REVISTA KENOS

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 Número 2 dedicado a la diversidad cultural

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     EL MUNDO DE LOS HOPIS;  Y PINTURAS DE ARENA Y UNA LEYENDA DE LOS NAVAJOS. Por Joseph Campbell

 

    

  

   PRESENTACIÓN  

   

  

 

 

 

 

 

 

 

  En América del Norte respiran hoy dos nuevos ejemplos de la diversidad cultural: hopis y navajos. En la primera parte de este item de Kenos 2 se presenta un breve artículo sobre la dimensión ritual en la vida de los hopis que habitan fundamentalmente en Arizona. La visita de los espíritus kachinas es decisiva para asegurar bienestar y fertilidad. El santuario de la kiva, la Madre Tierra, es fundamental en la cosmovisión hopi dado que allí se encuentra el sipapu, el agujero del que, en un tiempo mítico, surgieron los hopis. En Temakel pueden consultar la narración mitológica sobre los orígenes hopi (ver El mito hopi de la creación). Parte de las tradiciones de este pueblo son unas profecías que inspiraron el magnifico documental de arte Koyaanisqatsi (voz hopi que significa  "vida fuera de equilibrio", pero también  "vida loca", "vida en
turbulencia",  "vida que lleva a la desintegración"). En esta obra se confunden imágenes del vértigo urbano contemporáneo con la naturaleza. La profecía hopi le da sentido a la narración fílmica sólo sustentada en imágenes, y música de Philip Glass (sobre este especial documental pueden consultar en Temakel:
Koyaanisqatsi: la naturaleza perdida y el mundo moderno en un vertiginoso documental del arte).

    En la segunda parte de este item de Kenos 2, encontrarán un texto del gran mitólogo norteamericano Joseph Campbell (autor de obras fundamentales con "El héroe de las mil caras", "El vuelo del ganso salvaje", o "La máscara del dios"). Aquí Campbell recupera la riqueza artística y mitológica de los navajos. En el extremo superior de esta presentación, pueden ver a una anciana navajo junto a sus descendientes. Los navajos en el presente viven en muchas reservaciones de Arizona y Nuevo México. Los navajos participaron en la Guerra del Pacífico, en la Segunda Guerra Mundial. Usaron su lengua ancestral para transmitir mensajes indescifrables para los japoneses. Estos hechos ha motivado un reciente film. Pero más esencial en el universo espiritual navajo son sus simbólicas pinturas de arena y sus leyendas. Campbell recuerda la visita de unos artistas navajos al Museo de Arte Moderno de Nueva York. Los herederos de un singular arte nativo, realizaron unas pinturas de arena coloreada con ancestrales simbolismos y destinadas a la brevedad. La arena con la que dieron vida a las imágenes luego se la llevaron hacia algún sitio ritual. Estas pinturas liberan también un poder mágico, invisible. Parte de la explicación de algunos motivos simbólicos tradicionales que aparecen en las pinturas navajas de arena, se desprenden de sus leyendas. Como la leyenda "Donde los Dos vinieron a su Padre"  que Campbell recrea abajo con una vivaz narración.

E.I

    

 

 

 

  EL MUNDO DE LOS HOPIS

   ¿Cómo ha podido sobrevivir el grupo cultural de los hopis, con una población aproximada de 6500 personas, en una nación moderna de 231 millones de habitantes? La respuesta no puede estar en una organización política compacta, toda vez que cada uno de los poblados hopis se autogobierna con su propio regidor y su sistema de clanes matrilineales, que poseen las tierras. Lo que mantiene la cohesión de esta cultura y de la sociedad que la sustenta es un ciclo ceremonial de dramas culturales, en los que participa cada hopi. Los dramas poseen una sólida base religiosa y filosófica.

  En el ceremonial hopi son de capital importancia los kachinas, espíritus bondadosos  de los difuntos, de los antepasados, personificados por los bailarines con máscaras. Hay unos 335 kachinas diferentes, cada uno con su personalidad y sus máscaras distintas, viviendo en su propia aldea sobrenatural con sus propios jefes. Llegan a cada poblado hopi en diciembre y pasan el invierno, la primavera y parte del verano con la gente, bendiciéndola y asegurándole la lluvia para las cosechas. En julio, regresan a la aldea kachina de las montañas.

