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EN EL PLANETA ROJO

 

                       

    Marte: el planeta de mayor excitación de la imaginación humana. En el siglo XlX, la humanidad, y algunos astrónomos, como Lowell o Schiaparelli, creyeron descubrir en su superficie trazos de canales, obras inteligentes, los testimonios de un civilización que pudiera acompañarnos en la aparente soledad del cosmos. Luego, en el siglo XX, la civilización marciana adquirió los colore sombríos de una civilización invasora y destructora de la Tierra a través de la Invasión de los mundos de H. G.Wells y su célebre adaptación radiofónica de Orsons Wells. En 1976, por primera vez, sobre el suelo rojizo se asentó una construcción humana: la viking. Marte, como todo el universo sin fin, puede depararfotomartepathfindera.jpg (181249 bytes)nos eclosiones de asombro. En este momento de Astronomía sagrada de Temakel, primero le presentaremos un recorrido por las aspectos generales sobre la atmósfera y la estructuras física del planeta marciano. Y también su rarezas como El meteorito de Marte , el famoso aerolito que habría transportado a la Tierra un microorganismo; el Monte Olimpus, el volcán que es la montaña más elevada del sistema solar; y un link hacia la famosa región de las Pirámides de Sidonia donde se halla la polémica cara en el suelo marciano. Arriba, a la derecja, una imagen del suelo de Marte enviado por la sonda Pathfinder. La misma imagen de la portada pero, en este caso, para ampliar.    


  EN EL PLANETA ROJO
  
Marte es sin duda alguna el planeta que más excita la imaginación popular. Desde que Lowell tradujera mal un informe de un astrónomo italiano que hablaba de canali (rayas) en la superficie del planeta, y lo tomara como canales (que implican manipulación inteligente del entorno), se ha esperado/temido entrar en contacto algún día con una especie inteligente de origen marciano. Esta leyenda se vió alimentada por el descubrimiento de casquetes polares estacionales (lo cual implica la presencia de agua), así como la aparición de zonas que tomaban un curioso color verde en primavera.
   Las misiones Mariner y Viking desmontaron el mito, al presentarnos la realidad del planeta. Su atmósfera no es más que una tenue capa de CO2 con una presión en superficie del 6% de la de la Tierra. La corteza está salpicada de cráteres de impacto, y no existe agua líquida en la superficie, lo que llevó a pensar que los casquetes polares
estaban compuestos de CO2.
  Hoy en día, tras el análisis pormenorizado de todas las imágenes disponibles del planeta, se ha llegado a la conclusión de que, hace unos 1000 millones de años, existió un océano en el hemisfério norte de Marte, sobre el que confluían numerosos ríos. Se ha llegado a esta conclusión tras encontrar en las fotografías numerosas cuencas de ríos, sus afluentes, e incluso los depósitos sedimentarios de sus deltas fluviales.
No se sabe donde fué a parar este agua, ni por qué desapareció. Se piensa que puede estar bajo la superficie en forma de permafrost, o que se ha combinado químicamente con el suelo, formando el óxido de hierro omnipresente en el planeta.
    En cuanto a la superfície del planeta, aparte de los indicios de agua que presenta, se ha comprovado que es equivalente a un desierto terrestre ; grandes rocas esparcidas por un terreno arenoso, con cordilleras en el ecuador y el hemisferio sur. Marte posee el mayor volcán del Sistema Solar, el Olimpus Mons, con una altura de 21 Km. No existen cráteres de impacto en las faldas de los volcanes, lo que lleva a pensar que estuvieron activos hasta hace relativamente poco.
   El mayor vestigio de actividad tectonica es el Vallis Marineris, una falla de 4000 Km de longitud y 200 Km de ancho en algunas zonas. Sin embargo, el proceso de enfriamiento del interior del planeta está muy avanzado, lo cual hace que los terremotos sean muy escasos.
   Existen en Marte grandes fenómenos erosivos. El más importante es el producto de las fuerzas eólicas, dado que las tormentas de arena son comunes, y llegan a cubrir el planeta por completo.
  Este es el Kasei Vallis, un antiguo valle fluvial marciano. Los cráteres de impacto en el suelo del canal son una prueba de su gran antiguedad. Foto del vehículo orbital Viking.


