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  LA PRESENCIA DE LA NATURALEZA EN LA OBRA DE TOLKIEN

  Por Verónica Gómez

 

Rivendel: la intensidad de la naturaleza élfica en la Tierra Media.

 

Introducción 

  El presente artículo intentará indagar en el concepto de naturaleza, en su relación con el Iluminismo y el Romanticismo, y finalmente en su inserción en la literatura de Tolkien. Para esto se delinearán las visiones ilustrada y romántica del mundo, el concepto de naturaleza a grandes rasgos a través de esos períodos, y aquellas apariciones de la misma en los textos de J.R.R. Tolkien. Se tratará también de rastrear, a lo largo de las menciones que haga en sus libros, cuál es la postura tomada por este autor con respecto a la naturaleza y a su visión en general (ilustrada o romántica). Es mi opinión (y lo intentaré demostrar en este trabajo) que Tolkien ha elegido una orientación de corte romántico en su escritura en ambos casos (a nivel general y, por lo tanto, también en su idea de naturaleza). La decisión de abordar este tema para la presentación final de este cuatrimestre surgió de los textos propuestos en los prácticos, y de las clases prácticas en sí. La música tiene un papel muy importante en la obra de Tolkien, ya que es casi la hacedora del comienzo. En El Silmarillion, libro en el que se describe y se explica el principio, no sólo de la famosa Tierra Media (que luego será el lugar en el que se desarrolle la trilogía de El Señor de los Anillos), sino del mundo en general (o Arda, nombre que recibe el mundo en el lenguaje que Tolkien ha creado, y el cual significa "el reino"). En esta obra, un dios supremo se decide a soñar otros seres, que luego serán similares a semidioses, y son ellos quienes con sus cantos (especialmente Yavanna) crearán el mundo y su naturaleza, incluyendo los árboles primordiales. De allí provino el interés por buscar mayores relaciones entre los textos y temas vistos en las clases, y la obra de este escritor. Y dadas las similitudes encontradas, es por ellas que me atrevo a postular, de antemano, que la visión de Tolkien es básicamente romántica, al igual que la manera en la que considera y escribe sobre la naturaleza.

 

Iluminismo y Romanticismo :

El Iluminismo es una corriente de pensamiento nacida en el siglo XVIII, como contraposición a la llamada "oscuridad" de la Edad Media. Durante la Edad Media se consideraba que Dios era el centro de todas las cosas, del universo. Y, naturalmente, también de la verdad. Toda la verdad provenía de Dios. Era una sociedad de tradiciones, mitos y ritos con los cuales el hombre deseaba acercarse a Dios y a esa verdad de la que él era fuente. Este Dios era quien otorgaba sus favores a los señores feudales, y éste, a su vez, repartía esos dones entre sus vasallos según su parecer.

A partir del surgimiento del Iluminismo cambia la visión del mundo. ¿O es al revés, y lo que cambia es la visión que ciertos hombres tenían sobre el mundo? Comienzan a aparecer otras ideas, otros pensadores, otros filósofos. Es el caso, por ejemplo, de lo que plantea Descartes en sus meditaciones. Este autor comienza a buscar una verdad que pueda ser tomada como tal sin ninguna duda. Cuando algo admitía la posibilidad de una duda, lo descartaba. De esa manera llegó a pensar que lo único verdadero que podía ser adoptado sin dudas era la capacidad de pensar. Si él dudaba de algo, era porque podía, porque pensaba, y eso era irrefutable. Desde allí comenzó a buscar la verdad añorada en el pensamiento. Esta es una idea fundamental para la ilustración, que se basa en el pensamiento, en la racionalidad. La posición central en la vida pasa de Dios al hombre, ya que ahora el hombre es el que obtiene la verdad a través de su propio pensamiento. El hombre pasa a ser el centro de la historia, y pasa a escribirla, cuando en la Edad Media eso le correspondía a Dios únicamente. La verdad y el conocimiento llegan a través de la luz de la razón y el pensamiento. Hay un auge progresivo de la escolarización y de la alfabetización, como lo demuestra el surgimiento de la enciclopedia. Se proponía, con el optimismo típico del período, abandonar el latín como lenguaje escolar para que la educación fuese accesible a todos y no sólo a aquellos que hablaran esta lengua. Aunque algunos filósofos (como Kant,por ejemplo) creían que el hombre, en esa época, todavía no era un hombre iluminado, pero que en el futuro llegaría a serlo, siguiendo este camino, que es el de la razón. Las ciencias en general y las matemáticas, las físicas y las médicas en especial son las protagonistas de este período que relega a la naturaleza a un espacio vacío (este punto será analizado en el próximo subtema, La Naturaleza). Las ideas de futuro y progreso son fundamentales para la ilustración, por estar relacionadas con el razonamiento y el avance del hombre hacia un estadio mejor. Se consideraba que en el futuro todo sería mejor gracias a las ciencias y a los avances y progresos de la humanidad. Humanidad es otro concepto acuñado en esa época. Esto se debe a que se borran las tradiciones particulares de cada pueblo, por considerarlas oscuras, y cada hombre pasa a ser igual a los otros, pertenezcan a la nacionalidad que pertenezcan. Esta es, en definitiva, una idea utópica, ya que a pesar de haber conseguido algunos progresos a este respecto, la igualdad de los hombres no es uno de ellos. De hecho, es el valor propuesto por la Revolución Francesa (junto con la fraternidad) que más falló (la Revolución Francesa proponía libertad, igualdad y fraternidad).

