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 Número 3 dedicado a la apreciacición de la naturaleza

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     LOS DIOSES Y LA NATURALEZA EN LAS RELIGIONES SEMÍTICAS. Por Sergio Fuster  

 

    

  

   PRESENTACIÓN 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

   La región Sirio-palestina, asociada a lo fenicio-cananeo, fue durante los milenios II y I a. J. C. un ámbito fundamental de las llamadas religiones semíticas. En un análisis que se extiende también a lo hebreo e hititia, Sergio Fuster, un destacado investigador bíblico y habitual colaborador de Temakel y Revista Kenos, realiza en este momento de Kenos 3 una intensa indagación de creencias religiosas enlazadas con aspectos de la naturaleza, como ser: los fenómenos atmosféricos, la bóveda celeste, el mundo animal o el culto de las piedras.

    Las diversas religiones, y sus constelaciones de dioses, determinan formas de percepción donde la naturaleza, en mayor o menor grado, es escenario de hierofanías o manifestaciones de lo sagrado. 

E.I 

 

 Arriba, imagen del Dios Baal, divinidad fundamental de la religión semítico- cananea.

 

 

 

 LOS DIOSES Y LA NATURALEZA EN LAS RELIGIONES SEMÍTICAS.

   Por Sergio Fuster  

 

   Poco sabemos de los antiguos cultos que existieron en la zona de Sirio-palestina (fenicio-cananeo) durante los milenios II y I a. J. C. a no ser por las parciales referencias testamentarias i.e. por los hallazgos arqueológicos del pasado último siglo (Por ejemplo, las tablillas de Ugarit-1929).

Es conveniente aclarar, que no se puede hablar de "religión semita" si no contamos con alguna evidencia epigráfica que nos evidencie que las divinidades del panteón contengan nombres con características gramaticales comunes (en este caso el semítico del noroeste, con su típica triple raíz verbal y nominal, por ejemplo).

Pero hay algo que podemos aceptar a priori: este subconjunto de devociones semitas tuvo una marcada configuración sincrética de los fenómenos sociales con los elementos de la naturaleza.

La "religión natural" es de estructura simple. Existen fuerzas (gr. Tehói) -como la lluvia, el mar, el fuego, el terremoto- más allá de nosotros, que nos afectan y por esta razón buscamos estar en buenas relaciones con ellas. Dichas "fuerzas" son múltiples y caprichosas. Empero, deben existir otros poderes que las controlen y las canalicen para el bien común de un pueblo: los Dioses activos o especializados comunes en la religión popular( Theos).

Cuando el mito abandona su condición de tautegoría (lit. el mito dice solo lo que dice) se transforma en un relato con analogías simbólicas, nace una forma de pensamiento (lógos) dentro del culto y se ponen las bases para el posterior desarrollo de una religión histórica y especulativa. Este renombre de los orígenes( mythos-lógos), influye en mayor o menor medida en su sociedad y fundamenta la creación de sus instituciones.

En dicho memento, emerge el sincretismo entre lo social y lo natural como un fenómeno común a todo culto, es más, sin tal préstamo de ideas y conceptos seguramente ninguno de ellos hubiese sido cognoscible.

De hecho, el Levante fue un campo propicio para tal construcción, tanto por su clima (una temporada seca y otra lluviosa bastante regular) como por la organización sociopolítica de los pueblos allí asentados: el esquema de la ciudad-estado.

El siguiente trabajo, se propone hacer un análisis de ambos factores (sociedad-naturaleza) como elementos conjuntos para una mejor comprensión de las religiones semíticas y su particular manera de vivir lo divino.

 

 Arriba, izquierda, en imagen para ampliar, Astarte, diosa mesopotámica de las fertilidad.

