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WOYZECK Y LA CRÍTICA DE LA ILUSTRACIÓN  

Por Laura Vanesa Milano

 

Afiche de la versión cinematográfica de Woyzeck, de Werner Herzog, de la  célebre obra del dramaturgo alemán George Büchner.

 


   Entre 1836 y 1837, el dramaturgo alemán George Büchner, autor también de La muerte de Danton, escribió Woyzeck. En ella se consuma una aguda crítica de los perfiles de la ilustración vinculados con la idealización del conocimiento científico y racional. En el trabajo que sigue a continuación, Laura vanesa Milano realiza un exhaustivo y meticuloso análisis de ese cariz crítico del personaje creador por Büchner, que luego inspiró también una conocida adaptación cinematográfica de Werner Herzog, protagonizada por Klaus Kinski.

E.I

 

WOYZECK Y LA CRITICA DE LA ILUSTRACIÓN  

Por Laura Vanesa Milano

Introducción

  Continuamente me he sorprendido ante los efectos que el mensaje teatral produjo en tal o cual momento de mi vida. Me asombra mi propio asombro, mi perplejidad ante la escena, mi inocencia frente a la ficción. Me conmuevo, busco extraer de ella todos sus sentidos, tratar de entender. Pero muchas veces el texto o la escena dramática susurran claves: los diálogos, la puesta en escena, los silencios evocan algo que está entrelineas, que no está ahí. Por lo que la contemplación de la obra dentro de la sala o el acercamiento al texto resultan insuficientes para abarcar la comprensión de la obra misma. Su sentido parece estar más allá.

Resolver que temática elegiría para esta ocasión fue casi instantánea. ¡Woyzeck!- dije, cual genio exclamando ¡Eureka! La obra dramática elegida había tenido en mí un tiempo y un espacio previo de interpretación (la misma a la que Steiner, denomina ejecución responsable (1), pero aún quedaban huecos sin explorar. ¿Cuál es trasfondo de la relación entre los personajes? ¿Cuál es su motor? ¿Qué hay detrás y en el personaje de Woyzeck? ¿Qué otra lectura puedo hacer de su mundo?

El tópico elegido para el análisis de la obra será el Iluminismo. Esta elección no es al azar, sino que está en correspondencia con los temas abordados en Woyzeck; con la contemporaneidad del autor (por lo tanto de la obra) y las influencias de época elegida; y fundamentalmente, con la búsqueda de elementos de reflexión sobre nuestro propio tiempo histórico heredero del Iluminismo.

Para este fin, es bueno recordar las palabras de Michel Foulcault sobre la Ilustración: "la Aufklärung se llamo a si mima Aufkärung; es un proceso cultural sin dudas muy singular que tomo conciencia de sí mismo nombrándose, situándose con respecto a su pasado y con respecto a su porvenir y designando las operaciones que debía efectuar en el interior de su propio presente" (2). Esta cita permite comprender a la concepción Ilustrada como la critica a su pasado inmediato y la toma de una postura particular hacia su presente y futuro. Esta nueva concepción del mundo que problematiza sobre su tiempo histórico abre el camino hacia la paradoja de la Modernidad: la reflexión sobre la actualidad nos lleva a la interminable crítica a lo instituido.

Sobre esta última idea pretendo ubicar la obra teatral Woyzeck. Buscar las posibles reflexiones que puedan surgir a partir de su confrontación con la concepción iluminista del siglo XVIII, a fin de encontrar las críticas a su tiempo histórico y al sentido instituido en él.

Puede que esta indagación caprichosa ofrezca alguna respuesta a los huecos percibidos en la obra. Tal vez -y de paso-, puede que ofrezca alguna respuesta a los huecos de nuestra actualidad.

1era. Parte: La montaña rusa de luces brillantes

‘’El 2 de abril de 1889 la bandera francesa fue izada en la cúspide la torre Eiffel. (…). Y un millón de franceses realizaron su sueño de ver el mundo con solo asomarse a la puerta de sus casas (…).

Cuando el señor Edison, el hombre milagroso que había hecho hablar a las maquinas y aprisionado el sol en pequeños globos de cristal, cruzó el Atlántico y subió a la cúspide de la torre en la cabina de volante, el entusiasmo llego a cumbres de histerismo. ’’(3)

Una torre de hierro se alza en Paris, ilumina el cielo, resplandece, hipnotiza. Aplaude a la ciudad, se aplaude a si misma. Pero ¿qué es lo que homenajea? ¿Por qué se auto-festeja? ¿Cuál es el motivo del orgulloso brindis?

Paris se enciende, brilla y busca hacer brillar, quiere ser el centro de las miradas, el centro del mundo y -¿por que no?- el centro del universo. El espíritu ilustrado ha recorrido un largo camino y ahora observa su ciudad preferida desde la cúspide de sus sueños.

El viaje cultural hacia la Ilustración comenzó mucho tiempo antes; cuando todavía el hombre no mirada desde arriba sino que contemplaba el mundo con la cabeza gacha, cuidadoso bajo la sombra de alguien/algo que lo observaba desde otro plano. La Edad Media se caracterizó por su concepción religiosa del mundo, por su representación de Dios como centro del Universo y de la existencia del hombre (aún minúsculo). La divinidad estaba siempre presente, traspasaba todas las fronteras, contenía todas las pasiones y abarcaba todos los sentidos. Dios era la luz eterna que iluminaba todo, que santificaba el mundo terrenal de los hombres caídos en el pecado, en el tiempo, en la cronología. Los hombres (totalmente minúsculos) sufrían el peor de los martirios: la temporalidad. El mundo terreno no cumplía con las comodidades y virtudes que prometía el mundo divino. Entonces, ¿para qué pensar en este mundo si más allá nos espera la eternidad, la completa felicidad? Así, la vida terrenal era descuidada, despreciada, dejada de lado con el fin de no contaminarse de impurezas.

La Iglesia -embajadora de la divinidad- materializaba sus mensajes, le podía palabras a las incomprensibles órdenes de Dios. Era la distribuidora oficial de sus verdades y misterios. Toda la verdad estaba contemplada por el discurso religioso, nada escapaba a ella. Tener el sello divino era garantía de confianza y sabiduría. De este modo, la Iglesia Medieval dominó la totalidad del sentido, de los descubrimientos, de los comportamientos, sentimientos y demás particularidades que hacen del hombre, un Hombre.

