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PICTÓRICAS DEL SURREALISMO: MAGRITTE, ERNST, MIRÓ Y DALÍ

Por Emilia Vexler

 

Niño mirando el nacimiento del nuevo hombre, por Salvador Dalí, uno de los indiscutibles exponentes de la pictórica surrealista.

  

    En el orden de la pintura, el surrealismo impulsó una composición de la imagen donde objetos heterogéneos coexisten en un mismo espacio. Mediante la imagen surreal se confiaba en desestabilizar el cerrado y estrecho mundo perceptual de lo cotidiano para promover el despertar de la sensibilidad a una "supra realidad". En el texto que sigue a continuación, Emilia Vexler analiza el surrealismo y su estética pictórica a través de varios de sus principales exponentes: René Magritte, Max Ernst, Joan Miró y Salvador Dalí. 

E.I

 

PICTÓRICAS DEL SURREALISMO: MAGRITTE, ERNST, MIRÓ Y DALÍ

Por Emilia Vexler


"El lenguaje ha sido dado al hombre para que haga de él un uso 
surrealista"
(André Bretón, Manifiesto del Surrealismo, 1924)


INTRODUCCIÓN

A través de los siglos, la historia del arte nos hizo espectadores y cómplices de sus obras. Dio a luz a nuevos conceptos estéticos y culturales denominados Movimientos y denotó que en cada uno de ellos existe un mensaje, tan variable como significante para su perduración.
Fueron necesarios dos o tres años de gestación, entre 1921 y 1924, antes de que se produjese la irrupción del Surrealismo en el arte europeo. Desde ese momento en adelante, la realidad se convirtió en relativa y los sueños tomaron protagonismo para expresar un mensaje casi ininteligible, surrealista.
Como sabemos, todos los Movimientos anteriores al surrealismo fueron una escuela, es decir, poseen patrones o parámetros afectivos, emocionales y pasionales desde donde podemos determinar su nacimiento. En cambio, planteo mi postura afirmando que el surrealismo no es una escuela, sino un estado de ánimo, un conjunto de experiencias y aspiraciones tendientes a expresar la imaginación y el subconsciente en su totalidad, fuera de toda preocupación estética y moral.
A lo largo de este análisis utilizaré el Manifiesto del Surrealismo de André Bretón; textos prácticos y teóricos de la cátedra, entre los que se encuentra Las vanguardias artísticas del Siglo XX, de Mario De Micheli. Me propongo desarrollar las características del Movimiento Surrealista, su origen y surgimiento en la historia del arte y su relación con la psicología, recurriendo a distintos análisis sobre la historia del arte, como el esbozado por Walberg y otros autores contemporáneos. Haré hincapié en su sorprendente expansión y popularidad, hasta el día de hoy, gracias al pintor Salvador Dalí y a otros genios surrealistas; con el objetivo de comprobar o refutar mi hipótesis.


