Sombras y deforestación en el Amazonas

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Árbol en la selva amazónica. Su poder e historia están amenazadas. Abajo, detalle la exuberante vegetación del Amazonas (ambas fotos de página shunya).       La región del Amazonas  posee una magnífica biodiversidad. Es el pulmón del planeta y un santuario de belleza y riqueza natural. Su grandeza, como tantas regiones y especies de Este Mundo, se halla amenazada por el continuo ritmo de deforestación motivado por una explotación maderera irracional. Aquí le presentamos dos breves aproximaciones a la biodiversidad amazónica y las sombras que se extienden con amplitud siniestra sobre su verde extensión.

Esteban Ierardo


DEFORESTACIÓN EN EL AMAZONAS

Por César Augusto López Montoya

 

   El Amazonas, considerado como el "pulmón del mundo", tiene una magnitud de alrededor de 7.05 x 106 km2 de zona selvática, y merece especial atención porque es uno de los más diversos ecosistemas en el mundo (Anderson, 1990). Tiene un gran potencial económico debido a los alimentos y farmacéuticos derivados de las plantas de la selva, que se ven afectados por la deforestación, debido a la continua tala de árboles, eliminando así cada vez más especies adaptadas al medio ambiente de la selva. También, la cuenca del amazonas contiene entre el 40% y 50% de las especies de la tierra (un rango estimado de 2 a 30 millones de especies (Kishinami, 1996) muchas sin clasificar aún), incluyendo especies terrestres y acuáticas, de las cuales 27.000 están en peligro de extinción por la tala de unas 1.800 hectáreas de bosque cada hora (Murcia, 1996). Esta inmensa diversidad es debida, en gran parte, a las repetidas contracciones y expansiones de la selva durante el Pleistoceno.

El Amazonas fue bautizado así por el conquistador Francisco de Orellana quien en 1541 se vio atacado por tribus de la selva americana en las que predominaban las mujeres, y las relacionó con la mitología griega, según la cual, en la costa sur del Mar Negro había un pueblo guerrero formado principalmente por mujeres, quienes se cortaban un seno para poder disparar el arco (Microsoft Encarta, 1996).

La palabra Amazonas viene del griego (mazós)=seno. a =sin (privativo) (Mendizabal, 1956).

Los cierto es que el amazonas impresiona más por su arrogante exuberancia, que por quienes la habitaron en un pasado.

Actualmente el amazonas puede tener una deforestación total de aproximadamente unos 500.000 km2, aunque los datos varían entre unas fuentes y otras, pero la rata de deforestación se acerca a los 19.000 km2/año. El gobierno del Brasil, que posee el 60% del territorio de la selva amazónica, se ha preocupado mucho por este problema, y ha establecido decretos en los que sólo el 20% de la amazonía brasileña puede ser "limpiada" únicamente para ejercer la agricultura y cancelando las licencias de las compañías explotadoras de madera que mostraran irregularidades (Kishinami,1996). De este modo la deforestación bajó en un 10% durante el año de 1996.

Las principales causas de la deforestación en la región amazónica son complejas y merecen un análisis detallado. Pero tal vez una de las razones de la deforestación es la sobrepoblación que hay en esta zona. Solamente el Brasil tiene una densidad de población de aproximadamente 23 personas por km2, además de la tasa de desempleo y de inmigración; debido a esto los habitantes se ven obligados a buscar lugares menos poblados donde puedan despejar la selva para levantar cultivos (Buschbacher, 1980).

Muchos de los países que hacen parte de la cuenca amazónica, necesitan exportar bienes para reducir su deuda externa, y la selva del amazonas ofrece productos que pueden contribuir con algo de ese capital. También los incentivos gubernamentales por el aprovechamiento de la tierra hacen que la economía se mejore, pero logra todo lo contrario con la ecología, haciendo así que se promueva la deforestación en esta región. El desarrollo socioeconómico y la política pueden también llegar a ser causantes de la deforestación.

Actualmente el cultivo de coca hace que se despejen varios km2 de selva, porque para los campesinos de esta región resulta un negocio muy lucrativo.

