La represión del arte bajo el Nacionalsocialismo, por Lorena Cortés

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El edificio de la Bauhaus, en Dessau, 1926, la escuela de arte dirigida por Walter Gropius, que pretendía integrar arte y técnica y que fue censurada por el nacionalsocialismo bajo la acusación de "arte degenerado".   El nazismo reprimió la creatividad del arte de vanguardias. Así, Lorena Cortés, en el trabajo que sigue a continuación, manifiesta: "El arte expresionista y de vanguardia fue considerado como un "arte degenerado"; en su lugar, el arte nacional-socialista exaltó el clasicismo greco-romano, la grandeza y los mitos alemanes, el heroísmo y el trabajo. Conocidos escritores y artistas no nazis (Thomas y Heinrich Mann, Lang, Gropius, Brecht, Dix, Grosz, Beckmann y muchos otros) y centenares de intelectuales, científicos, profesores, artistas y músicos judíos tuvieron que exiliarse". En este momento de Historia y simbolismo de Temakel se recorre una de las frías noches de la historia que simboliza el eclipse de la libertad creadora por la intolerancia y la ceguera fanáticas.


E.I

 

LA REPRESIÓN DEL ARTE BAJO EL NACIONALSOCIALISMO
Por Lorena Cortés

 

Introducción
El siglo XX llegó acompañado de un gran número de inventos en el ámbito técnico e industrial así como de nuevos conocimientos decisivos en las ciencias humanísticas y naturales. La teoría de la relatividad de Einstein, el psicoanálisis de Freud, el descubrimiento de los rayos x o bien la primera fisión nuclear, obligaron al hombre a pensar de una forma diferente, más abstracta. Los nuevos conocimientos pusieron de manifiesto que detrás de la realidad se esconde mucho más de lo que puede percibirse mediante el sentido de la vista.
Esta situación se acentuó a causa de los cambios que se produjeron en la propia percepción de los sentidos, puesto que la invención del automóvil, del telégrafo, del avión y de muchas otras cosas, dieron a la rapidez y al tiempo una nueva dimensión que requería de percepciones mucho más aceleradas.
El mundo se encontraba conmocionado, sufriendo las consecuencias del desarrollo de la gran guerra europea (1914-1918). Una guerra devastadora que terminó con un ideal decimonónico de mundo liberal burgués y que dejó, por el contrario, la desolación, el vacío, la pérdida de sentido de lo hasta ahí legitimado como promesa civilizadora en nombre de la razón y el progreso humano.
La guerra había extendido la certeza de que la democracia era un sistema político muy imperfecto, que el conflicto internacional se había llevado consigo. En efecto, la primera guerra mundial trajo consigo la formación de un nuevo sistema, el Comunismo. La principal preocupación de las dirigencias occidentales, entre ellas el Fascismo italiano y el Nazismo alemán, durante la etapa de entre guerras consistió en elaborar un sistema político, económico y social capaz de garantizar el orden social y de liquidar de raíz la posible difusión del llamado "peligro rojo".
Todos estos elementos van constituyendo un campo de relación, en la cultura, entre política y arte. Un campo de relación que por primera vez se constituye de manera precisa, evidente y que se va a prolongar a lo largo del SXX. Es un universo cultural donde lo político y el arte conforman un espacio de izquierda básicamente anti-reformista, de corte revolucionario, contestatario, crítico, fuertemente anti-burgués y pro-socialista.
Sin embargo, todos estos cambios no fueron aceptados con tanta euforia por la joven generación de artistas como en su día lo hicieron los impresionistas. La cara oculta de la modernización (alienación, aislamiento y masificación) quedó al alcance de la vista, sobre todo en las metrópolis. Los artistas, en su función de apasionados reformadores del mundo que deseaban derrocar el orden establecido, buscaban "un arte nuevo para un mundo nuevo". Cuadros cargados de emoción debían captar los sentimientos más íntimos del ser humano...
Estas vanguardias de tendencia socialista, van a ser intensamente perseguidas por el Nacional-Populismo surgido en Alemania.
El presente trabajo pretende dilucidar la relación existente dentro de la cultura germánica del siglo XX, entre política y arte. Para desarrollar el mismo, me centraré en Alemania, país que ha sido caldo de cultivo para el desarrollo de las distintas vanguardias y más precisamente en la corriente expresionista y su relación con el surgimiento del Nazismo.

