Naturaleza, religión y fuerza vital en África, por Beatriz Hilda Grand Ruíz

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África encierra una realidad cultural básicamente desconocida. Sobre ella, circulan varias imágenes arquetípicas: su pasado esclavista, su primitivismo, sus geografías de selvas y desiertos, sus riquezas metalíferas, su opresión bajo el dominio colonial blanco. Pero fuera de un reducido círculo de especialistas, muy poco se conoce en Occidente de las ricas cosmovisiones de las numerosas etnias africanas. Aún hoy, los pueblos del continente negro viven fuertemente inspirados por el mito y los ritos ancestrales. Aquí presentamos una aproximación a la dimensión religiosa y la naturaleza entre los pueblos de África. Estos pueblos, como otras culturas llamadas arcaicas o míticas, perciben una fuerza invisible, una fuerza vital, que atraviesa las formas e impregna de sacralidad a la materia y de salud y conciencia a los hombres.

Beatriz Hilda Grand Ruíz es una destacada autora de gran formación filosófica, autora de la primera Enciclopedia Mundial sobre el tiempo filosófico en diez volúmenes. En la versión parcial que aquí presentamos de su aproximación a las temáticas arriba señaladas en su obra África. Su pensamiento tradicional, aclaramos dentro del mismo texto los datos bibliográficos de la mayoría de las citas consignadas.

E.I

 

NATURALEZA Y RELIGIÓN EN ÁFRICA (*)

 

Por Beatriz Hilda Grand Ruíz 

    

La grandeza de su geografía con los fenómenos naturales más acentuados, su aislamiento de una sofisticación occidental empobrecida de sentido, hizo que el hombre africano observara con atención su ambiente natural y su escenario subjetivo.

  Así miró el árbol y vio en él un prodigio, y un "milagro natural", en que la vida es "simple" pero también es "cambio".

  Tuvo tiempo -antes que comenzara el colonialismo- para escuchar historias que son las de siempre, mirar cielos y horizontes tan velados para otras culturas, entrar en contacto con las fuerzas desencadenantee de todo lo que existe, y entonces se sintió parte del universo, pero parte sin la cual el universo no sería lo que es. Este sentimiento no fue de orgullo, fue reverencia y amor. Por eso pudo hablar de renacimiento, de resurrección porque cotidianamente veía el tiempo de la vida, una de cuyas caras, o una de sus enmascarmiento es la muerte.

  Atento a lo dicho, resulta un tanto extemporáneo sostener que su "mayor felicidad consistoene en tener muchos hijos y bienes materiales" (1). Sobre el número de hijos coinciden casi todas las culturas, sobre los bienes materiales debe distinguirse el significado que estos tiene entre los occidentales, donde el ser es sacrificado por el tener y entre los africanos, para quienes, si esos bienes no están "informados" (dirá Santo Tomás), imbuidos, en cierto modo "sacralizados" por un sentimiento, por una idea, por un concepto tradicional, esos bienes "no son tales", aquí el tener es sacrificado por el ser. Sin duda son dos dos actitudes polares, que reclaman comprensión no prejuicios o difamación.

  El africano no vive "con la naturaleza ni "en " ella, sino que "es" esa naturaleza que participica de todo el universo como la célula es parte dinámica de un organismo vivo. Subyacente a todo su aparato conceptual hay una gran fuerza de la naturaleza: su penetrante intuición y su inteligencia globalizante.

  Su religión es tan abierta que necesita especialmente escenarios naturales - hay pocos santuarios en África negra- donde imponen su señorío el cielo, la tierra, el viento, la planta, el ingenio animal. "El negro se funde con la naturaleza todo en tanto que es siempre sexual por la Vida, ya que se reivindica con el Hombre, al que traduce en su dolor..., al que ahoga (en forma dionisíaca) con su abundancia creadora, que es poesía, amor y danza" (J.P Sartre, El negro y su arte). Todo puesto en armonía, todo tendiendo a esa armonía natural tan admirada por Pitágoras y que más modernamente haría decir a Victor Hugo: "Hombres, no temáis, la Naturaleza conoce el Gran Secreto y sonríe", frase filosófica que alude al destino de la humanidad y al gran plan.

