La soga, de Alfred Hitchcock por Juan Salas

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Una imagen de La soga, el film de Alfred Hitchcock.LA SOGA  
Por Juan Salas

 

-"Ser débil es un error"
-"¿Por qué es humano?"
-"Por qué es vulgar"
Brandon a Phillip

"¿Queréis, en suma, una luz para vosotros?,
¡Oh desconocidos!, ¡oh fuertes!, ¡oh impávidos!,
¿Hombres de medianoche?
Este nombre es de voluntad de poderío y nada más!..."

F. Nietzsche


Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo desarrollar un análisis filosófico-comparativo de la película La soga de Alfred Hitchcock y de ciertos aspectos fundamentales de la obra filosófica de Friedrich Nietzsche presentes en la película.

Para esto, nos proponemos primero a desarrollar una breve sinopsis de la película y retomar algunas consideraciones de tipo técnico, las cuales, como veremos, se encuentran en estrecha relación con la obra del filósofo que nos compete.

Seguidamente analizaremos las dimensiones de la filosofía nietzscheana presentes, ex profeso, en la película. Se realizara también toda una conceptualización que busque romper con la dialéctica autor-obra; para poder así, desarrollar un análisis que provenga desde la misma interpelación que esta película (y todas las obras artísticas) generan en la propia identidad.

 

Sinopsis

La soga fue dirigida en 1948, por el famoso director Alfred Hitchcock.

El argumento, nos sitúa a fines de la década del ´40, principios del ´50 en la ciudad de Nueva York.

Brandon y Phillip son una pareja homosexual de clase alta, los cuales llevan a cabo el asesinato por ahorcamiento de un ex compañero de universidad. David Kentley, la victima en cuestión, será la figura que sirva de excusa para darle contenido a una lectura propia, hecha por los protagonistas de la obra de Nietzsche.

Luego de consumar el crimen, se proponen a esconder el cadáver en un arcón antiguo y dejarlo allí hasta que finalice la fiesta que habían organizado. La fiesta tenía como objetivo, desarrollar una situación totalmente relajada y frívola, en busca de poder probar que podía darse "el crimen perfecto"; es decir poder lograr que nadie se enterase que en ese lugar había sido cometido un crimen. Todo este plan perfecto, ira mostrando fisuras ante la llegada de los invitados; las conversaciones que se van dando y la figura central de Rupert Cadell, quien será presentado como profesor y mentor de las ideas nietzscheanas puestas en juego en la película. Phillip, mostrado en todo momento, como el eslabón más débil, sucumbirá ante las presiones e inquisiciones de Cadell ante el cual el crimen se develará dando final a la película.

 

El asesinato como éxtasis

Luego del asesinato de David Kentley, se produce una situación profundamente reveladora y cargada de contenido. Brandon mira a Phillip y le pregunta acerca de cómo se siente.

Brandon señala sentirse de una manera totalmente distinta. Sostiene haber vivido una experiencia totalmente indescriptible. Aquí Hitchcock, intenta presentar la exaltación del hombre por medio de una situación de éxtasis que produce la muerte; o más bien el homicidio de alguien. Brandon resume su sensación en una frase: "El poder matar puede ser tan satisfactorio como el de crear". La misma frase de Brandon, encierra el descubrimiento de este hombre por toda una fuerza antes desconocida. Desde la significación filosófica heterodoxa dada por Nietzsche, el concepto de la creación esta íntimamente ligado a la figura de Apolo, como dios que transmite el acto de la inspiración. La fuerza apolínea, traducida en el poder de crear se abandona por Brandon, ante el descubrimiento de una nueva fuerza antes desconocida por el. Esta fuerza de vida, es la dionisiaca. Desde la significación dada por Nietzsche, la figura de Dioniso es presentada como una fuerza de vida también creadora pero relacionada con la exaltación y con la fuerza. De esta manera, frente a estas dos fuerzas, el homicidio de un hombre es la ruptura con un orden lógico y moral pre-establecido. La muerte como exaltación del espíritu, invoca al quiebre con lo dado; es decir con la sociedad misma. Es así, como Brandon, experimenta ese "estar fuera de si" que nos presenta Nietzsche en Así habló Zaratustra.