 

 

Expresionismo
Orígenes
El expresionismo surge en Alemania, en la primera década del siglo XX, como oposición al positivismo materialista imperante en la época, en un intento de ofrecer una nueva visión de la sociedad basada en la filosofía nietzscheana y la renovación del arte basada en la búsqueda subjetiva de lo esencial atendiendo exclusivamente al sentimiento vital sin someterse a ninguna regla.
El expresionismo es un movimiento que no sólo atañe a las artes plásticas, sino que afectó a todas las esferas de la creación, arte, literatura, música, siendo en el campo de la narrativa donde alcanzó su mayor grado de compromiso.
En la evolución de la pintura expresionista alemana existen tres momentos distintos. El primero se desarrolla en Dresde a raíz de la constitución en 1905 del grupo Die Brucke (El Puente) y dura hasta 1913; el segundo se desarrolla en Munich de 1910 a 1914 y está protagonizado por el grupo Der Blaue Reiter (El jinete azul) del que surgirá la primera pintura abstracta ; el tercero se desarrolla en el periodo de entre guerras (desde comienzos de los años veinte hasta 1933, año en el que subió al poder el nazismo) y está unido al concepto de "Neue Sachlichkeit" (nueva objetividad) con un planteamiento muy distinto del expresionismo inicial desarrollado por ambos grupos.
El expresionismo alemán se extendió a países como Holanda, Bélgica y Francia. Y el régimen nazi alemán definió al expresionismo como "arte degenerado", cuyos artistas de esta tendencia fueron proscritos y muchas de sus obras destruidas.
Influencias
De innumerables ramificaciones y matices, los movimientos expresionistas tomaron influencias de la pintura de los post-impresionistas Vincent Van Gogh y Paul Gauguin, cargada de sentimientos y concepciones en su utilización expresiva del color y la gestualidad del trazo.
El expresionismo en la obra del noruego Munch, se evidencia en sus representaciones del miedo, la desesperación, la sexualidad atormentada, los celos y la morbosidad. Todos estos son temas que Munch representó para "liberarse a sí mismo de los demonios". Aunque "El grito" sea la expresión pictórica de un sentimiento de miedo personal mientras paseaba con un amigo, Munch logra expresar en este cuadro el desfallecimiento del hombre ante una realidad cada vez más compleja y confusa.
Los expresionistas también encontraron la fuerza expresiva que buscaban en el arte de otras culturas. Las esculturas y máscaras de África y Oceanía, de clara descendencia primitivista, representaron para los artistas europeos una valiosa fuente de inspiración.

 

Movimiento artístico
Como su propio nombre indica, el expresionismo es un arte que pretende ser expresivo de su autor y de su época, al tiempo que quiere conmover al espectador lanzando mensajes de tipo emocional. Surgido en un período de crisis, reflejó los problemas de su tiempo y las angustias del hombre mediante la fuerza expresiva de los colores, la textura y la línea.
En España se consideran pintores expresionistas Isidro Nonell, José Gutiérrez Solana, Rafael Zabaleta, y algunas épocas de Picasso. En Francia, además de los fauvistas, se consideran expresionistas algunos pintores de la [[Escuela de París]], como Soutin, Chagall, Pascin y Modigliani. En Austria es representante de esta corriente Kokoshka, y en América Feininger. En Italia, a Viani y Sironi. Como escultores destacan Barlach y Lehmbruck.
El expresionismo es una manera de inclinar la balanza de un cuadro desde la forma hacia la expresión del contenido. Potenciar el impacto emocional del espectador a través del colorido, las formas retorcidas, la composición agresiva, etc., son algunos de los objetivos de los artistas que practican esta forma de pintar, objetivos perfectamente conseguidos por Emil Nolde en su Figura y Máscara. Pinturas expresionistas las podemos hallar desde los inicios del arte, siempre que respondan a esta intención de moldear la realidad para volcarse sobre la emoción interior. Así, los rostros de la pintura románica son plenamente expresionistas o las esculturas medievales de monstruos del infierno. Algunos de los grandes maestros de la pintura se consideran expresionistas en este sentido.
Según entraba el siglo XX el expresionismo se definió más como corriente característica dentro de los "ismos" de la vanguardia, o mejor, en oposición a ellos, en especial a la mesura racionalista del cubismo. Estos movimientos estuvieron muy ligados a otras formas artísticas, como el teatro, la música y la literatura: Schoenberg puso música a muchas exposiciones del primer grupo expresionista, Die Brücke; Kafka, Bertold Brecht y Strindberg ocuparon las filas de los dramaturgos. Tras el experimento del primer grupo, otra formación denominada Der Blaue Reiter toma el relevo. Sus realizaciones serán trascendentales en la historia del cine, con el cual interactuaron continuamente: F. W. Murnau, Robert Wiene, Fritz Lang y Max Mack.