Más de la mitad de la lluvia de la cuenca amazónica proviene del agua evaporada de la misma selva. La deforestación masiva provoca una pronunciada reducción en la lluvia selvática, haciendo que bajen los niveles de fuentes hídricas y de humedad ambiental. Además, las selvas tropicales húmedas, contienen aproximadamente el 35% del carbono de la tierra; si este carbono es liberado en la atmósfera, puede contribuir sustancialmente al calentamiento del globo. Pero el mayor peligro de la deforestación tropical está en la pérdida de la diversidad genética. La continua destrucción de las selvas tropicales, inevitablemente acarreará una extinción masiva (Anderson, 1990). Si esto ocurriese, se eliminaría una gran herencia genética de valor estético inevitable, además de los servicios ecológicos que presta, como por ejemplo la polinización, la dispersión de semillas, etc. Otro problema existente, particularmente en las épocas secas del año, es la ocurrencia de inmensos incendios forestales, los cuales afectan gravemente al ecosistema. Ha habido incendios que cubren áreas hasta de 600 Km 2. La deforestación en la selva amazónica se viene practicando desde hace aproximadamente 12.000 años, con la llegada de los humanos, los cuales limpiaban zonas para practicar la agricultura, pero desde hace tres décadas, las ratas de deforestación crecieron en forma exorbitante. Por lo tanto los gobiernos han decidido emprender una acción inmediata ante este suceso que afecta a todo el mundo. El desarrollo en gran escala del amazonas comenzó en los años 80. Tal desarrollo despejó grandes secciones de la cubierta forestal natural. Pero la selva cubrió rápidamente las áreas despejadas; infortunadamente este nuevo crecimiento no tiene la diversidad de la cubierta original. Este declinamiento en la diversidad afecta tanto a la vida animal como a la población humana, debido a que las plantas y los animales de los que ellos dependen, se extinguen.

En este problema de la deforestación no sólo sufren las especies terrestres, pues las especies acuáticas, en particular las del Río Amazonas, también se ven afectadas. Este Río es considerado como el segundo más largo del mundo, después del Nilo, y tiene aproximadamente 2000 Km de largo. Durante los años 80 se hizo un estudio en el cual encontraron aproximadamente entre 1200 y 1500 especies diferentes de peces, pero en estudios recientes esta cantidad ha bajado a 400, lo cual indica una disminución de casi la tercera parte de la diversidad del río. La deforestación juega un papel importante en la disminución de la población ictiológica, particularmente en Manaos, y esto es debido no sólo a la pesca excesiva, sino también a la desaparición de la alimentación de los peces, porque la gente corta los árboles y el ganado y los búfalos de agua se alimentan del pasto acuático (Marshall, 1995).

Pienso que este problema de la deforestación en toda la cuenca amazónica, de la cual hacemos parte nosotros como Colombianos, debe ser más tomado en cuenta por los gobiernos de los países que la conforman, ya que de nosotros depende, en gran parte, el futuro de nuestro planeta. Es importante resaltar el hecho de que Brasil, por tener más del 50% de la amazonía, ha reglamentado ciertas políticas para el cuidado de la selva, y se ha preocupado por conservar la supervivencia de esta fuente vital, implementando políticas gubernamentales de reforestación y cuidado de las cuencas. Se impone la necesidad de que nuestros gobernantes tomen conciencia del problema y hagan lo mismo, por medio de tratados fronterizos, y convenios de hermandad.

Si se lograra reforestar la cantidad de kilómetros cuadrados que se han perdido, el hueco de ozono en la atmósfera se vería restituido en buena parte. (*)

(*) Fuente: César Augusto López Montoya, "Deforestación en el Amazonas", editado anteriormente en página prof.uniandes.edu.co

 

LA AMAZONIA EN PELIGRO

    Entre el 27 y el 29 de marzo del 2001, políticos, funcionarios forestales, representantes de la industria y de ONGs se reunieron en la ciudad de Brasilia durante el seminario "Amazonia Siglo XXI: Perspectivas para el Desarrollo Sustentable" a efectos de discutir sobre el futuro de la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo. A pesar del drástico proceso de deforestación y degradación que está afectando desde hace años a este vasto y rico espacio geográfico, en el encuentro reinó una visión optimista. El fundamento de tal actitud esta en la idea de que el "manejo forestal sustentable" habrá de constituir la herramienta capaz de solucionar todos los problemas.