 

 

fototrtastarte.jpg (16582 bytes)

 

Acerca de las relaciones entre los pueblos

En el sur de Palestina, hubo una innegable influencia religioso-cultural egipcia. Los hallazgos de depósitos de fundación y sacrificios rituales en tumbas y templos en el desierto del Negev, conocidos como el Reino de Sharuhem (particularmente Tell-Haror-1922- tumba a/II-n/18) presenta rasgos sorprendentemente similares al sitio egipcio de Tell-el Dába (Avaris o Tanis).

Esto mismo se observa al norte con la religión hitita, donde encontramos un claro influjo indoeuropeo y este a su vez repercute en los asentamientos arameos; y también por el este, con la penetración ideológica árabe desde Transjordania en las religiones edomitas, moabitas y anmonitas (actual Jordania).

El sincretismo es un fenómeno de re-ligación necesario. La transformación, constitución, relectura y reafirmación de un conjunto de ideas y cosmovisiones ponen las bases para que las religiones sean y se desarrollen las tradiciones cultuales. Lógicamente, esto se da con una marcada instancia en las religiones que componen un corpus literario (como ocurrió en Israel), donde clausuran la doctrina; la fijan. En esto el mito es precursor.

Pero en las religiones donde no existe un texto sagrado (canon- gr. Ka-nón), su capacidad de asociación se plasma en las relaciones monarquía-divinidad-naturaleza con una riqueza y diversidad hierofánica mucho mayor, ya que se halla en estado puro.

Tal asociación se debe, por un lado, (A) a los complejos sistemas geopolíticos de grandes estados territoriales que interaccionan sobre otros pueblos; y por el otro, (B) a una mayor integración de estos a los fenómenos biocósmicos como sistemas vivos aplicados a los procedimientos litúrgicos e (C) iconográficos.

 

A) Los sistemas geopolíticos

Ejemplo de la Influencia europea y africana en religión hitita

   Los cultos proto-hititas y su parecido con las religiones indoeuropeas son un buen ejemplo (aunque sus Dioses no son semitas -no tienen lenguas afines-, vale la comparación); ya sea por la presencia de Diosas-madres, personificaciones de la tierra fértil(Catal Hulluk, hacia el 6150 a. J. C. /Nivel VII), como la incineración de cadáveres integrando el espíritu del difunto con el elemento aire.

Poco es lo que sabemos de la religión de Anatolia en su etapa temprana, pero sin duda fue un pueblo muy devoto. Documentos en torno al II milenio nos hablan de "los mil dioses de Hatti". Ya durante el periodo neo-hitita la presencia de la Diosa solar de Arinna-shwt-(conocida por los hurritas como Hepet(?), que no es otra mas que la Ereskilgal sumera) es preponderante.

Un texto relativo a una plegaria de la reina Pudu-Hepa (c. 1280) dice:

 

"Tú, diosa sol de Arinna, mi señora,

reina de todo el país, en el país de Hatti,

tú te llamas diosa Sol de Arinna,

pero en el país del que tú has hecho, el país de los cedros(Líbano),

tú te llamas Hepet..." *

 

* traducción de F. Cardona

 

Esta Diosa era representada en el jeroglífico hitita como un disco solar (similar al de Aton -dinastía XVIII-) con tres pares de ojos.

La configuración tripartita era propia de los indoeuropeos (Dumézil, 1990), pero la solarización de la tríada elemental fue sin duda influenciada por los reyes egipcios. Especialmente durante el reinado del rey hitita Hattusili III (existe un tratado con Ramses II, dinastía XIX, tanto en versión babilónica como egipcia) donde encontramos la configuración solar de la visión ternaria de la diosa.

A partir de entonces, la Diosa era representada como tres manifestaciones solares: El sol del cielo, que todo lo ve (ht.stn), el sol de la tierra, quien domina el inframundo (ht. rm)y el sol del agua (ht. tsdt).

El mismo fenómeno religioso-cultural se observa en las cartas de Amarna. En la nota de Rib-Addi de Biblos a Amonofis IV dice:

 

Rib-ad( de dice) al rey, (su) señor, (el sol de los países).