DESARROLLO
Manifiesto Surrealista

En 1924 se publicó en París un manifiesto que despertó sumo interés en toda una joven generación de escritores, músicos y pintores europeos. Numerosos artistas atraídos por este escrito, se inspiraron en su extraño mensaje y crearon un conjunto de obras desconcertantes, llenas de misterio, que transformarían radicalmente lo que consideraban tradicional. Se trataba de los surrealistas.
Su portavoz y guía, autor del manifiesto era el poeta francés y psiquiatra André Bretón, quien creyó percibir una afinidad entre el arte y la locura cuando atendía a los heridos durante la Primera Guerra Mundial. Más tarde intentó penetrar en su propio subconsciente y se interesó por las ciencias ocultas; practicó el espiritismo, estudió la hipnosis y trató de escribir en "estado de trance". En 1921 publicó los primeros escritos automáticos, una colección de fragmentos literarios, fruto de ensueños subconscientes, reflejados en palabras e imágenes cuyo orden y significado procedían al azar. Tres años después Bretón publicó el Manifeste du Surréalisme, que exponía su filosofía del arte como expresión del subconsciente, "Debemos romper las ataduras a la razón" (1), declaraba. Había que desechar toda pretensión formal; el artista debía convertirse en un mecanismo de grabación de sus sueños. Quienes estuviesen dispuestos a crear, libres del control de la razón, hallarían una nueva realidad absoluta o superrealidad.
Bretón no fue el primero en percatarse del poder misterioso de lo irracional y de la omnipotencia de los sueños. La inspiración surrealista se había manifestado hacía siglos, en los "Sueños" Y "Pinturas Negras" de Francisco de Goya, en el siglo XVIII, y en las visiones de pesadillas del escritor estadounidense Edgar Allan Poe. En Francia, Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud fueron los predecesores inmediatos del surrealismo, así como el Conde de Lautrémont y Guillaume Apollinare. "El manifiesto le proporcionó, al surrealismo, la energía necesaria que hizo posible su sorprendente expansión; jalona el nacimiento histórico de este movimiento y lo reluce frente a todo aquel que una vez lo ha juzgado" (2).
Los años de gestación denominados por Lois Aragón como Movimiento desenfocado, coincidieron con el auge en París del movimiento Dadá. El dadaísmo era un movimiento artístico anarquista que nació en medio de los horrores de la Primera Guerra Mundial. En 1915 se reunieron en Suiza, país neutral, un grupo de jóvenes pacifistas de toda Europa que huían de la guerra. Durante largas horas de conversación en los cafés de Zurich , numerosos artistas y poetas se persuadieron de que la guerra y su secuela de horrores eran consecuencia inevitable de una civilización corrompida y excesivamente industrializada. Los dadaístas (como se denominaron a sí mismos) llegaron a la conclusión de que el progreso, el nacionalismo, el materialismo, el colonialismo y otros valores de Occidente, constituían la raíz de los males. Su tarea era erradicar tales valores; se oponían al academicismo estético, no creían en la idea del "arte por el arte". Este movimiento buscaba difundir una conciencia sobre las falsas convenciones de la sociedad. No busca renovar el arte sino violentar lo que se entendía por arte; pretendieron liberar al individuo creando artefactos escandalosos. Un mundo que había sido asolado por la guerra no tenía sentido y, en consecuencia, el arte tampoco debería tenerlo. En 1918, Tristan Tzara publicó el Manifiesto Dada. Este movimiento se extendió enseguida a otros centros de la cultura. "Así nació DADA, de una necesidad de independencia, de desconfianza hacia la comunidad" (3). Al concluir la guerra, existían dadaístas en Madrid, Berlín, Hannover, Colonia y Nueva York. Hacia fines de 1919, Tzara llevó a París el movimiento Dadá cuyo nihilismo (descreimiento absoluto) atrajo la atención de escritores jóvenes de indudable empuje como Bretón, Louis Aragón y Paul Eluard. Sin embargo en 1920 el dadaísmo llegaba a su ocaso. Luego de gritar y dejar su huella, se desvanece; pero deja su semilla en el surrealismo. Como teoría que consideraba absurdas todas las teorías alojaba dentro de sí el principio de su propia destrucción. El dadaísmo no puede recrear aquello que denuncia. Bretón y sus seguidores necesitaban una nueva dirección que orientase las grandes energías creadoras del Dadá. A diferencia de los dadaístas, los surrealistas imaginaban una solución: surgía una nueva realidad a través de un retorno a las fantasías de la niñez y a la omnipotencia de los sueños. El surrealismo mantiene muchos gestos dadaístas como la necesidad de rebelarse y ser una provocación; pero el surrealismo pasó de la negación a la afirmación.
Una impresionante cantidad de artistas de todo el mundo se reunieron en torno a Bretón. Entre ellos cabe citar a Marx Ernst, René Magritte, Joan Miró y Salvador Dalí. Como Bretón era poeta, la primera expresión del surrealismo fue escrita. Los autores procuraban desterrar toda lógica y permitir a las imágenes, palabras y frases surgir sin obstáculos. No obstante, la vida literaria del surrealismo, fue muy corta. El relato de sueños resultó ser un campo limitado para unos pocos. Este poeta francés pudo haber sido un líder político. Pero su intención era transformar el reino de la mente, y se convenció de que antes debería derribar el sistema político y social de su época; "La adhesión a la revolución política requería la adhesión de todas las fuerzas surrealistas y el abandono de la filosofía del movimiento" (4). Las primeras extravagancias y publicaciones de los surrealistas sólo provocaban rechazo. En cierta ocasión, la prensa se tornó en contra de Bretón. 
Más tarde el movimiento se unió a los comunistas y apoyó con entusiasmo sus pretensiones de revolución mundial. Como órgano oficial de expresión, Bretón fundó en 1925 la revista titulada "La revolución surrealista". En 1929 publicó un Segundo Manifiesto Surrealista colocándose "al servicio de la revolución". Proclamaba que: la tarea suprema del arte era la creación de un nuevo orden universal. Sin embargo, los surrealistas nunca llevaron adelante un programa político común. Eran demasiado individualistas para adherirse al del comunismo y como intelectuales apenas mostraban simpatía hacia el proletariado. 
Las pinturas surrealistas (los lienzos de Dalí, Magritte, y algunos otros) tuvieron un impacto mucho mayor y más duradero que las teorías, obras e influencia de Bretón. El pintor francés André Masson, por ejemplo, realizaba dibujos a partir de líneas trazadas al azar. El alemán Max Ernst creó la técnica del "frottage" al dibujar sobre flores prensadas, madera u otras texturas vegetales. Ernst adhería a sus pinturas, ilustraciones de revistas, pedazos de madera, y otros fragmentos: se trataba de collages. El español Joan Miró cubría sus lienzos con formas de colores vivos y aspecto de ameba de donde surgían siluetas humanos o animales. Otros pintores como el belga René Magritte, el francés Yves Tanguy y el español Salvador Dalí, creaban visiones extrañas, a menudo pesadillas. La contraposición de lo familiar y lo desconocido, constituía las entrañas del movimiento surrealista tal como se manifestaba en la pintura.
Las actividades de los surrealistas no se limitaron a la experimentación gráfica y literaria. Dalí y otros artistas, pronto advirtieron que con técnicas cinemáticas, como el fundido, la repetición de imágenes y los montajes, podían obtener notables efectos surrealistas que inmediatamente pusieron en práctica. En 1925 se realiza la primera exposición surrealista en la galería La Pierre de París, con obras de Ernst y Chirico, entre otros. En 1928, Bretón publica el ensayo El surrealismo y la pintura, consolidando la existencia del movimiento surrealista. En 1929, Dalí colaboró con Luis Buñuel en la película surrealista "Un perro andaluz". Dos años más tarde, el estreno de la "Edad de oro" también creada por ellos, provocó un escándalo en el público. Otras películas clásicas del cine surrealista son "Entré Acte" de René Clair (1924) y "La sangre de un poeta" de Jean Cocteau (1931). 
Otra actividad fomentada por el surrealismo fue el llamado cadáver exquisito. Todo consistía en que cada artista dibuje una parte de una figura en un papel, luego debía doblar el papel y pasárselo a otro artista, de esta manera el artista que recibió el papel doblado no podía ver cuál es el dibujo anterior y también debía dibujar una parte de una figura.
La disolución del grupo surrealista
Las inagotables intenciones de Bretón por mantener unido al grupo surrealista no fueron suficientes. La ruptura fue inminente. Existían dos almas dentro del movimiento, es decir, dos esferas: una práctica, social; y otra individual, referente al espíritu. Aragón fue el primero en irse, luego lo siguieron Eluard, Picasso y más tarde Tzara. Bretón deseaba mantener separadas ambas esferas porque creía que de aquella fusión, entre dos cosas esencialmente distintas, nacería algo deplorable y enemigo de la principal solución que planteaba el surrealismo a la pregunta: ¿Cómo salir de la angustia de la crisis?. 