 

Surgimiento del nazismo

  Después de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial, y  al firmarse el Tratado de Versalles (1919) se responsabilizó a Alemania de la confrontación. Y se le despojó de sus territorios coloniales y le obligó al pago de costosas reparaciones de guerra. Evidentemente, se vio afectada la vida económica y política del país germano. La pobreza creció y desesperanzó a mucha gente, especialmente de la casi extinta clase media, que comenzó a unirse a varios grupos radicales nacidos de la posguerra.
Sin embargo, la situación económica tendió a mejorar hasta que la Gran Depresión (1929) puso el toque final para la desesperación del pueblo alemán al percibir que el gobierno no podía controlar la crisis.
Las virtudes de subordinación, disciplina y obediencia, características de la vida militar, eran las virtudes cardinales de la moral nacional. En consecuencia, muchos patriotas comenzaron a demostrar su preocupación por la irresponsabilidad y el relajamiento que parecían caracterizar al régimen republicano de gobierno.
"Nuestra miseria aumentará, el Estado se ha convertido en ladrón y en estafador. Necesitamos una dictadura"(2), alentaba Hitler.
"Cualquier ideal del mundo, aunque sea mil veces justo y, grandemente conveniente para la humanidad, seguirá careciendo de fuerza para la vida de la nación, hasta que no se haga de sus principios la base de un movimiento combativo, capaz de subsistir como partido hasta que la acción no se vea coronada por el triunfo y hasta que sus dogmas partidarios no se conviertan en una nueva ley fundamental del Estado, para toda la comunidad"(3).

 

Adolf Hitler
El mismo año de la firma del Tratado de Versalles, 1919 se funda, en Munich, el Deutsche Arbeiterpartei (Partido Obrero Alemán) del que más tarde sería líder Hitler al poco tiempo de unirse a él.
El 24 de febrero de 1920 se realizó el primer mitin de este partido en el cual se leyó el Programa del Partido (prácticamente redactado por Hitler) que constaba de 25 puntos que proponían dogmas racistas, antisemitas y nacionalistas. De ellos destacan: (4)
4.- Nadie, fuera de los miembros de la nación, podrá ser ciudadano del Estado. Nadie, fuera de aquellos por cuyas venas circule sangre alemana (...) Por consiguiente, ningún judío será miembro de la nación.
7.- (...) Si no fuera posible alimentar a toda la población del Estado, será indispensable que los residentes extranjeros (no ciudadanos del Estado), sean excluidos de la Nación."
8.- (...) todo no ario llegado a Alemania a partir del 2 de agosto de 1914 (se le obligue) a abandonar inmediatamente el territorio nacional.
25.- Para realizar todo lo que precede, exigimos la creación de una poderosa autoridad central del estado. Incuestionables atribuciones del Parlamento políticamente centralizado sobre toda la Nación y su organización (...) Los jefes del partido juran consagrarse sin desmayo - y, si fuera menester, sacrificar su vida - para lograr el cumplimiento de los sobredichos puntos."
En febrero de 1933, el edificio del Parlamento fue incendiado. Los nazis manipularon el hecho para culpar a los partidos socialistas, el KPD (Partido Comunista Alemán) y más tarde al SPD (Partido Social Demócrata). Fueron perseguidos y reprimidos violentamente al punto de que no existió una verdadera oposición. Luego, todas las organizaciones políticas pasaron a la ilegalidad y la ley convirtió en delito la formación de algún partido quedando como único el NSDAP (Partido Nacional Socialista de los Trabajadores, -Partido Nazi-). Ese mismo año se sancionó una ley que hacía inseparable al partido nazi del Estado.

