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EL SUEÑO DESPIERTO O EL ENSUEÑO DIRIGIDO

 

                                                                                     Por Soledad Fernandez Mouján (1)

                                                                                                      solefm@yahoo.com

 

   En los sueños moran imágenes que expresan el conflicto, el dolor. Pero lo onírico y sus formas también pueden ser comunicación con un vacío, un espacio interior previo al yo. Allí palpita no sólo lo reprimido sino también un posible mar de fuerzas creadoras y sagradas. En este momento de Aperturas, en Temakel, la psicoanalista Soledad Fernandez Mouján nos guiará a través de los pliegues y sentidos de la posibilidades terapéuticas y de autodescubrimiento que surgen a través del Sueño Despierto o el Ensueño Dirigido, un método de psicoterapia creado por Robert Desoille que fue introducido en la Argentina en 1951 por C.E. Carcamo. Un forma de entender la indagación de lo psíquico no sólo como búsqueda de la sombra de la angustia sino una posible vía de recuperación del olvidado santuario de nuestra mente inconciente.


     

EL SUENO DESPIERTO O EL ENSUEÑO DIRIGIDO

 

                                                                                     Por Soledad Fernandez Mouján 

   Sueño Despierto es un método de psicoterapia profundo. Fue creado por el francés Robert Desoille, ingeniero de profesión (1890-1966) alrededor de 1940 basándose en los trabajos de un ocultista, Eugen Casalant. (Para Casalant la experiencia vivida durante los s.d. eran la representación de un universo oculto accesible al hombre). Tomando la idea del trabajo mediante la imaginación fue desarrollando el método. Al principio vinculándolo teóricamente con conceptos freudianos, luego con concepciones jungueanas y en su último libro, buscando fundamentos neurofisiológicos de la técnica, lo relacionó con hallazgos de la escuela
pavloviana.
     A la argentina fue traído por C.E.Cárcamo que aprendió la técnica con Desoille (1951) y la combinó con la técnica psicoanalítica.  El método, como el psicoanálisis excluye en principio toda acción sugestiva o pedagógica, sólo intenta facilitar la expresión y movilización terapéutica del mundo interior a través de la imaginación creadora. Haciendo conciente lo inconciente y permitiendo a la vez el contacto con el Ser Interior. La imagen completa esa porción de vacío que la palabra y el pensar no abarcan. Esa porción de vacío es lo sagrado dentro de lo humano? Es Dios? Es el Misterio? La nada?
    El método consiste en realizar durante una sesión un viaje imaginario y donde él se incluya como protagonista mientras se lo relata al terapeuta que toma nota de lo acontecido. En las sesiones posteriores, paciente y terapeuta trabajan juntos esta materia. Me siento frente a esta hoja en blanco. Dibujo, diseño, compongo, escribo, pinto, bailo...¿De dónde me
sale este impulso?¿ Dónde está el color, o la forma? ¿Desde dónde surge? ¿A quién le pertenece?... ¿Quién soy yo?¿ Dónde empiezo y dónde termino?...¿Termino?
¿Empiezo...?
     "Chuang Tsu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era Tsu que había soñado que era una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser
Tsu.."   
                                                                                                                      Chuang Tsu
                                                     
    ¿Qué misterios se nos revelan a través de los sueños? Qué de los secretos que se esconden en los sonidos del silencio interior...Podemos estar deprimidos, sentirnos vacíos o sin rumbo, podemos haber perdido nuestra capacidad de crear y disfrutar de este mundo. Es verdad que hay otros mundos...pero están en este mundo: nosotros.      

   El Sueño Despierto es una técnica de trabajo con la imaginación. Las imágenes son mensajeros del inconsciente y nos permiten explorar qué está pasando con nosotros mismos. La imagen es una forma de pensamiento más primitivo, más libre, abierto e irracional. Se trata de abrir una ventana hacia el interior más profundo. Como los sueños se vivencian, son experiencias, todo lo que en ellos ocurre nos transforma.
     Las palabras evocan imágenes; las imágenes conmueven al ser interior. El lenguaje de la fantasía es abierto, puede representar distintas cosas al mismo tiempo, no se limita por reglas, no precisa coherencia. En los sueños vale todo. ¿Podemos nosotros seguir moviéndonos en ese mundo? ¿Y confiar en que esta libertad es nuestra?  Un sentimiento de opresión en el pecho puesto en imágenes puede transformase en una montaña que nace y se eleva hasta tocar el cielo, sobrevuelan su cumbre las águilas. O también podría representarse como un pozo profundo donde nuestra voz produce eco; tal vez si descendemos encontremos agua fresca ...Quiero
decir, no todos los dolores remiten a lo mismo, ¿cuál será el camino que se abre frente al nuestro?
    " Ayer soñé con los ojos de Walt Disney, sus ojos azules parecían mares donde yo me sumergía... cielos donde comenzaba a flotar... entonces sentí unas manos alrededor de la cintura y vi desde lo alto una cordillera..." Ahora lo cuento pero estas palabras no
alcanzan, no abarcan ni traducen mi sueño.        
     Sin embargo, esta soy yo.
  

