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ELAL Y EL CANTO POÉTICO DE SHOAM

 

                                    

     Shoam significa ciervo patagónico o huemul en idioma tehuelche.  Shoam es, además, el nombre de un fulgurante grupo musical argentino, integrado por Adriana López Courtade (dotada de una maravillosa voz), Walter Reale (guitarras y teclados), y Andrés Grimsditch (teclados, flautas y voz). Según sus propios hacedores, la música de Shoam "transita por temáticas diversas donde abundan referencias a la Patagonia y su gente; a las culturas mapuche y tehuelche...También nos dejamos llevar por sonoridades ¿medievales?... A veces pensamos que hacemos "música poética", ¿será así?..." Sí, estimo que es así. La música de Shoam posee poca difusión. Es el destino de la creación musical auténtica y honda, no preocupada por estrategias comerciales de ventas o por el mero reconocimiento.  

   La última obra de Shoam es Élal, cuya bella portada resplandece arriba. Élal es el héroe civilizador de los Tehuelches, pueblo indígena que habitó en el norte y el sur de la Patagonia Argentina. En el último tema de esta obra, de 17 inspirados minutos, Shoam recrea la historia mítica y épica de Élal. La calidad de los arreglos musicales y la genuina compenetración con la ancestral narración de los tehuelches, le tributa a esta obra, a nuestro modesto entender, un valor histórico. Por primera vez quizá, la historia de Élal es honrada por el hombre blanco a través de una esmerada e inspirada musicalización.  

    Desde Temakel, felicitamos este viento de poético canto y fina sensibilidad para con las culturas indígenas y su pasado mítico. A continuación le presentaremos la narración de la historia de Élal, que es cantada en la obra, en versión de Andrés Grimsditch.  

   Shoam ya ha generado la magia de una obra anterior Kuyen Ayon Antu (portada a la izquierda), que también alentamos a escuchar. Abajo, podrán encontrar más información sobre Shoam y la manera de entrar en comunicación para acceder a su poética música.

                                                                                                  E.I   

 

  ÉLAL

(La antigua narración mítica de los tehuelches en versión de

Andrés Pablo Grimsditch, músico de Shoam)

LA CREACIÓN

  Cuentan los Ahónik enk que Kóoch creó el mar

Hecho de las lágrimas de su infinita soledad y tristeza.

  Un suspiro, luego, exhaló, naciendo el viento

barriendo la oscuridad en busca de un crepúsculo aún incierto.

  De su mano alzada, Jáleshen, el sol, nació;

el sol hizo las nubes y el viento las arrebató.

Las nubes se enfadaron y pidieron protección

tronando hacia el creador hasta que el viento amainó

y hoy día, sólo se las escucha protestar de vez en cuando.

 

  Kóoch creó la luna para dar brillo a la noche

Kéenguinkon era su nombre, y ella era mujer;

y el sol era hombre...

 También hizo emerger del mar una isla gigantesca

poblándola de animales; poblando el mar de peces.

Y la Patagonia fue su última creación antes de descansar.

  

EL NACIMIENTO DE ÉLAL

Kóoch sabía que todavía quedaba mucho por inventar,

pero también sabía que pronto vendría

 aquel que se encargaría de todo lo demás: Élal:

el hijo de la nube T´ éew y del malvado gigante Noshtej: su padre, 

que sabiendo que sería más poderos que él, planeó devorarlo.

 

ÉLAL HUYE A LA PATAGONIA

Y así Élal escapó de la isla

montado sobre el lomo de su blanco cisne: Kukn,

volando hacia la Patagonia

y posando sus pies sobre el maravilloso cerro Ch´álten

observando a su alrededor todo el reino de La Nieve y El Frío.

 

ÉLAL SE POSA SOBRE EL CH´ÁLTEN

Ch´ álten en su trono helado, Élal, tres días albergó.

Shíe y Kókeshke lo cercaron, rodeándolo:

La Nieve y el Frío, hermanos y dueños de toda la tierra austral.

Sobre el intruso, que comenzó a bajar,

descargaron toda su energía y ferocidad;

clamaron los truenos y ralámpagos en la oscuridad;

la tierra se acobardo; Élal los desafió;

 tomando en sus manos dos piedras, el fuego estalló.

 

LA BATALLA

ÉLAL: EL CREADOR Y EDUCADOR

La lumbre ardiente clamó la victoria de Élal.

La Patagonia, preñez de vida, sintió.

La mano artista, en paterno ensueño de Élal, 

a los Tehuelche, del barro excelso, creó.

