Inicio   Mapa del sitio Volver novedades

 

 

 

 

MARTÍN HEIDEGGER: LA PROPUESTA DEL HABITAR COMO UN DESAFÍO A LA ECOLOGÍA 

Por Ricardo Pablo Pobierzym

 

Resumen

Probablemente el siglo XXI estará signado por nuevas alteraciones y, por ende, cada vez mayores catástrofes medioambientales. Dicha "logica de la destrucción" de la naturaleza es producto de la todavía no asumida herencia moderna. A través de las últimas décadas la conscientización ecológica ha ido creciendo paulatinamente en el contexto de las sociedades occidentales. No obstante, cabe preguntar si dicha "toma de conciencia" es lo suficientemente radical no sólo para frenar el impulso de dominio del hombre hacia su entorno sino, ante todo, para comenzar a generar alternativas que conciban diferentes estilos de vida humana basados en culturas que puedan desplegar una relación más saludable con los seres vivos que integran la biodiversidad del planeta.

Este trabajo parte de la premisa de que a la filosofía le asiste la urgente tarea de plantear y expandir un nuevo modo de pensar el vínculo del hombre con la naturaleza. Para ello, nos basaremos en el pensamiento de Martin Heidegger intentando establecer la relación entre su meditación acerca del ser, la crítica a la tecnociencia y la búsqueda de un modo de habitar que esté fundamentado en el arraigo.

Palabras claves: Pensar Habitar Ecología

Abstract

The XXI century will probably be marked by new alterations and, consequently, more and more environmental catastrophes. Such "logic of destruction" of Nature is a product of the yet not assumed modern inheritance. Through the last decades, ecological awareness has been increasing uninterruptedly in Western societies. However, it is worthy to wonder whether such awareness is radical enough not only to slow down men´s dominant impulse towards his environment, but also to start generating alternatives that conceive different human lifestyles based in cultures which can unfold a healthier relationship with the living beings that integrate the planet´s biodiversity.

This paper holds that Philosophy´s urgent task is to pose and expand a new way of thinking men´s relationship with Nature. For this, we shall depart from Martin Heigegger´s thought, trying to establish a relationship between his meditations about the Being, the critique towards techno-science and the search for a way of living that is founded on rooting.

 

Key Words: Thought – Living - Ecology

 

MARTÍN HEIDEGGER: LA PROPUESTA DEL HABITAR COMO UN DESAFÍO A LA ECOLOGÍA 

Por Ricardo Pablo Pobierzym

 

Introducción

La palabra ecología (Ökologie) fue acuñada por el zoólogo Ernst Haeckel. Bajo dicha acepción Haeckel se interesó en investigar el "modo como los seres vivos están en su morada." La palabra ecología proviene del griego: oikos hace referencia a los quehaceres familiares "y parece ser que Haeckel trataba de que sus lectores imaginaran una especie de economía orgánica y global en la que todas las especies desempeñaban un cierto papel." (Bowler, 1998: 266)

Ahora bien, con el correr de las décadas la ecología fue complejizando la labor de sus respectivas investigaciones y ampliando, cada vez más los ámbitos de sus estudios (ecología vegetal, ecología animal, ecología marina, la ecología como estudio de poblaciones y sistemas, etc.) tanto es así, que hoy en día puede afirmarse que la ecología ha arribado a una "mayoría de edad".

De este modo, desde el punto de vista de la Asociación Argentina de Ecología "la ecología es la disciplina científica que trata de las relaciones entre los organismos y su ambiente pasado, presente y futuro. Esas relaciones incluyen las respuestas ecofisiológicas de los individuos, la estructura y dinámica de las poblaciones, la organización biológica de las comunidades, el flujo de energía y materiales en los ecosistemas a diferentes escalas desde la local a la global." En este aspecto, también puede decirse, que la ecología "es una rama de la biología que estudia las relaciones de los seres humanos con el ecosistema que los rodea."

Si bien es cierto que debido a la amplitud de sus ámbitos de investigación la ecología debe ser respetada como una disciplina científica, no obstante, también es menester tener en consideración que el progreso de la misma se debe a la cada vez más preocupante situación de la desaparición de miles de especies por la destrucción de sus respectivos hábitats por parte del hombre y a la cada vez más preocupante situación de nuestro planeta debido a los problemas de la contaminación y el agotamiento de recursos naturales.