 

La expresión de sumisión que manifestaban estos reyes vasallos de Canaán ("sol de los países" llamados frecuentemente (Ra) Ramsés (eg. Mn-pht-R))era evidente por la construcción de los encabezados hallados en casi todos los documentos cotejados (no así en los preámbulos de los tratados hititas donde los reyes se trataban de igual a igual).

En otras palabras, las influencias políticas de un pueblo sobre otro, genera mayor riqueza en la evolución religiosa de los cultos netamente asociados con la naturaleza sin que estos pierdan su esencia.

 

B) Sistemas biocósmicos

Los fenómenos atmosféricos y las divinidades semitas

Las fuentes de aguas dulces, las tormentas y el fuego de los rayos eran personificados en tramas míticas de muerte y resurrección de diversas divinidades. Baal -Ba'alu (como aparece en los textos de Ras Shamra)era lit. el Señor-príncipe. Ya su mismo nombre genérico presenta una naturaleza sincrética.

Diversos baales fueron adorados en muchas de sus ciudades autónomas. Por ejemplo en Siquem fue visto bajo la forma de Baal-berit (señor de los pactos), también conocido como el amo de las vendimias (como un proto-Baco); una especie de culto donde el uso de vino reemplazó la libación de sangre. En Eqron, cerca de las costas mediterráneas, fue conocido como Baal-Zebud (señor de las moscas- o del excremento según otras grafías hebreas), asociado a una practica de buscar agüeros en el zumbido de las moscas (compárese con II Reyes 1: 2-8), y Baal-peor, en las inmediaciones del monte Carmelo.

En los dialectos sureños Baal adquirió la forma de Molok-Malkan-Melech (Heb-rey-reinar), pero las voces mb. bó-scheth aluden a vergüenza como posible término peyorativo bíblico. También lo encontramos en la religión moabita como Kemosh, a quien se le entregaban cruentos sacrificios de infantes. Según Diodoro Sículo se lo relaciona con Cronos, quien se comió a sus hijos (Biblioteca Histórica XX, 14, 4-6).

La religión cananea más allá de estas diferencias dialécticas en las otras lenguas semíticas del sur tenía una raíz medular: representar el drama mítico en los circuitos cósmicos y en la lucha de estos elementos. El agua dulce (prc. Ba´alu- vida, la fecundación) contra el fuego (prc. Mot-muerte, aridez) y las aguas saladas(Yammu-caos, el mar impetuoso), dando lugar al resultado positivo de la emergencia de Aleyím, el Señor-rey victorioso(Melech-Baal-Aleyím).

 

 

Arriba, izquierda, estatuilla del dios Baal; abajo, derecha, una diosa cananita-fenicia de la fertilidad y señora de los animales, del 1500 0 1600 a.c; actualmente en Museo del Louvre.  

 

Confusión del símbolo con el fenómeno natural

La diferencia entre el culto a Yahvé que sostenían los israelitas durante la monarquía con las divinidades cananeas, era debida en parte a su relación con los principios del cosmos. Yahvé era el dios supremo y creador de los elementos naturales, objetos que utiliza según su parecer; es manifestado en ellos y visto como teofanías propias, pero nunca es confundido con su actividad, que en definitiva es de una esencia separada y ajena. Yahvé produce el rayo, el viento y el fuego ( la vida y la muerte) pero no esta dentro (pan-meter dentro- teísmo) de ellos(1).

Sin embargo, por lo que sabemos de los Dioses cananitas, su manifestación cósmica presenta una marcada confusión y no permite una diferenciación del Dios-acción-manifestación-resultado. Es decir, Yahvé produce el rayo, pero no es el rayo; en cambio, Baal produce el rayo, pero es visto al mismo tiempo como el rayo.

El desdoblamiento del símbolo con la idea -dentro de la intencionalidad psicológica humana- es muy difícil de determinar, máxime cuando poseemos tan pocos datos.