 

 Artes de la vida, su ingenio armó;

el flujo de estaciones, su ley marcó; 

el fuego ardió; 

la vida prosperó en la tierra austral.

El mundo es Tehuelche en Élal. 

Tehuelche es el mundo en Élal.

 

ÉLAL BUSCA A TÉLUJ

Una mujer, Élal quiso conquistar,

y a la hija del sol y la luna  Téluj, fue a buscar,

mas Jáleshen y Kéenguinkon  no lo quisieron entregar.

 Tres pruebas, Élal, tuvo que enfrentar:

cazar el Gran guanaco y traer piedras del volcán,

disecando el pantano con su piedra mágica.

 Oh!, mas el sol no quiso pactar

y Élal enardecido le arrojó sus propias llamas en su faz.

Y así ganó a la hija de la noche y el día;

volando hacia el continente sobre  el cisne Kukn.

Mas ella no quiso ese destino, y arrojándose al mar,

las olas envolvieron su fragilidad convirtiéndola en sirena.

 

TÉLUJ SE CONVIERTE  EN SIRENA

No sé si eran las olas, o era el sol poniente;

no sé si eran las brumas, o mi soledad;

dicen que son las sirenas de San Julián.

 

ÉLAL PLANIFICA SU VIAJE AL MÁS ALLÁ

Élal volvió a la Patagonia y luego de una breve estadía

planificó su viaje al más allá.

Volaría sobre su inseparable cisne, tirando flechas al mar

donde nacerían islas donde Kukn iba a descansar.

   Llevaría consigo a su fiel amigo Wéndeunk

quien llevaría la cuenta de las acciones de los tehuelches

y los conduciría, a la hora de su deceso, a su encuentro con Élal, convirtiéndose después de nuevas existencias,

en estrellas que adornarían el cielo austral.

Y despidiéndose de los suyos les dijo que lo no honren, 

pero que sigan y enseñen el camino que él les había mostrado.

Y así partió, remontando vuelo hacia el misterioso Este.

 

LA VISIÓN DE WÉNDEUNK

Antes de partir, Wéndeunk tuvo una sobrecogedora visión:

contempló a los Tehuelche, cual indefensos rebaños

diseminados sobre todas la extensión de la Patagonia,

y supo que sobre ellos recaía el enorme desafío

de vivir, para merecer algún día,

su destino entre las constelaciones.

  Y con infinita compasión,

 de su corazón brotaron con indecible ternura,

 las palabras que se instalaron en el viento

y en la inmensidad del paisaje,

y que escuchan los Tehuelche

que hacen de su vida un derrotero de nobleza infinita.

 

EL MENSAJE DE WÉNDUNK

Sé que vendrá sobre el mar hacia Élal,

sobre su aliento final.

Y brillarán como estrellas en la oscuridad 

desde su hogar estelar.

 

SIRENAS

No sé si eran las olas, o era el sol poniente;

no sé si eran las brumas, o mi soledad:

dicen que son las sirenas de San Julián.

 

LA PARTIDA DE ÉLAL (EPÍLOGO)

Élal volvió sobre el mar hacia su hogar del más allá

donde mora por la eternidad.

Su etérea voz: viento y mar,

Patagonia y soledad,

siempre late en la inmensidad.

 

 SHOAM es:

Naiche (Walter Reale): guitarras, bajo, laúd, teclado. 

Adriana López Courtade: voz. 

Andi (Andrés Pablo Grimsditch): teclados, flautas, percusión, guitarra,

bajo, armonio y voz.

Músicos invitados:

Maria José Cantilo: voz (Otra Forma)

Johnny Avalos: voz (Élal)

Mario Gusso: percusión y batería (Élal)

Adrián Albornoz: bajo (Elal)

Mauricio Ceballos: violín (Élal)

Marina León: voz (Santa Clara y el Cisne y en El Alerce)

Ricardo (Onfel) Brun: batería (Sor Inés)

Arte de tapas: Juan Danna

Instrumentos utilizados: guitarras criollas y acústicas, laud, teclado GEM Pro 1, teclado Roland E- 12, módulo Proteus II, flauta traversa, flauta dulce, bajo Faim, armonio de mano, percusión y batería.

Para conectarse con Shoam

Andrés Grimsditch, Sabatini 

4565, 1678 Caseros, Argentina,

 + 54 011 4750-3546 

 andigrims@sion.com

 

 

 

©  Temakel. Por Esteban Ierardo