Por ello, sin pretender desvalorizar a la labor ecológica como una disciplina científica y, tampoco, intentar confundirla con muchos de los denominados "grupos ecologistas", no obstante, consideramos que, teniendo en cuenta la cada vez más caótica situación ambiental por la que atraviesa el mundo contemporáneo, es menester ejercer una reflexión crítica que, sin menospreciarla, pueda trascender el ámbito de la ciencia. Dicha reflexión le compete a la filosofía.

En este sentido, consideramos que pueden ser dos las tareas que puede asumir una meditación filosófica: 1) desarrollar una reflexión crítica en torno a las causas que han provocado los desastres o desequilibrios ecológicos, 2) la búsqueda de un estilo de vida alternativo que se fundamente en un nuevo arraigo del hombre sobre la tierra.

 

Críticas y aportes del pensamiento de Heidegger en referencia los problemas ecológicos

  1. El olvido del ser, la tierra devastada y el monopolio de la ciencia

  2. La relación entre el "olvido del olvido del ser" y la devastación de la tierra no permanece inocua en el pensamiento de Heidegger. Se muestra de manera clara, por ejemplo, en aquello que, en Introducción a la metafísica, se denominó como "la decadencia espiritual del planeta." En dicha lección, el autor realiza una vinculación directa entre el olvido de la pregunta por el ser y los "efectos" resultantes de la misma: 1) el oscurecimiento del mundo, 2) la huida de los dioses, 3) la destrucción de la tierra, 4) la masificación del hombre, 5) el odio que desconfía de cualquier acto creador y libre. A su vez, en este mismo texto, se hace la distinción entre lo que modernamente se entiende por naturaleza, como ámbito de los procesos naturales, y la physis griega que "significaba originariamente el cielo y la tierra, la piedra y el vegetal, el animal y el hombre, la historia humana, entendida como obra de los dioses, y, finalmente, los dioses mismos, sometidos al destino."(Heidegger, 1997: 43.)

    Ahora bien, tal vez la distinción que hace Heidegger entre la naturaleza moderna y la physis griega pueda indicarnos dos cosas: 1) la reducción de la noción misma de naturaleza en la modernidad, la cuál como objeto de estudio ha pasado a ser el "almacén principal de existencia de energía"(Heidegger, 1994: 23) y 2) la "amplitud" que designaba la palabra physis en la cual tanto los elementos naturales no vivientes, como los seres vivos, la historia de los hombres, al igual que los dioses, interactuaban entre sí. Y posiblemente sea esta búsqueda de unidad, este holismo que otorga sentido a las diferencias, aquello que, de un modo oculto, subyace en la insistencia heideggeriana de retomar la pregunta por el ser.

    Por ello, teniendo en cuenta lo antedicho, no debe sorprendernos que la crítica a las ciencias, más precisamente en este caso a la biología, aparezca mencionado en alguna de sus obras. Ello no es de extrañar ya que las ciencias, que responden al "olvido del ser" y, por ende pertenecen al ámbito de la esencia de la técnica, son las que han monopolizado la totalidad de los saberes. En el caso de la biología y su interpretación de la naturaleza, en Los aportes de la filosofía (Acerca del evento) Heidegger se pregunta, de modo tajante, si acaso "no destruirá toda biología lo "viviente" y no impedirá la relación fundamental con él." Lo que el filósofo parece sugerir es que una experiencia más prístina con los seres vivos ha de buscarse en una meditación que, tomando distancia del pensar unívoco y calculador que caracteriza a la ciencia, pueda abrirse a un nuevo y diferente vínculo del hombre con la naturaleza. Pero, en este caso, hay que advertir que dicha labor meditativa deberá considerar que la naturaleza, ahora reducida "en una única gigantesca estación de gasolina", o, a lo sumo, a "paisaje" y ocasión de reposo para las masas, solamente podrá recuperar la dignidad de su misterio si vuelve a ser considerada como un ámbito no separado (por ende, no utilizado para su explotación indiscriminada) de la existencia de los hombres y de la manifestación de lo divino. Ello significaría volver a considerarla como physis. Pero si ello es así: ¿qué criterios abremos de adoptar? Meditar en torno a una concepción más amplia de la naturaleza, es decir, tratar de vislumbrarla en un contexto en el cual tanto los hombres como los seres vivos no humanos puedan desplegar sus peculiares capacidades... ¿implica necesariamente retornar a una sociedad pre-técnica y pagana? Consideramos que no.