 BIBLIOGRAFIA

Robert Desoille "Lecciones sobre ensueño dirigido en psicoterapia" Amorrortu.1975- "El caso María Clotilde", Amorrortu.
Autores no psicoanalíticos que han escrito sobre sueño despierto:
Mircea Eliade "Mitos, Sueños y Misterios" Cap.
"Simbolismo de la ascensión y ¨sueños despierto¨", 1957, Gallimard, París
Bachelard, Gastón: "El Aire y los Sueños", Cap. "los trabajos de Robert Desoille",1970, París.
                                             
***************


   Entrar en el mundo interior. Tal vez para algunos sea descubrir que existe un mundo interior.
La mayor parte de nuestro tiempo las personas estamos experimentando afuera, colocadas fuera de nuestro centro, identificadas con la parte de nuestro yo más racional.
Mirar hacia afuera no está mal. Hay mucho para ver.
     Ahora, ¿es hacia afuera desde adentro o desde la superficie? ¿Por qué no experimentar nuestro inconmensurable ser y no sólo su cara externa? ¿Qué es el mundo interior? ¿Qué es el universo oculto del que hablan las escrituras más antiguas? Cremos que es una cuestión de Fe, y sin embargo es una experiencia tan real como la del sol brillando o la lluvia callendo.
Cuando entramos en ese espacio de silencio y permanecemos allí por un momento. También comprendemos que adentro y afuera es lo mismo. Abrir los ojos desde adentro es muy distinto a la experiencia cotidiana de estar despiertos con nuestra conciencia social...
    Dentro de los ojos cerrados, cerrar aún más los ojos... Ahí la vida cobra vida.
 El lenguaje del mundo interno es mental, imaginario, cenestésico, místico, humano, celestial...
Cuando propongo a un paciente cerrar los ojos, tener imágenes y moverse dentro de las mismas, es bastante simple, lo que le propongo es: prestar atención, recorrer y reconocer ese mundo, ese ser sagrado que habita dentro de nosotros igual que nosotros.
     ¿Por qué esto sería importante? Para mí ese es el único lugar donde podemos echar el ancla, es el centro desde donde abrimos los ojos al mundo sin perdernos en él sino entrando en este juego divino al que fuimos invitados. No siempre, ni todo el tiempo, se capta este centro.
Muchos sobrevolamos la superficie pero con los sueños despiertos, con un amanecer, con la meditación o en la montaña, estas experiencias siempre son un atisbo de que dentro nuestro hay algo más. El resto tal vez sea un aprendizaje o una elección, convivir con lo
sagrado implica renunciar a la liviandad o irresponsabilidad o al placer puramente hedonista en
pos de un placer más profundo y duradero aunque inasible.
     El pensamiento por imágenes de los sueños despiertos es un pensamiento poético, libre, lleno de posibilidades. Trabajar con él implica abrir una puerta sorprendente. Este es el trabajo, abreviado, que presente en la sociedad argentina de Sueño Despierto cuando terminé  mi posgrado, en el mismo expreso mi visión particular sobre la técnica creada por Desoille:
    "La imagen corrige la deficiencia en torno a la cual se configura la palabra, la deficiencia que es inherente a las palabras y a todo lo demás. La imagen pone de manifiesto que no hay garantes para la completa elocuencia del lenguaje. Es señal de una porción de vacío, que es propia de todo pensar, de toda verdad. Pero tampoco la imagen puede pretender ser totalmente elocuente; en cambio es capaz de poner en libertad algo que se encuentra atrapado en sí mismo, atrapado entre forma y función..."    
                                                                                                walter kugler sobre R.Steiner