 

La recreación ritual

El intento de recrear la interpretación nietzscheana del superhombre, comienza ya en un mismo comienzo de la película. Ante la llegada inminente de los invitados, Brandon tiene una idea: la comida debe servirse sobre el arcón donde fue escondido el cadáver. Ya aquí, comienza la clara obsesión de la búsqueda de Brandon, por intentar hacer una recreación de los ritos dionisiacos. El servicio de la comida sobre el arcon de la muerte; intenta dar vida simbólica al banquete místico realizado por las bacantes en honor al dios Dioniso. Este banquete, como celebración ritual busca forzadamente y patéticamente hacer participes a todos los invitados, tomando así forma la tragedia que busca desarrollar esta nueva comunidad, basada como veremos en un nuevo sistema de valores. Mediante el rito y haciendo una clara alusión a los tragos realizados por las bacantes, Brandon intenta hacer una recreación edulcorada y burguesa de toda la simbología trágica ática, buscando tal vez alguna trascendencia de tipo divina. Este primer intento, empieza a mostrarnos hasta que punto están dispuestos los protagonistas a llegar y en consecuencia nos muestran las características propias de ambos hombres. Si bien dentro del argumento tanto Brandon como Phillip, buscan ser presentados como el prototipo de este superhombre nietzscheano capaz de poder crear su propio sistema de valores; vemos que Brandon es tal vez el que este mas dispuesto a llegar a las ultimas consecuencias para serlo. La figura de Brandon intenta recrear la figura del sujeto dual nietzscheano, en pugna entre la razón e instinto. El anfitrión se muestra como un snob, erudito y arrogante; el cual sin lugar a dudas es quien será la materia gris de todo esta experimentación filosófica que busca llevarse a cabo. Phillip, por otro lado, será una figura que experimenta durante toda la película una incomodidad y una culpa que ira dramáticamente evolucionando.

 

 

Lo moral y lo intempestivo

Ya junto a todos los invitados presentes, la conversación deriva en tal vez el punto más revelador de la película. El profesor Cadell, comienza a hacer una apología del homicidio. Desde su punto de vista, el asesinato cumpliría una suerte de equilibrador social; una forma de resolver –reaccionariamente- los problemas que aquejan a la sociedad: crimen, pobreza, entre otros. Pero el crimen (el lo entiende como tal), no puede entenderse como garante de la vuelta a un Estado de naturaleza al estilo pre-contractual; sino que el señala que debería ser realizado como un arte; el cual "…debería reservarse a unos pocos individuos superiores". La intervención de Cadell se ve interrumpida de forma brusca por el Sr. Kentley uno de los invitados y padre de la victima. El Sr. Kentley se escandaliza por las ideas de Cadell y pregunta acerca de bajo que criterios alguien puede erigirse como ser superior, frente a otros. A lo cual Brandon contestara que la figura de este ser superior intelectual, nace por su posición o búsqueda de estar por encima de los valores morales tradicionales. Aquí vemos por un lado que la figura de Kentley padre simboliza al hombre ilustrado en sentido kantiano; el burgués occidental decadente; el individuo que descansa tranquilamente en los brazos de Apolo teniendo a la lógica y al orden como mantas que lo protegen. Kentley, esta profundamente sumido por los valores tradicionales de tradición cristiana; el "no mataras" como imperativo lo envuelve y bajo este guía su vida. Por el otro lado, la figura de Brandon quien intenta defender la transmutación de todos los valores, aludiendo a que la conocida y en la que se encuentran ahora, es una creada por los seres inferiores. En este punto vemos un elemento netamente nietzscheano, el cual corresponde a la crítica de la idea de verdad como totalidad. En Humano, demasiado humano, se desarrolla la idea de que el sujeto no puede conocer la verdad, supuestamente eterna, porque la estructura humana no le permite conocer. Esta faceta de Nietzsche corresponde a nociones fisiológicas fundamentales. De esta manera para Nietzsche toda verdad que el hombre construye es una verdad construida por el hombre, siendo este nihilismo activo el fundamento central de lo reconstruido por Brandon en su frase: "todo lo que se conoce como civilización es simplemente hipocresía".