     

  3. La técnica, el peligro y "mundear del mundo"

  4. En Superación de la metafísica Heidegger hacía la distinción entre 1) "simplemente sacar provecho de la tierra" y 2) "acoger la bendición de la tierra y hacerse la casa de la ley de este acogimiento con el fin de guardar el misterio del ser y velar por la inviolabilidad de lo posible."

    Teniendo en consideración esta alternativa se puede afirmar que el provecho y la explotación indiscriminadas que de la tierra ha realizado hombre moderno responde a la esencia de la técnica la cual, a partir del siglo XVIII y desde Europa, "determina la relación del hombre con lo que es." (Heidegger, 1989: 23).

    Como se puede apreciar en La pregunta por la técnica el filósofo afirma que la mencionada esencia de la técnica moderna descansa en lo Ge-stell (estructura del emplazamiento) y que, en última instancia, "el prevalecer de éste pertenece al sino" (Geschick). Dicho Ge-stell, si bien es un modo de hacer salir lo oculto (Weisen des Entbergens) al igual que la poíesis, tiene la peculiaridad de reducir la naturaleza a ser mera proveedora de existencias (Bestand), es decir, "solicitable como un sistema de informaciones". Pero, en este caso, no sólo el ámbito natural queda así desfigurado sino que también el propio hombre devenido en "solicitador de existencias" y, por ende, en cómplice de la devastación de la tierra, al pavonearse como "señor" de esta última, también él mismo termina convirtiéndose en algo meramente disponible. De este modo, lo que Heidegger denomina como el "peligro supremo" nos indica que dicho Ge-stell "deforma el resplandecer y prevalecer de la verdad".(Heidegger 1994: 29)

    Ahora bien, la posibilidad de encontrar una "salvación" que esté en condiciones de liberar, y por ende, de devolverle la dignidad, tanto al hombre alienado como a la naturaleza reducida, no implica elaborar una estrategia evasiva frente al imperar técnico. Por el contrario, no se trata de eludir o condenar el mundo técnico como si se tratase de algo demoníaco ya que, en última instancia, él mismo es un modo de la alétheia. Por ello, la apelación a las palabras de Hölderlin que afirman que "donde está el peligro, crece también lo que salva" nos indica que la gracia del crecimiento salvífico se oculta en la esencia misma de la técnica. En esto reside la ambigüedad de la técnica: si miramos (Blicken) en la "esencia ambigua de la técnica" podemos descubrir "la constelación, el curso estelar del misterio."

    De acuerdo a lo antedicho, el peligro de la esencia de la técnica al cual alude Heidegger se encuentra en interrelación con la devastación de la tierra. He aquí el gran desafío para un pensar obrante: vislumbrar el peligro como el peligro.

    "Si el peligro está como peligro acontece con la Kehre del olvido la guarda del ser (Wahrnis des Seins), acontece mundo." (Heidegger, 1982: 27)

    De este modo, se puede vislumbrar como se articula el peligro que conlleva la esencia de la técnica con la posibilidad de un viraje (Kehre) a partir del cual, desde una nueva revelación de la verdad del ser, pueda manifestarse el mundear del mundo (Welten von Welt). Pues bien, a dicho mundear del mundo Heidegger lo coincibe como "el juego de espejos de la Cuaternidad (Gevierts) de cielo y tierra, mortales y divinos."