El sacerdote que en el marco de su liturgia atiende a la estatua del Dios, la cuida, la alimenta y la viste, se le dificulta separar los conceptos; se genera una inversión de niveles y se pierde la vivencia religiosa. Lo mismo ocurría con los filisteos, que a sus batallas cargaban con el ídolo de Dagón (asociado en El fenicio y el Oannes mesopotámico). Al igual los israelitas sacaban al frente del ejército el Arca de la Alianza, pero esto no era la representación de Yahvé sino que era símbolo de su presencia.

 

C) Representaciones cosmomórficas

El acto ritual y el pensamiento metalógico, como una forma constitutiva del lenguaje humano, son plasmados (lat. ars-tis) en representaciones pictóricas. Las formas de plantear sus ideas de cómo es lo divino, se plasma con un fin utilitario (mágico) en sus representaciones estatuarias e iconográficas. De ahí que la visión sincrética con la naturaleza esté presente.

 

Representaciones siderales

Casi nada sabemos de este tipo de asociación astral en épocas tempranas, solo que la Biblia llama a los astros "él ejércitos de los cielos". Toda la información sobre el conocimiento celeste data del período clásico.

El término hebreo para cielo es: shamayim (shmym). Esta palabra es de uso corriente en los vocablos semíticos para referirse a la "bóveda celeste", "la región de más arriba", "la residencia o trono de Elohim", lo opuesto de lo terrestre tanto con relación al día como a la noche.

También se usa para referirse a la lluvia. Por lo que aplica a los Dioses coléricos de las tormentas. En otras palabras, podemos decir que Baal, el Dios de las precipitaciones, mora en el cielo.

Ahora bien, contamos con un enigmático hallazgo en Teleilat-Ghassúl, en el Valle del Jordán que data del III milenio. Allí aparece sobre un muro un extraño petroglifo representando a una estrella de ocho puntas, que todavía no ha podido asociarse a ninguna divinidad conocida.

Otra evidencia se sugiere en el nombre árabe Allat, una Diosa uránica celeste; o en el nombre de Baal Mel-kart, cuya etimología es incierta, aunque se lo ha traducido como "Baal del cielo".

 

La naturaleza zoomorfa de las representaciones divinas semíticas

La esencia compartida (zoo-morfas) era común en la iconografía del Antiguo Oriente Próximo. En el sitio Catal Hulluk/Nivel VII, aparecen pictogramas de buitres con pies humanos. Puede que el Set egipcio fuera visto como un Serpo-asno. Así también Dioses como Molok o Ilu (Heb.El), que se los representaba con cabeza de toro-Uro (2).

El uso de cornamenta en los tótems está bastante bien atestiguado en el Levante, como si adoraran al Dios-cabeza del clan (el Dios del Padre). Los cuernos son símbolos lunares, pero en el caso de los semitas adquieren una significación masculina típica de sociedades patrilineales (Catal Hulluk/Nivel VI).

Algunos comentaristas dicen que Dagón el Dios filisteo era mitad hombre y mitad pez, sin embargo, esta declaración no esta del todo atestiguada.

El término semita para "pez" es(hb.) dagh, mientras que para "grano" es de-ghán. Es posible que sea un error del copista, lo que cambiaría de manera considerable, no solo la representación de la divinidad en cuestión sino la naturaleza de su culto. Algunos textos bíblicos lo vierten como tronco o madera ( I Samuel 5: 4), lo que complica más el cuadro.

El culto a las piedras

Otro rasgo interesante de las religiones semíticas es el culto a las piedras. En las tradiciones etiológicas israelitas, existen abundantes testimonios acerca del levantamientos de rocas en lugares donde tuvo lugar una hierofanía. Estas acumulaciones pétreas estaban erigidas en laderas de los valles torrenciales en las cuencas del Jordán.