  Cabe dar una definición de naturaleza para mejor entender ese "vivir natural" del hombre africano.

  Dice E. May. "Entendemos por naturaleza el conjunto de todas las cosas corpóreas y de los fenómenos a ellas vinculadas, amén de los procesos y agentes que, de hecho o presuntamente, se hallan en su base cuya existencia y modo de ser son independientes de nuestra voluntad y de nuestra accion" (E.May, Filosofía natural).

  El hombre de la tradición africana, es un hombre religioso por tanto como dice M. Eliade, "la naturleza nunca es exclusivamente 'natural', está siempre cargada de un valor religioso" pues los dioses han dejado sus marcas en la estrucutra del mundo que es "un organismo real, vivo y sagrado" (Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano).

 Un poema del poeta senegalés Birago Diop dice, explica cómo es la naturaleza y en qué nivel la ubica el africano:

 "Escucha más a menudo

a las cosas que a los seres;

la voz del fuego que se oye

escucha la voz del agua.

Pon atención al viento:

el suspiro en la maleza

es el vuelo de los antepasados.

 

Los que han muerto no están lejos,

se halla en la sombra que espesa.

Los muertos no están bajo tierra;

están en el árbol que retumba.

Y están en el bosque que gime,

están en el agua que se vierte

tanto como en el agua dormida,

están en la choza, están en la barca...

 

Los que han muertos no están lejos...

Los muertos no están bajo tierra:

están en el incendio que se calma,

están en las yerbas que lloran,

están en las rocas que berrean,

están en bosque, en el hogar:

los muertos no están muertos".

No puede interpretar la realidad como si esta fuese un bloque uniforme y estático. La piensa y siente en diferentes estadios.

"Siente que la realidad se le da de tres maneras: en cuanto él nace con ella; en cuanto demostrada por efectos exteriores y en cuanto demostrada por efectos internos. Su vida está pues envuelta en un resplandor de la realidad" (P. Radin, El hombre primitivo como filósofo).

De su contacto tan íntimo con la naturaleza surge su deseo de personificarla, que es una suerte de ella. Así, "es difícil distinguir donde termina lo impersonal y comienza lo personal". La naturaleza se expresa armoniosa y/o monstruosamente pero siempre asombrando al hombre. Lo viviente ha sido y probablemente será el gran enigma para la humanidad.

  "Cada 'experiencia' de la Naturaleza, es decir, cada ser, cada organismo vivo, representa la expresión de las leyes cósmicas, un complejo símbolo o un complejo jeroglífico" (P.D. Ouspensky, Un nuevo modelo del universo, principios del método psicológico).

  El análisis que hace Ismael Quiles de nuestro cuerpo en el mundo, no sólo es valido para el occidental, sino para todos los hombres aunque en el africano las categorias están mas radicalizadas.

  "Estamos necesariamnete atados a un cuerpo, con su vida vegetativa y sensitiva, tan nuestra como nuestra vida intelectual. La íntima unión entre estas tres manifestaciones de nuestra vida sirve precisamente a la psicología metafísica de argumento en favor de la unidad ontológica del alma humana". Además, "estamos ligados a la materia del mundo exterior, en virtud de nuestro cuerpo, de tal manera que vivimos como sumergidos en ella. Las estructuras ontológicas del hombre están dirigidas, condicionadas y penetradas por las estrusturas ontológicas del mundo natural. En el hombre, un ser tan paradójico...el espíritu y la materia, se hallan entrelazados" (Ismael Quiles, La persona humana, fundamentos psicológicos y metafísicos. Aplicaciones sociales).

  Los astros también son objeto de veneración. "Existía el culto al sol y a ciertos astros".