     

  5. El pensar y el habitar como cuidado de la tierra

  6. Siguiendo las apreciaciones del filósofo Kah Kyung Cho se puede afirmar que el Ge-stell técnico puede ser interpretado como la "contracara" de la physis y, a partir de ello, se puede comenzar a plantear un nuevo sentido para la ecología (Kah Kyung Cho, 1987: 61-62). Es decir, así como "en el Ge-stell vemos un primer e insistente destello del Ereignis" y ello "constituye la esencia del mundo técnico moderno", en sincronía con dicho destello podemos vislumbrar una nueva manera de patentizarse de la naturaleza porque... "¿en donde se encuentra ya decidido que la naturaleza como tal tenga que seguir siendo siempre la naturaleza de la física moderna (...)"? (Heidegger, 1990: 95)

    Ahora bien, si a partir de un primer e insistente destello del Ereignis en lo Ge-stell de la constelación técnica podemos comenzar a experimentar un sentido más amplio de la naturaleza considerada como physis esto implica que la misma pasa a formar parte de la mundaneidad del mundo, es decir, de la Cuaternidad (Geviert) de cielo, tierra, mortales y divinos. De este modo, el hombre es capáz de inaugurar un nuevo vínculo con la naturaleza.

    Pero este modo de experienciar la naturaleza, es decir, como tierra en el contexto de la Cuaternidad, no significa ningún tipo de"retorno" a un mundo pre-técnico y pagano ya que implica haber asumido la historia de la metafísica que acaba plasmándose como forma técnica. Solamente mediante un discurso filosófico que considerase al devenir de la historia de la metafísica como un "error"y, por ende un engaño, se podría argumentar en la necesidad de un retorno a un supuesto e idílico mundo pagano. Pero, en nuestra opinión, esto de ninguna manera coincide con el pensamiento de Heidegger.

    No obstante, cabe preguntar: ¿de qué manera pasan a conformar los hombres la interrelación dada en la Cuaternidad? ¿Cómo se transfigura el hombre que, de mera existencia o disponibilidad (Bestand), pasa a asumir su condición finita y mortal? Sabido es que, desde la endurecida tradición metafísica el hombre fue considerado como un "animal racional". Pues bien, de lo que se trata es que "los seres vivos racionales tienen antes que devenir en mortales." (Heidegger, 1994: 156) ¿Cómo? Asumiendo su finitud mediante el aprendizaje del habitar.

    La necesidad de dicho aprendizaje nos indica que, pese a tantas ciudades, a tanto desarrollo urbano y supuesto "progreso", el hombre padece de una auténtica penuria del habitar. El pensamiento unívoco y calculador podrá seguir proyectando la edificación de viviendas situadas, principalmente, en las grandes urbes, pero con ello, no hace más que expandir el desarraigo. El vacío de sentido del "animal trabajador" puede interpretarse del siguiente modo: el olvido del ser ha conllevado al olvido del habitar.

    Por lo tanto, sólo un pensar meditativo podrá comenzar a bosquejar el aprendizaje del habitar. De ser así, podríamos apreciar entonces cómo en el hombre la esencial disposición de asumir su condición mortal se interrelaciona con sus posibilidades más propias de habitar. ¿En qué consiste la esencia del habitar? "Pero el rasgo fundamental del habitar es el cuidar (mirar por)" (Heidegger, 1994: 131), por ende, cuando los mortales habitan cuidan, de un modo esencial, la Cuaternidad. Pues bien, nos interesa destacar que el cuidado de la Cuaternidad ya está inaugurando un vínculo diferente con la naturaleza puesto que "los mortales habitan en la medida en que salvan la tierra."

    ¿Cómo hemos de considerar aquí la palabra "salvación"? En La pregunta por la técnica la salvación estaba relacionada con un desocultamiento más inicial que llevaba a emparentar a la téjne con la poíesis. En Construir, habitar, pensar la salvación parece estar priorizada por la adquicisión de un nuevo vínculo con la tierra. De este modo, según nuestra interpretación, la salvación de la tierra adquiere un papel prioritario en el cuidado de la Cuaternidad.

