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EL VIEJO EXPRESO PATAGONICO

Se conoce como el Viejo Expreso Patagónico al tren que une las localidades de El Maitén, Esquel e Ingeniero Jacobacci. En un comienzo, aquellas líneas férreas se poblaron con trenes destinados a transportar lana hacia Buenos Aires, capital de la Argentina. También abastecía a las poblaciones de  Trevelín, Esquel y El Maitén. Luego, el mejoramiento del camino y el incremento de la velocidad de los transportes situó al tren patagónico en una situación desfavorable. Sobre la locomotora y vagones se derramó un interludio de inactividad y olvido. Pero luego, las desnudas amplitudes patagónicas quizás obraron para recibir nuevamente la visita del rechinar de los rieles y el agudo silbato de las locomotoras. Así, hoy por hoy, el Viejo Expreso Patagónico ha resurgido. Su angosta y dinámica anatomía ya no transporta insumos y mercaderías. Ahora desplaza las miradas asombradas de los turistas que atisban una parte de Patagonia desde la noble marcha del antiguo tren del sur.

    En este caso, en Patagonia: poesía e imagen, en Temakel, buscaremos que las imágenes del tren sean poesía visual, una armoniosa cadencia que pronuncia sus versos de humo y metal sobre las vastas páginas abiertas de la mágica Patagonia. Y la hidalga y poética estampa de los caballos de hierro lo acompañaremos con un texto editado por el gobierno de la provincia de Chubut para honrar al ya mítico Viejo Expreso Patagónico

            

                                                                                                                EI 

EL VIEJO EXPRESO PATAGONICO

    Este pequeño y acogedor trencito que recorre las tierras de la Patagonia desde hace más de cincuenta años, se ha convertido en un museo viviente. Su trocha super económica (de 1m. se denomina "trocha angosta") contrasta con la inmensidad del paisaje, transformando la zona que atraviesa en una espléndida maqueta. Los vagones atesoran un sin númeno de historias y anécdotas, producto de muchos años de cruzar las despobladas y semiáridas zonas del norte patagónico, en toda época y enfrentando todo tipo de contingencias meteorológicas: los calores abrasadores del verano, los fuertes vientos característicos de la región y copiosas e intensas nevadas, que han detenido su marcha en más de una oportunidad, ocasión en que los pasajeros unen su esfuerzo junto al personal para liberar las vías.

  En los comienzos tuvo una gran importancia en el transporte de la lana hacia los centros de consumo; fundamentalmente Buenos Aires, como también era importante el tonelaje de maderas provenientes de los bosques andinos y vital para el abastecimiento de Esquel, Trevelin, El Maitén, y otros pueblos de la zona, ya que en esa época los caminos eran escasos y dificultosos haciendo los viajes extremadamente lentos.

  Hoy las cosas cambiaron sustancialmente; el progreso trajo nuevos y mejores caminos, vehículos más cómodos y ágiles, camiones más grandes y veloces. Esto fue quitando cargas y pasajeros al trencito, haciendo dudar sobre la razón de su permanencia.

   Todo esto contribuyó a que las provincias de Chubut y Río Negro, haciendo un gran esfuerzo, tomaran a su cargo los tramos del ramal que se encuentran en sus respectivos territorios, cuando en diciembre de 1993 el gobierno argentino decidiera el cierre definitivo por razones económicas.

   De este modo, el 7 de febrero de 1994 reinició sus viajes del tramo Esquel-El maitén como Tren Provincial de Chubut, y el 15 de mayo de 1994 se reactivó el tramo Ing. Jacobacci-El Maitén como Tren Provincial de Río Negro, permitiendo que turistas argentinos y extranjeros continúen disfrutando la experiencia inolvidable de viajar en El Viejo Expreso Patagónico

EL PAISAJE

   Nacido ya grande, el Viejo Expreso Patagónico tenía ya 23 años cuando llega a Esquel por primera vez inaugurando el trazado completo del ramal. A casi cincuenta años de ese día, sigue enhebrando con sus rieles zigzagueantes, 402 km de paisaje patagónico. Más de 640 curvas sortean cerros, valles y mesetas, viajando siempre por encima de los 600 mts sobre el nivel del mar y sobrepasando en dos oportunidades los 1200 metros de altura. Todo esto implica un cambiante y pintoresco paisaje, bastante árido y poco explotado en el tramo Ing Jacobacci (Km 0)-Fitalancao (Km 174), haciéndose más productivo al acercarse de allí en adelante a los valles cordilleranos. 