El Romanticismo llega a ser una crítica de esto. Es por ese motivo que en este trabajo se habla primero de la Ilustración, ya que de esta manera, al comprender los presupuestos ilustrados de la época, resultará más sencillo contrastarlos con los románticos.

El Romanticismo nace prácticamente al mismo tiempo que la corriente ilustrada, pero se hace más agudo durante y después de la Revolución Francesa, extendiéndose hacia el siglo XIX. Es una corriente signada por la desesperanza y la desilusión, propiciadas por el desastre y el sufrimiento de la revolución y del Terror Francés, y de las monarquías absolutistas que surgen después de ellos. El romántico es un hombre vuelto hacia el pasado, ya que el optimismo ha desaparecido y el futuro ya no le traerá la bienaventuranza y la felicidad que creía. Rescata la historia de tiempos pasados por creerlos mejores, sobre todo los de la Edad Media. Esos tiempos de caballeros andantes, de héroes, de honores. Es por esto que la literatura de la época se vuelca hacia estos temas. La crítica fundamental que le hace a la ilustración es haberse olvidado de una parte importante del hombre : su alma, su esencia, su naturaleza. En la antigüedad, sobre todo en la antigua Grecia, el poeta era el encargado de conectarse con los dioses. Los dioses se posesionaban de él y se expresaban a través del poeta. Esta es una idea olvidada por el Iluminismo y rescatada por la corriente romántica. La poesía, el mito y los relatos vuelven a tener importancia, como manera de transmitir, para otras generaciones, los hechos y acontecimientos. Esta es la fuente de verdad para los románticos, ya que para escribir poesía había que conectarse con uno mismo, con los sentimientos internos (amor, desesperanza, pasión, frustración, etc.) y dejar salir las palabras. El romántico vuelve a pensar en un espíritu del mundo, y rechaza la fría objetividad del hombre ilustrado. Incluso el mundo de los sueños es rescatado por los románticos, ya que había sido dejado de lado por los ilustrados como algo turbio, poco claro, confuso. La historia ya no es un proceso hacia la perfección humana (ubicada en el futuro), lo que constituía en realidad una suposición ingenua. La ola romántica produce el resurgimiento de la peculiaridad, la singularidad, la personalidad. Esto también está en contraposición con una idea ilustrada, donde se presuponía que todos los hombres era iguales, para lo cual se borraban las diferencias (culturales, nacionales y referentes a las tradiciones). Los románticos tratan de rescatar esas diferencias. El catalán, el provenzal y el vasco en España, y la cultura celta en Irlanda deben su reaparición a esta corriente. Esto es importante si tenemos en cuenta que Tolkien se ve influido por esta cultura.

 

La naturaleza :

Comencemos por decir que un concepto donde la naturaleza resulta ser un simple sistema mecánico inanimado nos permite sentirnos más seguros y poderosos. Desde el punto de vista ilustrado, la naturaleza no es más que un instrumento del cual el hombre ser sirve para sus propios planes. Toma de ella lo que necesita, y punto. Está allí para servirle. Pero no siempre fue así. De hecho, la palabra "materia" deriva de la misma raíz etimológica que "madre" (en latín, los términos son "materia" y "mater").