Esta bendita H, tan callada que parecía…

 ‘’La Razón es el sentido del universo; este solo existe para ella. Y si, al principio, no es sino la liza de una razón de niño que acaba apenas de despertar, se convertirá un día en imagen divina de su actividad y en la sede de una iglesia verdadera. ’’ (4)

El primer elemento para la revalorización del hombre es la recuperación del cuerpo. Durante el Renacimiento, ‘’el hombre vuelve su mirada hacia este mundo, hacia la naturaleza" (5). Empieza a contemplar el entorno que lo rodea. El arte renacentista vuelve sobre el arte clásico griego y consigue reconciliarse con las formas humanas creando las representaciones armónicas de los Dioses mitológicos. Del mismo modo, la innovación de la perspectiva amplia la posibilidad creativa del artista que contemplará más intensamente el medio que lo rodea. Los primeros descubrimientos sobre la anatomía humana y los viajes hacia tierras desconocidas también mueven el centro de atención del sentido hacia la naturaleza.

Del mismo modo, fue abriéndose la posibilidad del segundo elemento fundamental en la revalorización del hombre: la mente. Considero inaugural a este proceso la Reforma Protestante, ya que abre el paso hacia la mayor aventura del hombre: su libre pensamiento. El pedido de la libre interpretación de los textos bíblicos conducirá a la multiplicidad de visiones sobre el mundo religioso, su puesta en juicio y su inminente caída como tutor del hombre y de sus verdades. Es aquí, siglo XVII, cuando aparece en escena (como si la Historia fuera una gran obra de teatro) René Descartes con el racionalismo como nuevo paradigma epistemológico. ‘’ (…) apartaré todo aquello que ofrece algo de duda, por pequeña que sea, de igual modo que si fuera falso, y continuaré así hasta que conozca algo cierto, o al menos, si no hay otra cosa, sepa de un modo seguro que no hay nada cierto (…)’’ (6). En sus Meditaciones Metafísicas, Descartes propone la duda metódica como camino, como puente. Este método consiste en dudar de todo conocimiento aceptado como cierto, y para ello, se deberá atacar sus bases de acceso: los sentidos y los razonamientos. Ambos son falsos –dirá el filósofo-, ya sea por distorsión de los primeros o manipulación vía genio maligno de los segundos. Pero en este capricho del dudar, Descartes haya la llave, la clave que abre la caja del tesoro: el pensamiento. Es la única conclusión sobre lo que no existe duda alguna, es un hecho confirmado por mi propio acto de dudar. Pienso, eso demuestra mi existencia, mi por-qué en este mundo, mi don humano. Soy una cosa que piensa y todo está contemplado allí, en mis pensamientos: la imaginación, los sentimientos, las percepciones. ‘’Yo soy también el que imagino, dado que, aunque ninguna cosa imaginada sea cierta, existe con todo el poder de imaginar, que es una parte de mi pensamiento. Yo soy igualmente el que pienso, advierto las cosas corpóreas como por medio de los sentidos. (…) Me parece que veo, que oigo y que siento, lo cual no puede ser falso, y es lo que se llama en mí propiamente sentir, y esto, tomado en un sentido estricto, no es otra cosa que pensar.’’ (7)

Identidad entre pensar y ser, pensamiento como núcleo de la verdad, hombre como estructura logística fabricador de realidades, percepciones. Todo porque pienso, luego soy. La duda metódica permite un cambio de roles: el hombre que solo contemplaba la realidad como obra de Dios, ahora la observa como una manifestación de su propio pensamiento. A partir del método cartesiano, comprende que el conocimiento conlleva un ejercicio introspectivo, mental, analítico; la verdad está en manos del hombre, que ya se quiere escribir con mayúsculas.

Aquí comienza el viaje vertiginoso que pretendo desarrollar. Viaje que comienza a partir del proceso de secularización mediante el cual Dios queda desterrado completamente de las explicaciones sobre el mundo. Tendrán que armar sus valijas los dioses, los santos, la magia, los fantasmas, y demás compañeros, ya que los nuevos dueños de la casa no quieren compañías metafísicas. Les da alergia la irracionalidad. Así también, deberá mandarse a mudar la poesía, el misterio, el más allá. Llegó el tiempo del más acá; nuestras explicaciones sobre el mundo son justamente esas: las nuestras. Nosotros los Hombres (si, si, creen merecer sus mayúsculas) las construiremos, desarrollaremos planes, investigaremos, resolveremos enigmas y todo estará saludablemente resuelto. El Hombre es el nuevo centro de atención, su racionalidad será el arma más poderosa frente a las inconstancias de la naturaleza (que comienzan a quitarle su N por una n). La Razón –nuevo dogma iluminista- enriquece a la Humanidad y la encamina en la línea ascendente hacia el progreso. La Historia será, por lo tanto, el camino recorrido por estos Hombres que buscan prosperar, superarse a si mismos, demostrar su superioridad.

Iluminismo/Ilustración: Dícese del momento en el que los hombres se sientan en el carrito de la montaña rusa, expectantes a su ascenso. Muy distinto a los tiempos medievales. El Iluminismo propone una nueva concepción del mundo; busca iluminar (de ahí la obvia relación entre su nombre y su fin) el mundo que durante tanto tiempo estuvo oscuro, oculto tras el mito. La nueva época quiere borrar todo recuerdo de ese hombre medieval atormentado por la divinidad. Propone alzarlo, darle la dignidad que nunca reconoció para si."¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!, he aquí el lema de la Ilustración’’ (8) dirá Kant. El Hombre debe hacerse cargo de su nuevo y revelador rol en el mundo, debe dejar la cobardía y la pereza para salir de su auto culpable minoría de edad. Como los niños, el hombre permaneció durante mucho tiempo aferrado a sus tutores, quienes le decían lo que debía hacer, pensar. Pero es tiempo de arriesgarse, de despenderse de la superstición, el prejuicio, la fantasía y la ignorancia del estadio hombre-niño. Es tiempo de romper con la tradición y tomar el lugar de un sujeto activo, critico, productor de conocimiento. ‘’ El uso publico de la razón debe ser siempre libre; solo este uso puede traer Ilustración entre los hombres" (9). Homenaje a la libre expresión, camino abierto a los principios ilustrados.

