CARLOS PERTUIS

Nació en Río de Janeiro el 4 de diciembre de 1910. Sus abuelos eran franceses, así como también su padre que llegó a Brasil cuando era niño. Fue el único hijo varón de la familia, tenía tres hermanas. Muy apegado a su madre, de estructura física frágil y psicológicamente inmaduro. Tenía una naturaleza sensible y religiosa. A pesar de que su educación era básica, era un entusiasta lector. Con la muerte de su padre deja de estudiar para comenzar a trabajar en una fábrica de zapatos.
Cierta mañana, los rayos de sol reflejados sobre un pequeño espejo de su habitación produjeron un brillo extraordinario que lo deslumbró e hizo surgir delante de sus ojos una visión cósmica "El planetario de Dios", según sus palabras.
Gritó, llamó a su familia, quería que todos viesen aquella maravilla que él estaba viendo. Ese mismo día fue internado en el viejo Hospital da Praia Vermelha, en septiembre de 1939, a los 29 años de edad.
En 1946 comenzó a frecuentar el atelier de la sección terapéutica ocupacional, traído por Almir Mavignier quien se había enterado que él guardaba sus dibujos en cajas de zapatos en la enfermería. Carlos amaba el Museo, el atelier de pintura, la oficina de encuadernación. Allí pasaba el día entero y era allí donde se sentía como en su casa. En el museo reparaba los listones sueltos del piso de madera y revisaba, al final del día, que todas las ventanas estuviesen cerradas. Estos hechos eran sorprendentes y eran comentados en el hospital, ya que las expresiones verbales de Carlos eran prácticamente ininteligibles. La gran cantidad de neologismos que utilizaba hacían sus palabras aún mas difíciles de comprender. Carlos descendió vertiginosamente a la esfera de las imágenes arquetípicas, los dioses, los demonios. Con gran intensidad produjo cerca de 21.500 trabajos -dibujos, pinturas, modelos, xilografías, escritos- hasta su muerte el 21 de marzo de 1977. Participó de diversas exhibiciones colectivas e individuales, en Brasil y el exterior. Su vida y obra fueron registradas en un film de León Hirszman, "A barca do Sol" Según Mario Pedrosa, su arte "está hecho de esencia, límpida, y el deseo, ante todo, de ser inteligible. El apego a las percepciones externas es rarificado y distante. Como antes continúa produciendo desde su imaginación, paisajes a mundos de mayor trascendencia cada vez, distante de los golpes del mundo.

POEMA DEL CARLOS PERTUIS:

Sos verde azul zafiro

De los tiempos que ya se van

Edad no en el medio

Tiempo de un corazón

Que culpa tengo yo

De querer la luz de la sombra

Soy el Dios inolvidable

Atención del corazón

Piedrita de mis miradas

Serás olvidable para Dios

Oh Dios déjame vivir

Porque otra debe nacer

Oh piedras olvidadas por Dios

Admiradas de percibir ciego

Porque mi Padre celesial

De fantasías y no verdades

Ama si quieres amor

Medita lo mismo en el dolor

Sentí las flores orquideas

De amaor siempre esperar

Cuantas maldades al fin

Soy yo acordándome de mi

Será que no tengo otra

Compañera del mismo dolor

Quién sabe soy yo la sombra

Sinceridad de Dios es Pensar

Fe cristiana del cielo

Vengo a pedir por Orfeo

Cierta vez en su mirada

Percibí la flor de la noche

Decir con todo amor 

Clemencias de soñador. 

 

Procedencia de síntesis biográfica: Página web Fundación Proa.

Procedencia poema Carlos Pertuis: catálogo de la muestra en Fundación Proa. 

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