En la antigüedad, los pueblos primitivos depositaban en la naturaleza sus esperanzas, sus temores y sus fantasías, encontrando en ella diversos dioses y diosas, espíritus, almas y poderes no humanos. No la veían tal como era o de manera objetiva, porque la naturaleza representaba más que eso para ellos. A partir de los progresos realizados por las ciencias, se descubre que la naturaleza está gobernada en realidad por una serie de leyes impersonales, y lo que se intenta hacer es dominarla mediante esas ciencias y las tecnologías. Incluso la Reforma desvalorizó a la naturaleza, considerándola un simple escenario de la vida humana, que por esa época ya comenzaba a ser el centro de toda la atención. Tanto las religiones judeo-cristianas como el Islam afirman el carácter único de su Dios, de la misma manera que prohiben rendirle culto a través de imágenes, sino que su presencia se encuentra en todos los seres vivos, especialmente en la naturaleza. Una película actual que habla sobre este tema y critica a la Iglesia Católica moderna es "Estigma". En ella se da cuenta de un supuesto evangelio según Jesucristo, donde se dice específicamente que Dios no se halla en casas de piedra o madera, sino alrededor de su seguidor. Se utilizan las frases de Dios, transmitidas por su hijo Jesucristo, tales como "levanta una piedra y me hallarás" o "corta un trozo de madera y allí estaré". Todos ellos elementos de la naturaleza.

Pero es a partir de la ilustración, y sentado principalmente sobre las bases de la Reforma, que se produce el cambio, dado que alienta un modelo mecanicista en el cual la naturaleza pasa a estar desencantada, y el mundo material se separa del espiritual. Deja al hombre como amo y señor de la naturaleza, para hacer uso de ella de manera indiscriminada. Esto le confiere al hombre un poder ilimitado. O al menos eso cree. La naturaleza podía ser sacada de su estado regular para ser manipulada, transformada y utilizada por el hombre, que se servía de la ciencia y la tecnología para tales fines.

A través de la historia, los hombres han considerado de maneras diferentes a la naturaleza. Los antiguos griegos desarrollaron una concepción en la que la naturaleza no sólo estaba viva, sino que también era inteligente, pues su orden "natural" era impactante. En la época medieval se heredaron estas visiones, haciéndose esto visible en las famosas catedrales góticas, cuyas cúpulas, columnas y bóvedas se orientaban hacia el sol naciente y se elevaban hacia el cielo como forma de conectarse mejor con su Dios. La vida natural, ya sea vegetal o animal, estaba viva, era animada, y estaba entrelazada con la vida humana. Este modelo fue reemplazado por uno nuevo, del universo como máquina, a partir de la revolución mecanicista. La naturaleza ya carecía de alma, de espontaneidad, es decir, ya no tenía vida propia. Era solamente materia muerta a disposición del hombre. Esto lo expresa claramente Descartes, de quien se habló en el tema anterior en referencia a la ilustración, quien retira las almas del mundo natural y convierte al cuerpo humano en un autómata mecánico, ya que responde a las leyes mecánicas del mundo material. "El antiguo orden animista, la antigua relación de los pueblos nativos con la tierra, quedan reemplazados cuando entran las excavadoras y se impone el nuevo orden sobre la faz de tierra".

Desde entonces, el Romanticismo, como corriente crítica de la ilustración, considera de una manera diferente a la naturaleza. Para ellos, el intento de mejorar la naturaleza era destruirla, y gustaban de la naturaleza en su estado salvaje, sin intervención del hombre. La historia de América podía contarse como la historia de una nueva comunión entre el hombre y la naturaleza, en lugar de la historia de sus conquistas. Incluso Darwin, que luego se desarrolló como científico, había sido influenciado por los dones de la naturaleza en su juventud, transformando el poder creador de la naturaleza en una teoría. Rechazó el Dios de Newton como máquina del mundo, tomando a la Madre Naturaleza como la única creadora de toda fuente de vida, en lugar del "padre celestial".

