. 261.
69. Op. Cit. pp. 237.
70. Jacques, Joset: "Amor loco, amor lobo" en: Francisco Rico: Historia y crítica de la literatura española, 1er suplemento, Edad Media, Alan Deyermnod, Ed. Crítica, Barcelona, 1991. pp. 203-208.
71. Op. Cit. pp. 54.
72. Op. Cit. pp. 247.
73. Este episodio corresponde a la última intervención de Sofía, todo lo que se cite aquí corresponde a este capítulo.
74. De todas maneras haremos una breve mención de algunas catábasis y anábasis: Heracles, mito de la caverna de Platón, Dante, el Arcipreste de Hita, Sancho Panza, Horacio Oliveira, etc.


BIBLIOGRAFÍA CITADA


§ Chevalier, Jean: The penguin dictinary of symbols, Penguin books, London, 1996.

§ Cirlot, J. E.: A dictionary of symbols, Philosophical library, New York, 1983.

§ http://www.mind-surf.net/diccionario/, 15/12/2004.

§ Freud, Sigmund: "Tótem y tabú y otras obras", en Obras completas, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1980, Vol. 13.

§ Jacques, Joset: "Amor loco, amor lobo" en: Francisco Rico: Historia y crítica de la literatura española, 1er suplemento, Edad Media, Alan Deyermond, Ed. Crítica, Barcelona, 1991.

§ Lynch, Marta: La alfombra roja, Libros perfil, Buenos Aires, 1998.

 

 

 

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