  Algunas plantas también son reverenciadas. En todas las épocas se habló del "alma de las plantas" (egipcios, taoístas, brahamanes, budistas, platonianos, pitagóricos,etc). Revisionaré algunas etnias como ejemplos de qué relaciones mantienen con la naturaleza. Los Bantú no sólo reverencian lo viviente sino que agregan algunas cosas inanimadas pues tambien éstas "son maneras" en que se manifiesta la naturaleza, aunque sus virtudes están escondidas, conocer a éstas es tener "saber" y "quien sabe es el mganga que encierra el sentido de "divino, encantador, vidente, médico, brujo". Los Ewew de Dahomey "asocian a uno de los miembros de la pareja divina Mawu-Lisa) con el sol.

  En una talla muy conocida, Lisa tiene en su boca el disco solar, mientras Mawu lleva la luna en cuarto creciente".

 Entre los Ga de Ghana meridional, su gran dios Nyommo es "dios de la tierra".

  En Ghana septentrionasl "identifican a Dios con el sol".

 Los Ashanti de Ghana centrasl no rendían culto a Dios ... (pero) hay templos consagrados a Dios...

Los Ashanti creen que la tierra está animada con un principio cuyo día sagrado es el jueves y por lo tanto llaman al espíritu "Tierra del Jueves".

  En Ghana Central "los lagos son sagrados". Cierta creencias totalizadora late en una afirmación de los ewe del África occidental. "El mundo es más fuerte que ninguna otra cosa y por eso decimos que el mundo es Dios" (P.Radin, op.cit.).

  "En el Norte de la Costa de Oro la tierra es la divinidad esencial".

"Todos los tallensi de Ghana Meridional, afirma el profesor Fortes 'sienten' un temor reverencial hacia la Tierra, se refieren a ella como una cosa viva...interviene místicamente en los asuntos humanos, del mismo modo que lo hacen los espíritus ancestrales, creen que el sacrílego será castigado por ella" (G.Parrinder, La religión africana tradicional).

  En Ghana septentrional "los tallensi hablan de la tierra como de 'una cosa viva y ciertos animales tabú son los 'habitantes de la tierra'. No se la representa ni como diosa ni con imágenes,

  Para los Ibo de Nigeria, "Ala (Ale o Ane) deidad de la tierras, es la divinidad política y privada más popular".

  En "Kenia la tierra no tiene tan sólo una importancia económica sino también religiosa, pues protege el reposo del alma de los muertos". Fuerte es la reverencia a la tierra pero algunos pueblos, los Kirdi por ejemplo, la sienten como algo entrañablemente amoroso.

 "Está arraigado a la Tierra...nunca se aleja sin angustia del patrimonio local...interrogan lo que pertenece al suelo (guijarros, tallos de mijo); lo que se hace con tierra (restos de alfarería); lo que esta oculto en la tierra y que vive lo más cerca posible de los antepasafos; el cangrejo de tierra, la araña migal y la hormiga..!". Han elaborado una mística de la fecundidad. Así llegan a entender que "la vida humana individual  (es) un simple paso por un universo familiar y local, en continuo movimiento, y sin embargo continuamente idéntico a sí mismo", quizá por todo esto: "Para los kirdis, nada resulta más mágico que la fecundidad" (A.R.Antonini, Los Kirdis en "Planeta", ed. sudamericana).

  Quien dice naturaleza para el africano dice entre muchas otras cosas "selva". A ella también el hombre de la tradición le ofrece su amoroso respecto.

 "El prestigio de la selva es inmenso. Hablan de ella los Lele con entusiasmo casi poético. Dios se las dio como fuente de todas las cosas buenas", es curioso observar como escapan al calor abrasador refugiándose en la selva. Confrontan la selva con la aldea. Dicen: "En la aldea el tiempo pasa lentamente, con rapidez en la selva", Si la selva se enseñoreada por los hombres, "el tratamiento de la pradera (es como esfera exclusiva de las mujeres" (Douglas, M.,Los lele de Kasai, en "Mundos africanos", F.C.E).