La Ilustración fomentará y promocionará, cual publicidad de un producto, los sueños a los que debe aspirar el Hombre Moderno: el autoperfeccionamiento (volviendo a la fe en el progreso la nueva esperanza seudo-religiosa), la reflexión, el conocimiento, la libertad. Un concepto central en el discurso ilustrado es la universalidad. La Humanidad tiene un mismo camino, sin distinción de nacionalidades ni etnias; una misma meta: el progreso indefinido. Una misma zanahoria que todos tenemos frente a nuestros ojos. Cualquier diferencia temporal y local entre las comunidades eran minimizadas frente al destino común de la especie; así, las condiciones históricas no eran más que detalles insignificantes. Claro está que las diferencias existen, por lo tanto las naciones o grupos culturales que permanecían distanciadas del modelo ilustrado europeo se las consideraba atrasadas, ya que este se auto designaba como lo más cercano a la perfección en el camino del progreso. Principios del etnocentrismo: La cultura ES ilustrada, ES el ejemplo a seguir. Del mismo modo, la intensidad con la que se fomentó el nuevo rol del Hombre como poseedor de todas las verdades desembocó en una carrera contra el tiempo y contra si mismos, donde el Hombre se vuelve codicioso frente a sus posibilidades de conocer cada vez más.

El Iluminismo nos trae a escena nuevos personajes que enseguida se adueñaran de las tablas. Serán los portadores de estas nuevas verdades que andan dando vueltas por las calles y laboratorios europeos. Ellos son consecuencia de una característica particular de esta época: la separación de las esferas del saber. Para alcanzar un mayor entendimiento del mundo, se profundizó la especialización en ramas del saber de modo que cada una de ellas se ocupaba específicamente a la investigación de ciertos fenómenos y no otros. Las áreas del conocimiento delimitarían sus objetos de estudio a fin de explorar a fondo en ellos. El Iluminismo quiere evitar a toda costa la dispersión y ambigüedad que reino en el conocimiento durante la Edad Media, por lo que la autonomía de las esferas del saber es el método más organizado para analizar la realidad en todos sus aspectos. No obstante, hay que considerar que el Iluminismo deja de lado todas las explicaciones mágicas y míticas que todavía flotaban en el aire; así, como en ellas no se encontraban una explicación racional, se las descartaba del conocimiento verdadero. El Hombre Ilustrado desarma el mundo, lo fracciona en áreas del saber, desarma el misterioso globo terráqueo, lo vuelve un rompecabezas armable y desarmable. Asistimos al desencantamiento del mundo.

¿Quiénes nos explicaran qué es este nuevo mundo que se ha venido de golpe? A los primero que quisiera presentar es a los hombres que nos hablaran desde las salas y las calles, ellos son los philosophes. <Gens de lettres>: son los voceros de las nuevas ideas, de las revoluciones filosóficas, y de cómo son los nuevos roles y tareas a desarrollar por la Humanidad toda. Su mayor contribución fue la invención de la Enciclopedia. En ella se buscó sintetizar todo el conocimiento humano a fin de que su lectura contribuyera a la ilustración de los lectores. En sus extensas páginas figuraban los máximos logros humanos adquiridos hasta el momento y se definían los nuevos conceptos que los hombres necesitaban para comprender y desarrollarse en el nuevo mundo. En palabras de Recuperatti: -"La voz philosophe de la Encyclopédie parecería ser, y en parte lo es, una gran divisoria entre la columna de mercurio del pasado y esa nueva condensación semántica que es la utilizada en plena Ilustración". (10)

Los philosophes representaban el modelo universal del Hombre Moderno, cosmopolita, interesados en las causas comunes a todos los hombres: la libertad, el conocimiento, el arte. Estas cuestiones que unifican a la Humanidad son las que liberarían su condición de sometimiento para reubicarla en el extenso camino de prosperidad que lidera su racionalidad. Concorcet en su texto Bosquejos de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, da cuenta del rol fundamental de los filósofos ilustrados como transmisores de los nuevos valores: "(…) siempre unidos para hacer la independencia de la razón, la libertad de escribir como el derecho, como la salvación del genero humano; protestando contra todos los crímenes del fanatismo y la tiranía; persiguiendo en la religión, en la administración publica, en las costumbres, en la leyes, todo lo que demuestre el carácter de la opresión, de la insensibilidad, de la barbarie.(…)" (11). El uso público de la razón permitía a los filósofos manifestar sus ideas, oponerse al mundo religioso, denunciar las injusticias del orden social y plantear las propuestas venideras. Así surgen los comienzos de la reivindicación por la libertad de expresión, la divulgación vía prensa y la crítica autoral.

Los philosophes representaron en carne propia las virtudes más elevadas a las que puede llegar a aspirar el hombre común: Montesquieu, Voltaire, Concorcet, D’Alembert y otros fueron los iconos de la sabiduría, la erudición, de la voluntad del espíritu.

 

Manos blancas y calmas doman al monstruo

"… exclamaron otros, mas animosos: ¡emprenda nuestra raza una guerra larga y destructora contra las fuerzas de la Naturaleza! Es preciso que tratemos de vencerla por medio de venenos lentos. El sabio debe ser la imagen del héroe que se arroja al abismo para salvar a sus semejantes. (…) Muchos hermanos, que están lejos, se unirán a nosotros, tendiendo al mismo fin; el torbellino de las estrellas ha de convertirse en la rueca de nuestras vidas. (…) Ella misma vendrá a entregarse y pagara caro cada una de sus violencias. Vivamos y muramos con la conciencia intima y entusiasta de nuestra libertad…" (12)

Deseos de avance hacia la verdad, deseos de conocimiento, de proyección… todos los anhelos iluministas encontraron el templo donde fomentarse y desarrollar su fe en el progreso: la Ciencia. Desde los grandes descubrimientos de Galileo y Newton en adelante, las ciencias exactas se convirtieron en el modelo para el acceso al conocimiento verdadero: demostraban objetividad, método y profunda investigación sobre el objeto de estudio. Representando a la hija preferida del Iluminismo, aparecen en escena los nuevos personajes que nos hablaran (en este caso desde los laboratorios) de las nuevas verdades científicas: los Hombres de Ciencia. Doctos en sus investigaciones, son especialistas en especialidades (la especificación del saber me disculpa la redundancia), trabajan con rigurosidad y contemplan el mundo a través del ojo clínico de la Ciencia.