Creaciones Automáticas
Los sueños y los deseos son las principales fuentes de inspiración de los surrealistas. El mundo es mucho más de lo que vemos. El mundo es lo que soñamos, lo que olemos, lo que deseamos. Hubo quienes llevaron a su trabajo la idea del automatismo, definida por Bretón como la actividad de limitar la expresión artística mediante mecanismos inconscientes, es decir, manifestar sólo las imágenes que apareciesen en los sueños y hacerlas protagonistas sobre las demás imágenes, y de esta manera, reducir el control de la razón sobre la expresión aumentando así la rapidez para realizar obras de arte. Bretón decía, por ejemplo, que en la escritura automática la sintaxis pierde sus características, y en la pintura las formas, colores y demás no respetan parámetro alguno. Las escrituras automáticas hacen del hombre un transmisor del mundo de los sueños.
Para Bretón la clave de la poesía surrealista se encuentra en la escritura automática. Todo consistía en trazar rápidamente cualquier palabra que se nos cruzara por la cabeza. No existe la censura, la prolijidad ni, mucho menos, la gramática, en esta actividad. No por casualidad Bretón hace esta invención, sino que una noche antes de dormirse, este autor, escuchó una voz que pronunciaba una frase insistentemente; tan poética fue aquella oración que incitó a Bretón a buscar un método para crear frases poéticas. El automatismo significaba abrir las puertas del inconsciente creador, anulando la razón y dando lugar a lo verbal partiendo de cualquier palabra. Había que escribir a la mayor velocidad posible para agilizar el pensamiento y estimular al inconsciente. Cuando se terminaba el proceso automático, no importaba la falta de coherencia; lo trascendental era que las palabras escritas eran imágenes provenientes del inconsciente.
El manifiesto de Bretón es poesía. Este autor apela a la emotividad, a la exaltación de la conciencia. Bretón postula un mundo en el que el sueño y la vigilia no están separados, sino que van de la mano de la creación. A mi entender, este es el firmamento máximo del automatismo.