  Segun B Holas, uno de los espíritus de los Mende es un genio monstruoso del agua, relacionado con los sueños y las ocultas revelaciones dadas en ellos.

  "Los yoruba y los ibo de Nigeria, así como los ewe de Dahomey y de Togo prestan atención a la tormenta, el rayo, el trueno... (que éstos) podrían ser incluidos dentro de los dioses del cielo". Y esto es así que lo ibo "tienen un santuario para el dios del rayo" (G.Parrinder, op.cit). Ciertas poblaciones del Este de África consideran al sol como representación de Dios. Para algunos etnólogos esto prueba la influencia del Antiguo Egipto" en tanto el antropólogo social considera esto como "hipótesis" y estudia "las relaciones entre el simbolismo solar y todo el sistema de creencias y ritos de esas sociedades" (E.E Evans-Pritchard, Antropología).

  También aparece la relación con la naturaleza entre los Yoruba, quienes consideran a la mujer impura en algunas épocas, tanto como "la mano y el lado izquierdo del cuerpo".

  La luna también integra el catálogo de entidades a quienes se ofrece devoción. "Algunas tribus de Dahomey tienen un 'glorificador oficial de la luna'".

 Los ríos son objetos de culto. "El dios de las tormentas de los yoruba tiene ríos por esposas, uno de los cuales es el río Níger. Él es el "dueño y señor del agua de la vida" y en su templo hay recipientes con agua sagrada. Los ríos y arroyos tienen espíritus cuya ira deben aplacar con ofrendas quienes quieren cruzar sus aguas o construir sobre ellas".

 Los lagos, como que son agua reciben su culto. Los hay sagrados como el Bosmtwe en Ghana central, cuyas aguas en descomposición producen gases estrepitosos lo que da lugar a que los lugareños digan: "la diosa está activa".

  Al mar se le tributa gran admiración por su grandeza, majestad y poderío. Olokun, dios del mar de los yoruba, es representando por uno de los famosos bronces de Ife, que se encontraron a muchos kilómetros del mar". El culto de la serpiente se asocia frecuentemente con el agua, los ríos y el mar. La serpiente, el árbol y el agua suelen figurar juntos en los cultos, como en el Génesis (2).

  Entre "otros espíritus de la naturaleza cita G. Parrinder: cerros, árboles, rocas. etc. Abeokuta, la ciudad nigeriana, está contruida "debajo de la roca", como lo indica su nombre; la cueva sagrada del espíritu del cerro aún existe". "En Ibadan...la divinidad tutelar de la ciudad es la diosa de un cerro en cuyo honor se celebraba una festividad anual...(además), muchas aldeas tienen un árbol sagrado que abriga en su seno al genius loci, y como dice el proverbio "el árbol puede estar en la calle, pero sus raíces se hallan en la casa".

 Algunos metales son dignos de culto, tales el cobre y el oro entre los Dogon para quienes son "metales sagrados". (*)

(*) Fuente:  Beatriz Hilda Grand Ruiz, África. Su pensamiento tradicional, Buenos Aires, ed. Clepsidra, 1991, pp.157-165.

(1) Parrinder G., Religiones de los pueblos africanos, p 550, 551: "Las religiones negras son expresión de sociedades íntimamente vinculadas con la naturaleza...los negro viven al ritmo de los elementos..el hombre..es la representación del Universo y modela su vida segín su concepción del mundo..atruibuye a los animales, a las plantas y hasta los minerales...su propias cualidades. necesidades y deseos ...No se opone a la naturaleza, es parte de ella. Su vida y su eficacia depende de las fuerzas naturales e invisibles..(esto) es una de las bellezas de la religión negra...Es una fraternidad con la totalidad del mundo, de la cual nosotros hemos perdido hasta la noción misma. En esa corriente de fuerzas vivientes que atraviesa toda la creación, tampoco se distingue entre naturaleza y sobrenaturaleza ni entre materia y espíritu. Este es un hálito...La naturaleza no es espíritu ni materia, sino fuerza vital; la vida es el bien esencial y la realidad única".