 El corazón secreto de toda la realidad hopi es el kiva, una cámara rectangular con una escala en el techo que comunica con el mundo superior. El kiva es la Madre Tierra, y un agujero en su suelo (el sipapu) es el lugar de emergencia por el que llegaron los hopis de mundos anteriores. La mayor parte de los dramas rituales empieza en la aldea kiva, y algunos terminan en ella. El éxito de las plegarias ofrecidas delante de los altares kivas está asegurado por el empleo de bastones de oración, la harina sagrada de maíz y el tabaco.

  Como en otros indios pueblos, los payasos son parte integrante de su representación. Pintados con franjas negras y blancas horizontales, exhiben un humor picante, con comentarios burlescos sobre el entorno social, en ocasiones a expensas de los espectadores blancos. Constituyen una importante válvula de escape para una sociedad altamente conformista. 

 Todas las ceremonias y danzas públicas son anunciadas por un heraldo jefe. En las danzas kachinas los participantes en el canto son conducidos a la plaza por el gran padre con acompañamientos de tambores, moviéndose todos en el sentido contrario a las agujas del reloj, con el director de la danza en el centro. En los bailes sociales los cantores y tamborileros están separados.

  En contraste con lo que ocurrió en la Mesoamérica posterior a la conquista, el drama ritual de los indios pueblos es casi puramente indígena, con escasa o ninguna influencia española y sin sincretismo alguno. No sólo tenemos aquí un descendiente directo de la religión y ceremonias del periodo clásico de los indios pueblos del Suroeste americano, sino también una muestra - a pequeña escala - de lo que debieron de haber sido los grandes ritos del calendario de la Tenochitlan azteca antes de 1521. 

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Izquierda, en imagen para ampliar, monstruos ante una Kiva. Piden alimentos al jefe tribal. De no acceder éste a su pedido, lo devorarán.

 

La leyenda de los orígenes hopi

   Todas las sociedades pueblo tienen sus mitos sobre los orígenes. Son las actas no escritas sobre la conducta cultural y social. De manera similar a otras poblaciones del Nuevo Mundo, como los aztecas, también los hopis (abreviatura de Hopituh Shinumu, "el pueblo pacífico")  creen que primero hubo unos mundos inferiores y creaciones imperfectas, y que sus antepasados pasaron sucesivamente a través de las mismas, y en el caso de los hopis a través de un sipapu o vagina del mundo. Cada mundo inferior está asociado con una dirección, un color, un mineral y un pájaro específicos. Es una concepción probablemente de origen asiático.

  El mundo primero, "el espacio infinito" fue un universo feliz en el que estuvo el primer pueblo. Con el tiempo fue destruido por el fuego, cuando la disensión y la guerra, eran ajenas a los hopis, se adueñaron de él. En el mundo segundo, "la media noche oscura", y debido al renovado conflicto, el fin llegó con el frío y el hielo, salvándose el pueblo elegido en un hormiguero. Aquella población subió al mundo tercero a través de una escala, pero volvió a repetirse la misma catástrofe, con grandes inundaciones como la fuerza destructora de todo. La Mujer Araña salvó a los antepasados hopis ocultándoles en balsas y conduciéndoles hasta la tierra seca. En el mundo cuarto, que es el nuestro, el "mundo completo", el vigilante a la vez que el que otorga y arrebata la vida es Masau'u, el dios fuego. Aquella salida a través del sipapu vio la migración de los clanes hopis hasta las aldeas de la meseta en la que hoy se encuentran. (*)

 

 

 

 

 El 16 de julio se celebra una ceremonia llamada Niman. En ésta los espíritus kachinas bailan por última vez en ese año, antes de emprender su regreso a la Casa de los Espíritus. Sólo en el próximo diciembre regresarán a la aldea. En la imagen, de arriba derecha, puede verse una hilera de kachinas con máscaras que reproducen las nubes de agua que danza al compás de una música estruendosa. Los kachinas desempeñan su acción mágica bajo la mirada de un grupo de payasos ataviados con franjas horizontales.

 

(*) Fuente: Coe, now y Benson, "El drama ritual hopi", en La américa antigua. Civilizaciones precolombinas, volumen II, pp. 212-215. 