El Surrealismo y la Psicología

El oráculo del movimiento, el teórico cuyas enseñanzas revolucionarias sirvieron a Bretón para su escrito, fue Sigmund Freud, quien enunció la teoría que valora las tendencias sexuales reprimidas como origen de las enfermedades psíquicas y mentales y fue el primero en destacar el papel decisivo que desempeña la memoria y el subconsciente en el comportamiento humano. Freud entendía que la mente consciente, condicionada por las convenciones sociales, ofrece una imagen limitada y engañosa de la personalidad, y que en el nivel más profundo de los sueños los hombres expresan sus deseos y preocupaciones, mediante un lenguaje oculto de símbolos y asociaciones. "(…) el sueño es una segunda vida, en la cual no existen fronteras ni inhibiciones. El inconsciente se desarrolla automatizando las expresiones artísticas y materializándolo todo" (5). Freud se interesaba por el arte y escribió amplios ensayos sobre la "Mona Lisa" de Leonardo da Vinci, y "El Moisés" de Miguel Angel; buscaba en estas obras indicios que revelasen el mundo interior de sus autores. Sin embargo, nunca realizó el tipo de experimentación de Bretón. De hecho, éste halló bastante indiferencia en Sigmund Freud, cuando en 1921 le habló de su exploración artística del subconsciente.
Freud postuló que el hombre tiene dos tendencias que se contraponen entre sí: el principio de placer y el principio de realidad. El principio de la realidad es una especie de mecanismo psíquico que opera en la adaptación del hombre a la realidad y al orden moral; exige la renuncia a aquella parte del placer que supera los límites consentidos por la moral y crea grandes disturbios al individuo. El hombre se encuentra prisionero del placer y sus limitaciones. "El sueño es la vía de escape, el desahogo, de la superpotente energía sexual removida en el inconsciente"6. Freud afirma que existe un contenido manifiesto y el contenido latente del sueño. El contenido manifiesto son los eventos que aparecen en sueños, pero todo esto es una distorsión, es una "fachada" para el verdadero pensamiento del sueño, que es inconsciente y se niega a ser descubierto. Este disfrazamiento es necesario para censurar los deseos sexuales prohibidos y los deseos de matar. "[el sueño] tiene un sentido, aunque este ocultado; sirve como sustituto para algún otro proceso de pensamiento, y es solamente una cuestión de revelar este sustituto correctamente para lograr el significado oculto del sueño"7. El sueño es un hábil vigilante de la conciencia, logra transformar los deseos en imágenes y vencerlos, le da la posibilidad al inconsciente de salir al descubierto, sin crear traumas y daños a la conciencia, que vigila constantemente.
La psicología es más que importante para el análisis del surrealismo. En cada obra surrealista vemos reflejados lejanos recuerdos mezclados con la cotidianidad reciente, sueños entrecortados con otros sueños, obsesión y deseos ocultos. A través de los sueños podemos transportarnos a un mundo irreal, paralelo, en el cual somos amos y esclavos, a la vez, de nuestros propios deseos y aspiraciones. Los pintores surrealistas aprovecharon el poder de la psiquis para esbozar sus sentimientos, materializarlos y de esta manera hacer relativa a la realidad, en materia artística; "Como el proceso del conocimiento ya no tiene lugar y la inteligencia no se tiene ya en cuenta, sólo el sueño deja íntegro el derecho del hombre a la libertad. Gracias al sueño, la muerte no tiene ya un sentido oscuro y el sentido de la vida se vuelve diferente" (8). 

