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LA OBRA DE THOREAU

                                                                                       Por Elizabeth Witherell

 

   Durante toda su vida, Henry Thoreau escribió, escribió y escribió —ensayos, libros, poemas, traducciones, cartas, diarios— y lo escrito se ha convertido en parte importante de nuestro patrimonio como americanos. Aunque Thoreau nació hace unos 175 años, las preguntas que se hizo —sobre el sentido de la naturaleza, sobre la necesidad de lo silvestre como tónico para el espíritu, sobre los derechos y las responsabilidades individuales— siguen siendo asuntos centrales de la vida americana. En sus escritos, Thoreau también describió situaciones universales, y se hizo preguntas sobre valores humanos que también los son.

   Thoreau nunca mencionó cuándo supo que sería un escritor, pero probablemente en algún momento de su carrera universitaria escogió la escritura como obra de su vida. Aparte de un ensayo temprano sobre las estaciones, cuya autenticidad es dudosa, las primeras composiciones que se conservan de Thoreau son aquellas que escribió para sus clases de lengua y literatura inglesa en la universidad, clases que incluían composición, lógica y exposición pública. Thoreau asistió a las clases impartidas por un profesor de retórica y oratoria llamado Edward Tyrrel Channing. En sus clases, Channing —que instruyó a todo un grupo de extraordinarios escritores— les asignaba temas. Algunos de esos temas influenciaron claramente el trabajo posterior de Thoreau como escritor: por ejemplo, Thoreau escribió un ensayo escolar sobre "el deber, inconveniencias y peligros de la conformidad, en cosas grandes y pequeñas" (Early Essays, 105). Diecisiete años después, en Walden, escribió: "Si un hombre no marca el paso con sus compañeros, tal vez sea porque escucha el sonido de un tambor diferente. Dejémosle marchar al son de la música que oye, no importa cuán acompasada o lejana." (326)   

   Harvard se estableció como una institución puritana, y cuando Thoreau formó parte de ella, la universidad era oficialmente una escuela Unitaria. En los días de Thoreau, los licenciados de Harvard se convertían por lo general en profesores o ministros de la iglesia, no en médicos o abogados. Tras licenciarse en agosto de 1837, Thoreau dió clases durante una temporada: su primer trabajo fue uno bien pagado, como profesor de la escuela del distrito en Concord. No obstante, conservó ese trabajo sólo durante dos semanas. Cuando un miembro del consejo escolar visitó la clase de Thoreau y la encontró demasiado bulliciosa para su gusto, pidió a Thoreau que mantuviese una disciplina más estricta. Irritado por esta interferencia, Thoreau seleccionó varios estudiantes al azar, los azotó y dimitió del cargo (se trataba de dejar claro una posición personal, pero comprensiblemente algunos de los estudiantes tratados tan injustamente nunca le perdonaron).

Infructuosamente, Thoreau buscó otro trabajo como profesor, hasta que en 1838 abrió su propia escuela en Concord. En 1839 se le unió su hermano mayor, John, y juntos trabajaron en la reabierta Concord Academy hasta abril de 1841, cuando John enfermó de tuberculosis y la escuela tuvo que cerrar. En lo sucesivo Thoreau confiaría en su talento práctico para mantenerse. Realizó trabajos de pintura, jardinería y mudanza, y trabajó también en el negocio familiar de fabricación de lápices, así como de agrimensor para los terratenientes locales.

   Cuando comenzó a dar clases, Thoreau inició un diario en el que recoger sus pensamientos; también modificó el orden de sus nombres, de David Henry a Henry David. Se estaba inventando a sí mismo como un hombre nuevo, como un escritor. Esta faceta constituía la parte más importante de su identidad; para continuar escribiendo se mantenía gracias a sus otros diversos. En noviembre de 1837 vio su obra en letras de imprenta por primera vez, cuando el periódico de Concord publicó un obituario escrito por él.