 

PINTURAS DE ARENA Y UNA LEYENDA DE LOS NAVAJOS

Por Joseph Campbell

 

 

 

 

 

 

     En el Museo de Arte Moderno de Nueva York, hace unos años, un grupo de cantores navajos vino a mostrar pinturas de arena y cómo lo hacían, y fue maravilloso observar a estos hombres tomando en las manos arena coloreada y haciendo con precisión sus maravillosas pinturas. Cuando lo hacían, siempre dejaban  en blanco un detalle. Entonces, cuando fueron dadas a artistas para que las copiaran y pudieran guardarse en ese Museo de Arte Navajo, algo quedó afuera. Eso es para proteger a los que trabajan con la pintura del poder de ésta. Se supone que no deben tener su poder activado. Pues bien, hicieron una pintura en el museo y después les preguntaron: "¿No podrían terminar una pintura, completar ésta por ejemplo?". Ellos se rieron, y dijeron: "Si termináramos ésta, mañana a la mañana todas las mujeres en Manhattan estarían embarazadas". De modo que estas cosas tienen poder. También fue interesante observarlos cuando las pinturas eran destruidas, cuando se las dispersaba. Tomaban la arena, y en lo único que yo podía pensar era en un sacerdote católico romano con la hostia consagrada en sus manos. Aquí había poder sagrado. No eran simplemente barridas, eran puestas en un bolso especial y llevadas a otra parte de la que no sabemos nada.
   (...) Ahora quiero ir a una leyenda específica, la leyenda de "Donde los Dos Vinieron a Su Padre". 

   Cuando se inició la Segunda Guerra Mundial y los hombres jóvenes de la Reserva Navajo fueron reclutados por el ejército, hubo un viejo cantando aquí llamado Jeff King.  Una amiga mía, Maude Oaks, fue al país navajo a aprender el saber de las leyendas y a hacer pinturas. Bueno, tuvo realmente que seducir a los ancianos para que le entregaran sus historias, y lo que los persuadió fue comprender que los jóvenes ya no estaban aprendiendo estas cosas. Estos rituales son de una noche, de tres noches o de nueve noches. Y el cantante tiene que conocer de memoria una mitología y un sistema de ritos extremadamente complejos. Y no debe haber errores: siempre hay un segundo cantante para supervisar que no se cometan errores en e1 canto.
    A los jóvenes ya no se los pone a aprender esto. Y así es como los rituales están muriendo. El  argumento fue que si se le entregara este material al moderno investigador antropológico, sería guardado y conservado como un tesoro en el museo de los navajos. Por eso se decía que en aquel entonces (esto sucedía en la  década de 1930), la familia navajo tipo tenía un padre, una madre, un hijo y dos antropólogos. El pueblo navajo era un coto de caza para los antropólogos. Bueno, cuando un joven era alistado, su familia podía ir al viejo Jeff King, que había sido explorador militar para el ejército norteamericano cuando combatían a Gerónimo y  los apaches. King murió casi centenario, y está enterrado como héroe militar en el cementerio de Arlington. Bueno, Maude fue a él para conocer el ritual que realizaba sobre los jóvenes reclutados por el ejército. Era un viejo ritual guerrero llamado "Donde los Dos Fueron a Su Padre".
  Al emerger del submundo, la gente se estableció en este pequeño sitio, y en las cuatro direcciones están las montañas de los puntos cardinales llenas con las semillas de todas las cosas. Se habla de la Casa de la Mujer Cambiante, una figura maravillosa de la mitología navajo. Esta mujer había nacido milagrosamente de la mitología navajo. Esta mujer había nacido milagrosamente de una nube, y era madre de dos niños varones por milagro, por nacimiento virginal. Se estaba bañando en una pequeña fuente y el sol brillaba sobre ella, y cuando volvió a su casa dio a luz a un niño. Había monstruos creando problemas en la vecindad, así que ella cavó un pequeño agujero y metió al niño allí, en una especie de cuna subterránea, para protegerlo de los monstruos, y después volvió a la fuente a lavarse, y volvió a concebir, esta vez de la luna. Así que volvió, y ahí tenemos a los dos niños. El niño que había nacido del sol se llamó Matador de Enemigos. Es el guerrero, dirigido hacia lo externo. El niño que nació de la luna se llama Hijo del Agua, y es el médico, el chamán. El motivo de los héroes gemelos es común a muchas, muchas mitologías del mundo. Representan al jefe guerrero y su sacerdote mago. 