(2) Dice también Parrinder G., Religión africano, p.67.: "La serpiente sagrada es comúnmente la pitón, una especie no venosoa que tritura a su presa. Se la considera inmortal porque muda su piel, al igual que en el mito del Génesis donde pretende conocer el secreto de la inmortalidad. La serpiente es relacionada a menudo con los antepasados y con el mundo de los muertos. A veces posee el secreto del sexo. Los templos dedicados a las serpientes se encuentran a lo largo de la costa y río arriba".

 

La fuerza vital

La "fuerza vital" une al universo, los seres y las cosas en distintos niveles: lo Absoluto, otras divinidades, los hombres, el reino anual, el reino vegetal y el reino mineral, es decir, "el universo..la vida y la sociedad... (están) indisolublemente relacionados y son percibidos como una unidad simbiótica", lo cual revela el dinamismo de este conjunto, idea luego recogida por algunos filósofos occidentales como Leibniz (vis vita), Bergson, L, élan vital) etc." (H. Aguessy, Percepciones y opciones tradicionales africanas, en "Introducción a la cultura africana, aspectos generales, Unesco).

  Esta "fuerza vital" acaso la idea y sentimiento (de ahí su complejidad más antigua, más original, más tribal y paradójicamente más actual fue conceptualizada de diferentes maneras. Por ejemplo, para Janheinz Jahn "es mucho más capaz de contactarse personalmente con el ser humano" y agrega que "el impulso activo que pone en movimiento a todas estas cosas (al universo en totalidad) es el Nommo, el verbo". Por su parte L.V. Thomas también enfatiza el verbo: "Al humanizar la naturaleza - o más bien al  convertirla en hominal - como un sistema de intenciones y signos, él afianza su propio poder. Y él tiene la confianza en el poder de su verbo".

 Por esa profunda originalidad africana de pensar "la fuerza vital", dice L.V. Thomas: "La originalidad del talento de la moderna etnología reside en haberle dado preeminencia a las filosofías africanas, las cuales, se nos dice, son comparables e incluso superiores a la metafísica griega (M. Grianle) o al pensamiento cartesiano (R.P.Tempels)"(1).

Carlos Astrada, con su agudeza profunda y habitual talento, caracteriza la vida como caja de Pandora de todo lo que es. "La vida con esa riqueza inmanente que supera y rebasa todas las teorías es inexhaustiva por el pensamiento y por los sistemas metafísicos que se proponen aprehender, en una unidad, la totalidad de lo real, sus formas constructivas y su sentido axiológico" (Carlos Astrada, traducción y prólogo a "La totalidad psíquica" de Félix Krueger). Porque, como lo expresa J.P. Sartre: "Henos aquí lejos de la intención clara y asexuada de Bergson. No se trata ya de estar en simpatía con la vida, sino en amor con todas sus formas". En suma, así es la vida en la tradición africana.

La fuerza  vital, la vida, la fuerza originaria, la fuerza primordial no es la única. Hay ramilletes de fuerzas que la acompañan, o mejor, tal vez sean otras formas más específicas de manifestarse aquella.

  Hay fuerzas de todo tipo, dinamismos que se muestran con mayor o menor carga, con disitntos objetivos a cumplir. Por ejemplo, "las fuerzas que se manifiestan por la posesión son muy grandes"(E.Dammann, Les religions de l'Afrique).

  (...) Cada hombre participa de la gran fuerza vital cósmica, y participar significa conducir, operar. "Cada individuo posee...una partícula personales de la fuerza vital global. Esta fuerza vital individual, hereda del padre, forma parte integrante del hombre, puede ser concentrada en unos de los órganos del cuerpo y repartida más débilmente en el resto del organismo".

 Algunos africanistas entienden que hay toda una "corriente de fuerzas vivientes que recorre toda la creación", esas fuerzas acaso puedan llamarse instintos, presencia de los dioses, pero de los cuales solamente el iniciado comprende su profunda significación. Pero, a pesar de su importancia "no deben jamás ser confundidas con Dios, del que ellas emanan. Son principios intermediarios entre Dios y los hombres" (P.Davies, Superfuerzas).