   El sector industrial, representado por la Confederación Nacional de Industrias defendió la corta selectiva como una practica adecuada para alcanzar el "desarrollo sustentable" de la región amazónica y dio un alerta frente a las visiones catastrofistas y alarmistas en relación al futuro. Los representantes de las ONGs presentes compartieron básicamente la idea de que el manejo forestal sustentable constituye una manera adecuada de conservar la selva. Si bien ambos grupos mencionaron la necesidad de controlar el madereo ilegal, los aspectos sociales y políticos no fueron considerados en sus respectivas exposiciones.

    Este encuentro tan lleno de optimismo fue interrumpido por un grupo de indígenas representantes de diferentes naciones, que invadió el auditorio y expreso sus puntos de vista. Dijeron que querían seguir siendo indios, que querían conservar sus bosques y culturas y que para ello necesitaban apoyo. El líder kayapo O-Kiaboro recordó a la audiencia que la llegada de los europeos al territorio que después sería Brasil significó el inicio de la destrucción de la naturaleza y de las culturas indígenas. Su pueblo no tiene por qué ser optimista en relación con el futuro de la Amazonia. Por el contrario, su percepción es que están perdiendo su hogar, y que las autoridades no están haciendo nada para proteger sus derechos. Abogó por un fortalecimiento del estatus y las funciones de la FUNAI (agencia gubernamental de asuntos indígenas), que actualmente está siendo desmantelada. Otro de los representantes indígenas expresó claramente lo que piensan de la FUNAI al señalar: "Dicen que la FUNAI no sirve. Pero los pueblos indígenas me han dicho: es malo tenerla, pero peor sería no tenerla". Una vez que los representantes indígenas expresaron su posición, abandonaron la sala, y las discusiones siguieron más o menos en el mismo tono optimista: el manejo sustentable es la solución al problema.

    Sin embargo, entre los tantos temas no discutidos en el encuentro estuvo el de las consecuencias de este "manejo" para los bosques. Una de ellas sería la apertura del bosque, como consecuencia de la corta selectiva, lo que aumentaría aún más el riesgo de incendios, fenómeno que ya está destruyendo extensas áreas de la Amazonia.

   Pero probablemente el peor aspecto de la corta selectiva es que es un argumento usado por el gobierno para apoyar sus planes de promoción industrial para explotar los recursos de la Amazonia durante el siglo que se inicia. Por increíble que parezca, tras el desastre ambiental y social que significó el programa "Pra frente Brasil!" implementado durante la dictadura militar en los años 60 y 70, y a pesar de las críticas que levantó en 1997 el plan "Brasil en Acción", para inversiones en infraestructura, nuevos asentamientos y la expansión de la frontera agrícola en la Amazonia, el gobierno sigue insistiendo con el plan "Avanca Brasil!". Este nuevo y gigantesco plan incluye --entre otros proyectos de consecuencias negativas-- uno para duplicar la actual red carretera en la región. Ello posibilitaría la explotación de la totalidad del volumen de madera existente y llevaría a la liquidación final de la selva.

   En suma, la conservación de la Amazonia no es una cuestión técnica, que pueda ser resuelta con el "manejo forestal sustentable". En el actual contexto político, centrar la discusión en este tema significa jugar a favor de las empresas que, respaldadas por el gobierno, se están preparando para explotar lo que queda de un espacio que hace 50 años permanecía prácticamente virgen y estaba siendo utilizado de manera verdaderamente sustentable por parte de los pueblos indígenas que lo habitaban. (*)

 

(*) Fuente: Artículo basado en información obtenida de: "A morte da Floresta Amazonica no seculo XXI" por Rodolfo Salm, Correio da Cidadania 239, abril 2001, Edición Especial.

 

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