Genios Surrealistas
Max Ernst (1891-1976)


Max Ernst nace en la ciudad alemana de de Brühl, hijo de Philippe Ernst, maestro de sordomudos y pintor vocacional. Tras finalizar sus estudios de bachillerato, en 1909 se traslada a Bonn, donde se matricula en la Facultad de Filosofía, estudia Historia del Arte, y se interesa por las obras realizadas por enfermos mentales. De esta época datan sus primeras obras expresionistas. En una famosa exposición alemana, en 1912, Ernst tiene la oportunidad de conocer obras de Van Gogh, Munch y Picasso, las cuales influyeron en su decisión de dedicarse a la pintura.
Durante un periodo de seis años, entre 1920 y 1926, Ernst profundiza sus conocimientos sobre el subconsciente y los sueños; y en sus obras plasma su época dadaísta a través de elementos fantásticos como sus famosos pájaros que se confunden con figuras humanas, bosques y mujeres desnudas. Al año siguiente, desarrolla las técnicas del frottage, que consiste en frotar con una carbonilla un papel colocado sobre un objeto para reproducir la textura y la forma de la superficie bajo el papel; el grattage, que consiste en raspar el lienzo, con una espátula, cuando la pintura está seca; y del collage, en grandes cartones plasmados de piedras marinas, fotos recortadas de mujeres y sobres. En sus obras, se distinguen paisajes degradados y grupos de humanos petrificados, como en La cuidad petrificada (1933). En 1929, Ernst ilustra una novela llamada La mujer de las 100 cabezas, en la cual Bretón escribe el prólogo. Pinta temas tabúes y actúa en la película surrealista La edad de oro, y en La pareja zoomórfica de gestación (1933) pinta, por primera vez, al pájaro de la novela anteriormente mencionada llamado Loplop y, tiempo después, vuelve a pintarlo en varias de sus obras. En 1941, exiliado en América, crea la técnica del dripping (goteo), que consiste en pintar en el lienzo elementos ubicados al azar.

Max Ernst. La pareja zoomórfica de gestación. 91.5 x 73 cm. The Solomon R. Guggebheim Museum, New York, Estados Unidos.


Joan Miró (1893-1983)

Nace en Barcelona, España. Asiste a la Escuela de Bellas Artes de su ciudad durante siete años. En 1915 comienza su fascinación por dibujar paisajes, asistir a debates y leer poesías. Hasta 1917 sus paisajes y retratos se ven influenciados por la pintura de Van Gogh; y durante su etapa realista y detallista, hasta 1923, sus obras reflejan matices cubistas, orientales y románticos. En 1919 pinta Autorretrato, luego viaja a Francia y se instala en París, principalmente para visitar casi diariamente el museo del Louvre. En 1922 vuelve a España y abandona el realismo para incursionar en lo fantástico, y en su obra La masía se aprecia una imagen abstracta y luego, en otras obras, se denota su pérdida de interés por los detalles.
En 1923, Joan Miró vuelve a radicarse en París y siente el deseo de representar la naturaleza desde un nuevo ángulo. En sus pinturas Paisaje catalán y Tierras labradas no se ven detalles sino formas reales y fantásticas, elementos coexistentes y simbólicos, como pipas, bigotes y barbas; aparecen figuras geométricas y el dadaísmo se ve explícito en la deformación de los objetos. Entre 1924 y 1927, Miró pinta La botella de vino y El carnaval del Arlequín demostrando así que es un pintor surrealista más allá de no pertenecer al grupo de Bretón. En 1947, Miró, dueño de una gran popularidad en el mundo del arte viaja a Estados Unido para promocionar sus obras. Luego regresa a España y permanece allí hasta su muerte en Palma de Mallorca en 1983.

Joan Miró. El carnaval del Arlequín. 1924-25. 66 x 93 cm. Albright-Knox Art Gallery, Buffalo, Estados Unidos.