   Pues bien, los chicos viven con su madre y ven que no sólo su madre sino todos los vecinos tienen problemas con los monstruos, así que piensan que les convendría ir a buscar ayuda de su padre, el sol. (El sol es en última instancia padre de los dos, porque la luz del sol ilumina a la luna). Ahora bien, su madre les había dicho: "Aquí hay muchos peligros, chicos, y ustedes pueden ir al este, al sur, al oeste, pero no vayan hacia el norte". Así que van hacia el norte. Es el único modo de conseguir material nuevo: no obedecer a la comunidad. Son los que se meten en problemas. Así que, guiados por Hombre Arcos Iris, van a las montañas, a los cuatro puntos cardinales; todos en los mitos de los indios norteamericanos va de a cuatro.    Circundan el mundo y están en camino. Es el típico mito del viaje del héroe.

Arriba, izquierda, pintura de arena navajo con la representación de el Padre Cielo (izquierda) y la Madre Tierra (derecha). La Madre Universal tiene dentro de sí el maíz que alimenta. Abajo, derecha, otra pintura de arena que muestras las multiplicadas imágenes de los héroes gemelos.

  Cuando llegan al final del mundo conocido, es decir, cuando llegan al horizonte, enfrentan al guardián del umbral, cuyo nombre es Chico de las Arenas Blancas. Es el guardián del Oriente. Tiene brazos largos. Toma a la gente y le entierra la cabeza en la arena y la aplana. Es el encargado de ver que la gente no vaya más allá de los límites de la mitología. Los jóvenes lo elogian. Dicen: "Oh, maravilloso Chico de las Arenas Blancas, nunca hubo en el mundo nada como tú". El nunca en su vida había recibido tantos elogios, así que dice: "De acuerdo, pueden pasar". De ese modo pasan, primero al Chico de las Arenas Blancas, después al de las Arenas Azules y así sucesivamente, y ahora están más allá de los límites del mundo.