    Cuando Heidegger afirma que "los mortales habitan en la medida en que salvan la tierra", aquí el "salvar la tierra" (que remite al cuádruple cuidar) posee las siguientes significaciones: 1) arrancarla (entreissen) de un peligro, 2) dejarla libre (freilassen) a su propia esencia. En el primer punto, el peligro está representado por la creciente amenaza de las maquinaciones (Machenschaft) que intentan desfigurar el mundo convirtiéndolo en in-mundo y transformar el planeta en un desierto. Por ende, aquí es menester desarrollar una crítica a la dominación tecnocientífica. En el segundo punto, se da a entender que el hombre deje ser a la tierra, con toda la carga ontológica que ello implica. "Dejar ser", no es un mero desatenderse de las cosas, sino, por el contrario, requiere de un compromiso referente a todo lo que la tierra significa: "la que sirviendo sostiene, la que floreciendo da frutos, extendida en roquedo y aguas, abriéndose en forma de plantas y animales." (Heidegger, 1994: 131)

    En este sentido, teniendo en cuenta lo antedicho, el "dejar ser" se articula en una triple tarea:

    En primer lugar, el "dejar ser" compete a la relación del hombre con la constelación técnica: estar en condiciones de decir "simultáneamente "sí" y "no" a los objetos técnicos." . Esto significa, dejar "entrar los objetos técnicos en nuestro mundo cotidiano", pero, al mismo tiempo, "tomar distancia", "mantenerlos fuera, o sea, los dejamos descansar en sí mismos como cosas que no son algo absoluto, sino que dependen ellas mismas de algo superior." Heidegger denomina a esta postura (Haltung) del "sí" y del "no" al mundo técnico como la "serenidad (Gelassenheit) para con las cosas". (Heidegger, 1989: 27)

    En segundo lugar, el "dejar ser" conlleva un cuidado en lo referente a la tierra, no de un modo extrínseco, sino, desde lo que Heidegger denomino como la "específica naturalidad en la naturaleza", sea desde la experiencia corporal, o bien desde la esencial vincularidad del humano Da-sein con los seres vivos no humanos. Este "dejar ser", por un lado, deconstruye la faceta técnica y maquinal que mantiene "cautivas" a las cosas, por otro lado, permite que la cosa haga permanecer la Cuaternidad llevándola cada vez a un morar de la simplicidad del mundo. (Heidegger, 1994: 157 )

    Por último, el "dejar ser" nos remite a que el "salvar la tierra" por parte de los mortales ofrece la posibilidad de encontrar un camino que nos conduzca a un nuevo arraigo. El "dejar ser", que se vincula con la serenidad para con las cosas, nos abre al sentido oculto del mundo técnico. Dicho sentido es la "apertura al misterio". Por otra parte, la recíproca pertenencia de la serenidad para con las cosas y la apertura al misterio "nos abren a la perspectiva de un nuevo arraigo". (Heidegger, 1989: 28)

    En lo recién expuesto, vislumbramos que el "salvar la tierra" en tanto liberarla de los peligros se interrelaciona con el "dejarla ser" comprendido como un diferente trato con los objetos técnicos, una nueva experiencia con la naturaleza fundamentada en un vínculo más original con los vivientes y, por último, la posibilidad de hallar alguna senda que conduzca a un nuevo arraigo. No obstante queda abierta la pregunta: ¿se da alguna relación entre estas reflexiones y la práctica ecológica basada en la mentalidad científica?

     

  7. A modo de conclusión: Heidegger y el desafío ecológico

Al principio de este escrito señalamos la necesidad de distinguir el ámbito propio de la ecología (como ciencia con sus respectivas ramificaciones) del de la filosofía. A esta última le asignábamos principalmente dos tareas: la reflexión crítica, en lo referente a las causas que han provocado los desequilibrios ecológicos, y la búsqueda de un estilo de vida alternativo con el propósito de encontrar un nuevo arraigo. Pues bien, consideramos que el pensamiento de Heidegger cumple con estos últimos requisitos.

Sin embargo, nos parece importante considerar ahora algunas reflexiones las cuales, a partir de diversos autores, han suscitado el interés en relacionar la ontología heideggeriana con las problemáticas ecológicas.