 
  ESTRUCTURA
  
Marte es el cuarto planeta desde el Sol. La superficie de Marte puede dividirse en dos zonas más o menos hemisféricas por un gran círculo inclinado unos 30° respecto al ecuador. La mitad sur está compuesta de terreno antiguo horadado por cráteres que datan de la historia más temprana del planeta, cuando Marte y los demás planetas estaban sujetos a un bombardeo meteórico más intenso que el que sufren en la actualidad. Desde entonces, se han producido considerables erosiones de los cráteres y muchos de ellos (incluso los tres más grandes) han sido parcial o totalmente rellenados.
   La mitad norte de Marte tiene una superficie con menos cráteres y por tanto, más joven, que se supone está compuesta de flujos volcánicos. Se han identificado los dos centros más importantes de actividad volcánica: la meseta Elísea y el engrosamiento de Tharsis. Algunos de los volcanes más grandes del Sistema Solar se dan en Tharsis. Olympus Mons, una estructura que muestra todas las características de un volcán basáltico, se eleva por encima de los 25 km y mide más de 600 km de diámetro en su base. No hay pruebas concluyentes de que exista actividad volcánica habitual en ninguna parte del planeta.
   Extendidas por Marte aparecen fallas y otras formaciones que recuerdan a la fractura de la corteza provocada por el engrosamiento y por la expansión locales. Por otra parte, no se han encontrado accidentes provocadas por una compresión a gran escala. Los cinturones montañosos tan habituales en la Tierra no existen en Marte, indicando la ausencia de tectónica de placas. A su vez, esto sugiere que Marte tiene una corteza más espesa y una historia térmica más fría que la Tierra. Sin embargo, una escarpadura cercana al ecuador de Marte podría ser una falla de desplazamiento horizontal, lo que indicaría después de todo, alguna actividad de tectónica de placas.
  Hay evidencias de las pruebas de hielo subterráneo, en especial las capas en forma de pétalo que rodean algunos cráteres, extensas áreas de terreno derrumbado y los llamados suelos adornados de las latitudes más al norte. Los descubrimientos geológicos más espectaculares han sido, con mucho, los canales que recuerdan las cuencas de los ríos secos. Se conocen dos tipos importantes: los grandes canales de desagüe y los canales pequeños. Los grandes canales de desagüe se han podido formar por el repentino desbordamiento de grandes cantidades de agua de las áreas de terreno derrumbado. Estos canales discurren desde el más alto hemisferio sur hasta el hemisferio norte, más bajo. La causa del derretimiento localizado en las áreas de origen sigue siendo incierta, pero estas características datan probablemente del primer tercio de los 4.600.000 años de historia del planeta. En los canales pequeños los rastros de la erosión por el agua son menores. Además de los grandes canales de desagüe, hay canales pequeños en los que los rastros de la erosión por el agua son menores. Como en la actualidad no hay agua en la superficie del planeta, los canales han sido utilizados como prueba de que en el pasado Marte tenía presiones más altas y temperaturas más cálidas.
   Sin embargo, Marte es hoy un desierto azotado por el viento. Abundan grandes extensiones de dunas de arena y otras formas de erosión creadas por el viento, que atestiguan la eficacia de los procesos de sedimentación y de erosión del viento en el actual medio ambiente de Marte.
   Poco se conoce sobre el interior de Marte. La densidad media relativamente baja del planeta indica que no puede tener un núcleo metálico extenso. Más aún, el núcleo que podría estar presente no será fluido, ya que Marte no tiene un campo magnético medible. A juzgar por su capacidad de soportar formas topológicas tan enormes como Tharsis, la corteza de Marte debe tener un grosor de 200 km (cinco o seis veces el grosor de la corteza terrestre). Un sismómetro a bordo del Viking 2 fracasó en detectar "martemotos". 