    Tras cerrar la Concord Academy en 1841, Thoreau aceptó una oferta de Ralph Waldo Emerson, el famoso escritor que vivía en el otro extremo de Concord, para residir con su familia y pagarse la estancia como jardinero y encargado de mantenimiento mientras se concentraba en escribir. Los dos años y medio que permaneció en la casa de Emerson le dieron la libertad de leer, pensar y escribir, cuando más la necesitaba. Mientras se encontraba allí, reorganizó y volvió a copiar todo lo que había escrito en su diario, y decidió estructurarlo y comenzar a recolectar material para su primer libro, A Week on the Concord and Merrimack Rivers. Escribió varios ensayos y un buen numero de poemas, publicando algunos en una revista llamada The Dial, dirigida por Emerson con la ayuda ocasional de Thoreau.

     Cuando en 1847 Thoreau describió su vida a los restantes miembros de su clase en Harvard, incluyó "escritor" sólo como un oficio entre muchos otros: "Soy un maestro de escuela; tutor privado, agrimensor; jardinero, granjero; pintor (de brocha gorda), carpintero, albañil, jornalero, fabricante de lápices y de papel de lija, escritor y poetastro a veces." (Correspondence, 196). No obstante, Thoreau estaba a punto de hacer realidad su sueño de publicar un libro: en 1849 apareció A Week, y aunque no se vendió bien, su apreciación de sí mismo como escritor quedo confirmada.

     Thoreau continuó escribiendo: sobre sus viajes —al cabo Cod y a los bosques de Maine— y sobre sus caminatas por Concord, durante las cuales observaba cuidadosamente los cambiantes colores de las hojas en otoño y la historia vital del manzano silvestre. Escribió también sobre acontecimientos actuales, como las injusticias de la Ley de Esclavos Fugitivos o de la sentencia de muerte recibida por el abolicionista John Brown tras capitanear un ataque sobre Harper’s Ferry. Y escribió también acerca de una cuestión filosófica: el problema de cómo vivir nuestras vidas cuando la tarea de ser fieles a nosotros mismos parece entrar en contradiccion con el deber de ser miembros responsables de la sociedad.

   Thoreau escribió su libro más influyente, Walden, sobre el ciclo de su vida en el lago Walden, sito a unas dos millas del centro de Concord, donde vivió entre 1845 y 1847. Pero su mayor y más impresionante obra es el diario, que contiene unos dos millones de palabras. Escribió su primera entrada en octubre de 1837 y la última en noviembre de 1861: en total completó casi cincuenta cuadernos con observaciones sobre lo que veía durante sus paseos, comentarios sobre los libros que leía, relatos de conversaciones con sus vecinos, y borradores de fragmentos de las conferencias, ensayos y libros que estaba escribiendo. A partir de 1850 Thoreau escribía en su diario con regularidad. En lugar de escribir todos los dias, empero, parece que guardaba sus notas durante varios días y luego las pasaba al diario todas de una vez.

   En el siglo XIX, llevar un diario constituía una forma de escritura más pública de lo que se considera normalmente hoy. Muchos de los vecinos literatos de Thoreau llevaban un diario también —Emerson, Nathaniel Hawthorne, Bronson Alcott y su hija Louisa May—y a veces se intercambiaban los cuadernos y leían las observaciones y reflexiones ajenas. La comunicación epistolar era mucho más popular que ahora, y mucho más necesaria, sin teléfono ni grandes medios de transporte. En sus cartas, Thoreau revela aspectos de su personalidad más directamente que en sus escritos publicados o incluso en su diario. En julio de 1849 escribió a Ellen, la hija de Emerson de diez años de edad que visitaba a sus primos en Staten Island:

Puedo adivinar bastante bien qué te interesa y qué cosas piensas. De hecho, yo mismo estoy interesado en esas mismas cosas. Supongo que pensarás que las personas tan viejas como tu padre y yo estamos siempre pensando sobre cosas muy graves, pero yo sé que estamos meditando sobre los mismos viejos temas que meditábamos cuando teníamos diez años, sólo que lo hacemos de modo más grave. (Correspondence, 245)

    Los libros y ensayos y poemas y cartas y diarios de Thoreau son todo lo que nos queda de él—los detalles de su vida y personalidad son interesantes y útiles de conocer, pero sólo puedes tener tu propia y directa relación con él mediante las palabras que escribió. Miles de personas en todo el mundo así lo han hecho, y Thoreau ha inspirado grandes ideas y nobles acciones a lectores como el presidente de los EEUU John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), el lider indio Mahatma Gandhi (1869-1948), y el defensor de los derechos civiles Martin Luther King, Jr. (1929-1968). ¡Lee a Thoreau y prepárate para cambiar tu vida!