En la primera cita de este apartado, Novalis toma la voz de un hombre de Ciencia y parodia esa tajante lucha que lo enfrenta a la Naturaleza. Durante siglos, la humanidad contemplo la Naturaleza como una manifestación de las voluntades divinas; todo lo que está sobre esta Tierra es causa y consecuencia de Dios. Del mismo modo, representaba lo irracional, lo indominable encerrando demasiados misterios para la simplicidad analítica del hombre pre-científico: las experiencias asociadas a la naturaleza eran asimiladas mediante explicaciones metafísicas y metafóricas (¿existe una verdadera distinción entre ambos conceptos-ideas?), llenando el mundo de construcciones lingüísticas cargadas de mitología y magia. Pero el advenimiento del nuevo Hombre secularizado, libre de todo precepto previo, barrió con todas las explicaciones antes mencionadas; la relación con la Naturaleza cambiaria nuevamente los roles. Ahora el Hombre, obsesionado por encontrar la verdad, transformará la naturaleza (ya en minúscula) en materia prima, en objeto de estudio manipulable que analizará y fragmentará a fin de resolver sus misterios. No será mas percibida como la unidad impenetrable que dominaba a los hombres, sino que será objeto de examen y continua observación a fin de controlarla y dominarla con la Razón (que se suma a las mayúsculas). En la carrera vertiginosa hacia la verdad, lo científico-técnico busca dar una explicación a todos los fenómenos que observe el ojo humano, busca una resolución racional que confirme su verdad; aquellas manifestaciones de la realidad que no puedan comprobarse mediante el método científico de observación e inducción son descartadas del conocimiento verdadero y catalogadas de irracionalidad. En palabras de Argullol: -"El pensamiento ilustrado-racionalista sortea <<el velo de Isis>> incurriendo en una falsa distinción que hace a lo luminoso objeto de conocimiento y desecha la posibilidad ontológica de lo oscuro"- (13). Así, la Razón explicaría toda la realidad (en la visión iluminista, claro) y suplantaría la relación mítica del hombre con el mundo.

La iniciativa del Hombre de Ciencia por atravesar el <<velo de Isis>> da cuenta de la auto confianza que define al modelo ilustrado; todo acceso al conocimiento es un paso hacia la verdad, hacia la liberación del espíritu humano, hacia su felicidad suprema, se transforma en un instrumento de poder. Esta actitud conduce a Fausto a la montaña rusa, sin detenerse a reflexionar sobre los riesgos de la completa dominación del conocimiento. Mas tarde, los románticos entablaran una relación trágica con el conocimiento, planteando la cuestión de hasta que punto es saludable atravesar el velo de Isis (14).

¿Cómo logra el Hombre de Ciencia determinar el completo dominio sobre la naturaleza? ¿Cuál es la estructura central del conocimiento Ilustrado? A partir de los descubrimientos en las ciencias y especialmente el descubrimiento newtoniano, la contemplación de las leyes abstractas y universales ha sido el núcleo cognitivo de la sabiduría iluminista. Los importantes avances en la física, matemática, astronomía dan cuenta del éxito de las deducciones basadas en estos principios. Su carácter universal y abstracto supone la contemplación de todos los casos (pasados, presentes y futuros), permitiendo el análisis de cualquier fenómeno a través de estos conceptos. La teoría precisa y calculada será la regla determinante en la búsqueda del conocimiento; lo que no se sujete en ella no será real. La verdad estará determinada por el rigor del cálculo. La Razón encuentra en la ley su aliado perfecto.

Esta profunda confianza en la ley, avanzará más allá de los límites científicos-técnicos para adentrarse en lo social: la ley natural que determina que "la naturaleza humana era fundamentalmente la misma en todos los tiempos y lugares" (15), será la justificación para minimizar las diferencias culturales e históricas entre los hombres y elevar el modelo de Hombre Universal (atemporal). Las leyes y generalizaciones serán los bastones con los que los nuevos Hombres deberán caminar para dejar atrás toda superstición, fantasía y dogma. Habiendo demostrado que la ley es tan importante en el conocimiento científico, este modelo generalizador debería ser aplicado para construir la nueva sociedad. De modo que se las buscó aplicar a las nuevas áreas del saber social como la economía, la política y la naciente sociología. Las jóvenes ciencias sociales querían imitar los modelos de las ciencias exactas a fin de cosechar sus mismas siembras, por lo que estudiaron las sociedades como conjunto de individuos y sus comportamientos eran examinados como conductas comunes a toda la especie. En el plano político, las leyes ayudarían a constituir el gobierno de la razón donde los hombres libres deberán signarse por un conjunto de leyes comunes a todos, que garantizarían la libertad individual y civil. Estas serán los cimentos para la constitución del Estado Moderno y la Utopía Social.

El esquema iluminista queda así completamente armado, el orden lo impondrá imparcialmente la Ley tanto para la convivencia con la naturaleza como para la convivencia entre los Hombres. La comprensión y confianza que ellos depositarán en la Ley será el pacto que permitirá avanzar hacia el camino de la completa felicidad, del desarrollo del Hombre en el mundo, de su superioridad. La Ciencia y la Filosofía se subirán a la montaña rusa, y nos sentaran a su lado.

Nada podrá impedir la realización de los sueños ilustrados que nacen en los principios más puros del Hombre: la Libertad, la Dignidad, la Igualdad. Este camino será la prueba de que la Razón Humana es la fuente de todas las verdades y el instrumento más perfecto en la naturaleza. "Habrá de llegar, pues, el momento en que el Sol iluminará sobre la Tierra, tan solo a hombre libres, que no reconocerá otro dueño que su razón, en que los tiranos y los esclavos, los sacerdotes y sus estúpidos o hipócritas instrumentos dejen de existir".(16)

El Iluminismo sueña y busca incansablemente ir más allá, sin caer en el más allá metafísico. Parece haber encontrado la clave, el pasword correcto. El mundo ya no es un misterio, una presencia incomprensible; podremos aislar sus elementos constitutivos para analizarlos bajo la lupa y anticipar nuestro destino. El avance es inminente, el velo de Isis caerá en las manos ilustradas…

Se tomaron muy en serio las mayúsculas. …

2da. Parte: Desencanto ilustrado y la "herida Woyzeck" (17)

"Había una vez un niño pobre que no tenia ni padre ni madre. Todo estaba muerto, y no había nadie más en el mundo. Todo estaba muerto, y entonces él fue y busco día y noche. Y porque en la Tierra no había nadie más, quiso ir al cielo, y la luna lo miraba con mucho cariño; y cuando finalmente llegó a la luna, ésta no era más que un pedazo de madera podrida. Y entonces fue al sol, y cuando llegó al sol, éste no era más que un girasol marchito. Y cuando llegó a las estrellas, estas no eran más que pequeños mosquitos de oro que estaban prendidos como las urracas sobre las acacias. Y cuando quiso volver a la Tierra, la Tierra era un jarrón volcado. Y el niño estaba muy solo. Y entonces se sentó y se puso a llorar, y todavía sigue allí sentado y está muy solo."