 

La captación de las masas

Más allá de las razones políticas, económicas y culturales que propiciaron el surgimiento del nazismo, se deben observar otras razones que no necesariamente entran en la lógica de un análisis racional de este fenómeno.
En este caso, la gigantesca acumulación de poder que ostentaba Adolf Hitler no estaba basada sólo en coordenadas políticas dentro del III Reich: la razón principal de este éxito fue el empleo de la violencia psíquica.
La propaganda del régimen nacionalsocialista se basaba sobre esta Führerideologie (ideología del jefe). Renunciando a toda argumentación objetiva, los llamamientos de Hitler al pueblo alemán consistían en presentar a las masas solamente "la gran meta final". El tipo de mando autoritario y carismático (retomando el concepto de Max Weber), otra de la características distintivas del nazismo, tiene una estrecha relación con esta situación de presión propagandística basada en el miedo.
La propaganda, era considerada por Goebbels, intelectual a cargo del ministerio de propaganda nazi, como un arma de guerra, constituía el elemento fundamental con el que se atraía nuevos adeptos a la causa del nacionalsocialismo. La actividad propagandística tenía dos funciones primordiales: inculcar un número elevado de ideas a un grupo reducido de personas y agitar a un gran número de personas mediante un número reducido de ideas. Los que sucumbían ante esta estrategia eran pequeño-burgueses, presas fáciles del miedo que resultaba de una sugestión imperativa como la del régimen hitleriano.
El autor soviético Serge Tchakhotine afirmaba que esta porción de la sociedad poseía un sistema nervioso inestable, y que a menudo se sentía contenta al verse dominada y guiada.
Según palabras de Domenach: "la propaganda toma de la poesía la seducción del ritmo, el prestigio del verbo e incluso la violencia de las imágenes"(5). Para actuar sobre los sentimientos de amor y alegría, es decir sobre los sentimientos eróticos sublimados, se debían utilizar los bailes públicos, las tonadas populares, desfiles con la presencia de gimnastas o flores.
Otro de los principios propagandísticos cuya comprensión ayuda a explicar el fenómeno de persecución y exterminio de minorías (judíos, gitanos) era el que rezaba que "la propaganda debe facilitar el desplazamiento de la agresión, especificando los objetivos para el odio"(6). En general, la táctica era desplazar la agresividad alemana hacia algún grupo marginal como los antes citados.
El nazismo, tenía como propósito obnubilar a las masas mediante tácticas maquiavélicas de manipulación de información y control absoluto sobre prensa gráfica, radio, cine, arte, literatura e incluso teatro. Más que formas más o menos autoritarias de coerción, impusieron un verdadero régimen de terror policial.
Esta frase de Voltaire se encontraba en la conciencia popular alemana "no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo."(7)
Las bibliotecas fueron depuradas de libros "subversivos". El arte expresionista y de vanguardia fue considerado como un "arte degenerado"; en su lugar, el arte nacional-socialista exaltó el clasicismo greco-romano, la grandeza y los mitos alemanes, el heroísmo y el trabajo. Conocidos escritores y artistas no nazis (Thomas y Heinrich Mann, Lang, Gropius, Brecht, Dix, Grosz, Beckmann y muchos otros) y centenares de intelectuales, científicos, profesores, artistas y músicos judíos tuvieron que exiliarse.
"A los espíritus pusilánimes hay que recalcarles que en esto se trata del ser o del no ser."(8)
Al asumir Hitler el poder, consideró que el arte moderno (por entonces de sesgo expresionista) era corruptor de la moral y la estética del pueblo alemán.
"Llegaban para combatir todo lo nuevo en el arte y el pensamiento, invocando una supuesta orientación que la mayoría reclamaba, y para restaurar valores pretendidamente populares, basados en la tradición, en la claridad, en el mensaje positivo, en el folclore" (9)
La cultura artística e intelectual debía cumplir con fines y funciones inherentes al oficialismo de la sociedad nacional (estatal). El artista y el intelectual, asimismo, debían ser referentes institucionales de virtudes cívicas o morales. Lo particular, la independencia de ánimo, lo espontáneo- era oposición y degeneración social.
Los artistas "degenerados" van a plantear el arte como una liberación concreta de lo instintivo, no solamente de lo reflexivo intelectual. El deseo de alcanzar una libertad de pensamiento los lleva a romper con cánones y estructuras, conduciéndoles por caminos insospechados; ese impulso se adueña de artistas y pensadores que siembran el germen de cambios y revoluciones que habrán de transformar el mundo hasta entonces conocido. El desarrollo de nuevas tecnologías e ideologías habrán de hacer cimbrar imperios y penetrar en las intimidades psicológicas del hombre.
El arte de vanguardia va a contener variables ideológicas y teóricas donde va a reivindicar una violencia categórica de su mensaje artístico, como respuesta, desde las obras, a la violencia de la propia guerra, a la violencia del propio hombre, de la vida cotidiana, de un vivir en la metrópoli, de la pasividad, de la irracionalidad de las relaciones humanas alienantes y vejadoras del hombre.
Hitler manifestaba que "la socialdemocracia teme menos a un hombre de genio, impotente y falto de carácter, que a uno dotado de fuerza natural, aunque huérfano de vuelo intelectual" (10)
Con el advenimiento del nacional-populismo se actualizó la heteronimia del arte y sus justificaciones científicas acorde al totalitarismo del régimen nacional-socialista y una estética política. El Dr. Joseph Goebbels, Ministro de Información y Esclarecimiento Público del III Reich estableció un Arte Joven (oficial: germánico, clásico y romántico) impuesto al Arte Degenerado (opositor: cosmopolita, vanguardista). El nazismo se dedicó al saqueo de las colecciones públicas y privadas francesas de impresionistas y pos-impresionistas.
