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LOS SERES FABULOSOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

                                                                                                              Por Sergio Fuster

                                                          

        

Extraños animales labrados en el Obelisco Negro de Salmanasar III; entre ellos un "unicornio", probablemente un rinoceronte.

 

   Los animales fantásticos

   Leviatán y los monstruos marinos

   El símbolo del dragón en las sagradas escrituras

   Los Gueborim y los semidioses hebreos

   Los sátiros de las ruinas desoladas

   Los unicornios de la Biblia

   

 LOS ANIMALES FANTASTICOS

  Desde tiempos inmemoriales, los hombres han tratado de explicar su lugar en el cosmos mediante relatos que narran las relaciones entre los dioses, los hombres y la naturaleza. Al igual que los arqueólogos hoy, los antiguos creyeron ver en osamentas, ciudades en ruinas y monumentos megalíticos la presencia de extraordinarias civilizaciones anteriores, de pueblos desaparecidos; quizás antes del diluvio.

   En otras palabras, los restos esqueléticos de animales prehistóricos o algún inmenso levantamiento de factura humana, hizo que el imaginativo mundo mitológico de los pueblos antiguos se poblara de fantásticos seres. En Grecia se tuvieron estos hallazgos por restos de dragones, gigantes, cíclopes o centauros muertos. Pausanias dijo que un esqueleto de diez codos fue desenterrado en las inmediaciones de Mileto y era la osamenta del héroe homérico Ajax. Empedocles, filosofo presocrático, creyó ver en los restos de un elefante hallado en Sicilia los huesos de Polifemo(1).

   Algo similar pasó entre los hebreos. Josefo, historiador judío del siglo I E.C. nos cuenta de un emplazamiento antediluviano llamado "Siris". Allí "los hombres levantaron dos columnas, una de adobe y otra de piedra", en ambas tallaron curiosos descubrimientos astrológicos: "para que si incluso desapareciera la de adobe por el diluvio, permaneciera la de piedra y permitiera (...) conocer el texto de la inscripción. Y permanecen hasta el día de hoy" (Antigüedades Judías, libro I, Sec. 67).

   Muchos de los "lugares altos" de los que nos habla la Biblia como santuarios del panteón fenicio, tenían un megalito enhiesto cuyo constructor era probablemente desconocido(2). En Génesis 35:22 se menciona la torre de Eder, un levantamiento que posiblemente existió antes de la llegada de los israelitas.

    La vasta literatura hebrea no se limita a los textos bíblicos, sin duda tuvieron una producción de obras muy abundante contemporánea a los escritos sagrados. "El libro de las generaciones de Adán" o "El libro de las guerras" son un ejemplo de ello y probablemente hayan tenido un alto contenido mitológico; pero lamentablemente estas fuentes y sus ideas parecen estar perdidas. ¿Por qué no han sobrevivido estas expresiones en la Biblia?. Una de las razones es que las Sagradas Escrituras se consideraban inspiradas divinamente, y por lo tanto, había que eliminar de ella cualquier mácula del politeismo (3). Los hagiografos, concentraron sus esfuerzos en proteger la pureza del concepto de Dios, como posteriormente hicieron las escuelas teológicas; realizando una explicación refinada y librada de todo paganismo. El culto sin imágenes del pueblo judío, contenía una postura negativa al sistema de estatuas y símbolos que hallan su expresión en el mito (4).

    En los estratos del Antiguo Testamento, solo se puede encontrar insinuaciones de su riqueza mítica perdida. El "libro de Yahvé" mencionado en Isaías 34:16, probablemente fue un bestiario mitológico(5). Gigantescos monstruos híbridos o semidioses, se dejan entrever en su tradición escrita como sugeridos detrás de un velo. Por lo tanto, en nuestro artículo, vamos a tratar de rescatar algunos de estos seres que formaban parte del antiguo folklore hebreo pero que por razones religiosas han sido deliberadamente suprimidos.

 LEVIATAN Y LOS MONSTRUOS MARINOS

   En la Biblia hebrea, aparece seis veces un curioso personaje llamado Leviatán (Heb. Liw-ya-than). No se sabe con certeza qué significado tiene esta palabra, por lo que la mayoría de las versiones la trasliteran. Su raíz da la idea de algo sinuoso o que forma pliegues como si fuera una guirnalda (6). Rahab, traducido como el "acometedor", parece tener una función similar.