  ¿Dónde encontrar más información?

   Los escritos de Thoreau, especialmente Walden, están disponibles en muchas ediciones. No obstante, los volúmenes publicados en la colección The Writings of Henry D. Thoreau de la Princeton University Press son los que reflejan más fielmente las intenciones de Thoreau con respecto a su obra. Un grupo de editores, expertos en la vida y obras de Thoreau, trabajan desde 1966 bajo el auspicio del National Endowment for the Humanities para dar a la prensa esta nueva colección. Cada volumen cuenta con una introducción que proporciona información sobre la composición y la historia de la publicación de la obra u obras en cuestión, y el diario se completa con notas.

    A diciembre de 1996, los siguientes volúmenes de la edición Thoreau están disponibles en Princeton University Press:

Walden. Ed. J. Lyndon Shanley. 1971. The Maine Woods. Ed. Joseph J. Moldenhauer. 1972. Reform Papers. Ed. Wendell Glick. 1973. Early Essays and Miscellanies. Ed. Joseph J. Moldenhauer et al. 1975 A Week on the Concord anal Merrimack Rivers. Ed. Carl F. Hovde et al. 1980. Translations. Ed. K. P. Van Anglen. 1986. Cape Cod. Ed. Joseph J. Moldenhauer. 1988. Journal 1: 1837-1844. Ed. Elizabeth Hall Witherell et al. 1981. Journal 2: 1842-1848. Ed. Robert Sattelmeyer. 1984. Journal 3: 1848-1851. Ed. Robert Sattelmeyer et al. 1990. Journal 4: 1851-1852. Ed. Leonard N. Neufeldt & Nancy Craig Simmons. 1992.

Si quieres leer una obra de Thoreau que todavía no ha sido publicada por la edición Princeton, son aconsejables las siguientes ediciones:

  • Excursions. Ed. Bradford Torrey and Francis H. Allen. Boston: Houghton Mifflin Co., 1906,

  • The Natural History Essays. Ed. Robert Sattelmeyer. Salt Lake City: Peregrine Smith, Inc.,1980.

  • Faith in a Seed: The Dispersion of Seeds and Other Late Natural History Writings. Ed. Bradley P. Dean. Washington, D.C. and Covelo, CA: Island Press, 1993.

  • Collected Poems of Henry D. Thoreau. Ed. Carl Bode. Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1964.

  • The Correspondence of Henry D. Thoreau. Ed. Carl Bode and Walter Harding. New York: Alfred H. Knopf, 1962.

  • Journal. A diciembre de 1996, la única versión disponible del diario a partir de 1852 es The

  • Journal of Henry D. Thoreau, Ed. Bradford Torrey and Francis Allen (14 vols. Boston: Houghton Mifflin Co., 1906). Esta ha sido reeditada en dos grandes volúmenes por Dover (1962) y en catorce volúmenes rústica por Peregrine Smith Books (1984). El texto que cierra el Journal 4 en la edición Princeton se retoma en la p. 474 del volumen 3 en todas las versiones de la edición de 1906. Existen muchos volúmenes de selecciones del diario; las siguientes cuentas con excelentes prefacios y pueden ser de interés si tú también escribes un diario:

  • In the Woods and Fields of Concord. Ed. Walter Harding. Salt lake City: Gibbs M. Smith, Inc., 1982,

  • H. D. Thoreau: A Writer's Journal. Ed. Laurence Stapleton. New York: Dover Publications, Inc., 1960.

    Finalmente, si quieres escribir sobre Thoreau, quizá quieras echar un vistazo a una fascinante recopilación de breves piezas escritas por gente del mundo del cine, de la música y de la política, que explican lo que ha significado Thoreau para ellos. El libro, editado por Don Henley y Dave Marsh, se llama Heaven Is Under Our Feet y fue publicado en 1991 por Longmeadow Press en Stamford, Connecticut. (*)


  (*) Traducción de Antonio Casado da Rocha.

 

                                              

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