    DESPERTARSE SOÑANDO

    Podemos pasarnos mucho tiempo hablando, en sesión de todo aquello que nos trae la conciencia tratando de resolver problemas reales que se presentan en la vida cotidiana de nuestros pacientes: situaciones familiares, laborales, de pareja. Este trabajo es válido, útil y, a veces, muy necesario.
   Mientras esto se desenvuelve en el plano de la conciencia, distintas corrientes subterráneas
estimulan y encausan las acciones y emociones de estas personas desde su inconsciente y más allá de él...  Podemos intuirlas durante la sesión, observar su potencia sobre el cuerpo cuando esté se enferma, se accidenta; deducirlas de ciertas actitudes particulares, Pero...¿cómo comunicarnos con ellas? ¿Cómo traerlas a la superficie durante la sesión para trabajarlas clarificando y ampliando el horizonte vivencial?
    Es importante responder a estas preguntas ya que es desde ese lugar que nace el ser auténtico y sólo el encuentro con él puede otorgar verdadera satisfacción. Trabajar con la capa superficial del yo, reporta alivio a pacientes que llegan a la consulta muy confundidos o angustiados. Esto es algo que debemos tener en cuenta y ayudarlos, darles alivio y sostén,
para luego, sí, poder bucear en lo profundo de su ser, en sus corrientes subterráneas. De todas maneras, para alcanzar este lugar es preciso un equipo de buceo en buenas condiciones; éste se irá gestando durante este primer período (y continuará creciendo). Este equipo necesario para bucear en lo más profundo, es el vínculo terapéutico: de confianza, de tarea compartida, de respeto y amor mutuo.
     Entonces, ¿cómo señalar la existencia de este otro mundo cuando no se manifiesta en sueños o vivencias conmovedoras? ¿Cómo convencer a nuestros pacientes que existe alguien más debajo de su conciencia y que el encuentro con el mismo otorgará la clave para
desarrollarse en libertad y brindando verdadera realización a su vida?
   * Podemos recoger gestos dispersos aquí y allá (sueños, síntomas, actos fallidos,
etc.) y tratar de organizarlos encontrándoles un sentido oculto.
  * Podemos trabajar y explicitar la transferencia, o
  * Podemos buscar una pantalla donde, con nuestros pacientes dibujar un mapa, un territorio íntimo por descubrir. Entrar con nuestros pacientes al mundo real de los sueños.
De esto último trata el Sueño Despierto, una herramienta que nos permite acceder a otros niveles de conciencia y de pensamiento, el pensamiento abierto y múltiple de las imágenes, "la imágenes capaz de poner en libertad algo que se encuentra atrapado en sí mismo", algo que se encuentra oculto detrás de las palabras.
     El trabajo a través de los sueños nos revela, a paciente y terapeuta, nuevas y distintas capacidades y desarrollos del ser, otorgando otra mirada sobre el mundo (interno y externo) en que habitamos. No sólo habitamos el mundo, el planeta Tierra, también habitamos nuestro mundo interior, algo de lo cual raramente tomamos conciencia. ¿De qué estoy hablando? De esa "porción de vacío que es propia de todo pensar, de toda verdad" Nosotros no somos sólo Yo (*), consciente racional lingüístico también somos inconsciente reprimido, "sombra"(1);
inconsciente pulsional energía libre en movimiento (*) y, abarcándolo todo, también somos "ser arrojado al mundo" (2 ) y el mundo, sí, El mundo: Como una gota de agua en el mar es nuestro yo dentro de la psiquis, Dios es el océano. Una gota no es el océano pero al disolverse en él participa de su enormidad en movimiento. Podemos, si nos animamos, conectarnos con
todo nuestro ser uniéndonos a esta potencialidad inagotable allí escondida. Digo, si nos animamos porque en el camino hacia las aguas profundas no todo es peces de colores. En muchos casos, el encuentro con lo más oscuro de nuestro ser tanto como el encuentro
con lo sagrado, suele negarse o menospreciarse porque reconocerlo implicaría una transformación profunda y una cantidad de cambios en la vida que la persona no
está dispuesta a hacer.
 