Así, por ejemplo, Hanspeter Padrutt retoma la frase de Hölderlin: "Lleno de méritos, pero poéticamente habita el hombre sobre la tierra" como un desafío para un pensar que tenga en consideración las cuestiones ecológicas. Para este autor, la noción del habitar ya estaría planteada, de un modo implícito, en la obra Ser y Tiempo especialmente cuando Heidegger menciona la relación "ser-en" como "ser-en-el-mundo" ("In-der-Welt-sein"). Por otra parte, dicho habitar en el mundo se ha de identificar con el habitar en el lenguaje tal como es afirmado por Heidegger en la Carta sobre el humanismo. En dicho escrito se asevera que el lenguaje es "la casa del ser" (Haus des Seins) y ello da a entender que el lenguaje es la morada (Behausung) en la cual el hombre habita. (Hanspeter Padrutt, 1988: 44 )

Con un sentido netamente influenciado por la ontología, la ecología concierne a nuestro habitar sobre la tierra teniendo en consideración tanto el "estudio del hogar común" (Haushaltlehre) como, principalmente, "al habitar en referencia a la saga y al lenguaje" (Wohn-Sage). Esta sería, según Padrutt, la definición "amplia" de la ecología, y no la de Haeckel que es más bien un derivado de esta última. Por ello, la ecología ha de asumir una postura fundamental (Grundhaltung) que muestre un comportamiento de respeto y modestia frente a aquello que "nos cautiva y nos excede" (physis). Pues bien, la ecología, por intentar mantenerse en una postura científica impoluta, queda esencialmente remitida a una concepción biológica del mundo. Frente a la misma, el pensamiento ontológico de Heidegger toma necesariamente distancia ya que la comprensión biológica de ninguna manera puede comprenderse desde sí misma.(Hanspeter Padrutt, 1988: 47)

Para Dominique Janicaud, la relación del pensamiento de Heidegger con la ecología es más bien ambigua. Para empezar, según este autor, la ecología es una corriente novedosa (aunque Janicaud parece confundir aquí la ecología cono el activismo ecologista) y, por ende, "Heidegger no pudo conocer más que su inicio y nunca se ha pronunciado al respecto". (Janicaud, 1993: 59 ) Con todo, el pensamiento heideggeriano podría llegar a considerarse como precursor e inspirador de la ecología en el sentido de que realiza una crítica a las sociedades de consumo y en la búsqueda de una nueva morada para la humanidad. Pero, por otra parte, desde Heidegger también podría leerse una crítica a la ecología ya que esta misma con sus apelaciones, por ejemplo, a la oposición de "energías suaves" contra las "energías duras", a la apología de lo "pequeño" contra lo "grande", no conduce más que a reacomodamientos del proyecto global de explotación del ente." En este sentido, la ecología tiene que ser criticada porque recae en un nuevo tecnicismo. La militancia ecologista puede no ser más que una nueva forma de activismo; pero éste, por sí solo, no transformará el mundo. (Janicaud, 1993: 62-63)

Finalmente, también Kah Kyung Cho, al que hemos aludido en este escrito, encuentra significativas resonancias entre el pensar meditativo y la cuestión ecológica. Sin embargo, desde el punto de vista de la ontología de Heidegger, no puede desarrollarse un proyecto de "protección de la naturaleza"(Naturschutzsches) ya que este mismo es monopolizado por el discurso científico. Por ello, para este autor, sólo puede hablarse de una "sugestibilidad ecológica" la cual, más allá de toda ideología dominante, busque en la devoción del pensar, el auténtico modo de habitar y un nuevo arraigo.

Como puede notarse, los tres mencionados filósofos consideran que el pensar meditativo de Martin Heidegger puede aportar una fundamentación crítica a la preocupante situación ecológica contemporánea. En este sentido, apelando a la devoción del pensar, es menester encontrar un nuevo y más sano vínculo del hombre con la naturaleza, la cual, pensada como tierra o physis, pasa a ser considerada con un grosor ontológico más digno que la naturaleza vislumbrada por las ciencias modernas la cual, como ya hemos visto, parece quedar reducida por cuestiones metodológicas al pensamiento calculador.

Como conclusión, y teniendo en consideración a los mencionados autores, siguiendo a Heidegger, aseveramos que "el pensar sólo actúa en la medida en que piensa" y que ello atañe a la relación del ser con el hombre, pero implica que no hay que olvidar que "la práctica requiere oficio" y que solamente permaneciendo en el camino de la auténtica penuria, sin salirse de él, en la errancia podemos aprender "el oficio del pensar".

En relación a lo antedicho y asumiendo la urgente "llamada" de nuestra cada vez más devastada tierra rememoramos las palabras del poeta:

 

Los bosques acampan.