Por tal motivo, el nacional-populismo, acorde con su drástica manera de actuar, decidió que dicha corriente artística debía ser suprimida, ya sea desde la persecución, la denigración o el agravio (no-aniquilación). Es así como el nazismo manipuleo el arte para enajenar a un pueblo destinado a seguir una ideología totalitaria de masas basada principalmente en el poder sustentado en el racismo.
El primer paso fue clausurar el movimiento Bauhaus, llamado "caldo del bolchevismo cultural" (esto significaba, en la práctica, "decapitar" al arte moderno). A partir de entonces, todos los profesores y conservadores de museos sospechosos de simpatizar con los movimientos artísticos modernos fueron destituidos de sus cargos. Muchos fueron los que se adhirieron a este pensamiento, considerando que "los artistas intelectuales son buenos para nada, engreídos y vagos pseudo intelectuales que ocupan casas y reciben ayuda social" (11).
En 1934, en Nurenberg, Hitler hizo su primer discurso declarando "arte degenerado" (en alemán: entartete Kunst) al arte moderno, y organizó una serie de exposiciones paródicas con obras de arte moderno, destinadas a ridiculizarlo. Dichas obras fueron traídas de los museos más importantes para la exposición y, demás está decir, nunca se devolvieron; la mayoría expiró en la gran quema de arte de Berlín (1939).
El artista vanguardista era una individualidad feroz. Aún adhiriendo a ideas colectivas y a proyectos políticos revolucionarios, lo que expresaba era una nueva sensibilidad intimista, que captaba o podía manifestar quizás antes que el resto, lo que le incomodaba.
El nazismo no hablaba entonces de los derechos de los individuos, sino del derecho de la comunidad del pueblo a defender su sustancia étnica-cultural de las intrusiones liberales.
La ideología fascista toma el término biológico degenerativo (elemento vivo el cual ha cambiado tanto que ya no pertenece a su especie) para calificar el arte vanguardista de la época, pues sustentaron que lo que hacía era perder el espíritu tanto que ya no era un arte puro.
En ese sentido retomaron las propuestas de Darwin sobre la herencia genética en la formación de las razas, pues la propuesta era expandir la idea de una raza superior alemana, retomando los modelos físicos de Noruega y Grecia principalmente como punto de identidad nacional propia. De esta forma mostraron a las vanguardias como sinónimo de impureza y desviación antinatural, propagando la falsa idea de que los artistas de estas corrientes ya habían degenerado incluso clínicamente hasta llegar a enfermedades mentales como la esquizofrenia, realizando estudios comparativos entre retratos de estas corrientes con fotografías de personajes que padecían enfermedades mentales.
La paralela persecución a artistas e intelectuales sospechosos de estar vinculados con el "arte degenerado" o con el bolchevismo ocasionó la migración de artistas y escritores al extranjero (fundamentalmente a Suiza, pero también a Norteamérica u otros destinos).
Durante este periodo, la única literatura alemana significativa fue producida por escritores exiliados de su país natal, entre los cuales destacan, por ejemplo, Thomas Mann y la poetisa sueco-alemana Nelly Sachs, co-ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1966, que vivió en el exilio desde 1940 y continuó escribiendo en alemán. "Oh, las chimeneas", su poema más famoso, es un emotivo testimonio de la tragedia de los judíos bajo el nazismo.
El 18 de Julio de 1937 Hitler pronunció un discurso en la apertura de la Casa del Arte Alemán, en Münich. En algunos de sus apartes señala los aspectos característicos de lo que el considera arte alemán y arte degenerado.
En dicho discurso, se dijo que el arte era una expresión internacionalista, de ahí que toda comprensión o íntima asociación con el pueblo fuese proscripta; Se dijo que no existían cosas como el Arte del pueblo o, mejor, de la Raza; que esto había sido el arte de una cierta época, así, no fueron los griegos los que crearon el arte en Grecia ni los romanos el de Roma, etc. sino que cada tiempo tuvo su expresión artística. El arte es un fenómeno condicionado por el tiempo. Por lo tanto hoy no hay arte alemán ni francés, sino arte moderno. Esto significa reducir el arte a una moda amparada por el lema 'Cada año algo nuevo'; así surgieron impresionismo, futurismo, cubismo, etc. "Estos modernos eslogan creados respecto al arte resultarían cómicos si no fueran trágicos". (12)
De cualquier modo, en 1945 las pautas de la creatividad cultural experimentaron una muy significativa modificación. Durante el período bélico, el impacto de la guerra se había podido percibir en la obra de algunos de los creadores más brillantes. El patriotismo democrático de Orwell representa muy bien el espíritu de la resistencia británica y los dibujos de Henry Moore nos ponen en contacto con patéticos seres humanos protegidos del bombardeo alemán en el metro londinense.
Dalí eligió como tema de algunos de sus cuadros el impacto de la mortandad bélica, en cambio, Miró pareció dar por liquidado su compromiso y su obra eligió una senda mística, como la de quien se aísla para dar una solución a problemas tan sólo formales y alejarse de la trágica realidad del presente.
La obra pictórica de los pintores Dubuffet y Fautrier, matérica e inspirada en los "graffiti" urbanos, nos pone en contacto con el dramatismo de la lucha en la resistencia o de los campos de concentración.