En resumen, con la revolución científica del siglo XVII la naturaleza pierde su poder, su autonomía, su organización, sus atributos tradicionales. Las almas fueron expulsadas de los cuerpos mecanizados y de los objetos naturales del mundo. La materia era inanimada, pasiva, sobre la que actuaban ahora fuerzas físicas y matemáticas externas, en lugar de estar regida por el animismo o los espíritus. Puesto que la naturaleza era sólo materia pasiva en movimiento, todos sus poderes creadores y atributos fueron depositados en ese Dios celestial. Para la visión romántica, la naturaleza detentaba el poder productor invisible generadora de fenómenos, y las almas organizaban el desarrollo y la conducta de los organismos. La naturaleza era organizada e inteligente. "El alma vegetal, activa pero invisible, daba forma a la materia de la planta en crecimiento y la organizaba en concordancia con sus propios fines". Las almas eran físicas porque formaban parte de la naturaleza.

 

 La naturaleza en Tolkien:

Mi intención primera era analizar el papel de la naturaleza en El Silmarillion, la obra de Tolkien donde se narra el comienzo de un mundo : su mundo. Un mundo creado por él hasta el más mínimo detalle. Pero entonces noté que no solamente en ese libro se hacía referencia a la naturaleza, y me dediqué a rastrear más párrafos en los que se hablara del tema.

Hay tres categorías fácilmente diferenciables en la obra de Tolkien, y a las que él les brinda mayor importancia : los elfos, los hombres y los enanos. Y luego están los hobbits. Tanto los primeros como los segundos son hijos de Ilúvatar (o Eru, como era llamado antes de crear la tierra), un dios todopoderoso creador del mundo y de sus criaturas. En el principio, este dios tuvo pensamientos, de los que surgieron los Ainur, especie de semidioses que tenían cada cual su propio poder y particularidad. A cada uno de ellos le había sido otorgada una melodía individual. Estas melodías son las que fueron creando el mundo, cuando fueron volcadas (una vez entrelazadas en armonía todas ellas) hacia el vacío. Esas canciones provenían de Ilúvatar, ya que él era quien las inventaba y las otorgaba, y por lo tanto era él quien decidía qué iba a ser creado y qué no. Estos Ainur se posicionan así como instrumentos de Ilúvatar, y a pesar de tener grandes poderes, ninguno se compara a este gran y único dios. Aún así, fueron ellos, por gracia de Ilúvatar, quienes concibieron el mundo (el cual sería la residencia de los hijos de Eru) con sus canciones. Y esto fue posible porque Ilúvatar hizo visibles los cantos de los Ainur. Sin embargo, no intervinieron en la creación de estos hijos, los que llegaron con la tercer canción. Ellos eran los elfos (los primeros nacidos) y los hombres (los seguidores). Algunos de los Ainur que, enamorados de la belleza de este nuevo mundo inventado en el medio del vacío, decidieron en el principio de los tiempos residir en él para observarlo y trabajar para completarlo, para que de esta manera se cumpliera la visión de Ilúvatar. Estos seres fueron llamados Valar (que significa "los que tienen poder") por los elfos, y aguardaban el nacimiento de los hijos de este dios con gran alegría y algo de impaciencia. Los señores de los Valar eran siete, lo mismo que las Valier (que significa "las reinas de los Valar"). Entre ellos Manwë (que era uno de los Valar, "el rey mayor") y Varda (que era una de las Valier y esposa de Manwë, cuyo nombre es "la elevada" en la lengua élfica) eran los más poderosos. Pero también Yavanna (que quiere decir "la dadora de frutos"), otra de las Valier, cobra importancia para este trabajo, ya que es aquella encargada de crear y mantener la naturaleza, al igual que su esposo, Aulë. Aulë domina todas las sustancias que componen a ese nuevo mundo llamado Arda, "el reino". Es el herrero y maestro de artesanos, quien también tendrá importancia por su creación, de la que se hablará un poco más adelante. Cabe aclarar asimismo, porque también será mencionado, que Melkor era en un principio uno de los Valar, casi tan poderoso como Manwë. Melkor se vuelve codicioso y desea ser él quien en realidad pueda gobernar sobre los hijos de Ilúvatar, y por lo tanto hará todo lo posible para cumplirlo, de manera solapada primero y abiertamente después (sumiendo a la tierra en la guerra y el temor). Todo esto aparece relatado en el Valaquenta (o "el libro de los Valar").