René Magritte (1898-1967)

Este pintor nación en Lessines, Bélgica donde asistió a la Escuela de Bellas Artes y junto a un grupo de artistas plásticos constituyó una Sociedad del Misterio en la cual los acontecimientos de la vida y los elementos cotidianos eran objeto de la pintura. Magritte, según Bretón, era el primero que a partir de una objeto cualquiera pudo pintar algo más profundo con respecto a las formas. Las imágenes de Magritte ofrecían entre 1926 y 1930 un aspecto solitario, como si el pintor se hubiera prohibido a sí mismo incluir algún objeto más que el que era central; contrarrestando así con la pintura con la Pintura de Max Ernst y Miró. Su técnica le daba más importancia al objeto central de la pintura.
La pintura de Magritte resalta la noción de identidad y propiedad de las cosas. En ella existe una proyección psicológica y filosófica que fue difamada durante varios años por los críticos de arte de su país natal. Magritte hizo público el por qué de su pintura surrealista; decía que quería producir el equivalente del sentimiento de misterio experimentado por él durante su infancia y adolescencia. Este pintor no pinta sueños pero a través de su imaginación los objetos parecen haber sido soñados. En los cuadros La máscara vacía, La travesía difícil y El asesino enmascarado, entre 1926 y 1929, Magritte utiliza la técnica del camuflaje, es decir, acumula figuras y elementos para desarrollar el contenido dramático de la obra. Durante la década del 30, plantea la no identidad del cuadro. No hay relación entre el cuadro y la realidad, algo común en las obras surrealistas.
La vida artística de Magritte se caracteriza por innovar en sus técnicas, expresar sus miedos ocultos y formar parte de este movimiento artístico singular, distinguiendo y desarrollando una nueva forma de expresarse en sus cuadros.

René Magritte. El asesino enmascarado. Museo de Arte Moderno, New York, Estados Unidos.

Salvador Dalí (1904-1989)


En sus primeras obras se ve la influencia del impresionismo y del cubismo y se percibe su dominio sobre los colores. La persistencia de la memoria (1931) es uno de los cuadros más conocidos de Dalí. Cuando la obra fue presentada en una galería de Nueva York en 1934, de donde pasó directamente al museo de Arte Moderno, el pintor ya llevaba cinco años en el grupo de los surrealistas. Dalí afirmaba que sus cuadros eran fotografías de sueños pintadas a manos y buscó siempre en el inconsciente una nueva realidad, una surrealidad diferente a la visual. Fue pintor, escultor, grabador, fotógrafo y cineasta; escribió el guión de Un perro andaluz; también poeta, orador y autor de panfletos. Militó primero en las juventudes anarquistas y después en los círculos comunistas. Sus cuadros representan visiones y sueños llenos de de signos y códigos cuya comprensión no es lógica ni racional. Salvador Dalí fue uno de los primeros promotores del surrealismo. Participó en las actividades del movimiento entre 1929 y 1936. Fue el único surrealista que consideró importante la gloria personal, la riqueza, la nobleza y la religión. En sus primeras obras se ven las influencias de Picasso, Max Ernst, Miró y Magritte; y en ellas se ve una colección de imágenes delirantes; relojes blandos, jirafas derretidas, párpados sostenidos por muletas y personajes con miembros atrofiados. Estas pinturas y sus interpretaciones freudianas sirvieron para comercializar el surrealismo de Dalí, que se caracterizaba por la extravagancia de sus presentaciones públicas junto a, quien sería el amor de su vida, su novia Gala.
Dalí se autodenomina como el más-turbador de los pintores; y desarrolla una teoría llamada paranoicocrítica que consiste en la percepción de muchas imágenes desconcertantes desde un solo centro u objeto. En una serie de cuadros entre 1937 y 1938, se desarrolla La construcción blanda y se gana el desprecio del grupo surrealista. Durante la Segunda Guerra Mundial, Dalí se radica en Estado Unidos y durante diez años pinta, diseña decorados, escenografías para películas y escribe al menos cinco libros de género artístico que, por cierto, nunca se editaron. En 1941, Bretón se refirió a la obra de Dalí como algo retrógrado que expresa el pánico de un hombre para con la exposición pública. También afirmó que desde 1936 la obra de Dalí era vulgar y que nada tenía que ver con el surrealismo. Puedo denotar aquí, un gran resentimiento personal en esta crítica ya que Salvador Dalí es reconocido en el mundo por la belleza de sus pinturas y por ser el máximo exponente del "surrealismo popular".

Salvador Dalí, El Gran Masturbador, 1929, 110 x 150 cm., óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España.