   Según Job3: 8 y Salmos 104: 24, 26, relacionan a estos animales con seres acuáticos de grandes proporciones que serpenteaban en las aguas donde navegaban los barcos. Las tradiciones judías medievales, adornaron estas menciones. Narran que de su boca salía fuego y que su nariz humeaba. Sus ojos irradiaban luz brillante y vagaba a voluntad sobre la superficie del mar, dejando una estela resplandeciente a su paso. Ninguna de las armas del arsenal humano podría traspasar sus gruesas escamas (7). Otra versión cuenta que cuando Dios crea a los peces permite a Leviatán, monstruo de muchas cabezas, gobernar al mundo marino sentado sobre una enorme piedra; solo el ángel Jahoel pudo domesticarlo.

  En el caos primitivo, Dios le dio muerte tanto a Leviatán como a Rahab. Esto nos retrotrae a varios mitos babilonios en los que encontramos al dios Marduk venciendo al caótico monstruo Tiamat. En Ezequiel 29:3 y 32:2 para designar a esta culebra gigante, se usa el término "Tan-min", de la raíz acadia Tiamat y del árabe Tahama, que significa "hediondo". Este concepto pudo haber sido reforzado por el fenómeno de una ballena varada; pues dichos animales exhalan un hediondo olor después de muertos(8).

   ¿Es posible que los hebreos hallan visto el caos primordial como monstruos marinos? Si bien, eran ideas ya establecidas en la era cristiana, no lo era así en la antigüedad. La mayoría de los textos bíblicos hablan de Leviatán y de Rahab como un cocodrilo y estos condicen con la descripción que se halla en Job 41: 1-34(9).

   A este reptil se lo relaciona simbólicamente con Egipto. En una estela en honor a Tutmes III se lee: "Permití (hablando de pueblos vencidos) contemplar vuestra majestad en el aspecto de un cocodrilo temido en las aguas y a las que ningún hombre se atreve a acercarse".

   Los cocodrilos eran adorados en Cocodrilópolis, Ombos, Copto y Tebas, sus momias se han encontrado en varios cementerios comunes. Según Plutarco, se creía que estos reptiles ponían huevos en el punto exacto donde acontecería la próxima crecida del Nilo. Estos "monstruos" han sido vistos en Palestina hasta el siglo XIX. En una estela gnóstica de Cesarea, muestra el momento de cazarlos. Diodoro Sículo relata que los atrapaban con anzuelos y los mataban con horquillas de hierro.

   El Behemoth, también era un animal terrible, como Leviatán, pero terrestre. Según las tradiciones midrásticas, pastaba en el país de las mil montañas y bebía del río de Edén. A este ser fabuloso, se lo relaciona con el hipopótamo. Diodoro y Plinio hablan de él considerándolo similar al cocodrilo. Herodoto cuenta que el hipopótamo era adorado en Egipto como la esposa de Set, el enemigo de Osiris, ya que causaba cuantiosos daños a las cosechas; quizá por ello, para la época romana estaba casi extinto.

   Las aguas y las serpientes estaban relacionadas con los símbolos zodiacales. En Grecia, Océano, a quien Hesíodo hace el mayor de los titanes, se lo representaba con una serpiente rodeando la tierra; como si "circulara" el firmamento. Su aspecto se muestra en las monedas de Tiro y los sellos hititas, donde el grabado lo muestra con siete cabezas, similar a la imagen bíblica en Salmo 74:4(10).

   El grabado de una serpiente mordiéndose la cola y formando un círculo, era el emblema del sello de Salomón, usado en las sociedades teosóficas (11). Esta representación aparece en un bajorrelieve en la tumba de Tutankhámon, como rueda que garantiza la rotación cíclica de las energías (12).

 EL SIMBOLO DEL DRAGON ALADO EN LAS ESCRITURAS

   El Dragón, como grifo vigilante, observador, es común en casi todas las mitologías. Tiene una relación con el "Daimon", como fuerza espiritual, de ahí su asociación con el fuego. Casi siempre es un guardián, descansa en los lugares vedados a los hombres, cuidador de lo divino y de lo que es realmente valioso (13).

   Quizás, nos sorprenda saber que en la Biblia, aparecen reminiscencias de dragones que lanzan llamas.

   Cuando Dios expulsó a la primer pareja del jardín sagrado, apostó en sus puertas a dos centinelas alados. Eran querubines, ángeles de alto rango, con una espada de fuego como símbolo de destrucción a quien se atreva a acercarse. La función: proteger el camino para que ningún mortal acceda a la vida; simbolizada en el árbol.