  Siempre, desde que estudie el idioma castellano, me llamaban la atención dos verbos: "ser" y "estar" entre los cuales los gramáticos, tambien siempre, se empeñaron en distanciar, en tanto yo veía "puentes" y similitudes por entender que "está es siéndolo" y todo lo que "es" lo es precisamentre porque "es estándolo".

 (...)  La vida cotidiana enseñó a la tradición que ciertos seres poseen algunas fuerzas o energías características. "La fuerza del halcón..hace un buen jugador; la fuerza del oso blanco hace a un hombre malo y valiente; la fuerza de la serpiente "es exactamente una maldición. No se puede hacer nada con un individuo que la tiene, se marca y vive al margen de los demás. La gente no lo quiere ni él quiere a la gente". Las fuerzas generalizadas llegan a dieciocho. "Una, protege el hogar...otra...fuente de riqueza...otra da habilidades para la danza", etc. Todas estas fuerzas participan de la gran fuerza cósmica impersonal, no antropomórfica lo que haba de un arraigado panteísmo.

  En África ocicdental nyana signifca "energía, poder, Dios, fuerza misteriosa que encierra maldiciones...es (también) una energía impersonal que se encuentra en los hombres, los animales, los dioses, la naturaleza y todas las cosas. Nyana no es la apariencia externa, sino la esencia interior" (G. Parrinder, Las religiones africanas).

 (...)   Los Bantú clasifican las cosas en clases, "una clase para expresar lo viviente no-personal, es lo mágicamente animado. Se opone a la que designa sólo personas", todo tiene fuerza, fundamentalmente el agua "cuya fuerza misteriosa reside en su poder refrescante".

  Los animales-elefantes, pájaros, hipopótamos, serpientes, cocodrilos, tortugas-, todos poseen alguna fuerzas o poder y hasta el gesticular tiene fuerza positiva o negativa según las circunstancias.

  Algunas tribus suponen que existe una fuerza elima "poseída por los ancianos y dadora de poder", está en el campo psíquico y yace en el animal totémico. En el Congo asimilan "el alma estática a la sombra y el alma dinámica a la luz del ojo", agregan un alma fuerza alojado en el oído.

 Los Dogon consideran que la fuerza vital está en la sangre humana. "Es la vida, el movimiento, la palabra". Para Griaule es una energía en instancia, impersonal, inconciente, distribuida en todos los animales y vegetales, en los seres sobrenaturales, en las cosas de la naturaleza y tendiente a hacer preservar en su ser al ente que le sirve de soporte temporario (los mortales) o eterno (los inmortales)"(H.Deschamps, Las religiones del África negra).

  En lo inmaterial está presente la inteligencia, porque la persona material comprende una 'sombra inteligente' que habita el cuerpo y puede abandonarlo durante el sueño; una 'sombra tonta' que es la sombra física; y el nyama fuerza vital...que liberado, abandona el cuerpo por los cabellos...El alma habita en la casa mortuoria" hasta el fin de los segundos funerales". En el Camerún se explica la no actuación de las fuerzas en un enfermo por varios motivos. 1. Porque se aprecian demasiado tarde. 2. "Las fuerzas adversas son superiores; 3. La violación de un tabú por parte del enfermo o alguien que le es próximo; (y) "Dios...lo ha querido" (E.Dammann, op.cit).

  Los congoleños del norte ubican la fuerza vital en el bazo, la vesícula biliar, otros colocan en la oreja y el ojo.

  Es frecuente aceptar la relación entre antepasados y fuerzas. "Entre los dogon, la fuerza vital de cada individuo participa de la de uno de los distintos antepasados míticos...quienes tienen una historia y han asumido un papel en la creación y organización del mundo" (J.Laude, Las artes del África negra).

Bailarines enmascarados de los dogon, pueblo africano de una compleja mitología. Para los dogon la fuerza vital de cada individuo participa de la de uno de los distintos antepasados míticos.