CONCLUSIÓN

Luego de realizar mi trabajo, conociendo los orígenes del surrealismo, su desarrollo, sus grandes pintores, sus respectivas obras, el análisis de André Bretón sobre este movimiento artístico, y su pervivencia a través de los años, puedo ratificar la hipótesis planteada al comienzo.
El surrealismo no es una escuela literaria o artística, sino un estado de ánimo, un partido poético creado con la misma fe que se pone en un partido revolucionario, un conjunto de experiencias, un medio para el conocimiento de zonas novedosas que hasta el momento no habían sido exploradas en profundidad, como por ejemplo, el subconsciente, lo imaginario, el sueño, la locura y los estados de alucinación. Si a esto se le agrega la realidad que existe en el mundo, tenemos, en dos palabras, un Movimiento Desenfocado, que transmite un mensaje no convencional, el cual no pretende relación alguna con la estética o la moral, sino con la libertad de expresión y la psiquis. El surrealismo es vanguardista, transgresor, se opone al pasado artístico; busca una revolución, una total transformación cultural y modo de interpretar la realidad. Esta revolución implica una tajante ruptura con lo establecido y postula la creación de un hombre libre, surrealista. 
El movimiento surrealista fue repudiado por algunos e idolatrado por otros, y al haber tenido tantas críticas contrapuestas, se transformó en algo controversial, especial para el debate y la interpretación de masas. El surrealismo se popularizó. Su mensaje ha llegado hasta nuestros días y, de alguna manera, aquellos que han consagrado sus vidas a la exploración de los enigmas del ser humano y del mundo, que buscan horizontes más amplios del conocimiento, que se oponen frente a determinadas formas represivas de la cultura (que determinan quién es culto y quién inculto) y repudian la degradación producida por la intromisión de la industria en el arte; llevan en sí mismos, sin saberlo, el espíritu libre, innovador y soñador que distinguió el movimiento surrealista.
Los pintores surrealistas utilizaron como vías de acceso a la "superrealidad" de sus mundos internos, las técnicas del automatismo, el sondeo del inconsciente, los sueños despiertos, el azar, entre otras, y de esta manera lograron acceder a lo más recóndito de la mente humana; o como diría Salvador Dalí, a ese tras-país de cada individuo que no se deja alcanzar más que detrás del horizonte. (*) 

(*) Fuente: Emilia Vexler, "Pictóricas del surrealismo: Magritte, Ernst, Miró y Dalí", texto realizado en el contexto de la materia Principales corrientes del pensamiento contemporáneo de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, en 2005.

CITAS

BRETÓN, A.; Manifiesto del Surrealismo; Bs. As.; Lumen; 1995; p 43; Segunda edición.
2 WALBERG, P.; Historia del Arte; Bs. As.; Editorial Salvat; 1994; p 109; Segunda edición.
3 MARIO DE MICHELI; Las vanguardias artísticas del Siglo XX; Madrid; Alianza.
4 FRATICOLA; P.; Movimientos en el Arte; Ed. Globos; 1998; p 20; Quinta Edición.
5 GARCÍA TORRES, M.; Grandes Pintores del Siglo XX; Ed. Globos; Madrid; 1995; passim; Primera edición.
6 FREUD, S.; La interpretación de los sueños, Obras Completas; Tomo I; Capítulo VII: "Psicología de los procesos oníricos"; Madrid; Biblioteca Nueva; 1981; p 67; Cuarta edición.
7 Idem 6.
8 Idem 3.

BIBLIOGRAFÍA
LIBROS

· Bretón, A.; Manifiesto del Surrealismo; Bs. As.; Lumen; 1995; Segunda edición.
· De Micheli, M.; Las vanguardias artísticas del Siglo XX; Madrid; Alianza.
· Fraticola, P.; Movimientos en el Arte; Madrid; Ed. Globos; 1998; Quinta edición.
· FREUD, S.; La interpretación de los sueños, Obras Completas; Tomo I; Capítulo VII: "Psicología de los procesos oníricos"; Madrid; Biblioteca Nueva; 1981; Cuarta edición.
· García Torres, M.; Grandes Pintores del Siglo XX; Ed. Globos; Madrid; Primera edición.
· Nadeau, M.; Historia del Surrealismo; Editorial Caronte.
· Walberg, P.; Historia del Arte; Bs. As.; Ed. Salvat; 1994; Segunda edición.

DICCIONARIOS

· Diccionario Enciclopédico Ilustrado Clarín; Bs. As.; Artes Gráficas Argentina; 1997.
· Diccionario Enciclopédico Ilustrado La Nación; Bs. As.; Silva; 1999.

INTERNET
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