 

Literatura
El escritor expresionista da cuerpo al concepto de Nietzsche del artista como un crítico de los valores tradicionales. Además, igual que el pintor, el poeta o el novelista buscaba retratar las poderosas fuerzas interiores en la personalidad humana. Un lenguaje emocional exagerado y el dibujo de tipos abstractos más que de personajes realistas se convirtieron en medios para ese fin.
El conflicto generacional se convirtió para muchos escritores expresionistas en un símbolo de la crítica de los valores tradicionales, como en Der Sohn (El hijo, 1914) de Walter Hasenclever. Las actitudes antibelicistas después de la I Guerra Mundial encontraron expresión en las obras de Ernst Toller, Fritz von Unruh y otros. Georg Kaiser, en su inmensa producción dramática, fue un especialista en el diálogo epigramático, que resultaba muy apropiado para la naturaleza abstracta y simbólica de sus personajes.
Incluso resulta perceptible un muy claro impacto de la guerra en los intelectuales alemanes. Ernest Jünger había exaltado la civilización militarista y aristocrática, pero ahora en sus diarios resultó bien patente un deslizamiento hacia los juicios morales y estéticos incompatibles con el nazismo.
Idéntica preocupación ética aparece en Karl Jaspers o en Bonhoeffer. En la narrativa de Heinrich Böll encontramos la exacta contrafigura del supuesto heroísmo nazi. Idéntico moralismo, como eje de la creación literaria, resulta muy perceptible en Albert Camus, defensor apasionado de unos valores humanos sin los cuales la vida no merece siquiera ser vivida. Apasionado de los valores solidarios nacidos en la Resistencia, Camus -como Mauriac- acabó por considerar detestable la depuración de la posguerra
El movimiento expresionista produjo algunos poetas de gran originalidad. Su tema central era la crisis de los valores individuales y colectivos, como aparece en los poemas de Georg Trakl, llenos de nostalgia y soledad; o los de Georg Heym, que expresaban la desesperación ante la miseria y la soledad de la vida urbana. Franz Werfel, escritor austriaco, el poeta más importante del expresionismo, escribió sobre su nostalgia de una armonía entre los hombres y la naturaleza.
Elfriede Jelinek, escritora austriaca, ganadora del Nobel de Literatura 2004, dice al respecto, "Lo que me interesa por sobre todas las cosas es la crítica del lenguaje, y además mi método de escritura tiene que ver fundamentalmente con la música del lenguaje; trabajo con la acústica, con el sonido de las palabras, y juego con eso; llevo los juegos de palabras hasta su límite más banal, al que no le rehuyó para nada."(13)
Los primeros dramaturgos expresionistas, August Strindberg en Suecia y Frank Wedekind en Alemania, ejercieron una fuerte influencia internacional sobre la siguiente generación de autores dramáticos, entre los que destacaron los alemanes Georg Kaiser y Ernst Toller, el checo Karel Capek y los estadounidenses Eugene O'Neill y Elmer Rice.