  En la tradición de Gabón, a todo cuanto se moría le atribuyeron un espíritu, una inteligencia, y "como todo es movimiento en la naturaleza, poblaron (al universo) de genios que presiden los ríos, las riberas, los bosques, los hormigueros y, por extensión, las cavernas, las montañas, etc. El panteón de estos espíritus-fuerzas, se clasificó en tres grupos: "1. Los manes de ancestros, almas desencarnadas, fantasmas...2. Los genios, 3. Los gnomos, traviesos ...o espíritus alocados" (Raponda; Walker, A. y Sillans, R, Rites et croyuances des peuples du Gabon).

  En el el Golfo de Guinea ubican la fuerza vital en el hígado, en el corazón y la cabeza. La tradición de los Igbo sitúa la fuente de la vida humana en el chuwu el cual la dota de su destino. "El espíritu humano deriva de Dios en tanto el cuerpo humano deriva de la función creativa del intercambio sexual" (I.R.A. Ozighoh, African and Christian concepts of death and inmortality).

 El antropocentrismo se hace sentir en muchas y variadas tesis, por ejemplo entre los Kiga quienes "piensan que la vida en este mundo...es la más perfecta: es la vida para la cual el hombre ha sido creado...se aferra a la parcela de inmortalidad constituida por sus hijos". Apunta J. Jahn: "Hay en el kinyaruanda tres palabras que significan 'vida'.."bugingo" "duración de la vida" "Buzinda...indica la unión de una sombra con un cuerpo ... (según un principio) si una sombra y el cuerpo no se separan; cuando ocurre esto es la muerte...El principio que señala la unión de la fuerza del nommo con un cuerpo se llama magara: vida...colabora en la formación de un ser humano. La vida biológica (buzina) y la vida espiritual (magara) se encuentra en el hombre". Por Magara se distingue el hombre del animal. Cuando muere el hombre, "permanece algo, aquella 'fuerza vital' llamada mommo", constituida de su personalidad". Según Kagame existe una sutil diferencia entre 'vivir' y 'existir'. "Los difuntos no viven pero existen".

  Los Lobi creen que existe un doble y un hálito vital residente en el hígado.

  Para los pigmeos, negbe es la gran fuerza vital alojada "en la sombra y en la sangre". Con la muerte se divide en dos vertientes: una pasa al animal totémico, la otra al hijo primogénito quien se inclina sobre la boca de su padre muerto para recogerla.

  Los Senufo, asumen la esencia suprema "bajo una forma eminentemente abstracta (que) llena literalmente todo el cosmos (hombres, animales y cosas)", es Koulotiolo a quien rara vez se lo nombra, haciendo las plegarias y pedidos a una figura sustitutiva la Katiéle "patrona de la aldea".

  Entre los Fang de Gabón "se considera que existe una fuerza circulante (évur)...que puede ser benéfica o maléfica. No todos la tienen". (*)

(1) La energía o fuerza como dinamismo creador, en 1938 se estudió la sensibllidad, en 1939 estudios de la materia con una conclusión: "que en el fondo de todo hay energía...y que ella está de lado a lado -de punta a punta de lo real". Uno de los señalamientos más importantes, en lo psicología es descubrir la relación entre el yo - o sea la conciencia en todos los niveles- y sus actos y estamos de acuerdo en que todo es movimiento: "la palabra es movimiento, el gesto es movimiento, los ritmos danzados son movimiento", la vida es movimiento, es decir, absolutamente todo es movimiento y cuando digo movimiento aludo directamente a fuerza, a energía, a impulso. Así será posible explicar lo visible por lo invisible y lo invisible por lo visible, porque esto y lo otro participan de lo Uno, de la energía, de la fuerza originaria y primordial.

(*) Fuente:  Versión parcial Beatriz Hilda Grand Ruiz, África. Su pensamiento tradicional, Buenos Aires, ed. Clepsidra, 1991, pp.166-178.