   ¿Cómo era su aspecto? Por otros pasajes, como por ejemplo la profecía de Ezequiel, lo podemos deducir. En esta versión, se muestra a los querubines con cuatro caras y cuatro pares de alas, cada una mirando a los cuatro extremos de la tierra, y reflejando las cualidades de Dios. Una cara era como de un Hombre, símbolo de su amor superlativo; otra como de un águila, representando la visión aguda de su sabiduría; el león, como emblema de su justicia divina y el toro como figura de su tremendo poder completaban el otro par.

   Estos iconos alados, estuvieron tallados en la cubierta del Arca de la Alianza y con toda probabilidad al pie del "Menorah" (Candelabro de siete brazos que iluminaba el recinto del segundo templo postexilico, Siglo IV a. C.); según la representación en el bajorrelieve del Arco de Tito.

   Otra posible interpretación, es que estos dragones grabados en el candelabro simbolizaran a los Leviatanes primordiales o monstruos marinos formados en el quinto día creativo. Y según la mención de Josefo y Filón cada uno de los siete brazos representaba la totalidad de la semana creatural (14).

  LOS GUEBORIM Y LOS SEMIDIOSES HEBREOS

  Los semidioses, son seres producto de la unión sexual de un dios con una mortal. En la mitología griega, Zeus era todo un seductor y llegó a tener muchos hijos ilegítimos con una gran diversidad de amantes. El mismo Aquiles tenía ascendencia mitad divina y mitad humana. Los árabes creían que los "djimns"(especie de daimon), podían seducir y aparearse con las mujeres engendrando prole (15). Existe evidencia documental, que dicho pensamiento existía también entre los egipcios, ugaritas, hurritas y mesopotámicos (16).

   En el Génesis, existe un pasaje con una interpretación similar: "Los Nefilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas daban a luz hijos: estos fueron los héroes (heb. Guiborim) de la antigüedad, hombres famosos en la tierra" (Génesis 6:4. N.B.J.).

   El observar cómo los cronistas antiguos entendían este oscuro versículo, muestra que detrás de él, existe una fuerte tradición mítica. Eran interpretados como dioses y mujeres que daban a luz una prole de "gigantes" (V.V.), Nefilim o guiborim.

   Josefo, nuevamente nos dice: "En efecto, muchos ángeles de Dios copularon con sus mujeres y engendraron hijos soberbios y desdeñosos de todo lo bello (...) y es que estos, según la tradición cuenta, cometieron iguales desmanes que los atribuidos a los gigantes griegos" (Antiguedades Judias Libro I, sec 72)

   El targum de Onkelos y Jonatan (datos recogidos de explicaciones posteriores al exilio en forma de comentarios), tienen una interpretación similar, dicen: " fue cuando los hijos de los hombres comenzaron a multiplicarse (...) e hijas hermosas les nacieron; y los hijos de los grandes vieron que las hijas de los hombres eran hermosas (...); que tomaron para sí esposas de todas las que le agradaron".

   La hipótesis de que estos "hijos de Dios" eran ángeles materializados que se relacionaron con las mujeres estaba en boga en la época del judaísmo helenizado (17). La versión Septuaginta griega, reemplaza él termino "hijos de Dios" por el termino "ángeles", y las fuentes orientales de Qumrram están de acuerdo. En el libro apócrifo de Enoc, se lee: "Las hijas de los hombres eran bellas y graciosas y vinieron los ángeles del cielo y las desearon y dijeron unos a otros ¡Ea!, escojamos mujeres de entre los hombres y engendrémonos hijos"(Enoc 7:2). También lo testimonia el "Libro de los doce Patriarcas" y en el capitulo 5 del Libro de los Jubileos, se escribe: "tomaron para sí mujeres, cada uno escogió una". Posteriormente los padres de la iglesia tuvieron la misma interpretación, entre ellos podemos citar a Justino Mártir, Atenágoras, Clemente de Alejandría, San Cipriano y San Ambrosio(18).

   La mayoría de los comentarios modernos comparten esta opinión, de que estos "hijos de Dios" eran Elohim o seres celestiales superiores que habían caído. Su prole fueron los gigantes Nefilim o Geborim. No se sabe con exactitud su significado, pero parece que ambos términos significan, "derribadores" o "los que hacen caer" y "poderosos", respectivamente (19). Estos semidioses de la cultura hebrea, fueron destruidos en el diluvio junto con su tiempo fabuloso; del que muy poco nos narra la Biblia.