 

Woyzeck

El destino de la humanidad está impregnado de elementos trágicos. Sus elecciones son trágicas. El mundo Moderno no resultó ser lo que idealizaban los iluministas, las pautas se han deformado. Algo sucedió en el camino, en el ascenso vertiginoso. El Hombre no halló la satisfacción en el conocimiento; por el contrario, percibe su pequeñez en el mundo al observarse como un punto insignificante del complejo e inconmensurable Universo. El Hombre está solo en el mundo; por querer dominar la Naturaleza, ha perdido su relación con lo mítico. Ya no le quedan explicaciones que puedan calmar y consolar sus desventuras.

A sí mismo, la relación entre los hombres sufrió una deformación al modelo ilustrado propuesto: la diferenciación social y cultural cavó más profundo que los preceptos de igualdad y libertad. Tal vez fue consecuencia de su desgaste, de su mala interpretación, de la negligencia experimental. En teoría, resultaban ideas brillantes, innovadoras, excelsas, casi utópicas; esos sueños parecían volverse reales, alcanzables. La práctica y la Historia (que acaso ¿no es decir lo mismo?) demostraron lo contrario: la Humanidad nunca fue y nuca será Una. Existen innumerables matices dentro del género humano, demasiadas particularidades que no pueden envasarse en un mismo paquete. El Hombre no existe, los hombres sí. Pero aún seguimos impregnados de los conceptos universales y categorizamos a nuestros pares según estos parámetros. "Categorizar: dicese del acto de organizar o clasificar según categorías. Categorías: Condición social de unas personas respecto de las demás." (18) Estas definiciones no demuestran la complejidad de la práctica; una vez más el discurso omite. Categorizar a nuestros pares, según el canon ilustrado, es observarlos en la escala que les corresponde por su nivel de desarrollo humano; considerando como la cúspide a nuestro punto de vista. Allí aparece el ingrediente diferenciador de la exclusión y la minimización de la dignidad. Ser distinto es estar por dejado, no haber alcanzado la plenitud civilizada. Es no tener virtud. Casi como un animal. El Hombre animalizado es el que está por debajo de los otros hombres, esos mismos que proclamaron alguna vez la Igualdad.

Georg Büchner (19), autor dramático alemán (1813-1837), retrató en su obra teatral Woyzeck esta degradación de los valores iluministas, que hacen de la humanidad no la imagen de la solidaridad y la igualdad sino el espacio de las diferenciaciones y la humillación. Los roles sociales adquiridos por cada uno de los personajes definirán el espacio y el rol de Woyzeck (protagonista) hasta disminuirlo a una condición casi animal.

Woyzeck es un soldado raso de condición muy humilde que trata de sobrevivir realizando varios trabajos. Además de su servicio como soldado, busca algún dinero extra afeitando todos los días a su capitán y sometiéndose a un experimento científico por el que debe seguir una estricta dieta alimenticia y ser objeto de exámenes diarios. Estos esfuerzos los realiza para poder mantener a su hijo y a la madre del niño (María). No está casado con esta mujer, pero la ama celosamente. Ella lo engaña sin ningún pudor con el Tambor Mayor del Ejército, aunque a veces parece sentir compasión por Woyzeck.

Uno de los trabajos que el protagonista realiza es prestar su cuerpo para una investigación científica por el que recibe una paga diaria. El Doctor le prescribe una estricta dieta de garbanzos que Woyzeck debe comer todos los días. Como consecuencia de esta dieta comienza a manifestar ciertos síntomas alucinógenos: durante sus jornadas como soldado tiene visiones, escucha voces, tiene pánico.

Woyzeck es continuamente humillado por sus patrones (el Capitán y el Doctor), que lo categorizan como no virtuoso, como animal. Así también, es despreciado por la mujer que ama. Vive corriendo de un trabajo al otro, sin descanso.

La crisis emocional de Woyzeck se afirma cuando se entera de la infidelidad de Maria. Su amor se transforma en obsesión, su razón en locura. Las voces que escucha lo atormentan cada vez mas, presiente la destrucción, la muerte. La locura es la salida al agotamiento y maltrato psicológico que sufría por parte de los demás. Su sometimiento llega a trastornarlo. Asesina a Maria. Así, pasa de ser un pobre diablo a ser un asesino.

A pesar de ser un drama, Woyzeck contiene elementos de humor e ironía en la forma en que representa la concepción ilustrada-científica del mundo. Busca la reflexión del espectador mediante los recursos de la parodia humorística o de la identificación trágica con el protagonista. Con el fin de extraer alguna conclusión, observaré Woyzeck desde los siguientes apartados (para jugar un poco con el método científico):

  1. Caracterización de los personajes: Capitán vs. Woyzeck.

  2. La primera escena logra definir los roles que los personajes mantendrán durante toda la obra. La acción transcurre en la casa del Capitán mientras Woyzeck lo afeita (uno de sus trabajos extra). A partir de aquí se muestra como será la personalidad de Woyzeck: apurado, estresado, corriendo torpemente de trabajo en trabajo, nervioso, tenso. La escena lo enfrenta a su opuesto, el Capitán. Su personalidad es la otra cara de Woyzeck: se muestra calmo, reflexivo, introspectivo, lleno de virtud. Parece tener una cierta compasión por el pobre soldado que le sirve, pero es más bien una forma de marcar la diferencia entre ambos y colocarse por encima de él.

    Su comprensión del mundo parece preocuparle bastante, por eso el Capitán es la caricatura del Hombre Moderno: preocupado, por ejemplo, por la comprensión del tiempo y su consecuente aceleración.

    Capitán: - El mundo me angustia cuando pienso en la eternidad. ¡Una ocupación, Woyzeck, una ocupación! Lo eterno, es eterno, eterno…. Eso lo comprendes, pero al mismo tiempo, sí, un momento…. ¡Woyzeck, me estremezco al pensar que el mundo da una vuelta entera en un solo día! ¡Que desperdicio de tiempo! ¿Adonde conducirá todo eso? Te aseguro, Woyzeck, que no puedo ver girar las aspas de un molino sin ponerme melancólico. (20)

    En este juego de confrontación entre personalidades tan distintas, cada personaje encuentra su rol específico. La oposición entre ambos genera distintas posiciones frente al mundo. Pero Woyzeck no elige su rol de subordinado sino que es ubicado allí por, en este caso, las observaciones que el Capitán hace sobre él.