  El primer tramo presenta un paisaje ondulante, relativamente suave. Luego de un ascenso casi ininterrumpido de aproximadamente 200 mts., el tren circula entre los 1000 y 1200 mts de altura en una zona que no ofrece cambios abruptos, hasta llegar al Río Chico, donde el valle se encajona dejando espacio sólo para el agua, debiendo transitar por un corte hecho en la ladera rocosa hasta desembocar en un puente de 105 mts. de largo, que junto con el túnel de 108 mts, que se encuentra a continuación, son las obras más importantes del trazado. Saliendo del túnel el tren asciende una típica meseta patagónica, donde el trazado se hace menos sinuoso por unos instantes. Al llegar al valle del río Norquinco se tiene una vista panorámica del mismo. Serpenteando por la ladera norte se desciende lentamente hacia la zona fértil del valle que contrasta con el paisaje recorrido. Durante el descenso se pueden divisar la estancia Fitalancao, el embarcadero del mismo nombre, y el Río Norquinco. En este segundo tramo el tren transita entre 600 y 850 mts de altura, pero el paisaje se hace más espectacular por la cercanía de la cordillera cuyas montañas suelen estar coronadas de nieve. Durante todo el trayecto, lo más notorio es la ausencia de árboles, se divisan algunos en las orillas de cursos de agua y en las estaciones o paradores. La vegetación está representada por pasturas semiduras, Coirón, Neneo y Charcao típicos de la estepa patagónica. En el trayecto se ven ovejas casi permanentemente, que es la producción básica de la zona. De Leleque a Nahuel Pan son muy frecuentes las manadas de guanacos y los ñandúes que suelen estar cerca o sobre las vías emprendiendo la carrera al aproximarse el tren. La llegada a Esquel, terminal del recorrido, se realiza transitando a cierta altura las laderas rocosas del valle del Arroyo Esquel, pernitiendo disfrutar de una vista panorámica de la ciudad y sus alrededores mientras se arriba a la estación, que conserva en su estilo las características típicas de aquellos tiempos en que fuera creada. Dentro de sus instalaciones cuenta con una Mesa Giratoria que permite que un sólo hombre pueda girar la máquina de 450 00kg. para ser maniobrada e introducida en el taller donde se la guarda, revisa o prepara para su posterior puesta en marcha; es en el taller y en la oficina de la estación, donde se exponen distintas piezas a manera de museo que, junto con la nuestra fotográfica de todo el recorrido de "La Trochita", están a disposición de aquellos que quieran visitarlas. (*)

(*) Fuente: El viejo Expreso Patagónico, de Puppy Zuker y R.Rena, publicado por el gobierno de la provincia de Chubut, en la patagonia argentina.

               

     IMAGENES (DESDE ARRIBA HACIA ABAJO): 

   1:  El Viejo Expreso Patagónico mientras atraviesa las inmensas y desoladas estepas de Patagonia; 2: Cruce sobre el Río Chubut en la localidad de El Maitén; 3: Sobre el puente del Río Chubut; 4: Locomotora en el momento de cargar agua; 5: Tren mixto de pasajeros y carga; 6: Una locomotora Baldwind; 7: Una locomotora Henschel; 8: Llegada de El Viejo Expreso Patagónico a Esquel durante el invierno.  

  NOTA: Agradecimiento a Luis Sanjurjo por el escaneado de las fotos que ilustran este momento de Temakel y a Gustavo Susca, un amante de los trenes que me hizo llegar la publicación de la provincia de Chubut sobre ese mítico tren de la Argentina y la Patagonia que es El Viejo Expreso Patagónico.

 

                                                    

©  Temakel. Por Esteban Ierardo