    Marchan por una especie de paisaje sin rasgos y ven a una mujer muy, muy vieja, cuyo nombre es Vejez. Y ella les dice: "Bueno, hola, muchachos,  ¿qué están haciendo aquí, son de la tierra?" Ellos dicen: "Vamos camino a la casa de nuestro padre, el sol, a conseguir armas para salvar a nuestra madre de los monstruos". "Oh", dice ella, "es un camino muy, muy largo. Serán viejos cuando lleguen. Pero les daré un consejo. No sigan por mi camino. Vayan a la derecha de él." Así que los chicos empiezan a caminar en fila a la derecha, pero después se olvidan. Los héroes siempre se olvidan. Y están caminando otra vez por el camino, y empiezan a sentirse viejos, y tienen que usar bastones, hasta que al fin no pueden caminar más y la Vejez, la mujer vieja, los ha estado mirando y vuelve a dirigirles la palabra. "Ah, ah, ah, se los dije". Ellos dicen: "¿Puede volver a hacernos jóvenes?". "Bueno", dice ella, "si tienen cuidado en adelante lo haré", y acto seguido se escupe en las manos y saca humedad de sus  axilas y de entre las piernas y los frota, y vuelven a ser jóvenes. Y les dice: "Ahora sigan por la derecha del camino".
    Siguen adelante, y muy pronto ven otra pequeña viejecita, una viejecita negra. Es la Mujer Araña. Estas arañas viven en el suelo y esta es una especie de hada madrina, la contrapartida del hada madrina de nuestros cuentos. Es el espíritu de la tierra madre, en forma de vieja araña. "Oh, hola, chicos de la tierra, ¿qué los trae acá?" "Bueno, vamos caminando a donde está nuestro padre, el sol, para que nos dé armas con las que salvar a nuestra madre." "Oh, es un viaje muy, muy largo. Sería mejor que vinieran a mi casita y los prepararé para la travesía".
   Y a continuación hace que el Sol vaya rápido (tiene poder sobre el mismo sol) de modo que se ponga y ellos tengan que pasar la noche con ella. Les pareció que su agujero era muy pequeño. ¿Cómo podrían entrar? Pero no hubo ningún problema. Bajan, y ella les da de comer cierta comida y le da ciertas piezas de ébano y turquesa para tragar y les prepara para la travesía y les dice qué problemas tendrán, qué cosas encontrarán, y les da una pluma para protegerlos. "Con esta pluma superarán todos los obstáculos, es decir el cactus que corta, los juncos que pinchan, las rocas que se chocan, y todo lo demás".
  Bueno, con esta ayuda, los jóvenes retoman el camino y pasan todos los obstáculos. Lo de siempre. Ya estamos más allá del mundo conocido. La ayuda mágica nos viene en forma de un hada madrina. Los sucesos del viaje son predichos y superados. Los chicos entonces llegan al océano que rodea al mundo. Es un motivo mitológico corriente. El Okeanos de los griegos. Sabemos que rodea el mundo porque aquí están las cuatro montañas de las cuatro direcciones. En otras palabras, han trasladado el espacio a un cuadro plano. En estos cuadros, han trasladado el espacio a un cuadro plano. En estos cuadros, los animales no se representan de modo naturalista. Este pueblo sabe cómo representar toda estas cosas de modo naturalista. Pero aquí lo representa en la forma de su referencia espiritual. La transformación de la naturaleza en arte consiste en representar los fenómenos naturales transparentes a la trascendencia.
   Los jóvenes, con la pluma entre ellos, ahora cruzan el agua por el poder mágico que les ha sido dado. Se acercan a la Casa del Sol, que está custodiada por cuatro tipos de animales guardián. Primero tenemos las cuatro serpientes. El joven que ha sido  educado como guerrero, al tener su psicología transformada de la conciencia secular a la militar, viene caminando a lo largo de esta línea, y se arrodilla aquí con la cabeza sobre esta cesta de escamas jabonosas de yuca. Realiza una ablución ceremonial,  una purificación; hay que purificarse antes de la revelación, y ese es el sentido de este rito. Hay también osos guardianes, truenos guardianes y vientos guardianes. Los muchachos, después de haberlos superado, entran en la Casa del Sol. Es un microcosmos del macrocosmos, con las cuatro direcciones. Aquí está la hija del sol, aquí está el caballo del sol. Cabalga alrededor del mundo con su escudo de sol. Estos son los pasos de los muchachos, y las pausas donde se encuentran los obstáculos en el camino.
    Llegan. El sol ha salido a hacer su recorrida diaria, y los recibe la hija. Les pregunta quiénes son. Ellos dicen: "Somos los hijos del sol". "¿Ah sí? Bueno, eh, papá no está en casa ahora, pero cuando llegue les hará las cosas difíciles, así que yo los protegeré." Y los envuelve en nubes de los cuatro colores  y los coloca sobre las puertas de sus respectivos colores. Sobre una puerta pone a Matador de Enemigos, y sobre la otra a Hijo del Agua. A la noche llega el sol, se baja del caballo, entra en la casa. Cuelga el escudo en la pared y va clunk, clunk, clunk, clunk... Se vuelve hacia la hija y dice: "¿Quiénes son esos dos jóvenes que vi entrar hoy aquí?".
Ella dice: "Siempre me recomiendas que me porte bien cuando estás dando la vuelta al mundo. Estos chicos dicen que son tus hijos".
  "¿Ah sí, eso dicen ? " Y se pone a revisar la casa, los encuentra y los somete a pruebas.  

   Este es un motivo favorito de las historias de los indios norteamericanos. La prueba del padre, o la prueba del suegro, o de quien sea. Los arroja contra espinas de los cuatro colores en las cuatro direcciones. Espinas de pedernal. Ellos se aferran a la pluma. Sobreviven. Les da tabaco envenenado para que fumen. Sobreviven. Los pone en la cabaña de sudar y trata de matarlos de calor. Sobreviven. Al fin les dice: "Bueno, supongo que son mis hijos. Vengan al cuarto contiguo". Los lleva al cuarto contiguo. Pone a uno de los jóvenes sobre una piel de búfalo negro, al  otro sobre una blanca, y les dice sus verdaderos nombres y cada uno adquiere carácter genuino. Recordemos que antes los dos eran negros y del mismo tamaño. Ahora son más altos e Hijo del Agua es azul. Bueno, la descripción de ese momento de iniciación en ese cuarto, donde entran el trueno y el relámpago, es algo terrorífico, pero ahora saben quiénes son. Este es el segundo nacimiento mediante el padre, lo mismo de lo que hemos estado hablando.