    Capitán: -(…) Woyzeck, eres un buen hombre…, pero Woyzeck, no tienes moral. Es decir, no te comportas moralmente. ¿Me comprendes? La moral, una palabra muy buena.

    Woyzeck: -La gente pobre como nosotros… Vea, señor capitán: ¡dinero, todo es cuestión de dinero… ¿Cómo se las arregla uno para poner en el mundo, de manera moral, una criatura? Uno también tiene su carne y su sangre. Lo que pasa es que nosotros somos miserables en este mundo y también lo seremos en el mas allá (…).

    Capitán: ¡Woyzeck, no tienes pizca de virtud! ¡No eres un hombre virtuoso! ¿Carne y sangre? (…) Yo también tengo carne y sangre. ¡Pero, Woyzeck, la virtud! ¡La virtud! Si no, ¿Cómo pasaría el tiempo? Siempre me digo a mi mismo…: eres un hombre virtuoso, un hombre bueno, un hombre bueno.

    Woyzeck: -Si, señor capitán; la virtud no la comprendo todavía del todo. Vea usted… la gente común, como nosotros, no tiene virtud; solo tiene naturaleza; pero si yo fuera un señor y tuviera un sombrero y un reloj y un coche y pudiese hablar con elegancia, entonces claro que querría ser virtuoso (…).

     

  3. Parodia del Hombre de Ciencia

  4. El personaje del Doctor representa en la obra toda la cosmovisión científica-técnica del Hombre de Ciencia Ilustrado. Su motor es la búsqueda de nuevos conocimientos, el análisis constante del objeto de estudio (Woyzeck) y la observación de los fenómenos que lo rodean filtrados a través del saber científico. Para él, la ley es la autoridad máxima y la Ciencia, el método de acceso al conocimiento por excelencia.

    Doctor: - (…) Habrá una revolución en las ciencias, yo mismo la haré estallar.

    Doctor: - (…) Señores, nos planteamos el importante problema de la relación de sujeto a objeto. Si solo tomamos una de las manifestaciones de la autoafirmación orgánica de lo divino, en un punto de mira alto, e investigamos su relación con el espacio, la Tierra y el sistema planetario; si yo, señores, arrojo este gato por la ventana: ¿Cómo se comportará este ente de acuerdo con su propio instinto, frente al centrum gravitationis?

     

    Al ser el cuerpo de Woyzeck su objeto de investigación, se refiere a él cual si fuera un animal:

    Doctor: -¡Has meado en plena calle, meado contra la pared, como un perro! (…).

    Woyzeck:- Pero uno tiene ganas por naturaleza, señor doctor.

    Doctor: -¡Uno tiene ganas por naturaleza! ¡Por naturaleza! ¡La naturaleza! ¿Acaso no está demostrado que el musculus constrictor vesicae es gobernado por la voluntad? ¡La naturaleza! El hombre es libre, Woyzeck, en el hombre la individualidad se transforma en libertad… ¡No poder contener la orina!

    Cual caricatura de las inquietudes empiristas de un científico, el personaje del Doctor tiene una obsesión por observar y registrar cada uno de los fenómenos que suceden a su alrededor; especialmente los cambios que sufre su objeto de estudio (el cuerpo de Woyzeck) en el proceso de investigación:

    Woyzeck: -Los hongos, señor doctor, en los hongos está el asunto. ¿Ha observado usted las formas que toman al crecer? ¡Quién pudiese entender eso!

    Doctor: -Woyzeck, tienes la más bella aberratio mentales partialis, de segundo grado, muy bellamente patentizada. (…) Segundo grado, esto es: idea fija, siendo el estado general el de un cuerdo…

    Doctor: - (…) Miren ustedes: este hombre, hace un cuarto de hora que no come otra cosa que garbanzos: ¡Observen el efecto, sientan uno por vez qué pulso desigual! ¿Y los ojos?

    Woyzeck: -¡Veo todo negro, señor doctor!

    Doctor: -¡Coraje, Woyzeck! Un par de días más y habremos terminado. ¡Palpen, señores, palpen! A propósito, Woyzeck, ¿Por qué no mueves las orejas para estos señores? Siempre quise mostrárselo; utiliza dos músculos para ello.

     

  5. Ironía sobre la Razón: El dueño de la feria

La escena que sucede en la feria es una especie de teatro dentro del teatro. El Charlatán/ Dueño de la feria presenta a sus criaturas disfrazadas de hombres o intentando parecerlas. No trata solamente de llamar la atención del público mediante la exposición de sus animales humanizados, sino que con ellos hace alusión a los hombres animalizados. El diálogo de presentación del espectáculo es una burla al tipo de vida de Woyzeck, quien observa el acto como un espectador más.

Charlatán de la Feria: -(…) El mono es un soldado, lo que todavía no es mucho; sólo el más bajo escalón del género humano. ¡Eh! ¡Haz una reverencia! Bien… eres barón. ¡Vamos, da un beso! (…) Señores, aquí ven ustedes el caballo astrónomo y los pajaritos sabios. Son los predilectos de todas las testas coronadas de Europa. Dicen al público todo: la edad, cuantos hijos tienen, que enfermedades.

La ironía sobre la razón surge como un espejismo; como un acto dentro del acto. Es el dialogo que habla sobre la obra desde su interior. Al mismo tiempo que busca conmover al espectador extradiegético, advierte a los espectadores-personajes dentro de la ella. El Dueño de la feria se burla de la insistencia cultural sobre la Razón -aquello que corona al Hombre- e insinúa que cualquier criatura que posea pensamiento es, por lo tanto, un Hombre.

