Una de las típicas cabezas colosales de piedra labradas por los olmecas, el pueblo que veneró al volcán actualmente llamado San Martín Pajapán, en la cordillera de Los Tuxtlas, región de Veracruz, como montaña sagrada desde la que surgió el mundo. Un ejemplo mesoamericano de sacralización mítica de la naturaleza.

 

  El volcán y lo sagrado entre los olmecas