Esta introducción nos permite situarnos en el contexto (a grandes rasgos) en el que se desarrolla la historia. En el capítulo llamado "De Aulë y Yavanna" es donde comenzamos a ver la importancia que Tolkien le otorga a la naturaleza. Allí se hace mención a la impaciencia de Aulë con respecto a la llegada a Arda de los hijos de Ilúvatar. Ante el retraso de esta llegada, decide crear a sus propios hijos, para enseñarles sus habilidades y artes. Es entonces que concibe a los enanos. "Y Aulë hizo a los Enanos como son todavía, porque aún no tenía clara en la mente la forma de los Hijos que estaban por venir y porque el poder de Melkor aún obraba en la Tierra ; y por tanto deseó que fueran fuertes e inquebrantables. Pero temiendo que los otros Valar lo culparan, trabajó en secreto ; e hizo primero a los Siete Padres de los Enanos en un palacio bajo las montañas de la Tierra Media". Esto aparece relatado en el Quenta Silmarillion (o "la historia de los silmarils"). Naturalmente, Ilúvatar lo descubre, al igual que a su creación. Aulë le explica que él no quería el dominio absoluto, como lo buscaba Melkor, sino que deseaba tener seres diferentes a él para enseñarles sus ciencias, y amarlos como a hijos. Pero he aquí lo que Ilúvatar le contesta : "En el principio del Mundo di ser a los pensamientos de los Ainur y del mismo modo he tomado ahora tu deseo y le he dado sitio en el Mundo ; pero no enderezaré de ningún otro modo la obra de tus manos y, tal como la hiciste, así será. Pero esto no toleraré : que estas criaturas lleguen antes que los Primeros Nacidos de mi hechura, ni que tu impaciencia sea recompensada. Dormirán bajo la piedra en la oscuridad y no saldrán de ella hasta que los Primeros Nacidos no hayan despertado sobre la Tierra ; y hasta ese momento tú y ellos esperaréis, aunque la espera os parezca larga. Pero cuando llegue la hora, yo mismo los despertaré y serán para ti como hijos ; y a menudo habrá disputas entre los tuyos y los míos, los hijos de mi adopción y los hijos de mi elección". Es de esta manera que los enanos son condenados a vivir imperfectos, de la forma en que Aulë los había creado. Ahora bien, éste recibe también un castigo de Yavanna, su esposa. Le indica a Aulë que Eru ha sido piadoso con él, ya que ha obtenido cierto tipo de perdón por su falta (Ilúvatar le permitirá conservar su obra), pero que, por haberle ocultado sus pensamientos, sus hijos no amarán su propia creación. "Amarán primero las cosas que sean obras de sus propias manos, al igual que su padre. Cavarán en la tierra y no estimarán las cosas que crecen y viven sobre la tierra". Es así que, como castigo, a los enanos no se les dará el don de apreciar la naturaleza, como tendrán los otros hijos de Ilúvatar. Este es un primer pasaje donde se observa la importancia de la naturaleza para Tolkien, puesto que el no poder disfrutar de ella se imparte como un castigo. Hay una revalorización del mundo natural.

Otra de estas revalorizaciones podría considerarse que se encuentra en los elfos mismos. Los elfos son los Primeros Nacidos y los únicos hijos de Ilúvatar que son inmortales. Por lo tanto son los más sabios. Y ellos se entienden con la naturaleza. Eso quiere decir que es sabio apreciar la naturaleza y respetarla. Son descriptos también como los más bellos, lo cual liga la belleza a la naturaleza en este libro. Incluso los hombres están ligados al mundo natural, ya que despiertan con el Sol. "...el primer Sol se elevó en el oeste, y los ojos de los hombres se abrieron vueltos hacia allí, y cuando anduvieron por la Tierra, hacia allí fueron casi siempre". Eran llamados los hijos del sol. El sol es utilizado en esta obra como contrapunto a la maldad, representada por la oscuridad de Melkor y de su sucesor y discípulo, Sauron. No está de más señalar que los árboles tienen una consideración aparte. Durante la creación, Yavanna concibe dos árboles especiales que serán aquellos alrededor de los que giren la futura creación y la preservación de la naturaleza y del mundo : Telperion (de hojas color verde oscuro y plata) y Laurelin (de hojas verde claro con bordes de oro) eran sus nombres. Fueron la creación más renombrada de Yavanna, y en torno a ellos se entretejen todos los relatos de los Días Antiguos. Estos árboles marcaban el tiempo. En siete horas cada uno de los árboles alcanzaba su plenitud y luego disminuía, y cada uno comenzaba a renacer una hora antes de que el otro se extinguiera. "Así empezaron los Días de la Bendición en Valinor, y así empezó también la Cuenta del Tiempo" dice el autor. De esto se desprende que considera a la naturaleza con alma propia, capaz de regular el mundo con sus tiempos internos. Tal como la toma el Romanticismo, la naturaleza es ordenada e inteligente.