Dueño de la feria: -(…) ¡Muestra tu raciocino de caballo! ¡Humilla a la sociedad humana! Señores, éste animal que ustedes ven aquí, con su cola y sus cuatro vasos, es miembro de todas las sociedades científicas, es profesor de nuestra Universidad. (…) Eso es inteligencia común. ¡Ahora piensa con doble razón! ¿Qué haces cuando piensas con doble razón? ¿Hay en esta erudita concurrencia algún burro? (El caballo sacude la cabeza) ¿Ahora ven ustedes lo que es doble razón? ¡Es mirada "escrutadora"! Si, este no es un animal vestido, es una persona, un ser humano animalizado…. Y sin embargo, es un bruto. Bien, humilla a la sociedad. ¡Vean ustedes, la bestia es aún naturaleza no idealizada! ¡Aprendan ustedes de ella! ¡Pregunten al médico, si no sufrirán grave daño! Se ha dicho: hombre, sé natural. Fuiste creado del polvo, de la tierra, del lodo. ¿Quieres ser más polvo, tierra, lodo? Vean ustedes lo que es la razón: puede hacer cuentas, a pesar de que no puede contar con los dedos. Lo único que no puede es expresarse, es… ser explicito… ¡Es un ser humano transformado! (…).

Estos son algunos de los rasgos que buscan representar en Woyzeck al hombre reducido a la condición de animal, al que agacha siempre su cabeza. El mundo social que lo rodea contribuye a la formación de su identidad, lo ubican en cierto lugar social, lo categorizan. Woyzeck es un pobre soldado que soporta los malos tratos; parece haber naturalizado su lugar en el mundo. Se deja dominar, humillar, es natural que así suceda con la gente común como él.

Büchnner aquí nos señala como se ha deformado el concepto de la Igualdad de los Hombres, para perpetuarse en la constante diferenciación. Woyzeck es comparado con un animal, con una bestia, con un ser que no tiene moral, ni virtud. Es el escalón más bajo del género humano y por lo tanto recibe el trato que se merece según su condición. ¿Quién la determina? Las figuras dominantes de la obra que son el Capitan y el Doctor. Ambos definen a Woyzeck desde su propio punto de vista, por lo que el soldado se les presenta como un grado menor de humanidad.

El hombre natural debe ser corregido, superado. Woyzeck, el hombre-mono, debe ser investigado, supervisado. En él, no existe la reflexión; lo domina la pasión, la fantasía.

En Woyzeck no se logra la libertad del individuo tal como fue imaginada por el Iluminismo, las distintas condiciones de existencia entre los humanos producen su consecuente diferenciación. El protagonista de la obra no puede detenerse en la contemplación de mundo, tal como lo hacen el Capitán y el Doctor (cada uno desde su rol), debe correr incansablemente para conseguir los medios de subsistencia. Woyzeck vive sobreviviendo. Es el Hombre explotado, sumido, terrenal. Su cuerpo está agotado, su mente trastornada, no tiene tiempo para el descanso. En sus espacios de trabajo, se le cohíbe y prohíbe el uso de su razón. Su libertad de expresión está totalmente limitada.

Woyzeck aguanta, soporta los malos tratos, los abusos, la incomprensión, la burla pero no aguanta el desamor. El conocimiento del engaño de Maria lo hace estallar, se quiebra su tolerancia. Su creciente locura lo libera de su rol de pobre diablo, de don nadie. Encuentra en ella su irracionalidad romántica, su coraje, su poesía. Nuevos colores flotan a su alrededor, el vértigo de la muerte poetiza la escena. Hasta entonces todo había sido gris; el azul de la noche inmortaliza la liberación del hombre cosificado. Aquí muere el sometido. Asesinar a Maria es una forma de aleccionar a todos, una venganza al conjunto de la sociedad, que constantemente desprestigiaron su dignidad como Hombre.

Conclusión

Así como contemplamos el reflejo de nuestro cuerpo en el espejo, la Modernidad se busca en la imagen de si misma. Y es paradójico que la experiencia visual del espejo sea símil a la tematización que la Modernidad hace de si. Nosotros volvemos una y otra vez a mirar nuestro cuerpo en el espejo, parece nunca conformarnos la imagen que nos devuelve. Siempre encontramos algo que no nos gusta; estamos parcialmente satisfechos cuando solucionamos un problema de nuestra imagen pero otro defecto antes no observado parece empezar a desilusionarnos. Del mismo modo, la Modernidad vuelve una y otra vez sobre su imagen, sobre sus puntos solucionados o los que están en auge de problematización. Esta "actitud moderna" es, según Foulcault, el hilo que nos une con la Ilustración: la conciencia sobre si mismo y sobre su momento histórico ha sido desencadenante en esta actitud que se reactiva permanentemente. "Un ethos filosófico que se podría caracterizar como critica permanente de nuestro ser histórico" (21).

El análisis de Woyzeck me permitió "iluminar" aquellos huecos inexplorados que mencioné en la introducción de este trabajo. La temática en Woyzeck es atravesada por esta actitud moderna, por esta crítica al ser histórico. La contemporaneidad entre la época iluminista y la creación de esta obra (fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX) permitirá identificar esa imagen en el reflejo que Büchnner quiso criticar. Encontró en la imagen que le devuelve el espejo, algo que no le gustaba de su actualidad. Ese punto está firmemente relacionado con la separación de las esferas del saber. Las palabras de Habermas sobre esta cuestión podrán acercarnos aun mas: "Aparecen las estructuras de la racionalidad cognitivo-instrumental, de la moral-práctica y de la estético-expresiva, cada una de ellas sometida al control de especialistas, que parecen más proclives a estas lógicas particulares que el resto de los hombres. Como resultado, crece la distancia entre la cultura de los expertos y la de un público más amplio"(22). Esto es lo que sucede en el mundo de Woyzeck y determina como se desarrollarán las relaciones entre los personajes. El protagonista es rodeado de especialistas que dominan ciertas áreas del saber, las cuales él desconoce. Está en situación de diferencia frente al saber de los otros. Y, mientras el Iluminismo proclamaba que esta especialización de las áreas del saber contribuirían a la acumulación de cultura y por lo tanto al enriquecimiento de la vida diaria, la realidad nos ha mostrado lo contrario. "La diferenciación de la ciencia, la moral y el arte ha desembocado en la autonomía de segmentos manipulados por especialistas y escindidos de la hermenéutica de la comunicación diaria" (23). Woyzeck es un claro y evidente ejemplo. Pero lo más interesante – y es allí donde manifiesta su actitud moderna- es cómo profundiza en la consecuencia de la huida del saber fuera de la cotidianidad: la diferenciación entre el hombre poseedor del saber y el hombre desprovisto de él se manifiesta en la disminución de su valor como ser humano, de su integridad, de su inteligencia no especializada. Este es el hombre animalizado.