   LOS SATIROS DE LAS RUINAS DESOLADAS

  Tanto en las tradiciones del Pentateuco, como en los relatos históricos de la época monárquica, mencionan a unos seres demoníacos peludos en forma de chivo o cabra (Levítico 17:7; Isaías 34:14). Los árabes y los sirios, creían que criaturas similares habitaban los sitios en ruinas, de ahí su relación con estos animales. ¿Es posible que los hebreos hayan creído también en estos demonios peludos? Como ya mencionamos, la Biblia es muy parca en cuanto a estos detalles. Además de la mención a los demonios en forma de cabra, lo único que podemos citar es que conocían a una divinidad del desierto llamada Azazel, a quien le enviaban como sacrificio un chivo emisario vivo durante el rito de la expiación; aunque también pudo ser un símbolo de desolación. Ya que las cabras eran adoradas en el Egipto antiguo, posiblemente pueda referirse a alguna práctica idolátrica específica y dicha mención sea un término peyorativo.

   Algunas traducciones bíblicas los describen como sátiros. La base de esta relación es tomada de Herodoto, cuando dice que "el dios Pan era una de las ocho divinidades primordiales, los pintores y estatuarios egipcios esculpían y pintaban a Pan con el mismo montaje griego y rostro de cabra y pies de cabrón". En el ritual, una sacerdotisa tenía relaciones sexuales con una cabra y luego el animal era sacrificado ante la imagen del ídolo (20).

   En conclusión, lo más probable es que la Biblia aluda a algún tipo de ídolo o al relato exagerado de algún viajero, que visualizó a cabras vagando en los restos de alguna ciudad abandonada y le dio este significado. Por otro lado, la asociación con los sátiros griegos no parece corresponder, ya que estos eran seres lascivos y orgiásticos y no entidades solitarias deambulando en zonas borrascosas (21).

  LOS UNICORNIOS DE LA BIBLIA

   Cuando en Job 39:4-12 y Números 23:22 se habla del Rem, una expresión que alude al toro salvaje, algunas versiones antiguas como la Reina Valera de 1904, Torres Amat y Scio. De San Miguel vierten "unicornios".

   La idea de la existencia de estos seres viene de la temprana edad media, cuando los cuernos de rinocerontes lanudos de la edad de hielo o ciertos colmillos de grandes cetáceos pasaban por cuernos de unicornios. Se los pulverizaba y se los depositaba en boticas. Eran muy buscados debido al supuesto poder curativo y su propiedad para detectar venenos; en aquellos tiempos valían fortunas (22). Un príncipe elector de Sajonia, a cambio de un solo diente de cetáceo, tuvo que desprenderse de un tesoro valuado en cien escudos. Se dice que Carlos V llegó a saldar sus deudas pagando con dos dientes de narval. También eran símbolos de buena suerte, ya que estos se exponían en castillos, catedrales, iglesias y edificios públicos o incluso se colgaban como emblemas encima de los portales (23). Pero la Biblia jamás habla de estos seres mitológicos, sino que siempre alude al Rem o toro salvaje. Esta era una bestia gigantesca extinta, mejor conocida por los naturalistas del siglo XVIII como "uro".

   El uro, era una fiera impresionante similar a los grabados rupestres en el período paleolítico, con el motivo de la caza del toro. Las tradiciones rabínicas decían que su cuello media tres leguas y que en una ocasión desarraigó todos los árboles de Israel (24). Se cree que en realidad medía 1,8 metros (6 pies) y medio de alto, 3 metros de largo (10 pies) y pesaba alrededor de 900 gramos (2000 libras), por los restos encontrados se sabe que cada uno de sus "dos" cuernos medía 75 centímetros (30 pulgadas) de longitud.

   En los anales asirios, el uro gozaba de gran respeto por su poder y nobleza. En un bajorrelieve se lee": cuatro toros salvajes, fuertes y feroces, le quite la vida con mis flechas de hierro, su piel y sus cuernos (plural) los traje a mi ciudad Asur"(25). Notamos también en Deuteronomio 32:17 menciona el detalle de sus astas y habla de su porte, dice: "Como el primogénito de un toro es su esplendor, y sus cuernos (se habla de los dos cuernos) son como los cuernos de un toro salvaje". Entre los romanos también gozaba de prestigio, Julio César en sus comentarios habla de él y nos brinda más detalles: "Su tamaño es un poco inferior al de los elefantes, son toros en su naturaleza, color y figura. Su fuerza y velocidad son grandes. La gran amplitud de sus cuernos, difieren mucho de los cuernos de nuestros bueyes". Posiblemente de las mismas inscripciones antiguas en las que se pintaba al toro de perfil nace el posterior mito medieval del unicornio.