La figura de Brandon, es confusa porque por un lado se ve una sincera creencia en lo dicho; pero por el otro lado toda su caracterización y el ambiente de snobismo nos hacen pensar en la situación como un juego peligroso. Por el otro lado, vemos a Rupert Cadell, una figura sin dudas ambigua. Este busca presentarse como un hombre polémico y creativo, el cual incita a la discusión con sus ideas. Pero notamos un cambio dramático en su actitud, al ver los conceptos vertidos en la intervención de Brandon. Cadell comienza a notar que tal vez todas sus ideas puedan haber estimulado de una manera errónea a sus antiguos alumnos. Cadell y Brandon se presentan desde el principio como

figuras de lo intempestivo en términos nietzscheanos. Ambos intenta romper con el esquema tradicional de pensamiento ilustrado y burgués; pero el personaje de Brandon será quien llegue hasta las ultimas consecuencias.

Ya superada la tensión entre Kentley y Brandon, comienza a definirse la trama de la película. Rupert Cadell, nota que toda la discusión a la que fue expuesta y la no llegada de Kentley hijo a la fiesta encierra algo. Ante tales cuestiones, comienza a indagar a Phillip quien se había notado muy extraño en toda la velada. Ante las constantes inquisiciones del Profesor Cadell, Phillip comienza a ponerse agresivo y nervioso hasta que demuestra su incomodidad por una imagen que lo perturba: los libros atados. Brandon le había prometido entregar al Sr. Kentley una serie de libros de filosofía. Estos fueron atados por Brandon con un nudo que simula ser el mismo usado en el estrangulamiento de David Kentley.

La soga atando a los libros, es un recurso brillante de Hitchcock, el cual busca simbolizar el mismo estrangulamiento del saber filosófico occidental. La muerte de David Kentley, por su "inferioridad" vuelve a recrearse en forma de farsa ahora por la muerte de todo el saber enciclopédico y filosófico decadente.

Ante tal imagen, Phillip comienza a derrumbarse.

 

 

El descubrimiento y la vuelta a lo apolíneo

Ya finalizando la fiesta, los invitados empiezan a retirarse no sin preguntarse por el paradero de David Kentley. La figura de Phillip extremadamente nerviosa y en estado de embriaguez sigue rondando la escena, mientras que Brandon despide a los invitados. Rupert Cadell, abandona la casa con una imagen de profunda credulidad por todo lo sucedido.

Ya con todos fuera, Brandon celebra por la victoria. Señala que todo salio como lo había previsto e intenta tranquilizar a Phillip. Pasado unos instantes, suena el timbre y Cadell vuelve a escena argumentado haberse olvidado su cigarrera. Esto delinea el final de la película. Cadell comienza a notar una incomodidad extrema en Phillip y Brandon, pese a que este busque parecer forzadamente tranquilo. Sus preguntas, intentan descifrar donde se encuentra David. Brandon, ante la vuelta de Cadell había guardado una pistola en su saco y este hecho es descubierto por el mismo profesor el cual le pregunta acerca del porque de la misma. Brandon en un intento de parecer los mas sereno posible, intenta tranquilizarlo acerca del porque de su portación y apoya el arma en el piano. Es aquí cuando Phillip, hace caer toda la situación agarrando el arma y apuntando a Cadell. Finalmente el reduce a Phillip y logra quitarle el arma.

Ante la actitud de Phillip, Cadell mantiene apuntados a los dos asesinos y se decide a abrir el cofre donde encuentra a David Kentley. En este punto se una confrontación dialéctica entre Brandon y Cadell. Brandon busca establecer una complicidad intelectual entre ambos ante lo sucedido. Toda esa recreación, toda esa vitalidad y dinamismo del mundo propuesto, intento ser una creación de un mundo dionisiaco. En síntesis un mundo regido por esa voluntad de poderío. Ante esto, notamos por primera vez a Cadell desencajado. El no acepta ser participe de lo que aconteció y choca todo lo que el dijo con un miedo que lo envuelve. Todo lo dicho por el, todo su pensamiento vuelve a interrogarlo y rendirle cuentas. Tal vez por primera vez, entienda o se sienta preso de sus palabras. Pero sin embargo, se ve en el una actitud de asombro total. El mismo sabe que todo es una distorsión y una representación falsa de la teoría. La única solución es volviendo al orden, volviendo a la seguridad del mundo formativo. Es así como se acerca a la venta y dispara. El disparo de Cadell no solo busca llamar a la policía; sino que intenta ser la representación de una alerta a la sociedad.