 (*) Freud
(1) Jung
(2) Heidegger

   La terapia no se trata sólo del encuentro con lo reprimido sino también con lo sublime, lo sagrado que habita en cada uno y en el universo en que vivimos.  El paciente en su alteración mental desconoce esta parte de su psiquismo, pero allí está. El papel del terapeuta consiste en señalar esta parte que trasciende la crisis captando la vida en toda su dimensión, esta vida que fluye debajo del miedo, debajo del disfraz que se ha puesto luego de las experiencias dolorosas que tuvo que atravesar en su vida. De alguna manera a través del sueño despierto propiamente dicho (en las sesiones de comentarios predomina otro trabajo más racional y de ligadura) nos
conectamos más directamente con el Proceso Primario, hacemos una regresión accediendo a niveles más cercanos a lo preverbal, a niveles de conciencia donde se desdibujan las fronteras entre el adentro y el afuera, lo que es yo del no-yo.
    En realidad el S.D permite, o más bien puede permitir si se logra, trabajar con gran parte del
potencial que tenemos como seres humanos no limitando nuestro "ser humano" a la mera racionalidad. Permite descubrirnos y reconocernos también en otros estados
de conciencia. Por qué digo si se logra: Tener esa libertad (de trascender el molde de lo cotidiano) implica, vencer un miedo, el miedo a la libertad que está presente tanto en el paciente como, y a veces de manera más marcada, en el terapeuta aferrado a su teoría. Somos más libres si accedemos a nuestro ser íntegro y no sólo al sector más domesticado del mismo. Es lo que Freud llamaba, sin ser exhaustiva, los "parques naturales", en otro contexto: el "ombligo del
sueño"... Ese territorio inefable, perteneciente al "más allá", heredado filogenéticamente?:
   La imaginación es de por sí movilizadora y por lo  tanto pueden salir a la luz, cuando la utilizamos recuerdos de traumas de la infancia. Las experiencias traumáticas son aquellas donde faltaron palabras para pensar y por eso las "repetimos" una y otra vez en nuestra vida cotidiana, en nuestros vínculos. La experiencia traumática puede reaparecer (facilitada por la experiencia regresiva de estar acostado en un diván, en penumbra, acompañado por un terapeuta con
quien se tiene un profundo vínculo de confianza); desarrollarse y superarse, primero en el plano de las imágenes del sueño despierto (lenguaje preverbal) y luego en el plano del lenguaje simbólico durante las sesiones de búsqueda de sentido. El encuentro con esta vivencia traumática permite comprender desde otro ángulo las dificultades que tenemos en la vida
cotidiana de relación: con nuestra familia, amigos, profesores, etc. Señala estos modos de reaccionar que quedaron cristalizados como una única forma de responder ante situaciones difíciles. En su momento, cuando el trauma aconteció esa respuesta conductual fue la manera más adecuada para sobrevivir a tal experiencia indigerible emocionalmente por su
intensidad. La neurosis es una cristalización de un modo de reacción que nos limita para enfrentar situaciones futuras. Moverse en el sueño mismo ya implica movilizar ese patrón de conducta. Luego vendrá el trabajo más fino. Ahora bien, no sólo aparece la " herida sangrante". En un Sueño despierto siempre aparece representado de alguna manera el self verdadero y reconocerlo permite soportar el dolor (quien nos da verdadero y permanente sostén es este
self, centro silencioso y amoroso que habita en cada uno).
   También cabe señalar la intimidad que estos sueños crean entre paciente y terapeuta. En el sueño despierto, el paciente enfrenta situaciones difíciles y dolorosas, que resuelve con la ayuda (aunque solo sea como presencia) del terapeuta. Imaginen el alivio de poder enfrentar con alguien una experiencia que resultó, en su momento, imposible de asimilar. Una de las necesidades y pedidos (en general no formulado) de un paciente que viene a análisis: que
estemos ahí como testigos, que lo acompañemos en su búsqueda de sí mismo.
   El vínculo profundo de confianza y aceptación que se establece entre paciente y terapeuta es un factor fundamental para la cura, ese es el "equipo en buenas condiciones"; es entre los dos que caminamos.
    Un niño necesita del otro para pensar. Si se encuentra solo frente a una experiencia emocional intensa, desarrollará un estado de vigilancia respecto a todos los estímulos, creándose un cortocircuito (vacío representacional) en el trabajo de elaboración psíquica que va aprendiendo. Si comenzamos a poner imágenes y palabras permitiremos digerir y movilizar
aquello que quedó rígido y carente de representación; este es el trabajo que comienza con el sueño y se consolida durante las sesiones de comentarios. Entonces, el equipo necesario para bucear en lo profundo es esta relación de confianza básica. El paciente no va a soltarse y abrir su mundo interior hasta que no se sienta sostenido, aceptado, querido por su terapeuta. El paciente no se entrega si no nos entregamos y sumergimos con él. Tal vez la terapia se
trata de transformar un modo de supervivencia (neurosis, psicosis, adicciones, frialdad) en una
experiencia viva (entrar en el sueño, caminar, recuperar aquello que quedó perdido); para que esto suceda no alcanza con tener la actitud correcta, o la capacidad intuitiva o buenas intenciones, no podemos asustarnos, y paralizarnos frente a situaciones difíciles...la relación de intimidad y respeto entre paciente y terapeuta se irá tejiendo, ¿a qué ritmo? No lo sabemos. Debemos tener en cuenta siempre, la complejidad del alma humana, desentrañarla implica
romper con el modo de pensar habitual abriéndonos nuevos caminos y olvidando los tradicionales...Como dice André Green "Para comprender la razón de lo irracional tenemos que librarnos del realismo psicoanalítico que infiltra todas nuestras teorías,
aún las que consideramos más irreales"
 

(1) Psicologa con Diploma de Honor de La Universidad del Salvador. Posgrados en Psicoanálisis, Psicosómática, Sueño Despierto, Constelaciones Familiares y
Antroposofía. Mienbro Titular de la Sociedad Arg. De Sueño Despierto. Miembro de Casabierta

 

 

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