Los arroyos serpertean.

Las rocas permanecen.

La lluvia fluye.

 

Las campiñas esperan.

Las fuentes manan.

Los vientos habitan.

La bendición está en camino. (*)

(*) Fuente: Ricardo Pablo Pobierzym, "Martín Heidegger: la propuesta del habitar como un desafío a la ecología, publicado aquí de forma original. 

 

Referencias bibliográficas

Asociación Argentina de Ecología, Accesible en Internet: www.ifeva.edu.ar/asae/espaniol/acerca/que-es-ecología-htm.

Bowler, Peter, J, Historia Fontana de las ciencias ambientales, F.C.E., México, 1998.

Definición de ecología, Accesible en Internet: www.conocimientosweb.net/dcant/

Janicaud, Dominique, Heidegger y la filosofía práctica, Alción Editora, Córdoba, Argentina, 1993.

Kah Kyung Cho, Die ökologische Suggestibilität der Spätphilosophie Heideggers, Bewusstsein und Natursein. Phenomenologischer West – Ost – Diwan, Freiburg/München, 1987.

Heidegger, Martin, Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994.

Heidegger, Martin, Vorträge und Aufsätze, Verlag Günther Neske Pfullingen, Tübingen, 1990.

Heidegger, Martin, Identidad y diferencia, Anthropos, Editorial del hombre, Barcelona, 1990

Heidegger, Martin, Gelassenheit, Verlag Günther Neske Pfullingen, Tübingen, 1959.

Heidegger, Martin, Los caminos del bosque, Alianza, Madrid, 1996.

Heidegger, Martin, Serenidad, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1989.

Heidegger, Martin, Die Kehre, Alcion Editora, Córdoba, Argentina, 1982.

Heidegger, Martin, Sein und Zeit, Max Niemeyer Verlag Tübingen, 1986.

Heidegger, Martin, Ser y Tiempo, Editorial Universitaria, S.A. Chile, 1997.

Heidegger, Martin, Die Grundbegriffe der Metaphysik, Welt – Endlichkeit - Einsamkeit, Band 29/30, Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 1992.

Heidegger, Martin, La experiencia del pensar, Hebel el amigo de la casa, Ediciones del copista, Biblioteca de filosofía, Córdoba, Argentina, 2000.

Heidegger, Martin, Introducción a la metafísica, Editorial Gedisa, Barcelona, 1997.

Heidegger, Martin, La pregunta por la cosa, Editorial Alfa Argentina, 1975.

Heidegger, Martin, Denkerfahrungen, Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 1983.

Heidegger, Martin, Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 1989.

Heidegger, Martin, Aportes a la filosofía, Acerca del evento, Biblioteca Internacional Martin Heidegger, Editorial Almagesto, Editorial Biblos, Argentina, 2003.

Heidegger, Martin, Wegmarken, Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 1996.

Heidegger, Martin, Hitos, Filosofía y Pensamiento, Alianza Editorial, Madrid, 2000.

Heidegger, Martin, Einleitung in die Philosophie, Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 1996.

Heidegger, Martin, Introducción a la filosofía, Frónesis, Cátedra, Universitat de Valencia, Madrid, 1999.

Nietzsche, Federico, La voluntad de poder, Biblioteca Edaf, España, 2000.

Padrutt, Hanspeter, Heideggers Denken und die ökologie, Allgemeine Zietschrift für Philosophie, München, 1988.

Pobierzym, Ricardo, Perspectivas ecológicas en Die Grundbegriffe der Metaphysik (1929/30) de Martin Heidegger, Primeras jornadas de Arte y Filosofía, Homenaje a Martin Heidegger, Institución Cultural Argentino – Germana, Buenos Aires, 2001.

Rebok, María Gabriela, Propuesta de una antropología desde la vincularidad, Actas del III Congreso Nacional de Filosofía, U.B.A., Buenos Aires, t.2, 1982.

Riedel, Manfred, Das Natürliche in der Natur, Heideggers Schritt zum "anderen Anfang" der Philosophie, Von Heidegger her, Martin-Heidegger-Gesellschaft – Schriftenreihe, Band I, Messkirche Vorträge, 1989, Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 1991.

 

 

 

   ©  Temakel