¿Y la actualidad? Woyzeck sigue siendo un gran ejemplo, su crítica tiene vigencia ya que nuestro tiempo histórico está aún determinado en parte por la Ilustración. Pero mas allá de esto hay algo nuevo que se percibe, aunque en realidad siempre estuvo delante de mis ojos. Un concepto que se une a otro. Resultado:

La ontología crítica de nosotros mismos encuentra en el arte el espacio ideal de desarrollo. Allí podrá adoptar bajo las formas más creativas de ingenio del artista la crítica al momento histórico que lo contiene. "Encarnan una reflexión expositiva, un juicio de valor, sobre la herencia y el contexto al que pertenecen" (24). El arte se permite la picardía de develar sus condiciones de producción, allí manifiesta su critica. El acto de contemplación de la obra nos hace reflexionar sobre nuestra actualidad. Y por ello, "todo arte, música o literatura serios constituyen un acto critico" (25). (*)

(*) Fuente: Laura Vanesa Milano, "Woyzeck y la crítica del iluminismo", trabajo realizado en el contexto de la materia Principales corrientes del pensamiento contemporáneo de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, en 2006, editado aquí de manera original.

 

Citas

1 Steiner, George, Presencias Reales, capítulo 1 y 2, Destino, Madrid, 1994.

 

2 Foulcault, Michel, ¿Qué es la ilustración? (capitulo año 1983), Alción Editora, Córdoba, 2002, pág. 69.

 

3 LA MURE, PIERRE, Moulin Rouge. Capitulo 11. Buenos Aires. Jackson de Ediciones Selectas. 1954, Pág. 184-185.

 

4 Novalis, Los discipulos en Saís en Los románticos alemanes. Novalis, Wackenroder, Hoffmann, Von Kleis, Schlegel. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1978, pag21

 

5 Carpio, Adolfo, El Racionalismo. Descartes en Principios de Filosofía. Capitulo VIII. Buenos Aires, Glauco. Pag. 159

 

6 Descartes, René. Meditaciones Metafísicas (1° y 2°) en Antología de textos de historia de la Filosofía. Universidad Iberoamericana, Departamento de Filosofia, España, 1994.

 

7 Idem.

 

8 Kant, Emmanuel ¿Qué es la Ilustración?, en libro Filosofía de la Historia. Fondo de Cultura Económico, México, 1990, pag. 9.

 

9 Idem.

 

10 Recuperatti, Giusepe, Hombre de las Luces, en libro Diccionario Histórico de la Ilustración. Alianza Editorial, Madrid, 1998, pag. 23.

 

11 Concorcet, Bosquejos de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano. Fondo de Cultura Económico, México, 1997, pag157.

 

12 Novalis, Los discipulos en Saís en Los románticos alemanes. Novalis, Wackenroder, Hoffmann, Von Kleis, Schlegel. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1978, pag19.

 

13 Argullol, Rafael. El resurgimiento del yo. El hombre escindido, del libro El Héroe y el Único. Taunus, Madrid, 1983, pag 253.

 

14 Idem. pag 252 "(…) su actitud ante el velo de Isis es violentamente contradictoria. Intuye el horror que hay tras él y desearía conservar la ingenuidad y el misterio de su integridad pero, en el camino de su anhelo del Único siente la irresistible pasión de develar lo que oculta."

 

15 Berlin, Isaiah. La contrailustración, del libro Contra la corriente. Fondo de Cultura, México, 1983, 59

 

16 Concorcet, Bosquejos de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano. Fondo de Cultura Económico, México, 1997, pag190.

 

17 Frase extraída del folletín de presentación de Woyzeck. Puesta en escena y dirección de Emilio Garcia Wehbi. Teatro General San Martín, Buenos Aires. Junio 2006.

 

18 Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Tomo 1.Espasa Calpe. Madrid. 2001.

 

19 Joven dramaturgo alemán, heredero del movimiento literario romántico Sturm und Drang (Tormenta e Ímpetu) del siglo XVIII y del psicologismo realista del siglo XIX. Büchnner rompe con la tradición clásica y anticipa elementos naturalistas y expresionistas: estructura dramática libre, descripción naturalista de ambientes sociales, disolución del dialogo clásico en monólogos de personajes solitarios y aislados, y lenguaje de gran fuerza poética.

La obra dramática Woyzeck (escrita entre 1836 y 1837) está inconclusa, por lo que es más bien un conjunto de escenas sobre las que aún se discute su articulación.

(Información extraída del folletín de presentación de Woyzeck. Puesta en escena y dirección de Emilio Garcia Wehbi. Teatro General San Martín, Buenos Aires. Junio 2006).

 

20 Büchner, Georg. Woyzeck. Colección de Teatro Universal. Editorial Losange. Buenos Aires. 1984.

Todos los fragmentos seleccionados a posteriori pertenecen también a la misma obra.

21 Foulcault, Michel. ¿Qué es la ilustración? (1984). Alcion Editora, Buenos Aires, 2002. Pág. 97

 

22 Habermas, Jürgen. Modernidad, un proyecto imcompleto, del libro El debate modernidad-posmodernidad (antología), Nicolas Casullo. El cielo por Asalto, Buenos Aires, 1995.

 

23 Habermas, Jürgen. Modernidad, un proyecto imcompleto, del libro El debate modernidad-posmodernidad (antología), Nicolas Casullo. El cielo por Asalto, Buenos Aires, 1995.

 

24 Steiner, George. Presencias Reales, capitulo 1 y 2. Destino, Madrid, 1994. Pág. 23.

 

25 Idem.


Bibliografía:

· Adorno, Theodor W. y Horkheimer, Max, *Dialéctica de la
Ilustración, *Editorial Trotta, Madrid, 2005

· Breton, André, *Los manifiestos del surrealismo*, Ediciones Nueva
Visión, Buenos Aires, 1965

· Casullo, Nicolás et al, *Itinerarios de la modernidad, *Editorial
Eudeba, Buenos Aires, 2004**

· Condorcet, Marqués de, *Bosquejo de un cuadro histórico de los
progresos del espíritu humano*, Fondo de Cultura Económica, México, 1997.

· De Micheli, Mario, *Las vanguardias artísticas del siglo XX*, Ed.
Universitaria de Córdoba, 1968**

· Descartes, René, Meditaciones Metafísicas, en *Antología de textos
de historia de la filosofía, *Universidad Iberoamericana, Departamento de
Filosofía, España, 1994.

· Ferrer, Christian, *Patafísica y conocimiento,* en revista
Artefacto, nº3, Editorial Eudeba, Buenos Aires, 1999.


 

 

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