   De estos datos y de las representaciones antiguas, se deduce que el uro era considerado un animal noble, como el león, y su caza sólo era privilegio de los reyes (26).

   Por lo tratado, se desprende el interrogante si el Antiguo Testamento contiene mitos o no. Mito es una palabra griega y casi siempre esta ligada a ejemplos griegos. Pero como ya se ha discutido a lo largo de nuestro tiempo, el concepto de mito también es aplicable a otras estructuras narrativas y de pensamiento antiguo.

   También mencionamos, que los escritores bíblicos hicieron grandes esfuerzos por desarraigar todo vestigio politeísta y todo recurso mítico y simbólico. No obstante, se puede rastrear en la Biblia restos de mitos de tiempos inmemoriales y que han compartido otros pueblos, como los monstruos primordiales, los semidioses o los grifos vigilantes. Pero hay que saber distinguir, creo yo, entre los restos míticos anteriores y aquellos que fueron adosados durante la antigüedad tardía y la temprana edad media. Tanto judíos como cristianos ornamentaron ideas posteriores como los sátiros o los unicornios.

   Sin embargo, nuestra exposición está lejos de ser un estudio crítico del tema. Para los compiladores anónimos, los relatos fueron veraces, y el auditorio lo ha tomado como tal. Por otro lado, la discusión sobre la autenticidad bíblica y su valor como mensaje de fe, es un tema que le toca tratar de determinar a la teología. Mientras tanto, nosotros podremos seguir buceando con especial interés en el rico contenido folklórico de los pueblos antiguos. (*)

(*) Fuente: Sergio Fuster, "Los seres fabulosos en el Antiguo Testamento", editado aquí de manera original.

 BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

  1. H. Wendt, "Antes del Diluvio", Madrid, Ed Nogues, 1972, Pág. 29

  2. J. Frazer. "El folklore en el Antiguo Testamento". México, Ed F. De Cultura, 1994, pág. 452

  3. Gaves-Patai. "Los Mitos Hebreos", Madrid, Alianza, 1986. Intr.

  4. Gerhom Shelem. "La Cábala y su simbolismo", España, Ed.Siglo XXI, 1998, Pág. 96.

  5. Op. Nota 3

  6. Insight on the Scriptures, EE.UU. W.T., 1988, Tomo II, Pág 213.

  7. Op. Nota 3, Pág 51.

  8. Las ballenas no eran desconocidas para las culturas mediterráneas, En el museo de Beirut, Líbano, se hallan actualmente dos restos de esqueletos de estos cetáceos.

  9. El Am American Traslation.

  10. Op. Nota 3.

  11. F. Rojas, "Silabario..." Buenos Aires, Ed Losada, 1953, Pág 267.

  12. F. Schwarz, "Geografia Sagrada del Egipto Antiguo", Buenos Aires, Erepar, 1979, Pág. 168.

  13. Ricardo Amado, "Los Dragones ni dioses ni demonios", Revista "Misterios de las Civilizaciones desaparecidas", España, 2001, N-2 Pág 48.

  14. Op. Nota 3, Pág 47.

  15. L. Arnaldich, "El origen del mundo..."Madrid, Ed. Riap, 1958, Pág. 398.

  16. W.T. 15 de Noviembre de 2001.

  17. San Agustín y Julio Africano teorizaron que estos hijos de Dios eran humanos descendientes de Set, Sin embargo, la antítesis entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres muestra que tenían distintas naturalezas.

  18. Op. Nota l5. Pág 397.

  19. G. Von Rad. "El libro de Génesis", España, Ed.Sigueme, 1977, Pág 137.

  20. Herodoto, Libro II, Sec. XLVI.

  21. G.Drivers, "Palestine Exploration Quarterly", Londres, 1959, Pág. 57.

  22. W.T. 1992. 1 de junio, pág31.

  23. Op. Nota 1, Pág 30.

  24. Op Nota 3. Pág. 49.

  25. W.T. 62, Pág.710-711.

Auster Layard, "NINEVEH AND ITS REMAINS. Pág 326. Citado de AID TO BIBLE UN DESTRADING. Pág 1626-1627.

 

 

                            

                                                   

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