LOS TINGUIRITAS    

    " Probablemente “importados” por alguna inmigración centroeuropea, por cierto los tinguiritas han sentado sus reales en la parte más mediterránea de la Argentina, en una zona que abarca entre los ríos Tercero y Carcarañá por el norte, hasta los actuales departamentos de Conhelo y Quemú Quemú en provincia de La Pampa, y desde las Sierras de los Comechingones desde el oeste, hasta los limites con Santa Fe y Buenos Aires por el este.

    Acorde con su presunta procedencia germánica o nórdica, y a diferencia de la gran mayoría de lo duendes y seres mágicos argentinos, los tinguiritas son amistosos con los humanos, aunque no desdeñan jugarles alguna mala pasada de tanto en tanto, especialmente si el destinatario se la merece.

    Acerca de su apariencia, las leyendas de la región (en este caso la versión de un anciano narrador “sucedidos” de la localidad de Los Jagueles) afirman que:

...los tinguiritas son los hijos de la Tierra y, como tales, cuidan sus tesoros más valiosos como ser el agua de las profundidades de las rocas, que purifican antes de dejarla salir a la superficie, y las gemas y metales preciosos, que dosifican con cuidado antes de permitir que los humanos los encuentren.

  También son los guardianes de los animales y las plantas; cuidan a los pichones cuando los padres salen a buscar comida, esconden a las lagartijas de las gomeras de los gurises y curan a cualquier bicho que se haya lastimado". (*)

(*) En El mágico mundo de los duendes, Roberto Rosaspini Reynolds, Buenos Aires, Ediciones Continente. 

           

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