                                             Para ampliar:

                                             fotomarte.jpg (22297 bytes)
 
                                   

 ATMÓSFERA
   La atmósfera de Marte está formada por dióxido de carbono (95%), nitrógeno (2,7%), argón (1,6%), oxígeno (0,2%), y trazas de vapor de agua, monóxido de carbono y gases nobles. La presión media de la superficie es de 0,6% la de la Tierra, equivalente a la presión de la atmósfera terrestre a una altura de 35 km. La temperatura de la superficie varía mucho según el día, la estación y la latitud. Las temperaturas máximas en verano pueden alcanzar los 17 °C, pero las temperaturas medias en la superficie no sobrepasan los -33 °C. Debido a la poca consistencia de la atmósfera, son normales las variaciones de 100 °C de temperatura. A unos 50° de latitud hacia el polo, las temperaturas son aún más frías (menos de -123 °C) durante todo el invierno porque el componente fundamental de la atmósfera, el dióxido de carbono, se congela en los sedimentos blancos que constituyen los casquetes polares. La presión atmosférica total de la superficie fluctúa en un 30% debido al ciclo estacional de los casquetes polares.
    La cantidad de vapor de agua presente en la atmósfera es muy pequeña y variable. La concentración de vapor de agua atmosférico es más alta cerca de los extremos de los casquetes polares cuando se retiran en primavera. Marte es como un desierto muy frío, de gran altitud. Las temperaturas y las presiones de la superficie son demasiado bajas en la mayor parte del planeta para que exista agua en estado líquido. Sin embargo, se ha sugerido que pudiera haber agua bajo la superficie en determinados lugares.
En ciertas estaciones, algunas zonas de Marte son azotadas por vientos tan fuertes que levantan la tierra de la superficie y lanzan polvo a la atmósfera. Se produce un acontecimiento climático importante en el hemisferio sur entre primavera y el comienzo del verano cuando Marte está cerca del perihelio y el recalentamiento de las latitudes del sur cercanas al ecuador es más intenso. Se forman tormentas de polvo de tales proporciones que oscurecen la superficie del planeta durante semanas e incluso meses. El polvo de estas nubes es muy fino y tarda mucho tiempo en disolverse.
 
SATÉLITES
  
Marte tiene dos pequeños satélites con cráteres, Fobos y Deimos, que algunos astrónomos consideran que son asteroides capturados por el planeta muy al comienzo de su historia. Fobos mide unos 21 km de diámetro y Deimos, sólo unos 12 kilómetros.
 
MISIONES
  El conocimiento más detallado de Marte se debe a seis misiones llevadas a cabo por naves espaciales estadounidenses entre 1964 y 1976. Las primeras imágenes de Marte fueron obtenidas por el Mariner 4 en 1964, y las misiones Mariner 6 y 7, que lo sobrevolaron, proporcionaron mayor información en 1969. El primer satélite artificial de Marte (el Mariner 9, lanzado en 1971) estudió el planeta durante casi un año, proporcionando a los científicos su primera visión global del planeta y las primeras imágenes detalladas de sus dos lunas. En 1976, dos sondas Viking se posaron con éxito en la superficie y llevaron a cabo las primeras investigaciones directas de la atmósfera y de la superficie. La segunda sonda Viking dejó de funcionar en abril de 1980; la primera sonda operó hasta noviembre de 1982. La misión Viking también incluía dos satélites que estudiaron el planeta durante casi dos años marcianos. En 1988 la Unión Soviética envió dos sondas para posarse en la luna Fobos; ambas misiones fracasaron, aunque una difundió algunos datos y fotografías antes de perder contacto por radio. A finales de 1996 la NASA lanzó dos naves no tripuladas (Mars Global Surveyor y Mars Pathfinder) a Marte, lo que supuso el inicio de una nueva serie de expediciones al planeta vecino. (*)

   (*) Fuente: Los textos proceden de páginas http://www.infoastro.comwww.geocities.com/Area51/Comet/9943/marte.htm

 

                                                  

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