 

Música
La música expresionista, que alcanzó su apogeo en el periodo de entreguerras, buscó la expresión de las ansiedades, los terrores ocultos y el cinismo de la sociedad contemporánea. Para ello empleó composiciones cuidadosamente estructuradas y emocionalmente intensas, deformando las técnicas convencionales y reemplazando las armonías tradicionales por otras más complejas y disonantes. La música es a menudo atonal o producto de la distorsión, la polifonía (simultaneidad de líneas melódicas) es con frecuencia densa, y la melodía, prácticamente irreconocible.
Entre los mejores ejemplos destacan dos óperas tempranas del alemán Richard Strauss, Elektra (1909) y Salomé (1905); algunos trabajos del austriaco Arnold Schönberg, especialmente los pasajes dramáticos Erwartung (1909) y Die glückliche Hand (1913), así como el ciclo de canciones Pierrot Lunaire (1912); y las óperas Wozzeck (1921) y Lulú (1935; primera representación completa, 1979) del austriaco Alban Berg. Otros compositores con características expresionistas fueron Paul Hindemith en Alemania, Béla Bartók en Hungría y Serguéi Prokófiev en Rusia.

 

 

Pintura
En este movimiento es posible diferenciar en esta época, la llamada fase "mítica" o de formación del movimiento (influenciada por el surrealismo), que abarca desde principios de los cuarenta hasta después de la segunda guerra mundial. Esta se caracteriza por:
- La pintura es concebida como una manifestación directa, espontánea y libre de convenciones de la subjetividad del artista basada en una necesidad interior (de carácter instintivo y exaltada en el grupo de Dresde y de carácter espiritual y sosegada en el grupo de Munich).
- Imaginería extraída del subconsciente: de los mitos y símbolos que conforman los arquetipos universales de la experiencia humana y que se encuentran en el inconsciente individual (De Kooning, Pollock, Rothko).
- Estilo abstracto biomórfico: composiciones con formas que semejan estructuras de plantas y animales, formas protozoicas o amiboideas creadas espontáneamente (Gorky); así como garabatos y símbolos primitivos o cósmicos: círculos, discos, etc. (Gottlieb).
- Liberación del contenido naturalista de la forma mediante la libre interpretación de la realidad (las imágenes son creadas, no copiadas), para así expresar el mundo interior, subjetivo, del artista.
- Utilización de diversos recursos en la interpretación subjetiva de la realidad: desproporción y distorsión de las formas según un impulso interior; esquematización o reducción de las formas a lo esencial atendiendo a un sentimiento vital de depuración de lo objetivo (por este camino Kandinsky llegará a la abstracción total).
- Utilización del color y el trazo para subrayar (expresar) simbólicamente unos estados de ánimo.
- Destrucción del espacio tridimensional.
- Acentuación de la fuerza expresiva de las imágenes mediante el empleo de formas simples de carácter plano o con poco efecto de volumen.
- Línea de trazo apresurado, (violento, empastado y agresivo).
- Retratos con ácidas alegorías políticas que miran directamente a la cara del terror instalado en Europa
- Aglomeración de formas y figuras
- Colores intensos y contrastados (aplicados abruptamente en "Die Brücke" y de forma más meditada en "Der Blaue Reiter")
- Ausencia de carácter decorativo
- Temática con especial atención a escenas de desnudos en el campo o bañándose, escenas urbanas agobiantes y representaciones armónicas de la naturaleza (defensa de los valores de la libertad).
- Temas recurrentes pero abordados con diferentes resultados: la guerra, el fascismo, la lucha social, las religiones.
- Pintura sombría, preludiando la ruptura y el desastre de la guerra (mirada melancólica y sombría).

 

Algunas obras

El Guernica, Picasso, 1937.

El Guernica, Picasso, 1937.

El Guernica es una expresión de terror. Su origen: un encargo de la II República para una exposición universal en París. Picasso se inspiró en el horror del bombardeo de la pequeña ciudad de Guernica, símbolo de Euzkadi (el árbol de Gernika es símbolo de las libertades vascas).
Es una alegoría, hace referencia a los horrores de la guerra: la espada partida, un caballo atravesado por una lanza, chillidos y gritos desgarradores, las mujeres reciben los horrores de la guerra: el fuego, los hijos muertos... los hombres y sus extremidades rotas abajo en los campos de batalla... El misterio del toro que mira con severidad.. ¿Ira? ¿Desesperación?