Los cananeos eran dados a levantar piedras enhiestas como símbolos fálicos a las entradas de los templos conocidas como las aseras (hb.shrh). El asherah era un objeto cilíndrico que representaba la presencia de la Diosa Asera. El plural asherim, (hb.shrm) quizás aluda a varias rocas en forma de monolitos, aunque también es posible que existieran aseras de madera ya que estas podían ser quemadas (compárese con Deuteronomio 21:3).

Nuevamente nos encontramos con la relación Dios-elemento. La religión árabe pre-islámica nos arroja, dentro de sus límites, un poco de luz al respecto. Los beduinos, en sus protocultos móviles, llevados a cabo en tiendas transportables (similares al tabernáculo hebreo), rendían alguna clase de adoración a la roca de betelio, similar a la roca de la Kaba en la Meca.

En Siria, el betelio estaba en el recinto más oculto, como la piedra cónica en representación de Elagábal. Los investigadores la llaman un Dios "en simulacro". Es posible que la roca no fuese el Dios, sino una de sus tantas representaciones.

Otra posibilidad es que la roca hiciera las veces de sustituto de la imagen del Dios. Algo similar sucedió en el Segundo Templo israelita construido en el siglo VI a. J. C. En el recinto oculto del predio, en el lugar en donde estaba la desaparecida el Arca de la Alianza, esta fue reemplazada por un levantamiento rocoso (Tácito, Historias)(3).

No obstante lo tratado, conviene siempre tener en cuenta, que las comparaciones del culto yavista con los cultos cananitas presenta una desventaja considerable: sus fuentes escritas. Lo que crea la paradoja de enfrentar la abundante literatura bíblica depurada de toda mácula de politeísmo y religión popular, con los escasos documentos hallados en las excavaciones.

El principal inconveniente que nace de este tipo de estudios es la falta de información, lo que hace necesario abordar el tema desde un punto de vista arqueológico, lingüístico y comparativo con los conocimientos existentes.

La diversidad de fenómenos (atmosféricos, siderales, minerales o animales)vistos en las fuerzas de la naturaleza, y el establecimiento de la monarquía como un aparato de control sobre ellas, es una de las raíces del teísmo, sea este poli, heno o mono. Por ahora, no solo podemos aducir que los semitas veían a sus Dioses en la figura de sus reyes o señores, sino también en las montañas, en los árboles, en los astros y sus movimientos, razón por la cual, asimismo pueden llamarse "religiones naturalistas". (*)

 

 

(*) Fuente: Este artículo de Sergio Fuster fue escrito especialmente por el autor para su edición aquí.

 

 

 

Abreviaturas idiomáticas

Hb. Hebreo

Ht. Hitita

Prc. Proto-cananeo

Eg. Egipcio

Mb. Moabita

Gr. Griego

Lat. Latín

  CITAS:

  1. Cave aclarar que la referencia al culto a Yahvé en el presente artículo, así como en un trabajo anterior: "Las manifestaciones de Yahvé en los elementos de la naturaleza" (publicado en on-line www. Temakel.com, 2002), rescata la experiencia de Israel durante la imposición del monoteísmo profético. Sobre posibles cultos populares a Yahvé algo he mencionado en el tratado "El simbolismo bíblico de los animales". Para mayor información se puede consultar: Albertz, R. Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento, Madrid, 1999; De Vaux, R: Instituciones del Antiguo Testamento, Barcelona, 1985.

  2.  

  3. Con relación a la asociación de un protoculto yavista con la imagen del toro (sincretismo con Ilu) y una posible consorte de Yahvé o culto a la Diosa, ver: Harriet Lutzky: "Shadday as Goddess Epithet", en "Vetus Testamentum 48 (1998), pp. 15-36.

 

(3) Muchos pasajes bíblicos asocian a Yahvé con la "roca", en símbolo de firmeza. Sin embargo la palabra hebrea Súr debe traducirse como montaña. "Yahvé el Dios de la montaña" es homólogo a Ba'al el Dios de la montaña. El cambio de debió mayormente a razones de orden doctrinal para mostrar la diferencia entre las dos divinidades.

 

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