 

Conclusión

La soga posee múltiples aristas las cuales nosotros creemos que busca recrearse el espíritu nietzscheano de crítica.

Un aspecto de tipo técnico que no podemos dejar pasar es la forma en que fue filmada la película. En primer lugar esta será la primera obra de Hitchcock filmada a color, pero a su vez el plano mas distintivo sea que fue la primer película de la historia filmada en un solo plano-secuencia. Este elemento fue un reto total, el cual obligo al director a fundir en negro la escena cada diez minutos por la necesidad de cambiar los rollos de la cámara. Sea tal vez, este aspecto técnico un elemento más que sume a entender esta película en clave nihilista, al alejarse nuevamente de las verdades eternas, ahora del cine convencional de la época.

Ahora bien, desde una conclusión mas especifica sobre la trama, podemos decir señalar varias cuestiones.

En primer lugar la figura de Brandon y su intento de recreación de lo dionisiaco y por ende la figura del superhombre choca con una distorsión importante de las mismas concepciones nietzscheanas. Su intento patético y burgués de recrear la simbología dionisiaca y los ritos áticos, lo único que nos muestran es un espíritu que ve en clave de juego todo lo cometido. La figura de Brandon y Phillip en momento intentan mostrar solidez en la convicción propia de la creación de nuevos valores, pero todo el juego lo distorsiona y lo hace verse como un simple crimen. Brandon busca mostrarse como el León de Así hablo Zaratustra, pero se confunde al no lograr encaminar esas fuerzas y toda la dimensión creativa necesaria para la transmutación. A su vez, toda la apología criminal de Brandon, necesariamente choca con la celebración de la inocencia que busca rescatarse por la concepción nietzscheana especialmente rescatada del Anticristo. Aquí busca establecerse una crítica a toda la concepción paulina que distorsiona la obra de Jesús y que señala una actitud de inocencia y de entrega total por el prójimo.

En si dentro de la misma película, se ve presente toda la dimensión polémica de la figura de Nietzsche. La analogía de la teoría del superhombre con el nazismo y las ideas de seres superiores e inferiores esta siempre presenta rondando en la obra. Pero creemos que si bien este es un debate no saldado en la misma película, hay elementos externos a los puestos en juego en la obra que ayudan a entender más toda la dimensión creativa presentada. Brandon y Phillip, claramente no son ese superhombre nietzscheano presente. El crimen como forma de arte, es una simple apariencia, un simple juego snob con consecuencias éticas terribles pero que en ningún momento logra tener el fin que se propone: dar vuelta un sistema de valores o por lo menos los propios. Todo parte de una lectura errada con consecuencias graves y tal vez sea este la mayor herencia de la película. El hombre debe revalorizar de una manera importante la palabra y el lenguaje, no como mera herramienta de comunicación, sino como transmisor de ideas. El hombre como sujeto hermenéutico esta condenado a interpretar la vida por medio del lenguaje, pero esta interpretación posee vías y consecuencias, las cuales nunca deben llegar a devaluar la interpretación ajena; la vida ajena. (*)

 

(*) Fuente: Juan Salas, "La soga", trabajo realizado en el contexto de la materia Filosofía de la Carrera Sociología de la Universidad de Buenos Aires, en 2008.

 

 

Bibliografía

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      Fink, Eugene (1994) La metafísica del artista en La filosofía de Nietzsche. (Madrid: Alianza)
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      Hitchcock, Alfred (1948). La Soga. Universal Pictures.
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      Nietzsche, Friedich (1981). El eterno retorno en La Voluntad de Poderío. (Madrid: Biblioteca Edaf)
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      Nietzsche, Friedich (1995). Así hablo Zaratustra en Ecce Homo. Cómo se llega a ser lo que es. (Madrid: Alianza)
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      Nietzsche, Friedich (1998). Humando demasiado Humano. Un libro para espíritus libres (libro I) (Madrid: Grupo Editorial Marte)