 

 

  Figuras envueltas con niños, Henri Moore, 1941.

Figuras envueltas con niños, Henri Moore, 1941.
Henri Moore realizó una serie de dibujos sobre los londinenses refugiándose en las estaciones de metro durante los bombardeos de la II Guerra Mundial. Estos dibujos, conocidos como Dibujos de refugios (c.1940 y siguientes), expresan con gran agudeza el impacto de la guerra sobre los ciudadanos indefensos.

 

 

 El gran paranoico, Dalí, 1936

 

El gran paranoico, Dalí, 1936
Según la explicación de Dalí "este rostro formado con gentes del ampurdán, que son los mayores paranoicos, fue pintado después de una conversación sobre Arcimboldo con José Maria Sert". La capacidad de asumir la doble lectura de estos cuadros por parte del espectador depende de su grado de paranoia, es decir, de su habilidad para ordenar sistemáticamente las alucinaciones producto
del sueño.

Conclusión
El expresionismo, es básicamente una experiencia grupal que se da en el campo del arte, de artistas relacionados con ideas políticas, con sus propias experiencias estéticas; que pueden estar constituidas por gente que este en un único medio de expresión estética, plásticos, escritores, cineastas; o que también pueden cruzar sus experiencias estéticas.
Es una liberación de la expresión artística como mundo subjetivo, que necesita expresarse con violencia, con fuerza, contra variables estéticas del pasado, de la tradición, o absolutamente consagradas, formas que no contienen a estos grupos o donde estos grupos no quieren ser contenidos.
La técnica vanguardista, busca responder de manera terriblemente radical a los cambios de una época en crisis y en auge a la vez, intentando desintegrar el dualismo entre forma y contenido. Es por eso que determinadas estéticas como el expresionismo y la condición judía fueron las destinatarias de una persecución más directa, inmediata y decidida por parte del nazismo.
La denominación de "arte degenerado" es un ejemplo más de la intolerancia que caracterizó al gobierno nazi, intolerancia cuya base estaba en la total ignorancia y desconfianza hacia valores artísticos distintos de los tradicionales. Perseguían a los artistas, porque sus obras extravagantes invertían la normalidad de los gustos y las necesidades.
El arte degenerado, arte prostituido, arte que disuelve los lazos de comunidad, es el arte que los nazis perfeccionaron hasta lograr que la realidad de su política coincidiera con la de sus fobias.
El expresionismo fue duramente denigrado y agraviado, pero nunca aniquilado por completo, esto se debió a la necesidad del gobierno nazi de proveerse de enemigos para perpetuarse en el poder, enemigos con violencia, que lucharan con fuerza contra sus ideales.
Mientras duró la guerra, el pueblo alemán soportó la destrucción de sus ciudades, las penurias, la muerte de su juventud en los frentes de combate y mantuvo su apoyo al partido Nazi. Pero cuando las consecuencias de la guerra se empezaron a sentir en el territorio alemán, el nazismo temió una posible destitución del poder y potenció su persecución a las minorías.
Según Hitler, "la masa se inclina más fácilmente hacia el que domina que hacia el que implora". (14)
En este sentido, Beatriz Sarlo define "La lengua del odio", habla de una lengua que no tiene frases interrogativas, en la cual la duda es un lujo para intelectuales. En efecto, ella comenta que la duda es inadmisible en los discursos compactos. Lisa, blindada y sin fisuras, la lengua del odio es una no-lengua porque en ella el sentido siempre es único y no admite variaciones sino repeticiones. La lengua del odio es insistente: golpea sin desviarse. La lengua del odio es sencilla porque fija lugares de una vez para siempre: agredidos y agresores, víctimas y culpables se distribuyen en una trama nítida.
"No hay discusión en la lengua del odio porque tampoco ella admite la interpretación". (15) (*)

 

(*) Fuente: Lorena Cortés, "La represión del arte bajo el Nacionalsocialismo", texto realizado en el contexto de la materia Principales corrientes del pensamiento contemporáneo de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, en 2005.

 

Bibliografía
(1) Jean C. Manzano. "Nazismo (Nacionalsocialismo)". Obtenido de www.monografias.com
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(4) EAF Once Ediciones. "Arte Degenerado III: La Tesis Política". Obtenido de www.geocities.com.
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Libros:
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Web:
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