 

 El bosque en la obra de Tolkien :

También podemos rastrear en su obra la concepción del bosque que tiene el autor. De la misma manera que lo considera Italo Calvino en su obra "El bosque-raíz-laberinto", el bosque es para Tolkien un laberinto natural que debe ser atravesado para llegar a una sabiduría mayor y a una realización personal más completa. Su obra El Hobbit ilustra muy bien este concepto de "viaje hacia el saber" a través de la naturaleza, ya que se puede resumir como el viaje de su protagonista, Bilbo Bolsón, atravesando numerosos peligros en busca de sí mismo, de su valor y de su coraje. Pero puede verse especialmente en dos zonas de la obra de Tolkien. La primera es en El Hobbit, principalmente en los capítulos ocho y nueve, "Moscas y arañas" y "Barriles de contrabando" respectivamente. Es allí donde este concepto se hace más gráfico, ya que Bilbo y su grupo cruzan directamente un bosque peligroso, y Bilbo descubre que, después de todo, sí tiene valor y astucia. La otra zona relacionada con esto es el bosque de Fangorn. A partir del capítulo cuarto de Las dos torres aparece un personaje que luego tendrá su lugar a lo largo de El Señor de los Anillos : Bárbol. Esta figura es la representante del bosque de Fangorn, el cual es temido y considerado como tenebroso y oscuro por los habitantes de la Tierra Media. Sin embargo, a medida que se va desarrollando la historia, Bárbol se muestra solidario con los viajeros que allí se encuentran (dos hobbits), brindándoles agua y comida, hospedándolos en su vivienda y ayudándolos a hallar el camino hacia la salida del bosque. Luego se unirá a la lucha, junto a los otros de su clase, contra Sauron, el ya mencionado Señor Oscuro.

Así también del bosque de Fangorn es de donde surge Gandalf, el sabio mago que guía a los demás en esta cruzada, amigo de Bilbo y Frodo Bolsón.Gandalf había sido arrastrado a las tinieblas, y es en este bosque en el que decide mostrarse nuevamente a sus amigos, mágicamente recuperado y más sabio que antes. Por estos dos puntos se puede ver que cuando Tolkien escribió sobre Fangorn, lo consideró como algo que sólo puede ser tétrico o peligroso si no se lo conoce realmente en su interior. Una vez conocido, el bosque es un ámbito maravilloso de belleza, sabiduría (representada por los seres que vivían en ese bosque, como Bárbol) y recogimiento.

De la misma manera se puede pensar a Bárbol como un intento de unión entre el hombre y la naturaleza. Al igual que Calvino hacia el final de su obra (quien propone esta unión mediante el enlace matrimonial de Verbena y Arándano), Tolkien intenta mostrarnos que esta conjunción es posible. Y esto se ve en la descripción que él mismo hace de Bárbol para sus lectores : "La figura era la de un hombre corpulento, casi de troll, de por lo menos catorce pies de altura, muy robusto, cabeza grande, encajada entre los hombros. Era difícil saber si estaba vestido con una materia que parecía una corteza gris y verde, o si esto era la piel. En todo caso los brazos, a una cierta distancia del tronco, no tenían arrugas, y estaban recubiertos de una piel parda y lisa. Los grandes pies tenían siete dedos cada uno. De la parte inferior de la larga cara colgaba una barba gris, abundante, casi ramosa en las raíces, delgada y mohosa en las puntas". Es así como Tolkien trata de unir al hombre con la naturaleza.