  Una vez han sobrevivido, son tan poderosos que se dividen en cuatro. El amarillo es la contrapartida de Matador de Enemigos, y el blanco es la contrapartida de Hijo del Agua. Y, ahora en su pleno poder, emprenden el regreso a través del océano cósmico. Llegan al agujero en el cielo. Ahora, la pluma que cabalgan no es la misma que les dio la Mujer Araña. Es una que les ha dado su padre. Su padre, ahora en el agujero en el cielo, les hace pasar un examen final. "¿Cuál es vuestro nombre? ¿Cuál es el nombre de la montaña del norte? ¿Cuál es el nombre del agujero en la tierra?" Las respuestas se las soplan Mosca Grande y Pequeño Viento. Ustedes dirán que eso es hacer trampa, pero no lo es. Si no fueran dignos no habrían recibido la inspiración. Así que, ahí tienen; si están destinados a pasar el examen, pasarán. Pues bien, una vez pasado el examen, los jóvenes bajan la montaña central, el Monte Taylor.

  Ahora, antes de ponerse a trabajar en la matanza de los monstruos específicos que estaban molestando a su madre, tienen que matar al monstruo arquetípico, que vive junto a este lago. Su nombre es Gran Monstruo Solitario. Una característica de los monstruos es que confunden la sombra con la sustancia; así que este Gran Monstruo Solitario, confundiendo reflejo con sustancia, se bebe el lago y lo digiere con fuerza y después lo vuelve a escupir, y ahí están. Bebe el lago cuatro veces. Ni siquiera un monstruo resiste a semejante esfuerzo. Así que los chicos ganan. Es interesante notar que este monstruo también es hijo del sol. Pero el sol interviene para ayudar a los chicos a matar al monstruo: ambigüedad sobre virtud y vicio y pares de opuestos y todo eso.  

   Una vez matado el monstruo, están listos para volver a casa.
   Cuando llegan a los pies del Monte Taylor, empiezan a marchar y pierden las armas de su padre. Han salido del campo del puro fuego masculino al terreno mixto del agua, donde el fuego se mezcla con tierra. Y les sale al encuentro el Dios Parlante, que es el ancestro macho de la línea femenina de los dioses. Es mezcla de macho y hembra y les da un bastón de plegarias parlante hecho de maíz macho y hembra para que los guíe. Reciben armas dobles: armas macho y hembra. Y esta energía que emana de ellos en forma de chispas indica que están llenos de poder mágico, y siguen cabalgando la pluma. 

   La boca y los ojos del Dios Hablador están hechos de lluvia masculina y niebla femenina, subiendo en esta forma. Su nariz es de caña de maíz. Les ha dado las armas para matar a los monstruos terrenos. Después de una tremenda serie de batallas, matando a estos horrendos monstruos, los chicos están casi exhaustos. Tanto que han perdido los brazos y las piernas, e Hijo del Agua está en peligro de volverse sólo el reflejo de Matador de Enemigos. Así que los dioses bajan y realizan una ceremonia sobre ellos, y recuperan la salud. ¿Y qué suponen que es esta ceremonia? Es lo que he venido diciendo: la ceremonia de su propia historia de vida, igual que el psicoanalista que nos lleva a recordar todas esas cosas de la infancia y nos ayuda a recuperar el camino recto. Cuando han pasado esta prueba y superado esta ceremonia, vuelven a ser cuatro. Esta es la primera pintura de arena más fuerte del grupo: los cuatro muchachos, cada uno de pie sobre la montaña de su respectivo color.

  Cuando Maude Oaks recibió estas ceremonia de Jeff King ... le dijo: "Bueno, eso es todo". (...) Y así es como tenemos la historia completa. Es la típica aventura mitológica. Salir del mundo limitado en que hemos sido criados, ir más allá de lo que cualquiera sabe, y entrar en los dominios de la trascendencia, y después adquirir lo que falta volver con el botín: un ejemplo perfectamente hermoso de este sistema. (*)


 

(*) Fuente: Joseph Campbell, Los mitos en el tiempo, Buenos Aires, Emecé, pp.41-50.

 

   

 

 

 

 

 

 

 

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Arriba, izquierda, dos navajos realizan una pintura de arena que, en su versión finalizada, en imagen para ampliar, se muestra abajo izquierda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    © Revista KENOS. Número 2. 2003 Dirección Esteban Ierardo