 

Conclusión :

Teniendo en cuenta los conceptos utilizados como marco teórico y lo expuesto de la obra de Tolkien a lo largo del análisis, es posible llegar a una conclusión con respecto a la hipótesis planteada al comienzo de este trabajo. Ya sea ahondando en su concepción del bosque como laberinto a ser atravesado para una realización personal (por ejemplo el caso de Bilbo Bolsón, quien después de su aventura regresa a su hogar con una mente más abierta, nuevos amigos, más coraje y otra visión del mundo) o en la de naturaleza, podemos ver que esta última tiene una gran importancia para este autor. Considera a la naturaleza como bella, sabia y ordenada. Esto se refleja claramente en la descripción que Tolkien hace del comienzo de la cuenta del tiempo, mencionada con anterioridad. Estos atributos son los que la corriente romántica le adjudica a la naturaleza, retomándolos de las antiguas culturas, especialmente de la griega. Eso nos permite ratificar la hipótesis propuesta.

Tolkien nos dice que los elfos son quienes aprecian mejor a la naturaleza y todos sus dones y beneficios. Nos dice también que los elfos son los seres más sabios de la Tierra Media, por ser los más antiguos. Por lo tanto, la sabiduría se encuentra en valorar la naturaleza. Cosa que los enanos no pueden hacer, como castigo por el pecado que su padre, Aulë, ha cometido al crearlos contra la voluntad de Ilúvatar.

El bosque puede ser maravilloso una vez que se lo conoce por dentro, como es el caso de Fangorn cuando los hobbits Merry y Pippin lo descubren en compañía de Bárbol. Es en este ser en el que Tolkien resume a la naturaleza y a los hombres en un intento por hacernos ver que esta unión es posible. Cerca del final de El Señor de los Anillos, después de las batallas libradas por diversas especies que habitan la Tierra Media, los elfos, representados por Legolas, y los enanos, representados por Gimli, dejan de lado sus diferencias esenciales y se convierten en amigos. Los elfos y los enanos se despreciaban por ser tan opuestos (con respecto a la naturaleza), pero luego de atravesar varias dificultades en defensa de la tierra que todas las especies compartían, ven que en realidad no es imposible que se entiendan. El famoso "Concilio de Elrond" habla de la colaboración entre los diferentes seres, quienes luchan en conjunto por la subsistencia de su propio mundo y de su propia libertad. (*)

(*) (*) Fuente: Trabajo realizado por Verónica Gómez en el contexto de la materia Principales Corrientes del Pensamiento Contemporáneo de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires en el año 2002.

 Bibliografía utilizada :

- Tolkien, J.R.R., El Silmarillion, Grupo Editorial Planeta (Independencia 1668), Buenos Aires, abril de 2002.

- Tolkien, J.R.R., El Señor de los Anillos, Ediciones Minotauro para Círculo de Lectores  (Travessera de Gracia 47-49), Barcelona, España, 1995.

- Descartes, Rene, Meditaciones metafísicas, en el cuaderno número 1 de la cátedra Casullo de PCPC, segundo cuatrimestre, 2002.

- Tolkien, J.R.R., El Hobbit, Ediciones Minotauro para Círculo de Lectores (Travessera de Gracia 47-49), Barcelona, España, 1995.

- Kant, Immanuel, ¿Qué es la Ilustración?, en el cuaderno número 3 de la cátedra Casullo de PCPC, segundo cuatrimestre, 2002.

- Sheldrake S., El renacimiento de la naturaleza, editorial Paidós.

- "Estigma" (película); nombre original en inglés: "Stigmata", EEUU, 1999.

- Calvino, Italo, El bosque-raíz-laberinto, en la unidad 3 de prácticos de la cátedra Casullo de PCPC, segundo cuatrimestre, 2002.

- Cuadernos 1, 2 y 3 completos de teóricos de la cátedra Casullo de PCPC, segundo cuatrimestre, 2002 (para la caracterización de los conceptos del marco teórico).

- Unidades 1, 2A, 2B y 3 completas de prácticos de la cátedra Casullo de PCPC, segundo

cuatrimestre, 2002 (para los conceptos de naturaleza, bosque y laberinto).

 

 

 

   ©  Temakel. Por Esteban Ierardo